Protestan frente al Senado contra Ley de Telecom (imágenes)
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Marcha contra Televisa. Foto: Cuartoscuro.

Protestan frente al Senado contra Ley de Telecom (imágenes)

Los manifestantes portan mantas con leyendas como "¿Quién manda en el Senado?", "El silencio no es opción ante la represión", o "No más poder al poder. Todos juntos contra el control de las ideas".
Marcha contra Televisa. Foto: Cuartoscuro.
Por Omar Granados
11 de abril, 2014
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Marcha contra la iniciativa de Ley reglamentaria en materia de Telecomunicaciones. Foto: Omar Granados.

Marcha contra la iniciativa de Ley reglamentaria en materia de Telecomunicaciones. Foto: Omar Granados.

Con la consigna ‘No más poder al poder’, organizaciones y ciudadanos marcharon la tarde de este jueves contra la Ley de Telecomunicaciones desde las instalaciones de Televisa chapultepec al Senado de la república, en un acto que resultó pacífico y con saldo blanco.

A las organizaciones convocantes se sumaron decenas de colectivos y grupos de estudiantes y jóvenes simpatizantes de los argumentos (1, 2 y 3) contra la iniciativa de ley enviada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, entre los que se encuentran la ausencia de una regulación efectiva en materia de competencia, exclusión de medios públicos y comunitarios, el peligro para la autonomía editorial de los medios de comunicación, el aplazamiento del apagón analógico y las nuevas cadenas de televisión, la anulación de algunas facultades del Ifetel, afectaciones contra la libertad de expresiónen internet y la legalización de la censura y el espionaje, entre otros.

En pancartas y consignas, los manifestantes utilizaron frases como  “¿Quién manda en el Senado?”, “El silencio no es opción ante la represión”, “Reforma Telecom censura a la nación”, ”No más poder al poder” y” Todos juntos contra el control de las ideas”.

Según cifras de la Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSPDF), unas 550 personas participaron en la protesta aunque, de acuerdo con los organizadores, asistieron alrededor de 3 mil 500 personas.

Al término del recorrido, los manifestantes expresaron sus opiniones frente a la ley y realizaron diversas actividades frente a la Cámara Alta. Además, bajo la firma de #NoMásPoderAlPoder y #ColectivosPorLosMediosSociales, se difundió un comunicado en el que expresaron que catorce años después de la alternancia, no se han transformado las relaciones de poder ni el nivel de exclusión social, lo cual -afirman- se expresa en la iniciativa de leyes secundarias en telecomunicaciones enviada por el Ejecutivo Federal, la cual, aseguran, “pretende regresarnos al pasado más autoritario”.

El documento afirma también que “de aprobarse las leyes secundarias que hoy discute el Senado de la República se anularían las libertades conquistadas por la sociedad civil durante las últimas décadas“, además de”estatizar” los medios públicos y “bloquear la aparición de medios sociales y comunitarios”, los cuales “podrían representar verdaderas alternativas en materia de información y contenidos.”

En su opinión, algunos de los problemas centrales de la iniciativa mencionada para la sociedad civil serían:

1. La negativa para que medios comunitarios comercialicen sus espacios, por lo que deberán depender financieramente del Estado o donativos.

2. El aplazamiento del apagón analógico hasta 2017 “por presiones de los agentes preponderantes”.

3. La excesiva regulación en internet y la vulneración de la privacidad, mediante la intervención telefónica, el monitoreo de los usuarios y el bloqueo selectivo de comunicaciones en eventos específicos.

4. La tutela de la Secretaría de Gobernación sobre los medios públicos, dejando a discrecionalidad de una sola autoridad los contenidos, la infraestructura, la gestión de recursos y la administración de los consejos.

Las voces de la marcha

Animal Político platico además con representantes de algunas de las organizaciones convocantes y ciudadanos que participaron en la marcha:

Vladimir Chorney (@VladimirChorny1), del Colectivo de abogadas y abogados solidarios (CAUSA):

“La lectura política que nosotros hacemos es que viene un contexto de regresión en cuanto a derechos. El regreso del PRI -sin partidizar o caer en el discurso trillado- desde diciembre de 2012 ha traído varias reformas legales que han afectado los derechos sociales. La ley de telecomunicaciones es uno de los ejemplos más claros de varias cosas: 1) El pago de favores del PRI a Televisa y los factores reales de poder e intentar centralizar más poder, por ejemplo usurpando funciones del Ifetel en control de contenidos, retrasar cadenas nacionales hasta 2017; 2) En internet hay medidas regresivas que buscan vigilarnos, controlarnos, bloquear contenidos, apagar las telecomunicaciones 3) Se dan el lujo de hacer una aberración legal de este tipo y creen que no va a pasar nada. Por eso decidimos unirnos y hacer esta convocatoria en uno de los momentos más importantes para la unidad.”

Óscar Mondragón (@omondra), integrante del Colectivo Internet Para Todos:

“Yo creo que todas las organizaciones y los ciudadanos que confluimos aquí queríamos reconocernos, mirarnos, y tratar de establecer una sola voz desde la ciudadanía: que la reforma debe confluir en los derechos del ciudadano, mejorar sus derechos, sus intereses y su bolsillo. Si la reforma acaba en una situación donde tú pagues lo mismo por internet y reduzcas tus derechos y libertades, esto es una contrarreforma. Los mexicanos no podemos dejar que eso pase.Me pareció extraordinario ver tanta gente alrededor de un tema, que muchos piensan que es un tema empresarial, cuando incide en la vida de todos. Todos nos comunicamos, enviamos un correo y, 58% de los que no tienen conexión afirman que no lo hacen por falta de recursos.”

Luis Fernando García (@tumbolian), de la Red de derechos Digitales

“La gente salió y, aunque convocada por varias organizaciones, hizo suya la marcha y expresó lo que quería expresar que es básicamente lo que podemos ver en la mayoría de sus mantas y consignas: que no quieren censura, no quieren vigilancia, que internet siga siendo un espacio de ejercicio de derechos. Nosotros estamos muy preocupados por las implicaciones que puede tener esta ley y cómo las libertades se han ido restringiendo poco a poco en muchos espacios, sumado a que internet es uno de los pocos lugares que quedan para que las personas se expresen con libertad sobre la política, que accedan ala cultura, por lo que creemos que es vital defenderlo. Por eso invitamos a la gente a venir por las razones que ellos quisieron y la mayoría denunció la vigilancia, la censura en internet y sus derechos. “

Carlos Brito (@britovsky), integrante de la Red de Derechos Digitales y el Colectivo Internet Para Todos:

“Veo un saldo muy positivo de la marcha, porque hay una narrativa muy instalada de que la ley de telecomunicaciones de lo que se trata es arreglar un problema de dos grupos de intereses, lo que ha provocado que nos olvidemos de que los derechos a la privacidad, a la libertad de expresión, a la no censura previa,entre otros, que parece no ser el eje del problema. Nos quieren convencer de que la ley será positiva sólo cuando queden parejos Televisa y Telmex. Hay pocos espacios de libertad en este país e internet es uno de ellos, tan es así que esto se convocó de esta forma, no a través de corporaciones o sindicatos, por lo que esta ágora la tenemos que defender. Espero que esto sea el inicio de una reafirmación de que la información es lo que va a definir el futuro político de este país.”

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'Me mandaban coronas de muerto': ser trans en México, el segundo país del mundo con más agresiones al colectivo

Kenya Cuevas dice que es una sobreviviente. Ha presenciado la violencia machista en la familia, la calle y la justicia en México, así como un transfeminicidio que cambió su vida.
31 de marzo, 2022
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Ser una persona trans es difícil en cualquier parte del mundo, pero en México puede implicar la muerte.

En 2021 se colocó como el segundo país con más asesinatos de personas trans en el mundo (46 casos), solo superado por Brasil (92), según el monitoreo de la organización Transgender Europe.

Y la violencia cotidiana contra la comunidad no es menor alarmante.

Kenya Cuevas Fuentes lo ha vivido.

Desde los 9 años huyó de la violencia machista en su casa y a esa edad entró al mundo del trabajo sexual, con la explotación, violencia y consumo de drogas que conlleva.

En 2016 vivió un momento transformador de su vida al ser testigo del asesinato de una amiga, el primer transfeminicidio reconocido como tal por las autoridades en México.

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, Cuevas cuenta su historia, que refleja cómo vivir como una persona trans en una sociedad transfóbica puede convertirse en un riesgo de muerte.


Soy una mujer sobreviviente.

Una mujer luchadora que ha tenido que pasar por procesos de vida difíciles, que inició su vida en una familia disfuncional, prácticamente desde que yo recuerdo.

Soy la menor de siete hermanos y ellos siempre eran violentos. Eran mucho mayores que yo y uno de ellos era alcohólico. Mi madre vivía en Estados Unidos y mi padre tenía otra familia.

Estábamos al resguardo de mi abuela materna, que nos educó con valores. Sin embargo, también había mucho machismo, poca información sobre la diversidad LGBT, no había un reconocimiento claro de la identidad de género, la expresión de género en esos años .

Y esto generaba una violencia en la que fui creciendo.

Pero las escenas importantes que yo recuerdo y que transformaron mi vida ocurrieron a los 9 años.

A esa edad mi abuela fallece de un paro cardíaco y yo siendo la menor me quedo al resguardo de mis hermanos, que eran los primeros actores de la violencia familiar. Una de mis hermanas murió y quedamos seis.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y la violencia crecía. No me daban de comer, no me llevaban a la escuela, no me atendían. Cuando salí a buscar comida encontré un empleo y a ganar un dinero. Y al darse cuenta mis hermanos me dijeron “aquí quien trabaja da un gasto” y me quitaban mi sueldo.

Y llegó el momento en que me cansé de que mis hermanos me golpearan, me discriminaran.

“Haz lo que te pidan”

Un día me salí a caminar al centro de la ciudad, a la Alameda Central, y yo no sabía qué hacer con mi vida, pero lo único que sabía era que ya no quería regresar a mi casa, a esta violencia.

Llegó la noche, y en la oscuridad, una mujer caminó hacia mí. Yo no sabía que era una mujer trans, pero mi corazón en ese momento se identificó con esa mujer, quería ser como ella.

Me dijo “ponte a trabajar, habla con los señores de los carros y te van a llevar aquí a la vuelta, te van a pagar tanto dinero y haz lo que te pidan”. Así fueron sus palabras textuales.

Yo obedecí, hablé con uno de un carro y me llevó al hotel mientras yo le platicaba mi historia de vida, de mi mamá y mis hermanos. Lloré y lloré y le decía “yo quiero quedarme contigo”.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Él se sorprendió pero me dijo: “No puedo llevarte conmigo. Pero te voy a dejar la habitación pagada por una semana y dinero para que comas”.

Tenía 9 años y fue mi primer cliente en el trabajo sexual. Obviamente tuve mucho dolor, fue mi primera práctica sexual y yo no sabía cómo reaccionar.

“Te vamos a arreglar”

Me di cuenta que era un hotel que hospedaba a mujeres trans que ejercían el trabajo sexual.

Todo el tiempo las mujeres vivimos violentadas también en un tema de vivienda, porque la gente que renta departamentos no nos acepta y eso hace que los hoteles sean como nuestra residencia.

Les decían “vestidas”, porque en ese momento “trans” no existían.

Me acerqué a una y le dije “yo quiero ser como tú”, y con el dinero que había ganado me llevaron a un local de pelucas y accesorios de todos colores y sabores.

Compramos una peluca, pestañas, maquillaje, de todo. Yo estaba muy emocionada y me empezaron a arreglar. Y recuerdo una frase que fue muy tajante: “Esta es la primera y la única vez que te vamos a arreglar. Si tú no aprendes es por pendeja”.

Puse muchísima atención y fue el primer momento en que pude arreglarme, con esta figura arreglada, afeminada.

Me quedé contemplando el espejo, pues fue uno de los momentos más felices de mi vida porque logré identificarme y verme realmente como esa mujer que vivió engañada y encerrada en un cuerpo varonil.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y me dijeron “vámonos a trabajar, porque ya te acabaste tu dinero y qué vas a comer mañana”.

“Me quedé en la calle”

Me presentaron con una madrota, a quien le dijeron que yo era menor de edad: “Es nuestra hija”.

Y recuerdo muy bien que Angélica, como se llamaba, respondió: “Pues a mí me vale madre si es menor de edad o no, a mí que me den mi renta de 1,500 pesos y que se ponga a trabajar”.

Era uno de los puntos “permitidos” para el trabajo sexual en Ciudad de México.

Todo el mundo quería irse conmigo y me iba muy bien. Muchos años después entendí por qué: era una niña de 9 años. Por obvias razones llegué a tener una clientela alta.

Ya cuando pasó la “novedad”, bajó el trabajo, pero entonces encuentro otra parte del trabajo sexual. Y es que hay otros clientes que buscan una compañía para consumir sustancias, tener fiestas.

Y si no le entras a ese tipo de dinámicas, no trabajas.

Yo seguía siendo una niña con mucho resentimiento, con mucho dolor, mucho sufrimiento real. Y fui presa fácil de las drogas, de esa puerta falsa.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Eso fue deteriorándome. Ya no pagaba la renta, ya no comía, todo me lo chingaba en la droga. Perdí todo y me quedé en la calle.

Eso me llevó a vivir 20 años de mi vida en esas condiciones. Limpiando parabrisas, viviendo en los parques. Cuando alguien me llevaba al hotel, era mi oportunidad de bañarme y lavar mi ropa.

En todo ese proceso viví mucho en las drogas. Y a pesar de entrar a rehabilitación, la abstinencia me hacía caer de nuevo al consumo, además de que no había una comprensión por mi identidad de género y no me permitían ser yo.

Al llegar a la mayoría de edad, como eran programas para menores, ya no me permitían el acceso. Tenía que pedir monedas en la calle o a mis conocidas.

“Los custodios me vendían”

Después de 20 años de esta vida, un día en 1999 llegué a comprar droga a un picadero. Y ahí de pronto tiran la puerta y gritan “¡policía judicial!”

Nos tiran al suelo y la vieja que vendía la droga la avienta a un lado mío.

“¿Desde cuándo vendes?”, me preguntó un policía. “No, pues yo no vendo, jefe, vine solo por mis piedritas”, le dije.

Me mandaron a la cárcel por “posesión, distribución y venta de cocaína” que entonces era mucho más penado.

En el Reclusorio Norte violentaban a las mujeres trans. A mí me llegaron a violar. Los custodios me vendían con internos para sus fiestas y orgías nocturnas de las personas que realmente vendían droga y secuestraban y tenían mucho dinero.

Reclusorio Norte de Ciudad de México

Getty Images

Ahí las personas trans teníamos que satisfacer a muchas personas.

Y un día me peleé con un interno que me quería violentar. Tenía una navaja, pero logré quitársela y se la enterré en el estómago. Y eso motivó a que me trasladaran al penal de Santa Marta Acatitla .

Salí después de 10 años y tres rebajas de sentencia.

Un juez determinó mi absolución del delito porque consideraba que yo no había sido la responsable de las sustancias que habían encontrado. Me dicen “gracias por participar, uste no fue, discúlpenos”.

“Ese día cambió mi vida rotundamente”

Ya había dejado las drogas y al salir me empiezo a capacitar en un proceso de aprendizaje, en la promoción contra el VIH y empiezo a dar consejería, aplicación de pruebas. Y empiezo a aplicar esto con las trabajadoras sexuales, que eran mis compañeras.

Empecé a encontrar que muchas trabajadoras sabían desde hace mucho tiempo que tenían VIH pero no se habían atendido. Otras que ni se imaginaban que vivían con VIH. Las que decían que sí les daba miedo pero no usaban protección.

De 2010 a 2016 me profesionalicé en estos acompañamientos de activismo que realizaba aunque no fuera visible porque lo hacía entre el trabajo sexual. Me decía “que lo que haga mi mano derecha no lo sepa la izquierda”.

Al llegar el 30 de septiembre de 2016, ese día cambió mi vida rotundamente.

Fui testigo del transfeminicidio de Paola Buenrostro, mi amiga, una mujer trans de 24 años que fue asesinada. Era mi compañera desde hacía muchos años en el trabajo sexual.

Varias rechazamos a un sujeto que solicitó servicio sexual, pero Paola aceptó subirse al vehículo y cuando avanza unos pocos metros, escuchamos gritos de auxilio: “¡Kenya, Kenya!”

Vi cómo forcejeaban y escuché tres detonaciones de armas de fuego.

Me quedé impactada, no me podía mover. Y él al darse cuenta de que vi todo, me miró fijamente a los ojos, me apuntó con el arma y accionó el gatillo.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Todavía claramente tengo la imagen de su dedo jalando el gatillo, pero no sale la bala porque el arma se encasquilló. Así que pude detenerlo.

Llega una patrulla y lo detienen en flagrancia, con mi amiga agonizando, con el arma en la mano. Y yo grabé un video que publiqué poco después.

Pero entonces nos encontramos con un sistema discriminatorio, violatorio de derechos humanos, de no acceso a la justicia y criminalizante de las mujeres trans y el trabajo sexual, por sus propios prejuicios y creencias y posturas políticas.

Me negaron el acceso al caso porque dijeron que no era testigo sino una “curiosa” en el lugar.

Me las arreglé para tener un documento de acceso a una audiencia y cuando el juez preguntó si había un testigo, el Ministerio Público me dijo “te invito a que te vayas para que no contamines la audiencia”.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Yo sin saber de leyes, sin saber leer ni escribir, pero confiando en las autoridades y pensando que el hombre fue detenido en el lugar de los hechos, pensé que lo iban a tener en la cárcel.

Pero el juez lo dejó en libertad porque el Ministerio Público no llevó pruebas.

Amenazamos al fiscal y nos entregaron el cuerpo. Lo llevamos a la avenida Insurgentes y su ataúd lo pusimos ahí.

Fue nuestra manera de gritarle a la sociedad que a las mujeres trans nos mataban y a nadie le importaba, que a las mujeres trans no nos reconocían, nos violentaban, no nos daban oportunidades laborales, ni de salud, ni de vivienda, ni de derechos humanos.

Una protesta por el caso Paola Buenrostro

Getty Images

Pareciera que todo el mundo tiene la autorización de golpearnos y violentarnos. Y eso fue un impacto ante los medios de comunicación.

Entonces fue que empezó toda una lucha de visibilidad.

La Casa de las Muñecas Tiresias

Empezamos a exponer este problema sistemático e institucional en todos los procesos de nuestra vida. Cómo ya hemos normalizado la violencia en nuestras vidas, interiorizándola y llevándola hasta con nuestras propias pares.

Y al mismo tiempo de alzar la voz, empecé a recibir amenazas de muerte por el activismo. Me mandaban coronas florales de muerto, me llamaban para decirme que me iban a matar.

Tuve un atentado en 2017, ingresaron a mi domicilio y ahí mataron a una compañera. Tras esto me negaron la protección como activista y defensora de derechos humanos.

Pero con la insistencia en las denuncias es como hemos logrado que el de Paola Buenrostro fuera reconocido como el primer transfeminicidio de la historia de México.

Un acto de disculpas de la Fiscalía por el caso Paola Buenrostro

FGJCDMX
La Fiscalía de Ciudad de México pidió perdón en 2021 por las omisiones en el caso de Paola Buenrostro.

Es la expresión más violenta que pueda experimentar un ser humano, el transfeminicidio, por la modalidad en cómo nos asesinan.

A partir de entonces fundamos la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es una organización sin fines de lucro que da acompañamiento integral para los procesos de identidad, salud, trabajo, vivienda, derechos humanos. De todas las personas diversas y todas las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad: personas de la calle, consumidores de sustancias, trabajadores sexuales, personas con VIH y todo el colectivo LGBT.

Brindamos un albergue para que las mujeres vivan un proceso de deconstrucción y construcción y así mismo de reconocimiento de los derechos propios y que se construyan académicamente y profesionalmente para colocarse en la sociedad.

También nos ocupamos de recuperar los cuerpos de las mujeres que mueren en situación de violencia extrema, para darles cristiana sepultura.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

El activismo que hacemos se ha convertido en uno de los más reconocidos del México, pero no solo defendemos a las personas trans, sino que en cualquier causa contra la discriminación ahí va a estar la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es parte de un trabajo de responsabilidad y de reconocimiento y de gestión que inició la noche del 30 de septiembre de 2016, cuando mataron a Paola Buenrostro.

“Es algo que te impacta para toda la vida”

Encontrar tu identidad sexual en un entorno incomprensivo es algo que te impacta para toda la vida.

Cuando no se tiene un acompañamiento ni un reconocimiento de esa identidad, lo que hacemos es salir a buscar el lugar donde nos sintamos seguras, donde sí nos identifiquemos.

Es a lo que nos orillan a hacer a las mujeres trans. Salimos de nuestras casas a temprana edad, a vivir la violencia que acabo de relatar.

Lanzan a estas mujeres a la discriminación, a que su expectativa de vida sea de 35 años por la violencia extrema a la que se enfrentan en espacios donde sí son aceptadas como el trabajo sexual, las drogas y los lugares en donde no hay ninguna formación.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

¿Qué le diría a un niña que está en este reconocimiento? Que siempre luche por lo que quiera ser. Que no haga lo que los demás quieran que haga. Todo lo que se imagine puede ser real.

Si tú lo imaginas y lo quieres en tu vida, va a ser real. No va a haber ningún impedimento para que tú lo logres.

Sí creo que en México hemos avanzado mucho.

Antes la causa no era visible, no era acompañado de las autoridades, y la comunidad trans estaba más segregada dentro de la comunidad LGBT.

Tras el asesinato de Paola Buerostro fue visible ante la sociedad, los medios, las autoridades y la academia y se ha logrado ante todos los contextos que se requiere inclusión de todas las comunidades poco favorecidas.

A quienes aún sienten transfobia les digo: dense la oportunidad de conocer a personas trans, a personas diversas.

Mujeres trans de Ciudad de México

CAMTAC

Dense cuenta que somos personas que reímos, que cagamos, que sentimos y que lloramos, igual que ellos.

No sean generadores de violencia a través de la ignorancia. Y prepárense para enfrentarse a sí mismos, deconstruyan sus prejuicios, para que no generen ni discursos ni violencia ni odio.

Yo soy una mujer libre y como otras trans, nos podemos desenvolver en cualquier ámbito social, económico, laboral, comunitario, sin problemas.

Y como siempre digo: nuestra mayor venganza es que seamos felices.


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