Los latinos en el corredor de la muerte
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Los latinos en el corredor de la muerte

17 de abril, 2014
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pena_muerteYa desde noviembre del año pasado, José Villegas sabía que iba a morir este miércoles. También sabía cómo: al final del corredor de la muerte en Texas le esperaba una inyección letal.

La Corte Suprema desoyó el alegato de sus abogados por su supuesto retraso mental y Villegas, estadounidense de origen hispano, se convirtió así en el décimo séptimo ejecutado en el país en lo que va de año.

Fue condenado en 2002, tras apuñalar a su exnovia y a la madre e hijo de esta. Luego les robó la televisión para comprar droga.

Lea también: Texas ejecuta al hispano José Villegas

Llevaba casi doce años esperando la pena capital en la prisión Allan Polunski, en régimen de aislamiento y con 60 minutos al día para tomar aire.

Como hasta este miércoles estaba él, en el corredor de la muerte en EE.UU. hay poco más de 3.000 personas, la mayoría en los estados de más población hispana: California (741), Florida (412) y Texas (282).

Un 12% de los que aguardan la pena capital en el país son de origen latino.

Los latinoamericanos son abrumadora mayoría entre los extranjeros del corredor de la muerte. Hasta marzo, eran 91 de 139.

El último en ser ejecutado fue Ramiro Hernández, mexicano que había sido condenado por asesinato y violación. Recibió una inyección letal en Texas el pasado 10 de abril.

Hernández fue el tercer latinoamericano en ser ejecutado este año en Estados Unidos tras su compatriota Edgar Tamayo y el cubano Juan Carlos Chávez, en Florida.

¿El próximo?

Entre los latinoamericanos, el próximo en morir iba a ser el hondureño Edgardo Cubas.

A Cubas primero le dijeron que sería ejecutado el 16 de enero de este año. Después, que el 29 de mayo. Y finalmente que no se sabe cuándo, pero que tarde o temprano será ejecutado.

De 35 años de edad, Cubas fue condenado a muerte en 2004 por haber participado en el secuestro, violación y asesinato de una joven también hispana.

Seguirá en el corredor de la muerte pero sin fecha de ejecución. Dos psiquiatras determinaron que no está en condiciones: la jurisprudencia prohíbe hacer efectiva la pena de muerte en enfermos mentales.

“Los psiquiatras no tenían que hacer un diagnóstico. Sólo tenían que determinar la cuestión legal de si está en condiciones o no de ser ejecutado. Ambos estuvieron de acuerdo en que no”, le dijo a BBC Mundo su abogado, Kurt Wentz.

La alegación de problemas mentales es habitual entre los abogados que buscan frenar las ejecuciones.

Lea también: El verdugo atormentado por la silla eléctrica

Según le dijo a BBC Mundo el investigador en derechos humanos Mark Warren, “hay persuasivas evidencias de que una permanencia prolongada en el corredor de la muerte puede tener efectos psicológicos devastadores, especialmente en confinamiento solitario”.

Ese es el caso de Cubas, quien tras la decisión de los peritos, volvió a engrosar la lista de los poco más de 90 latinoamericanos en el corredor de la muerte y sin fecha de ejecución.

Lea también: El inocente que pasó 25 años esperando ser ejecutado

“Los años de Fierro”

En esa lista, el más veterano es el mexicano César Fierro, 34 años a la espera de conocer el día en que lo ejecutarán –la media en Texas es diez–.

Desde febrero de 1980 en el corredor de la muerte en Texas, las dudas sobre su culpabilidad incluso llegaron a inspirar un documental: “Los años de Fierro”.

Condenado por la muerte de un taxista en 1979, Fierro lleva desde principios de los años 90 con el mismo régimen: 60 minutos al día al aire libre y el resto del tiempo en aislamiento en su celda, donde le sirven desayuno, almuerzo y cena.

Su condena se basa en un testimonio y, sobre todo, en su propia confesión, que asegura fue hecha bajo coerción y sin haber hablado con un abogado. Sus defensores aseguran que no se encontraron pruebas que lo incriminen, ni siquiera evidencias de que hubiera disparado la noche del crimen.

“Cesar es inocente y hay muchísimas pruebas”, le dijo a BBC Mundo Santiago Esteinou, director del documental “Los años de Fierro”. “La policía en México arrestó esa misma noche su madre y lo amenazaron de que si no firmaba su confesión, no la iban a dejar ir”

Esteinou, quien comenta que “no era un ciudadano ejemplar pues tenía antecedentes, nunca violentos, por robar piezas de coche”, lo entrevistó en 2011.

Esteinou explicó que, durante su entrevista, Fierro parecía contradecirse entre su natural instinto de querer vivir y no poder dejar de preguntarse cuál era el sentido de que le sigan prolongando la vida “si de todos modos lo van a matar”.

Además, el caso de César Fierro está dentro de los cubiertos por el “caso Avena” en la Corte Internacional de Justicia, que ordenó la “revisión y reconsideración” de su sentencia de muerte por haber fallado en brindarle asistencia consular en el momento de la detención.

Lea también: El drama de los menores juzgados como adultos en EE.UU.

El estrangulador de la Calle 8

En Florida, los latinos en el corredor de la muerte son ocho cubanos, dos colombianos y un mexicano.

Poco antes de ser ejecutados los pasarán a una celda de 3,6 m por 2,1 m; y el mismo día tienen derecho a una última comida que no puede exceder de US$40 “para evitar extravagancias”.

Pero previamente habrán transcurrido, a la espera de que se resuelvan apelaciones y demás, un mínimo de diez años en una celda con la mitad de ese tamaño, donde desayunan a las cinco y media, almuerzan a las diez y media, y cenan a las cuatro de la tarde.

Pasan todo el tiempo en la celda salvo para la hora de ejercicio y la ducha –cada dos días–, así como recibir visitas. Cuando están fuera, andan esposados.

En Florida, el más veterano es el cubano Omar Blanco, de 64 años, pero seguramente el más mediático es Rory Conde, un asesino en serie colombiano que fue conocido en Miami como “el estrangulador de la Calle 8”.

Las mujeres

Con 39 en 2013, Estados Unidos sigue a China, Irán, Irak, Arabia Saudita en la lista de países que han llevado a cabo el mayor número de ejecuciones. Y son casi todo hombres.

Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, las ejecuciones de mujeres son algo raro, apenas se han podido documentar 571 casos desde 1632. Trece en las últimas tres décadas.

Además, las mujeres apenas son el 2% de la población en el corredor de la muerte. Extranjeras sólo tres: la mexicana Dora Buenrostro en California, la cubana Ana María Cardona en Florida y la británica Linda Carty en Texas.

Las dos latinoamericanas están condenadas por matar a sus hijos.

Dora Buenrostro mujer fue sentenciada en 1998 por haber matado a sus tres hijos de 9, 8 y 4 años para vengarse de su marido. Los tres fueron degollados con un cuchillo.

Por su parte, Cardona fue sentenciada a muerte en dos ocasiones por matar a su hijo de tres años en 1990. En 2010 se repitió el juicio y la decisión fue la misma.

El cadáver del bebé fue hallado en Miami Beach. Según lo dado por probado en el juicio, después de haberse gastado los US$100.000 que dejó de herencia su pareja –narcotraficante asesinado–, inició una relación con una mujer.

Ambas, drogadictas, apenas vivían de robar en tiendas. Sus dos hijos fueron puestos a cargo de servicios sociales, aunque después se los devolvieron.

Cardona abusaba frecuentemente del menor. El 30 de octubre de 1990, le abrió la cabeza de un batazo. Como no dejaba de llorar, terminó matándolo a golpes.

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Covid-19: el gráfico que muestra el riesgo de contagio de coronavirus según la actividad que hagas

Un grupo de expertos de Estados Unidos evaluaron la posibilidad de exponerse al virus al hacer actividades como abrir el correo o asistir a un servicio religioso, entre otras.
7 de septiembre, 2020
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Ilustración de persona corriendo con perro y el coronavirus en el aire

Getty Images | BBC
Los expertos consideran que salir a correr acompañado o pasear al perro tiene un riesgo moderado-bajo.

¿Cuán arriesgado es ir a comprar o comer en un restaurante? ¿Y tomarse un trago en un bar? ¿O ir al cine?

En medio de la actual pandemia de covid-19, seguramente muchos se preguntan cuáles son los riesgos de infección haciendo este tipo de actividades.

Preguntas así quería responder la Asociación Médica de Texas (TMA, por sus siglas en inglés), que juntó un panel de 14 expertos en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas para diseñar una clasificación según el riesgo que supone hacer distintas acciones cotidianas.

Ir al gimnasio, comer en un buffet o asistir a un concierto multitudinario están entre las más arriesgadas, según la TMA.

“Es un gráfico hecho para Texas (EE.UU.), pero sirve para otros países. Hay que considerar las diferencias de cada lugar, pero también hay muchas semejanzas”, dice a BBC Mundo el médico John Carlo, experto en salud pública y uno de los miembros de TMA que participó en la creación del gráfico.

Gráfico de riesgo de contagio de coronavirus según la actividad

BBC

¿Cómo se hizo el ranking?

La clasificación del 1 (menos arriesgada) al 10 (más arriesgada) sigue los siguientes criterios: si las actividades son realizadas en el interior o en el exterior; la proximidad con otras personas; el tiempo de exposición al virus; la posibilidad de seguir las prácticas de prevención (como el uso de mascarillas) y el riesgo de que una persona se contamine realizando la acción.

Por eso dos actividades muy distintas pueden ocupar la misma categoría.

“El centro comercial, a pesar que suele ser un espacio cerrado, puede ser amplio, estar ventilado y puede permitir mantener la distancia social. En cambio, la playa, aunque es un espacio abierto, puede estar abarrotada”, dice John Carlo.

Para todas las actividades de la lista, los médicos consideraron que los participantes usaban mascarillas, mantenían una distancia de al menos dos metros entre personas (que no fueran sus familiares) y se lavaban las manos siempre que fuera posible.

“Este es el punto de vista de un grupo de médicos que tenían que responder como estas actividades se comparan en términos de riesgo. Pero solamente la propia persona puede saber las condiciones en que va a practicar la actividad y determinar el riesgo total”, añade Carlo.

El experto también recalca que el mismo tipo de negocio puede variar mucho, como en el caso de las peluquerías y/o barberías.

“En Estado Unidos tenemos salones en que hay una persona atendiendo a un solo un cliente. Todo está muy limpio y las dos personas pueden usar mascarillas. Hay otras que no y el riesgo es distinto. Se trata de usar el sentido común para analizar el escenario de cada actividad. Nuestro gráfico es una buena guía, pero la gente tiene que analizar sus propios casos.”, concluye Carlo.


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