2006-2012: un “sexenio de tortura” en México
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2006-2012: un “sexenio de tortura” en México

Organizaciones civiles que se reunieron con el relator especial de la ONU denunciaron que la estrategia de seguridad que inició en 2006 provocó aumento en casos de tortura.
Por Tania L. Montalvo
8 de mayo, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La estrategia de militarización de seguridad pública que arrancó en diciembre de 2006 con el mandato de Felipe Calderón Hinojosa abrió la puerta para que en México ocurrieran más casos de tortura, pues según organizaciones defensoras de derechos humanos el gobierno federal nunca adoptó mecanismos de control, evaluación o rendición de cuentas para evitar los abusos de parte de las fuerzas armadas.

“El combate frontal por parte del gobierno en la lucha contra el narcotráfico ha resultado en un contexto de violencia, impunidad y el uso de la tortura, la desaparición forzada y ejecuciones como un mecanismo de control. Las violaciones a los derechos humanos son justificadas bajo el paraguas de seguridad nacional”, indica el reporte que el Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde), la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) y la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (CCDH) entregaron a Juan E. Méndez, relator especial sobre la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas.

Aunque acusan que la estrategia de seguridad basada en la militarización y el uso de la fuerza continúa durante el sexenio de Enrique Peña Nieto —que inició en diciembre de 2012—, destacan que con Calderón se inició “la flexibilización de las garantías procesales de las personas investigadas”, lo que derivó en un aumento de 500% de las quejas por tortura presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Como muestra de sus denuncias, estas organizaciones y otras como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez presentaron diferentes casos documentados de tortura.

Caso Miriam López

El 10 de enero del 2011, Miriam Isaura López Vargas envió una carta a la Secretaría de la Defensa Nacional para quejarse de amenazas por parte de soldados del retén Loma Dorada. Tres semanas después, Miriam fue detenida en la ciudad de Ensenada por dos sujetos que la encañonaron, subieron al asiento trasero del coche y llevaron a un cuartel militar en Tijuana, Baja California.

Durante su detención fue golpeada por militares quienes también la sometieron a graves torturas físicas y psicológicas como atarla de manos, acostarla y ponerle un trapo mojado en la boca para después aplicarle agua en la nariz; colocarle una bolsa de plástico en la cabeza para asfixiarla; y darle toques eléctricos en las costillas y las piernas. También le hicieron una lesión en la muñeca cuando la amenazaron con cortarle la mano; la sometieron a tortura sexual y le mostraron fotos de sus hijos, su pareja y su casa, con las que la amenazaron diciéndole que si no declaraba lo que ellos querían, dañarían a su familia.

 Caso Claudia Medina Tamariz

El 7 de agosto de 2012, Claudia Medina Tamariz, veracruzana de 33 años, dedicada al hogar y madre de tres adolescentes, fue detenida en su domicilio por elementos de la Secretaría de Marina y tras 36 horas de tortura física, sexual y psicológica —incluidas amenazas hacia su familia, descargas eléctricas, asfixia y vejaciones sexuales— la obligaron a firmar una declaración. Horas más tarde fue presentada ante los medios de comunicación como integrante del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Caso de los cuatro civiles

En la mañana del 16 de junio de 2009, cuatro personas que fueron detenidas sin una orden de detención o presentación fueron trasladadas a dos casas particulares a bordo de vehículos no oficiales. En el trayecto, así como durante su permanencia en dichas casas, fueron sometidos a actos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes: recibieron golpes, descargas eléctricas y asfixia; y fueron víctimas de tortura psicológica, ya que amenazaban con matarlos si no se declaraban culpables de un secuestro.

Finalmente fueron trasladados a la II Zona Militar en donde fueron obligados a firmar sus declaraciones ante el Ministerio Público mediante torturas y con los ojos vendados. A pesar de haberlos visto severamente golpeados, el agente del Ministerio Público determinó que debían seguir bajo custodia militar.

Caso de 25 policías de Tijuana

Entre el 21 y el 27 de marzo de 2009 en Tijuana, Baja California, 25 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública municipal fueron llamados para una diligencia con la Procuraduría General de la República (PGR) pero fueron detenidos sin orden judicial y se les informó que era por el delito de delincuencia organizada.

Al interior de un cuartel militar, los 25 policías fueron sometidos a actos de tortura física y psicológica pues los amarraron de los pies y de las manos por noches enteras, permanecieron cubiertos con cobijas mientras sufrían golpes en todo el cuerpo con un objeto de madera denominado barrote o sentados en una silla metálica en la que se les sumergía los pies en el agua para recibir descargas eléctricas en los testículos; también fueron víctimas de asfixia por bolsa de plástico colocada sobre el rostro. Los actos de tortura física fueron acompañados de amenazas de muerte para hacerles firmar declaraciones que no les permitían leer. Esos documentos fueron utilizados para su autoincriminación como miembros de la delincuencia organizada y por cometer delitos contra la salud.

Caso de los Cinco de Tlaxcala

Jorge Hernández Mora, Mario Ricardo Antonio Almanza Cerriteño, Sergio Rodríguez Rosas, José María Cirilo Ramos Tenorio, Oswaldo Francisco Rodríguez Salvatierra, fueron detenidas de forma arbitraria el 13 de agosto de 2002.

Fueron sometidos a torturas, con el fin de que se declararan culpables del delito de privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro, además les fue sembrada droga para agravar su situación jurídica y justificar una detención por flagrancia.

 Caso de Jethro Ramssés Sánchez Santana

El 1 de mayo de 2011, el ingeniero electromecánico de 27 años de edad, Jethro Ramssés Sánchez acudió a una feria organizada por el Ayuntamiento de Cuernavaca. Dentro del recinto comenzó una pelea y policías municipales que intervinieron lo llevaron detenido, junto con otro amigo.

Después de ser detenidos, en lugar de ser llevados ante el Ministerio Público competente, fueron entregados a elementos de la Policía Federal, quienes a su vez los entregaron a un convoy de aproximadamente 20 militares, bajo la excusa de que los detenidos dijeron ser miembros de un cártel del narcotráfico.

Ese mismo día, Jethro y su amigo fueron llevados al cuartel de la 24a Zona Militar en donde, según testimonios, fueron torturados. Después de ser torturado, Jethro perdió el conocimiento y fue declarado muerto por un médico del cuartel. Por órdenes de un coronel, militares llevaron el cuerpo a Puebla, en donde fue semienterrado en forma clandestina, mientras que al amigo de Jethro lo soltaron en medio de la carretera. Estudios forenses elaborados con posterioridad sugieren que Jethro pudo haber sido enterrado aún con vida en aquél terreno.

 

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El caso de Enrique "Kiki" Camarena, el agente de la DEA por el que EU perseguía a Caro Quintero

De origen mexicano y nacionalizado estadounidense, el agente especial le había dado uno de los peores golpes al cartel de Guadalajara.
16 de julio, 2022
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El día que el cuerpo de Enrique Camarena fue encontrado, todo cambió. El Kiki, como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado.

El crimen ocurrió el 9 de febrero de 1985 y provocó, según expertos, la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente.

El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero fue condenado por el crimen, ocurrido pocos meses después de que Camarena descubriera un gran plantío de marihuana en el estado de Sinaloa.

Pero Caro Quintero logró la libertad en 2013. La DEA lanzó entonces una recompensa de US$20 millones por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Este viernes, nueve años después, se dio su captura en México por el mismo delito.

Rafael Caro Quintero (centro) detenido en Sinaloa

Reuters
Rafael Caro Quintero fue detectado entre los arbustos por un perro policía.

En la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por su sigla en inglés) Camarena es considerado un héroe, y la recaptura de su asesino era un asunto pendiente.

Pero ¿quién era este agente que murió a los 37 años y cómo resultó cercano al cartel de Guadalajara?

El Kiki

Camarena nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California (México). A los 9 años se mudó junto a su familia del otro lado de la frontera a la localidad hermana de Calexico, California.

Al terminar la escuela secundaria se alistó en la Marina estadounidense, donde estuvo dos años.

Un tiempo después fue bombero y luego se unió al Departamento de Policía de Calexico. Allí pasó a trabajar en una ciudad cercana como investigador de narcóticos.

En 1974 se convirtió en agente especial de la DEA.

El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Getty Images
El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Siete años después, en 1981, fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos.

La misión

Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avionetas la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta EE.UU.

Fue ahí cuando los principales carteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba mucho menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México.

“Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos”, le contó Felipe Cobián Rosales a BBC Mundo en 2013.

Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del cartel de Guadalajara, especialmente a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza.

El crimen

Camarena había decidido investigar por aire el negocio de las drogas en el norte de México y volando en una avioneta pilotada por Alfredo Zavala descubrió en medio del desierto un gran espacio verde con plantas perfectamente sembradas.

Se acercó y confirmó que allí se hallaba lo que buscaba: casi mil hectáreas de marihuana que valían -en el mercado estadounidense de la época- unos US$8.000 millones.

En noviembre de 1984, 450 soldados ingresaron en el rancho conocido como El Búfalo en el estado de Chihuahua.

Meses después, cuando salía del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa, Camarena fue secuestrado por cinco hombres que lo metieron en un auto.

Lo llevaron a una casa, lo torturaron y lo mataron.

Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala envueltos en bolsas en una camioneta en México.

Getty Images
Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala fueron hallados en el estado de Michoacán semanas después de que desaparecieran.

Su cuerpo apareció cuatro semanas después en el estado vecino de Michoacán.

Pese a que las autoridades señalaron en todo momento la responsabilidad de Caro Quintero, exagentes de la DEA señalaron a la CIA como partícipes del asesinato, algo que quedó plasmado en la serie documental de Amazon The Last Narc (“El último narco”).

En su momento se supo que, al investigarse el caso, se descubrió una extensa red de protección al cartel de Guadalajara donde participaron jefes de policía, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el cartel de Juárez.

De ahí que la recaptura de Caro Quintero, en julio de 2022, represente un hecho histórico para el caso.

“El Kiki personalizó lo mejor de la DEA, era un agente tenaz que persiguió sin descanso a los carteles de la droga en México”, escribió en un comunicado dirigido a los trabajadores de la DEA Anne Milgram, titular de la agencia.

“Kiki es un héroe”, enfatizó la funcionaria tras conocerse la recaptura y pedido de extradición del principal incriminado en asesinar, por primera vez, a un agente especial.


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