Los dramáticos mensajes enviados desde el barco hundido
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Los dramáticos mensajes enviados desde el barco hundido

"Esta debe ser mi última oportunidad para decirte que te quiero", escribió un estudiante que viajaba en el ferry surcoreano a su madre. Casi 300 personas siguen desaparecidas.
18 de abril, 2014
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korea ferry ap

Familiares esperan noticias de sus seres queridos después de que un ferry zozobrara en las costas de Corea del Sur, el miércoles 16 de abril de 2014. Foto AP

Con casi 300 personas todavía desaparecidas, tras el hundimiento de un ferry lleno de estudiantes frente a la costa de Corea del Sur, empiezan a surgir los primeros reportes de mensajes de texto enviados por los que quedaron atrapados.

“Esta debe ser mi última oportunidad para decirte que te quiero”, escribió el estudiante Shin Young-Jin a su madre desde el buque.

“Yo también te quiero”, le respondió su madre, claramente ajena a la crisis desatada en el barco en el que viajaba su hijo.

Según el diario Korea Herald, Shin Young-Jin figura entre las 179 personas rescatadas del barco que transportaba a un total de 462 pasajeros, hasta el momento se han reportado un total de 20 fallecidos.

Lea también: Investigan hundimiento de ferry

“El barco está muy inclinado”

Pero muchos otros padres que recibieron este tipo de mensajes no han tenido la misma suerte.

La agencia AFP reportó otro intercambio de mensajes con estudiantes a bordo.

Estudiante: “Papá, no te preocupes. Estoy llevando un chaleco salvavidas y estoy con otras chicas. Estamos dentro del barco, todavía en el vestíbulo”.

Padre: “Sé que el rescate está en camino. ¿Pero no tendrías que estar esperando fuera en la barandilla? Trata de ir si puedes”.

Estudiante: “El barco está demasiado inclinado. El vestíbulo está lleno de gente”.

La estudiante que envió estos mensajes sigue desaparecida.

“Haz lo que te digan”

Otro intercambio publicado en los medios surcoreanos fue entre un estudiante y su hermano cuando el barco empezó a tener problemas.

Estudiante: “El barco chocó contra algo y no se está moviendo. Dicen que la guardia costera acaba de llegar”.

Hermano: “No entres en pánico. Tan sólo haz lo que te digan y todo estará bien”.

Pero no se volvió a dar ninguna comunicación.

Un superviviente dijo que “hubo un anuncio ordenándonos permanecer quietos, pero el ferry ya se estaba hundiendo”.

Algunos padres permanecieron en contacto con sus hijos por teléfono hasta que las líneas se cortaron.

Park Yu-Shin, cuya hija se encuentra entre los desaparecidos, le dijo a AFP que habló con su hija mientras ésta lidiaba con la emergencia.

“Me decía: nos estamos poniendo los chalecos salvavidas. Nos dicen que esperemos y nos quedemos quietos, así que estamos esperando. Puedo ver un helicóptero”, dijo Park, cuya hija todavía está entre los desaparecidos.

“Quería vivir”

Todavía no está claro que provocó el hundimiento del ferry, que transportaba en su mayoría a estudiantes, pero los supervivientes aportaron testimonios similares sobre lo que pasó este miércoles, así como las escenas de caos que se vivieron a bordo.

“Hubo un fuerte ruido y el bote empezó a hundirse inmediatamente por un lado”, dijo Kim Song-Muk, uno de los pasajeros rescatados.

“La gente se amontonó para alcanzar la escotilla exterior, pero era difícil con el barco volcado hacia un lado”.

El estudiante Lim Hyung-min narró cómo saltó al océano con otros jóvenes llevando un chaleco salvavidas y nadó hacia un bote de rescate cercano.

“Como el ferry estaba temblando e inclinándose, tropezábamos y chocábamos unos contra los otros”, dijo Lim, añadiendo que algunas personas estaban sangrando.

Una vez saltó al océano “estaba tan frío.. Me apuré, pensando que quería vivir”.

Críticas al rescate

Imágenes de la escena mostraron a equipos de rescate en el ferry accidentado sacando a adolescentes por las ventanas de las cabinas, mientras que otros saltaban al mar a medida que el barco se hundía.

El pasajero Koo Bon-Hee, de 36 años, contó a la agencia AP que mucha gente quedó atrapada dentro porque las ventanas eran muy difíciles de romper.

Él quería escapar antes pero el anuncio pidió a los pasajeros que se quedaran quietos. Ko Bon-Hee criticó el rescate, alegando que hubo tiempo suficiente para evacuar a los pasajeros y que muchos habrían sobrevivido tan sólo saltando al mar y esperar ser rescatados.

Otro superviviente dijo a la televisión local: “El anuncio nos dijo que nos quedáramos quietos, pero el barco ya se estaba hundiendo y habían muchos estudiantes que todavía no habían salido del barco”.

Kim Seong-mok dijo a la televisora coreana YTN que estaba “seguro” de que mucha gente estaba atrapada dentro del barco cuando el agua se empezó a filtrar rápidamente y la inclinación del barco les impidió llegar a las salidas.

Heroína

También se han dado reportes de actos heroicos a bordo.

Se ha dicho que una integrante de la tripulación, Park Ji-young, de 22 años, perdió su vida cuando trataba de asegurarse de que todos los pasajeros de los pisos superiores llevaran chalecos salvavidas y encontraran la salida.

“Le pregunté varias veces por qué no llevaba primero un chaleco salvavidas. Park sólo dijo que saldría del barco después de asegurarse de que todos los pasajeros estaban fuera”, dijo un superviviente a medios locales.

“Park empujó a los conmocionados pasajeros hacia la salida incluso cuando el agua le llegaba al pecho”.

Según reportó el Korea Herald, la joven empezó a trabajar para la compañía en 2012, para apoyar a su familia con su sueldo.

Cuando su cuerpo llegó al hospital, dijo el medio, su madre gritó: “No puedo creer que nos hayas dejado”.

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**Nota publicada el 17 de abril de 2014.

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Alejandro Madrigal, el científico mexicano honrado en el cumpleaños de la reina Isabel II

Dos veces al año, en Reino Unido, se entregan honores para reconocer los aportes extraordinarios y el servicio al país de personas de diferentes ámbitos. Este año, en la lista está incluido un médico mexicano. Esta es su historia.
3 de junio, 2022
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Cuando en su adolescencia Alejandro Madrigal iba de puerta en puerta vendiendo ropa y zapatos para ayudar a mantener a su familia, poco se imaginaba que sería condecorado por la reina de Inglaterra.

“Tuve que buscar todo tipo de oficios”, cuenta este doctor mexicano. “Pero fue un periodo que me ayudó mucho y vino la medicina a buscarme”.

Y se “enamoró” de ella. Las ganas “locas” por estudiar no se comparaban con las que frustró un maestro de primaria que le pegaba con una regla por escribir con la mano izquierda.

Con su “zurdera y dislexia”, llegó a universidades como Harvard, Stanford y University College of London (UCL), y se convirtió en una eminencia mundial en el trasplante de médula ósea.

Y es su aporte al campo científico el que le abrió un espacio en la lista de figuras cuyos logros y servicios al país son reconocidos por la monarca.

“No lo podía creer, uno nunca espera que estas cosas lleguen”, dice Madrigal a BBC Mundo con la carta en la mano.

Reina Isabel II

EPA
Isabel II cumple 70 años en el trono británico.

En la misiva, se le informaba que su nombre le había sido “recomendado a su Majestad la Reina para el honor de Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en la lista de honores del cumpleaños de 2022″.

OBE significa Officer of the Most Excellent Order of the British Empire y es una de las categorías de un sistema de reconocimiento a la labor extraordinaria de civiles y miembros de las Fuerzas Armadas.

Madrigal fue el fundador y director científico, por 27 años, del Instituto de Investigación de la fundación británica Anthony Nolan, que se especializa en combatir el cáncer de sangre.

Como investigador y profesor ha hecho contribuciones en el campo de la hematología en el University College of London y en el Hospital Royal Free de la Universidad de Londres.

Lideró la Asociación Europea de Trasplante de Médula Ósea y ha recibido múltiples distinciones.

Esta es su historia.

El recuerdo del maestro

Madrigal creció en la Ciudad de México y tiene recuerdos muy bonitos de su infancia en familia, no así de la primaria.

Madrigal cuando era niño

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal creció en Ciudad de México, vivió en la colonia Juárez.

“Llegué muy emocionado y contento al primer día de escuela porque veía que mi hermano mayor regresaba muy feliz a la casa”.

“Cuando el maestro Méndez me vio agarrar el lápiz con la mano izquierda, me dijo que eso no lo podía hacer en su salón”.

Intentó escribir con la mano derecha, pero inconscientemente pasó el lápiz a la izquierda, algo que el docente interpretó como un “acto de rebeldía”.

Le arrebató el lápiz y le dijo que no toleraría a “insolentes”.

“Además, con la dislexia empecé a tener problemas para escribir ciertas palabras. El maestro me ponía en el pizarrón a escribir horas y horas con la mano derecha”.

“Me decía una frase que siempre me molestó: ‘La vergüenza la llevas en la suela de los zapatos’, y me hacía sentar en el fondo del salón, viendo a la pared”.

Junto a sus hermanos.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Junto a sus hermanos.

Los intentos de escribir con la mano izquierda terminaron muchas veces en insultos, golpes con una regla sobre la palma de la mano y días sin recreo.

“Con suerte la educación ha cambiado, pero fue un periodo bastante difícil que me llevó a un inicio en el sistema educativo muy complicado”.

Odiaba la primaria, no me sentía diestro en muchas cosas, el futbol no se me daba y la secundaria tampoco fue de lo mejor”.

Una misión

A los 17 años, sufrió “una de las pérdidas más grandes”.

Su padre murió de un infarto cuando se encontraba en uno de sus tantos viajes por el país vendiendo diferentes tipos de productos.

Como sus otros tres hermanos, tuvo que trabajar.

Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Esa es la época en la que iba de casa en casa con un maleta llena de cosas, en la que fue mesero y en la que intentó abrir un restaurante con su familia, que “fracasó”.

Se ganó una beca para estudiar computación y eso le permitió conseguir un trabajo en programación.

“Empecé a estudiar como loco, terminé la preparatoria con grado de excelencia y luego vino la UNAM”.

“Como Neruda dice en su poema que la poesía vino a buscarlo, yo digo que la medicina me encontró. Ya sentía que tenía una misión”.

Con 19 años, iba a la universidad en la mañana y poco antes de las 3:00 de la tarde se salía de la clase.

“Tenía que recorrer prácticamente toda Ciudad de México para llegar al trabajo. A veces me tenía que ir de aventón porque no tenía para el camión”.

Su jornada laboral terminaba en la noche y repasaba las materias en la madrugada. “Pero estaba enamorado de mi carrera“.

“La mejor universidad del mundo”

La situación económica en la casa comenzó a mejorar y las buenas calificaciones se volvieron, “para su sorpresa”, una constante.

En el día de su boda.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Conoció a María Elena cuando tenía 14 años y se casó a los 23. Ha sido un gran apoyo en su carrera.

Se fue a Tijuana a hacer las prácticas en un hospital.

“Un maestro me preguntó qué iba a hacer después y le respondí que quería ir a la mejor universidad del mundo”.

“Se rió y me dijo: ‘¿Y cuál es esa universidad?’, y le contesté: ‘Pues, no sé, ¿cuál sería?’. A lo que me respondió: ‘Harvard’, y le dije: ‘Ah, bueno, esa, voy para allá'”.

El docente se volvió a reír y le dijo: “Alejandro, te estoy invitando a almorzar, tienes un agujero en el zapato, y ¿vas a ir a Harvard?”.

La respuesta fue un contundente: “Sí”.

Y lo consiguió. Harvard lo aceptó, tras ganarse una beca de la Organización Mundial de la Salud.

Madrigal en Harvard

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Harvard conoció a dos grandes científicos: Baruj Benacerraf y Edmond Yunis.

En la universidad estadounidense conoció a los profesores Baruj Benacerraf, Premio Nobel de Medicina nacido en Venezuela, y Edmond Yunis, destacado investigador de inmunología y cáncer, que se convertiría en su mentor.

“Llegué con un inglés básico, lo estudiaba cada vez que podía. A veces, no les entendía nada, la ventaja era que Edmond es colombiano”.

“Estaba en Harvard y era la persona más feliz del mundo”.

Como una margarita

Después vino el doctorado en la Universidad de Londres, el postdoctorado en la Universidad de Stanford y una oportunidad laboral que vio en un anuncio de la revista Nature y que terminó marcando su destino.

Alejandro Madrigal en la Universidad de Londres

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Londres, ciudad que se convirtió en su hogar.

Entre unos 60 candidatos, fue escogido para liderar, desde 1993, la investigación científica en la organización Anthony Nolan, creada en 1974.

El hijo de su fundadora, Shirley Nolan, había nacido con un raro trastorno sanguíneo llamado síndrome de Wiskott-Aldrich y la única manera de salvarlo era con un trasplante de médula ósea.

Como ningún familiar era compatible, comenzó la búsqueda de un donante, pero no lo encontró y Anthony murió, a los siete años, en 1979.

En el proceso de búsqueda, Shirley ayudó a concebir un sistema pionero: el primer registro de donantes de médula ósea en el mundo para el tratamiento de leucemia y otros tipos de cáncer.

De acuerdo con la organización, ese registro “ha ayudado a 22 mil personas a recibir un trasplante que les salvó la vida”.

Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

Evening Standard/Hulton Archive/Getty Images
Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

La flor favorita de Anthony era la margarita.

“Shirley la puso como símbolo (de la fundación) porque una margarita tiene muchos pétalos y, aunque le quites uno, seguirá siendo una margarita: puedes dar médula”.

“Ese mensaje lo llevé a todo el mundo, a las conferencias que iba, y empecé a generar registros, a ayudar a varios países a crearlos y actualmente hay 40 millones de donantes en todo el mundo”, cuenta Madrigal.

Formando en el camino

El doctor también ayudó a establecer el primer banco de cordón umbilical de Reino Unido, con fines de trasplante e investigación.

Madrigal junto a estudiantes

Cortesía: Alejandro Madrigal
El primer grupo de investigadores que ayudó a formar cuando arrancó como director del Instituto de Investigación de la fundación Anthony Nolan. Eran estudiantes de doctorado y posdoctorado que procedían de México, Venezuela, Alemania e Inglaterra.

“En el Antony Nolan hay unos 10 mil cordones y eso ha permitido salvar a muchos pacientes”, indica Madrigal.

En 2020, fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Europea de Trasplante de Sangre y Médula Ósea en reconocimiento a sus aportes en el campo del trasplante de células madres hematopoyéticas (HSCT).

“Tuve la fortuna de estudiar en universidades muy reconocidas y por eso me dicen que tengo muy buen pedigrí, pero cuando me preguntan cuál es la universidad que más quiero, digo que es la UNAM“, cuenta.

“Me abrió las puertas y me cambió el universo”.

Madrigal dando una conferencia

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal ha visitado decenas de ciudades para ofrecer conferencias.

El investigador ha publicado más de 500 artículos en revistas especializadas y ha dictado cientos de conferencias en más de 50 países.

En su casa, muestra los cuadros que ha pintado y los dos libros que ha escrito: Nosotros y Días de rabia.

Libros

Mariana Castineiras/BBC Mundo

Dice que su “pelea a muerte” es contra el cáncer.

Actualmente, trabaja en un proyecto para desarrollar terapias celulares contra diferentes tipos de esa enfermedad, no solo leucemia.

Tras el retiro de Madrigal de Anthony Nolan, su directora, Henny Braund, ofreció un discurso en su honor.

Enumeró varios logros y añadió que su legado iba más allá de lo científico: “Más que cualquier cosa, su contribución al mundo de los individuos a los que se les ha dado una segunda oportunidad de vida, directamente gracias a su investigación, no se puede subestimar”.

Y concluyó: “En nombre de Anthony Nolan, la comunidad científica global, los pacientes cuyas vidas has salvado, nunca serás olvidado. Gracias”.


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