¿Qué se puede comprar con el nuevo salario mínimo en Venezuela?
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¿Qué se puede comprar con el nuevo salario mínimo en Venezuela?

Un almuerzo ejecutivo en el centro de Caracas. O un cartón de huevos y una caja de leche. O un paquete de cigarrillos y cinco cervezas.
30 de abril, 2014
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Corredores mal ilumiinados del centro comercial Sambul de Caracas. Foto: AP.

Corredores mal ilumiinados del centro comercial Sambul de Caracas. Foto: AP.

Un almuerzo ejecutivo en el centro de Caracas. O un cartón de huevos y una caja de leche. O un paquete de cigarrillos y cinco cervezas.

Eso es lo que se puede comprar con 141,71 bolívares, que es el nuevo salario mínimo diario anunciado el martes por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

“Es que no alcanza” o “es que como todo está tan caro” son dos frecuentes frases que se escuchan en las cajas de los supermercados e ilustran la mayor preocupación de los venezolanos por estos días, según las encuestas: la situación económica.

Con la galopante inflación, que rompió un nuevo récord en el mes de marzo al situarse en 59,4% anual, los venezolanos deben arreglárselas para lograr que sus sueldos alcancen para cubrir sus gastos.

Maduro anunció el quinto aumento al salario mínimo en un año de mandato -y el vigesimoquinto en 15 años de “revolución bolivariana”- con el objetivo de aliviar los efectos de la inflación.

Foto: AP

Nicolás Maduro, presidente venezolano. Foto: AP

El salario ahora es de 4.251 bolívares mensuales, lo que equivale a entre US$85 y US$675 dependiendo de la tasa de cambio que se use: 6,3 o 50 bolívares por dólar respectivamente.

En Venezuela, entonces, un mes de salario puede comprar un par de zapatos marca Converse, dos pasajes de avión nacionales y 98 kilos de pollo al precio regulado.

Los críticos del gobierno ven este nuevo aumento, equivalente al 30%, como una demostración de que el gobierno socialista impuesto por el fallecido Hugo Chávez no ha podido alcanzar las metas de controlar la inflación y los precios.

Pero el gobierno lo ve como una forma de “proteger al pueblo” de una inflación que, según el oficialismo, es “inducida por factores capitalistas de la derecha”.

El presidente Maduro anunció el aumento del 30% del salario como una forma para proteger a los trabajadores.

Mientras tanto, la gente hace cuentas: “Hay que arroparse hasta donde las sábanas alcancen”, dice Fabiola Moreno, vecina del barrio popular caraqueño de Petare, en referencia a la necesidad de organizarse, de gastar lo que uno tiene y de “vivir con lo que hay a pesar de las dificultades”.

Escasez en Venezuela. Foto: AP.

Escasez en Venezuela. Foto: AP.

¿Alcanza?

Moreno, madre soltera de dos niñas de 10 y 16 años, le dice a BBC Mundo que no cree que el aumento del salario mínimo sea suficiente para pagar la cesta básica.

El estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que la canasta básica alimentaria para una familia -compuesta de 50 productos alimenticios- es de 3.730 bolívares.

Y la canasta básica general -que incluye otros productos y servicios- es de aproximadamente el doble, unos 7.460 bolívares, lo que representa 3.209 bolívares más que el nuevo salario mínimo.

Alrededor de 50% de los trabajadores formarles venezolanos recibe el salario mínimo, según cifras divulgadas por Chávez en 2012.

Pero Moreno, que trabaja como empleada de servicio, gana unos 7.000 bolívares, por lo que dice que -si se toman los datos del INE- le puede alcanzar “si me cohíbo yo (…) si yo dejo de comprar zapatos y ropa y sacrificamos las comidas más costosas, como la chuleta y el pescado”.

Sin embargo, la mujer de 40 años asegura que la canasta básica “debe ser mucho más alta”, algo que corroboran organizaciones independientes como el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-Fvm), que la estimó en 9.986 bolívares en marzo.

Además, los datos del INE son de febrero, por lo que no incluyen los recientes aumentos de precios de algunos productos.

El bolívar ha sido devaluado frente al dólar constantemente en los últimos años.

En efecto, el gobierno informó recientemente el aumento del transporte en un 40% y la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socio-Económicos (Sundde) publicó los nuevos precios del pollo (que subió 129%), del azúcar (96%) y el arroz (32%), entre otros.

Se trata de medidas que el gobierno ha tomado en busca de mantener un equilibrio entre los precios de los productos regulados por el Estado -como los mencionados arriba- y la creciente inflación, que según el oficialismo es producto de la “especulación” de algunos.

De ahí la preocupación de Fabiola Moreno de que con el aumento del salario vuelvan a subir los precios, pues -como dice la teoría económica- cada vez que aumentan el salario mínimo se dispara la inflación.

En ese sentido varias organizaciones de sindicatos habían pedido un aumento del 60% o 70% del salario para poder lidiar con los aumentos de precios.

“Al aumentar el salario mínimo 30% no estás aumentando la disponibilidad de los bienes y servicios 30%, lo que produce un desbalance en la oferta y la demanda que da con este espiral inflacionario que estamos viendo hace años y llegará a niveles muchos más altos e históricos”, dice Ángel García Banchs, director de la consultora Econométrica.

Y añade: “Antes, mientras crecía el precio del petróleo, el gobierno podía transferir la renta petrolera a los hogares sin importar que los salarios no tuvieran poder de comprar; pero ahora, como no puede, la gente sí siente el desbalance y nos empieza a creer a los economistas”.

El día a día

Moreno le cuenta a BBC Mundo que estuvo el lunes en uno de los supermercados estatales Abasto Bicentenario, en Caracas, donde hizo fila por cuatro horas para realizar sus compras.

“Compré cuatro pollos, dos papeles, un cloro, dos aceites, cuatro azúcares, un papel de cocina y dos cafés”, dice. “Y me costaron 600 bolos”, o bolívares, lo que equivale a US$95 o US$12 dependiendo de la tasa de cambio oficial que se use.

El nuevo salario mínimo anunciado por Maduro el martes será de 141,71 bolívares por jornada diaria, una cifra que lleva a Moreno a reiterar que ve difícil vivir solo con eso o un poco más.

“(En la compras del lunes) no conseguí arroz, ni granos, ni mayonesa; eso (lo que consiguió) no fue sino un piquito ahí, porque mañana tendré que salir a buscar lo otro”, asegura.

“Hay que estar constante constante”, dice, para explicar aquella rutina cada vez más frecuente entre los venezolanos: pasar de un supermercado a otro, de fila en fila, para encontrar los diferentes productos que no se encuentran en las estanterías de todos los supermercados y que juntos completan la cesta básica de la gente.

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El polémico caso de Melissa Lucio, la primera latina que podría ser ejecutada en Texas por la muerte de su hija de dos años

Una nueva revisión de la evidencia podría evitar la ejecución, programada para el 27 de abril.
2 de abril, 2022
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Este 27 de abril, Melissa Lucio podría convertirse en la primera mujer latina en ser ejecutada en el estado de Texas.

En 2008, fue encontrada culpable por un jurado del condado de Cameron del asesinato de su hija de dos años, Mariah Elizabeth Álvarez.

En su momento, el jurado determinó que Melissa había “golpeado y torturado” a su hija hasta la muerte.

Sin embargo, ahora, después de que la mexicana-estadounidense haya pasado 14 años en la cárcel, sus abogados sostienen que una nueva revisión del material probatorio del caso demuestra que Melissa es inocente y que fue presionada para entregar una confesión bajo presión.

Para lograr que la ejecución se suspenda o, por lo menos, se aplace por 120 días más, la defensa de Melissa presentó una solicitud de clemencia ante la junta de perdones y fianzas de Texas.

La solicitud, que cuenta con el apoyo de más de 80 legisladores estatales tanto demócratas como republicanos y de cuatro de los miembros del jurado que sentenció a la mujer en su momento, deberá ser aprobada por la junta de perdones y por el gobernador Greg Abbott.

Los miembros del jurado que firmaron la solicitud de clemencia argumentaron que tenían “serias preocupaciones” de que se les hubiera ocultado información durante el juicio inicial, y aseguraron apoyar una reducción de los cargos.

Una vida “en la pobreza extrema”

Melissa Lucio con dos de sus hijos

Familia Lucio

“Éramos una gran familia y estábamos muy unidos”, le contó a BBC Mundo John Lucio, el hijo mayor de Melissa.

“Desde que ocurrió este accidente ha habido una gran división entre todos nosotros. Simplemente no ha sido lo mismo en estos últimos 15 años”.

En 2007, Melissa llevaba una vida difícil en el condado de Cameron, en Texas, con su esposo de entonces, Robert Antonio Álvarez, y sus 12 hijos.

En conversación con BBC Mundo, Sandra Babcock, una de las abogadas defensoras de Melissa, describió la situación de la familia como de “pobreza extrema”.

“Les cortaban la electricidad, se mudaron unas 26 veces en un periodo de cinco años. Incluso, durante un tiempo, el único acceso que tenían al agua era a través de la manguera de sus vecinos o la de la iglesia,” cuenta Babcock.

“Vivían en un tipo de pobreza que normalmente no se relaciona con personas viviendo en EU”.

“Un accidente”

Melissa Lucio

Familia Lucio

Según las declaraciones de Melissa a la policía, durante una de esas mudanzas, el 15 de febrero de 2007, la niña Mariah se quedó sin supervisión adulta mientras sus padres estaban ocupados.

En ese entonces, la familia vivía en un pequeño apartamento de dos habitaciones en el segundo piso de un edificio localizado en la ciudad de Harlingen.

Melissa explicó durante el interrogatorio que, cuando se dio cuenta que Mariah no estaba en el apartamento, salió a buscarla y la encontró llorando al pie de las escaleras, con algo de sangre en los dientes de abajo.

Sin embargo, al no encontrar otras heridas, Melissa continuó con las tareas del día.

Dos días después, el 17 de febrero, hacia las 7 de la tarde, el papá de la niña llamó al servicio de emergencias 911 porque Mariah no estaba respirando.

La pequeña de dos años se había quedado dormida en la cama de sus papás y nunca volvería a despertar.

El juicio contra Melissa

John Lucio en una manifestación a favor de la liberación de su madre.

John Lucio
John, el hijo mayor de Melissa, está actualmente dedicado a la defensa de su madre.

“Lo que vimos en el momento de su juicio es que hubo un afán de juzgar. Los fiscales y la policía asumieron que Melissa era culpable basándose en su presunción de cómo se ve una madre en duelo”, explicó la profesora Babcock.

“No se reconoció que Melissa estaba experimentando síntomas de su desorden traumático debido a que toda su vida fue víctima de abuso sexual infantil y violencia por parte de sus parejas”.

Momentos después de enterarse de la muerte de su hija, Melissa fue interrogada por cinco agentes de policía durante más de cinco horas, sin permitirle comer, beber o dormir: “La fastidiaron y la regañaron y le gritaron hasta que finalmente accedió a sus demandas y a la insistencia de que era culpable de hacerle daño a su hija”.

“Debió haber una investigación libre, exhaustiva, y eso no fue lo que pasó”, dijo la abogada.

A pesar de la presión de los agentes, durante el interrogatorio Melissa negó en más de 80 ocasiones distintas haber asesinado a su hija. El caso de los fiscales se basó en la confesión de la mujer tras el duro interrogatorio, en el testimonio de uno de los agentes, quien dijo que estaba “seguro” de que era culpable, y en las heridas que tenía el cuerpo de Mariah a la hora de su defunción.

Lo que es distinto hoy, cuenta la abogada, es que por primera vez desde que Melissa fue sentenciada, hubo una revisión científica de la evidencia: “Lo que hemos encontrado es que no hay fundamentos científicos para su condena”.

La revisión de la evidencia

Volante a favor de la liberación de Melissa Lucio.

freemelissalucio.org
El caso de Melissa Lucio fue objeto del documental de 2020 ‘El estado de Texas vs. Melissa’.

Lo que ha hecho la defensa de Melissa durante el proceso de apelación ha sido someter la evidencia del caso, que según argumenta Babcock no fue tenida en cuenta durante el juicio inicial, a una nueva revisión por parte de un grupo interdisciplinario de reconocidos expertos.

Y durante ese análisis, los expertos llegaron a conclusiones que dan una nueva lectura a los hechos.

Por ejemplo, para el reconocido patólogo forense Thomas Young, las heridas que presentaba el cuerpo de Mariah eran consistentes con una caída como la que Melissa le describió a los agentes de policía en su momento, debido a que la niña padecía de un raro trastorno de coagulación.

En la petición de clemencia, la defensa de Melissa también criticó fuertemente la metodología utilizada por la especialista forense Norma Jean Farley, quien durante el juicio testificó que la única causa posible del fallecimiento de Mariah era el abuso.

“La doctora Farley falló al no considerar la historia médica previa de Mariah, la cual incluía dificultad para caminar y caídas documentadas (causadas por un trastorno), al igual que una herida traumática cerebral anterior; información sobre el comportamiento de Mariah días antes de morir, incluyendo exceso de sueño y una pérdida de apetito, los cuales eran consistentes con trauma a la cabeza luego de una caída accidental”, argumentó la defensa en la solicitud.

Según el documento, la doctora Farley también falló al no tener en cuenta el trastorno de coagulación de Mariah durante sus testimonios.

BBC Mundo intentó comunicarse con la oficina de la doctora Farley sin éxito.

Según la defensa de Melissa, durante el juicio tampoco se llamó a testificar al psicólogo clínico John Pinkerman, quien revisó los videos de más de cinco horas del interrogatorio de la mujer y concluyó en ese momento que las características psicológicas de Melissa la hacían proclive a aceptar la culpa debido al estrés de la situación.

Y para Pinkerman, cuando Melissa admitió a los investigadores “ser responsable” a escasas horas de la muerte de su hija, parecía estar asumiendo responsabilidad por “la configuración entera del abuso y la negligencia médica por parte de la familia”, mas no por haber golpeado a su hija hasta la muerte.

Lo que salió mal

John Lucio

John Lucio

Babcock le dijo a BBC Mundo que el juicio de Melissa había tenido una infinidad de errores que se pudieron evitar.

“Melissa tenía un abogado nombrado por la corte porque ella no podía pagar su propia defensa y su abogado no estaba preparado”, aseguró la abogada.

“El jurado nunca vio la evidencia exculpatoria, en parte porque el abogado nunca sometió el caso de la fiscalía a una examinación profunda, y porque los fiscales mismos fueron perezosos y corruptos”.

La acusación de corrupción, argumentó la abogada, se refiere al hecho de que el fiscal encargado de la investigación fue sentenciado a 13 años de prisión por su responsabilidad en un esquema de sobornos en el sistema judicial de Texas. Sin embargo, esa condena no estuvo relacionada con el caso de Melissa.

“Yo creo que una de las razones por las cuales tantas personas están ofendidas es porque empiezas a pelar las capas y te das cuenta que es un caso de incompetencia de la defensa, es un caso de fiscales corruptos, es un caso de injusticias”, aseguró Babcock.

La desintegración de su familia

Melissa Lucio con su hijo John

John Lucio

En el momento del arresto de su madre, John tenía 17 años.

“Cuando todo esto ocurrió nuestra familia se dividió. Una prima de mi madre recibió la custodia de mis hermanos pequeños, algo que fue bueno porque cuando se graduaron del colegio, les fue muy bien en San Antonio, Texas”, cuenta John.

“Los grandes, que estábamos cerca a la mayoría de edad, fuimos los que perdimos. Ser el hijo mayor fue muy difícil, no solo por la responsabilidad sino porque quisiera volver a ver a nuestra familia junta”.

A sus 32 años de edad, John cuenta que lleva algo más de un año fuera de prisión, y que durante un tiempo, intentó organizar su vida: regresó a la escuela, empezó a correr maratones y triatlones.

“Pero cuando el 16 de enero recibí la fecha de la ejecución de mi madre, todo empezó a salir mal para mí. Todo se convirtió en ‘¿qué puedo hacer por mi madre?'”.

“Fue muy duro. No me podía concentrar. No he estado corriendo, no he estado entrenando, no he estado cumpliendo ninguno de los objetivos que tenía para este año. Y para volver a la escuela, voy a tener que ver cómo terminan las cosas con mi madre”.

John ha organizado varios plantones buscando que su madre sea liberada y dice que continuará luchando hasta el último momento.

“Yo no estoy aquí para estar gritando. Yo solo estoy aquí para hacer lo que pueda por mi madre. No quisiera tener que hacerlo, enfrentarme a esto, pero esto no solo me ha afectado a mí, sino a mis hermanos también”.


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