Senado aprueba reformas contra violencia en estadios
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Senado aprueba reformas contra violencia en estadios

El pleno del Senado de la República aprobó reformas que promueven medidas para erradicar la violencia en los actos deportivos, e implementa sanciones de más de cuatro años de cárcel a quienes la ejerzan.
1 de abril, 2014
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El pasado sábado 22 de Marzo en el las tribunas del Estadio Jalisco, se registraron hechos violentos entre la los aficionados del Guadalajara y policías municipales, esto durante el juego de futbol correspondiente a la jornada 12 del Torneo Clausura 2014 de la Liga MX entre los equipos del Atlas y las Chivas, partido denominado el clásico tapatío.  FOTO: CUARTOSCURO.COM

El pasado sábado 22 de Marzo en el las tribunas del Estadio Jalisco, se registraron hechos violentos entre la los aficionados del Guadalajara y policías municipales, esto durante el juego de futbol correspondiente a la jornada 12 del Torneo Clausura 2014 de la Liga MX entre los equipos del Atlas y las Chivas, partido denominado el clásico tapatío.
FOTO: CUARTOSCURO.COM

El pleno del Senado de la República aprobó reformas que promueven medidas para erradicar la violencia en los actos deportivos, e implementa sanciones de más de cuatro años de cárcel a quienes la ejerzan.

Con la dispensa de todos los trámites, el dictamen que fue avalado en las comisiones unidas de Juventud y Deporte y Estudios Legislativos en menos de una hora, sin cambios a la minuta recibida de la Cámara de Diputados, fue aprobado este mismo martes con 80 votos en favor y cinco abstenciones.

El proyecto pretende reducir los riesgos de afectación en la práctica de actividades físicas, recreativas o deportivas, prevenir y erradicar el uso de sustancias y métodos no reglamentarios que pudieran derivarse del dopaje, y tipifica el delito denominado “violencia en el deporte”.

Las reformas, que fueron turnadas al Ejecutivo Federal para su publicación, establecen una penalidad de hasta cuatro años con seis meses de prisión a quien incite, genere violencia o cause daños a los bienes muebles o inmuebles del recinto deportivo.

En tribuna, el presidente de la Comisión de Juventud y Deporte, el senador Carlos Alberto Puente Salas, del PVEM, sustentó el dictamen para su votación a favor y expuso que con estas modificaciones la seguridad de las personas que acuden a los estadios estará garantizada.

“El mensaje que queremos dar a los padres y madres de familia es que lleven a sus hijos a los eventos deportivos, que puedan acudir a los estadios, que su seguridad y la de sus hijos va a estar debidamente garantizada”, argumentó.

Agregó “que todos los que asistan a un estadio, o a un evento, espectáculo deportivo-público, pasarán un momento agradable, sin ser agredidos o lesionados, que no correrán peligro”.

A su vez el senador Raúl Gracia Guzmán, del PAN, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, afirmó que esas modificaciones son insuficientes.

“Hoy damos solamente un primer paso por la urgencia del caso, que no es suficiente. Creo que hay que analizar las causas, porque no únicamente con penalizar con más severidad se van a inhibir esas conductas. No estamos acabando con el tema de las barras bravas”, advirtió.

Zoé Robledo Aburto, senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), expuso que “los estadios de futbol no son espacios extraterritoriales a los que quienes concurren pueden subvertir el orden o realizar expresiones discriminatorias, creemos que lo que hoy estamos votando aquí es un paso adicional en el sentido correcto”.

Es “un mensaje a la sociedad de que la violencia, en cualquier espacio, es inaceptable, y que quien la ejerza, la promueva, la aliente directamente o indirectamente merece una sanción ejemplar”, aseveró.

Las reformas también contemplan cárcel de seis meses a dos años y el equivalente de cinco días a 30 días multa contra quien lance objetos contundentes a la cancha.

Además, cárcel de seis meses a tres años y de 10 días a 40 días de multa a quien ingrese sin autorización al terreno de juego y agreda a las personas, además de cuatro años de prisión y 60 días de multa a quien participe activamente en riñas.

Se sancionará con año y medio a cuatro años de prisión a quien introduzca al recinto o anexos armas de fuego, explosivos o cualquier arma prohibida.

Esas sanciones se aplicarán independientemente de lo que establece el Código Penal, y cuando exista un delito tipificado fuera de lo dispuesto en la reforma intervendrá el Ministerio Público.

Asimismo el dictamen establece que los tres órdenes de gobierno capaciten a los cuerpos policiales y autoridades encargadas de la seguridad en el uso apropiado de sus atribuciones, en técnicas y tácticas especiales para resolver conflictos y extinguir actos de violencia que se puedan suscitar en los recintos mencionados.

Se precisa que la seguridad en la cancha o área de competencia, en los vestidores y baños para jugadores y en los corredores que los comuniquen será responsabilidad exclusiva de las asociaciones o sociedades deportivas que avalen el evento y de los organizadores.

A petición expresa de los dirigentes, intervendrán las autoridades municipales, estatales o federales, según sea el caso, “salvo que la intervención sea indispensable para salvaguardar la vida o la integridad de los jugadores, de las personas o de los bienes que se encuentren en dichos espacios”.

Se establece que la seguridad en los alrededores de los recintos deportivos corresponde a las autoridades municipales o al Distrito Federal, según corresponda, mientras que a solicitud de los organizadores los tres órdenes de gobierno participarán en la seguridad del interior de los recintos y sus instalaciones anexas.

Notimex*

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Iquitos, ciudad escondida en la selva que se convirtió en 'isla bonita' de la población LGTB de Perú

En un país que no reconoce la unión entre personas del mismo sexo ni el cambio de identidad, el colectivo LGTB ha encontrado un colorido refugio en la selva amazónica.
29 de junio, 2022
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Ser una persona LGTB no es fácil en Perú.

Según muestran varios informes internacionales y el testimonio de personas homosexuales, la situación de este colectivo puede mejorar mucho.

Las leyes peruanas impiden el matrimonio y cualquier unión civil entre personas del mismo sexo y no se permite el cambio de identidad legal a las personas trans.

Un estudio de la ONG Promsex realizado en 2016 encontró que ocho de cada 10 estudiantes LGTB dijo sufrir acoso verbal por su condición sexual en la escuela, mientras uno de cada cinco refirió agresiones.

Y Perú ocupaba el puesto 71 en el índice global de igualdad que publica Equaldex, una red estadounidense que comparte datos de asociaciones LGTB en todo el mundo. Solo Bolivia y Paraguay mostraron una opinión pública más hostil a los no heterosexuales en Sudamérica.

Pero hay un lugar en el que las cosas son un tanto diferentes, según cuentan sus propios habitantes.

Es Iquitos, una ciudad de cerca de 150.000 habitantes, capital del Departamento de Loreto, en mitad de la Amazonía peruana y a la que solo se puede llegar en avión desde Lima.

“Aquí uno puede ser quién realmente es”, cuenta en conversación con BBC Mundo Carlos Vela, homosexual residente en Iquitos.

“En general, la aceptación es muy buena. Muchos visitantes europeos dicen cuando vienen que hay tanta tolerancia como en Europa”, corrobora Silvia Barbarán, activista que lleva años trabajando con personas LGTB en la ciudad.

Qué hace diferente a Iquitos

No es casualidad que la marcha del Orgullo Gay de Iquitos haya ganado fama como una de las más concurridas y coloridas de Perú.

“Aquí celebramos el Orgullo con mucho calor”, comenta Carlos. El calor húmedo de la Amazonía anima a los participantes a mostrar un desparpajo difícil de imaginar en otros lugares de Perú en los que el clima social no es tan abierto.

Valery La Mas es una mujer transexual que se mudó a Iquitos hace cinco años desde Leticia, la ciudad colombiana en la que nació. “En Colombia estamos mejor que en Perú, pero en Iquitos se ha avanzado mucho en los últimos años”.

“Aquí las mujeres trans tenemos alternativas a trabajar en la prostitución”, indica.

En esta ciudad rodeada de vegetación y flanqueada por dos afluentes del Amazonas, no es difícil encontrar negocios de peluquería y estética regidos por personas LGTB y la hostelería local emplea a mujeres trans en sus cocinas.

Map

Es un ambiente muy distinto al que reflejan los informes de Promsex o el que retrató la película “Retablo” en 2017.

En ella, el cineasta Álvaro Delgado Aparicio contaba a través de la historia de un artesano la crueldad que a veces pueden alcanzar los comportamientos homofóbicos en las pequeñas comunidades montañosas de los Andes.

El ambiente cálido y exuberante de la selva contrasta con el frío y la austeridad del paisaje andino, una diferencia que a menudo se refleja también en el carácter de la gente.

La riqueza de la selva amazónica y la sensualidad de sus culturas ancestrales, así como los contactos frecuentes con poblaciones de Brasil, han sido algunos de los factores a los que se ha aludido para explicar la mayor tolerancia de Iquitos.

“Siempre fue más fácil ser LGTB en la selva, quizá porque allí hay una cultura prehispánica que tolera mejor la idea de los tres géneros”, comenta Jorge Chávez, del Movimiento Homosexual de Lima.

No en vano, Iquitos y otros lugares de la selva se convirtieron en el refugio de las personas LGTB que en la década de 1980 huyeron de las campañas de “limpieza social” lanzadas contra ellas por los grupos armados de extrema izquierda MRTA y Sendero Luminoso, que dejaron decenas de muertos en matanzas aún recordadas como la de Tarapoto en mayo de 1989.

Campesinos con sus mulas, en la época de Sendero Luminoso.

MARIE HIPPENMEYER
La violencia de Sendero Luminoso y el MRTA contra los no heterosexuales desplazó a muchos de sus hogares.

Norma Muller, antropóloga de la Pontífica Universidad Católica del Perú, apunta que “la población de la selva es más abierta al amor y a la diversidad sexual, porque no lo asocian con el pecado, como ocurre en la tradición cristiana”.

Quizá el menor peso de la religión en estos territorios sea una de las razones por las que este lugar se convirtió en refugio para los perseguidos por la homofobia y hoy sea en palabras de Valery La Mas, la “isla bonita para los LGTB peruanos”.

Pero a sus 64 años, Silvia Barbarán recuerda que las cosas no siempre fueron fáciles. “Incluso en los medios locales era frecuente escuchar alusiones despectivas a los no heterosexuales”.

“Todo empezó a cambiar a partir de 2002, cuando comenzó a desarrollarse un movimiento con muchas asociaciones y un gran trabajo de educación y concienciación”.

Barbarán cuenta como la unión hizo la fuerza. “Una de las claves fue que todas las asociaciones íbamos juntas a protestar cada vez que se producía un episodio de discriminación. Cuando a una mujer trans le negaban la atención en el centro médico, salíamos todas las asociaciones con protestas en las calles y denuncias en los medios”.

“Así se fue ganando espacio, y ahora gais y trans tienen mucha visibilidad”.

Indígenas junto a una choza en la selva amazónica.

Getty Images
La diferente actitud ante la vida de los pueblos de la selva ha sido citada como una de las razones de la mayor tolerancia en Iquitos.

La bandera del VIH

Silvia Barbarán es una de las heterosexuales que se ha convertido en uña y carne con las personas LGTB.

En 2001 contrajo el virus del VIH y decidió lanzarse a concienciar a sus vecinos de los riesgos de una enfermedad que todavía hoy muestra una alta prevalencia en la región de Loreto.

Así montó Lazos de Vida, la asociación en la que atiende a niños portadores del virus, lo que la puso en contacto con muchos activistas LGTB comprometidos en la misma causa.

“El movimiento gay fue muy activo en educar a la población en que había que protegerse del virus. Eso ayudó mucho, porque la gente empezó a ver que no eran personas dedicadas solo a la fiesta, sino vecinos implicados en su comunidad”.

Su labor presionó además al gobierno en Lima para extender los tratamientos antirretrovirales contra el VIH, que entonces eran muy difíciles de encontrar en Iquitos.

Años de activismo y movilización desembocaron en la aprobación en 2010 de una ordenanza regional que reconocía una protección especial y una participación reforzada del colectivo LGTB. Más tarde se acompañó de una estrategia para la prevención del acoso escolar por motivos de género en las escuelas.

Barbarán concluye satisfecha que “hoy hay un movimiento LGTB muy fuerte”.

Un movimiento que en los años de la pandemia, cuando Perú era uno de los países que más sufría el golpe de la covid, recurrió a la imaginación para celebrar la fiesta del Orgullo sin violar las restricciones de las reuniones públicas y organizó una marcha que, en lugar de discurrir en carrozas por el centro de la ciudad, lo hizo en pequeñas embarcaciones por el río Itaya, uno de los que rodean Iquitos.

En 2022, tras una larga espera, el Orgullo volvió a tierra firme. “Vienen muchas familias, como antes de la pandemia”, celebra Barbarán.

Retos pendientes

Pero incluso desde dentro de la comunidad LGTB iquiteña hay voces que advierten de que no se deben lanzar las campanas al vuelo.

El panorama general en el país no invita al optimismo.

Pedro Castillo y Keiko Fujimori, en un debate electoral.

Getty Images
Pedro Castillo y Keiko Fujimori coinciden en su rechazo a las uniones no heterosexuales.

Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Constitucional volvió a rechazar recientemente el recurso presentado por Susel Paredes, una congresista que reclama que se reconozca su matrimonio con otra mujer celebrado en Estados Unidos.

Y el Congreso aprobó en mayo un proyecto de ley que según sus detractores impedirá el enfoque de género y la educación sobre la igualdad y la diversidad sexual en las escuelas peruanas.

El rechazo a la unión entre personas del mismo sexo es uno de los aspectos en los que coinciden el presidente Pedro Castillo y la que fue su rival en las últimas elecciones, Keiko Fujimori, una coincidencia en la que muchos aprecian el peso que tienen en Perú visiones conservadoras de la sociedad y la familia defendidas por las iglesias católica y evangélicas.

BBC Mundo trató de recabar la visión del Gobierno, pero el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no respondió inmediatamente a una dolicitud de comentarios.

En la región de Loreto la prevención del VIH sigue siendo asignatura pendiente.

Es la segunda región con más casos del país solo superada por Lima Metropolitana.

Carol Carobi, funcionaria del Gobierno Regional y una de las pocas mujeres trans que ocupa un cargo público en el país, destaca que “los trans todavía estamos peor que los gais y seguimos conviviendo con el estigma también en muchos lugares de Iquitos”.

“Hemos empezado a ganar espacios, pero aún estamos en un proceso”.

Silvia Barbarán señala cuáles deben ser los próximos desafíos: “En los últimos años en Iquitos hemos avanzado muchísimo, pero el reto es ahora ocupar otros espacios en la sociedad, también los cargos políticos. Y para eso hay que estudiar”.


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