¿Podría vivir sin alimentos procesados?
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¿Podría vivir sin alimentos procesados?

Pareciera que muchos de nosotros estamos consumiendo demasiada sal o azúcar, las advertencias sobre sus efectos en la salud son cada vez más preocupantes. ¿Cuán fácil es vivir sin alimentos procesados por una semana? Helen Briggs se puso a prueba y este es su diario.
Por BBC Mundo
27 de abril, 2014
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alimentos_bbc.jpgLos granitos blancos que esparcimos sobre la comida no dejan de acaparar los titulares. Ya sea que hablemos de la sal o del azúcar, pareciera que muchos de nosotros estamos consumiendo demasiado de los dos. Las advertencias sobre sus efectos en la salud son cada vez más preocupantes. ¿Cuán fácil es vivir sin alimentos procesados por una semana? Helen Briggs se puso a prueba y este es su diario.

Domingo

El primer día de mi nuevo régimen alimenticio empezó con una visita a la cocina para ver cuáles de mis suministros tenía permitido comer. La definición de comida procesada varía, pero de acuerdo con la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos se trata de:

Cualquier alimento que no sea un producto agrícola crudo y se incluye cualquier producto agrícola crudo que ha sido sometido a procesos de enlatado, cocción, congelamiento, deshidratación o molienda.

Afuera quedan la pasta, el aceite, los tomates en lata y muchos otros productos básicos que tenía en los cajones.

Frutas y vegetales ilimitados son la opción más sencilla, junto a las papas humildemente cocinadas al horno.

Pero ¿y la proteína? Yo no como carne. Eso significa que me toca remojar y cocinar mis lentejas y granos en vez de comprarlos listos en las latas.

Lunes

Es un día laboral. Tengo que empacar mis comidas del día en raciones. No puedo depender de la ensalada o la sopa que suelo comprar porque es muy probable que contenga alimentos procesados como cubitos de caldo o mayonesa.

Me abastezco de frutas: banana para el desayuno y manzanas y naranjas para las meriendas.

Pero caigo en cuenta de algo que puede ser horrible: ¿Y mi café? ¿Eso cuenta como un alimento procesado?

Victoria Taylor, dietista de la Fundación Británica del Corazón, me tranquilizó.

Tras hacerme una concesión, me permitió tomar café siempre y cuando compre los granos y los muele yo misma.

Otra cosa que debo añadir a mi lista de tareas.

Martes

Amanezco un poco cansada después de que anoche me quedé hasta tarde remojando garbanzos, hirviendo lentejas y moliendo granos de café.

Mis hijos ven las ollas sucias y me preguntan: “¿Qué es todo este pegote quemado, mamá?”

Mi bolso se llena de recipientes que contienen: una ensalada casera de garbanzos, nueces, bananas, un racimo de uvas y otro tipo de ensalada casera.

Estoy empezando a desear azúcar y patrullo con hambre por la cantina en busca de cualquier cosa que no sea procesada.

Miércoles

Una nueva rutina esta mañana. Para analizar lo que estoy comiendo, Victoria me pidió que pesara toda mi comida, tres días a la semana.

Además de moler, remojar y hervir, ahora necesito poner todo en la balanza.

Sin embargo, debo reconocer que mi dieta está surtiendo un efecto en mí: me siento saludable y llena de energía.

Jueves

He descubierto que añadiendo hierbas es una buena forma de darle sabor a los alimentos sin necesidad de usar sal, azúcar o salsas.

El té de menta se ha convertido en toda una especialidad: menta fresca en el fondo de una taza, vierto agua caliente y listo.

Mientras hago mi experimento también estoy ahorrando dinero, pues he dejado de comprar cafés en la tienda. Aunque tengo que confesar un ocasional pero ilícito Americano no hecho en casa.

Viernes

Me gusta pensar que soy muy buena leyendo las etiquetas de los alimentos. Pero un vistazo rápido antes de meter un producto en el carrito del supermercado, no es suficiente.

He descubierto que tanto el azúcar como la sal pueden estar escondidos en muchos productos de los cuales no sospecharía.

Las nueces de pistacho no procesadas, con sus conchas, que compro en el supermercado tienen sal.

Detectar el azúcar en las etiquetas de los alimentos puede ser una misión casi imposible. Se encuentra en una lista que incluye: almíbar de maíz rico en fructosa, glucosa, sirope de malta, maltosa y jugo de caña evaporada.

Sábado

En el Reino Unido, cocinar en casa se está convirtiendo en una costumbre del pasado.

En la década pasada, el dinero que se ha gastado en comer afuera y en comidas para llevar ha aumentado en casi 30%.

Pasé el sábado a la antigua: cocinando lo que comeré en los próximos días.

Domingo

Tengo el cumpleaños de un familiar, lo que hace inevitable comer afuera.

El mesonero se está empezando a impacientar con mis preguntas. ¿El risotto tiene cubitos de caldo hechos en casa? ¿Tiene azúcar o sal o condimentos artificiales?

Comer en restaurantes es un campo minado cuando tienes prohibido añadir cualquier cosa a la comida.

Ya sea un emparedado, el cappuccino de la mañana o una fiesta de cumpleaños en un restaurante, determinar con exactitud lo que realmente contiene lo que comemos es una pesadilla nutricional.

El veredicto

La semana ha sido esclarecedora y es definitivamente algo que volvería a hacer.

Pero sin contar con una preparación adecuada, es poco práctico para muchos.

Podría haber optado por una dieta más variada como pescado a la parrilla y vegetales al vapor, pero sin la posibilidad de tener mi propio chef o tener un empleo que me permitiera trabajar desde casa, todo eso se me escapaba.

Entonces ¿cómo me fue? De acuerdo con Victoria Taylor, no tan mal.

Me dijo que basada en una comparación con mi semana de “control”, mi consumo de sal y grasa saturada se redujo a la mitad.

La principal razón en mi caso, una persona que no consume carne, es que renuncié al pan y al queso, los cuales pueden ser relativamente altos en sal y grasa saturada.

“Aunque Helen no estaba dándose un banquete con alimentos que típicamente consideramos procesados, como comidas listas para calentar en el microondas, pizzas o papás fritas, su experimento muestra cómo los alimentos del día a día como el queso y el pan hacen una gran diferencia en la cantidad de grasa saturada y sal que comemos”, dijo.

“Los alimentos procesados no son siempre algo malo pero es importante que existan etiquetas claras (sobre lo que contienen los productos)”.

“Etiquetas codificadas con colores que ofrecen un vistazo (del contenido) son una manera sencilla de determinar si ese producto que estás comiendo es una opción saludable”.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

laboratorio

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Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

hospital

Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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