¿Cómo terminar con el trabajo informal en América Latina?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

¿Cómo terminar con el trabajo informal en América Latina?

Casi la mitad de los trabajadores de la región no tiene ningún tipo de cobertura social y laboral. BBC Mundo analiza las posibles salidas de este laberinto.
29 de mayo, 2014
Comparte
Trabajo informal en México. //Foto: BBC

Trabajo informal en México. //Foto: BBC

El lustrabotas “Juan” tiene unos 20 años y una esquina favorita en el centro de Buenos Aires, en el de Lima o Ciudad de México.

Es un trabajo a destajo, sin vacaciones, ni seguridad social, sin jubilación ni futuro: un puro presente entre el brillo de los zapatos y la comida.

Este arquetípico Juan forma parte de un ejército de trabajadores informales. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 127 millones de latinoamericanos, un 47% del mercado laboral, pertenecen a esta categoría.

Desde vendedores ambulantes y servicio doméstico hasta afiladores de cuchillos, de microempresas a cuentapropistas de todo tipo, tienen una existencia al borde de la cornisa.

A este heterogéneo ejército se suma el trabajo informal o en negro en la pequeña empresa –muy frecuente– o en la mediana y gran empresa, que conforma un 11,4% del total.

Según la directora Regional para América Latina y el Caribe de la OIT, Elizabeth Tinoco, la más absoluta precareidad caracteriza a este sector laboral.

“El trabajador informal no tiene acceso a ninguna protección, a prestaciones sociales en el presente o a pensión en el futuro, ningún amparo laboral, sea de contrato, de horario laboral y condiciones de trabajo, de salario mínimo, etc.”, indicó a BBC Mundo.

No basta con que crezca la economía

Entre 2002 y 2012 varios países latinoamericanos vieron un aumento del empleo formal de un 60% (Argentina y Brasil) y hasta un 70% (Chile).

Este crecimiento se dio incluso en países pobres de la región, como Nicaragua que, desde un nivel muy bajo, prácticamente duplicó el número de empleos formales.

Este fenómeno coincidió con la llamada década de oro de la región (2002-2012) que se caracterizó por un crecimiento anual promedio del 3,7%, cuatro veces más que en las dos décadas previas (1980-2000).

Sin embargo, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado el año pasado mostraba que aún países que habían crecido por encima de ese promedio en la última década tenían niveles de informalidad superiores a los estándares regionales. Entre ellos: Perú (68,8%), Paraguay (65,8%), Colombia (56,8%) y México (54,2%).

Según Jürgen Weller, economista de la Cepal, el crecimiento es condición necesaria pero no suficiente para revertir la informalidad laboral.

“Es importante porque se genera empleo en empresas, pero se necesita una legislación y políticas específicas para controlar que se cumplan las normas legales y para ayudar a las empresas a normalizar la situación de muchos trabajadores”, indicó a BBC Mundo.

¿Regular o desregular?

La vía legislativa como solución se ha debatido en este dilema.

En los 90, con la caída del muro de Berlín y el auge de las políticas neoliberales, la desregulación del mercado laboral fue vista como panacea.

La premisa era que una fuerte caída del costo laboral gracias a un menor peso de las cargas sociales que deben afrontar las empresas conllevaría a una mayor disposición de los empresarios a contratar trabajadores.

Pero el experimento no funcionó y en este siglo XXI muchos gobiernos han intentado una fórmula mixta, suerte de palo y zanahoria.

Un ejemplo es la ley de promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral aprobada por el Congreso argentino este 21 de mayo.

La ley contempla la reducción de contribuciones patronales para microempresas, el fortalecimiento en la fiscalización del cumplimiento de las leyes y la creación de un registro donde se incluirá a las empresas que violen la legislación laboral.

El gobierno espera regularizar a 300.000 trabajadores en el primer año y a 650.000 en los dos siguientes, reduciendo la informalidad (que era del 49,7% en 2003) del actual 33,5% al 28%.

“Es un proceso largo y complejo. En otros países como en Brasil se ha intentado facilitar los procesos administrativos para que la pequeña empresa acceda a la formalidad y gane acceso a microcréditos, financiamiento y tecnología innovadora para elevar la productividad”, señala Tinoco.

Una cuestión de tamaño

La pequeña y mediana empresa son las que más necesitan este tipo de estímulos ya que en muchos casos, por su propio tamaño, sus márgenes de ganancia no les permiten a la vez innovar, crecer, cubrir el propio riesgo y afrontar las cargas sociales del empleo formal.

Esta situación es menos justificable a nivel de la gran corporación que, sin embargo, suele tener un ejército de trabajadores informales.

La competitividad exigida por el costo debido a los rigores de la globalización es la excusa esgrimida por la gran empresa.

Jürgen Weller no coincide con esta premisa.

“Si uno lleva ese argumento hasta su lógica conclusión, la idea sería de que hay que pagar el salario más bajo que se pueda y tener solo trabajadores informales que no representan ninguna carga social. Pero lo que se gana en caída del costo laboral se pierde en competitividad porque el incentivo y la eficiencia de un trabajador en estas condiciones no es la misma. Cualquier empresa que no tenga una visión cortoplacista sabe de las ventajas de un trabajador satisfecho con su empleo”, indicó Weller.

Los jóvenes suelen ser los más afectados por este tipo de informalidad. Según la OIT, seis de cada diez jóvenes solo acceden a empleos sin contrato y con sueldos muy por debajo del que cobran personas contratadas para el mismo tipo de trabajo.

Este efecto imán de la informalidad en el mercado laboral afecta incluso al sector público.

“Colombia ha tomado una iniciativa para formalizar el empleo del sector público porque este sector ha sido uno de los que más ha usado la subcontratación. Esto es algo que se da también en otros países como México, Jamaica, Perú”, señala Tinoco.

El avance es meritorio, pero se trata de una anormalidad flagrante: el sector público debería ser el primero en cumplir con la ley.

Sindicatos, empresas y estado

La formalidad laboral tiene un impacto directo en el financiamiento del Estado y la disminución de los niveles de pobreza.

La mayoría de los 127 millones de Latinoamericanos que trabajan informalmente llegarán a la edad jubilatoria sin hacer los aportes correspondientes.

Según Mariano Bosch, coautor de “Mejores pensiones, mejores trabajos. Hacia la cobertura universal en América Latina”, una publicación del BID, la relación entre informalidad, pobreza e indigencia es clara y se da en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad vital: la vejez.

“Un sistema jubilatorio necesita soluciones de largo plazo. En la actualidad, unas 130 millones de personas están trabajando sin ahorrar nada para su pensión. Proyectado al futuro calculamos que entre el 47% y el 60% de los 140 millones de mayores de 65 años que llegarán a la edad de jubilación en 2050 no habrá ahorrado lo suficiente para financiarse una vejez digna”, señaló a BBC Mundo.

La OIT puso en marcha el año pasado un programa de asesoramiento, conocido como FORLAC, para gobiernos, empresarios y sindicatos para avanzar en la resolución del problema basado en la premisa que es un problema tripartito.

VEA: FORLAC, el programa de la OIT para la formalización de la informalidad

“No hay una solución sin cooperación de todas las partes. Además no es un problema exclusivo de América Latina. El tema es mundial. Por eso la OIT comenzó esta semana a trabajar en la redacción de una norma internacional con recomendaciones mundiales para la formalización laboral”, señala Tinoco.

A pesar de esta voluntad de encarar el tema, los mismos especialistas reconocen que hay núcleos duros de la informalidad que serán muy difíciles de desterrar.

“No se puede esperar que un lustrabotas, por ejemplo, que trabaja diariamente para la supervivencia, también contribuya. En su caso, con sus ingresos o contribuye o come. Hay muchos trabajadores por cuenta propia que están en esta situación. Allí la intervención del estado a través de una pensión no contributiva será inevitable”, señala Weller.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Boris Johnson: 4 claves del escándalo que motivó la dimisión del primer ministro de Reino Unido

El primer ministro británico, Boris Johnson, enfrentó una crisis de credibilidad en su gobierno que generó nuevas presiones en las propias filas conservadoras para sustituirle.
7 de julio, 2022
Comparte

Hicieron falta más de 50 renuncias a su gobierno para que el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, escuchara las voces que pedían su dimisión.

Johnson se vio inmerso en una crisis de consecuencias imprevisibles que derivó en una ola de renuncias de ministros y otros altos funcionarios que alegan haber perdido su confianza en el primer ministro para llevar las riendas del país.

La sacudida se inició el martes cuando, a partir de un escándalo de acoso sexual en el que se vio involucrado Chris Pincher -un parlamentario conservador cercano a Johnson- los ministros de Economía, Rishi Sunak, y de Salud, Sajid Javid, dos pesos pesados del ejecutivo, presentaron su dimisión.

Sunak argumentó que los ciudadanos esperan que el gobierno sea dirigido de una forma “apropiada, competente y seria”; mientras que Javid afirmó que la administración de Johnson no estaba “actuando en el interés nacional”.

A partir de allí, y en un plazo de 24 horas, presentaron su renuncia más de 40 viceministros y otros altos cargos. Para la mañana del jueves, el número ya había llegado a 50 y seguía en aumento.

Tras resistirse inicialmente a la posibilidad de abandonar el cargo, Johnson anunció la tarde del jueves hora local que renunciaría como líder del Partido Conservador, pero conservará su puesto hasta que se elija un nuevo líder conservador para que tome las riendas del país.

El mandatario había dejado clara su voluntad de seguir en el cargo durante una sesión parlamentaria el miércoles.

Los llamamientos para que renunciara ocurrieron solo un mes después de que el primer ministro enfrentara una moción de censura en el Parlamento en la que 41% de los legisladores de su propio partido votaron contra él.

Rishi Sunak.

Reuters
El ministro de Economía, Rishi Sunak, era una de las figuras de más peso en el gabinete.

Aquel intento de destituirlo tuvo lugar después de que salieran a la luz pública fotos y pruebas de encuentros y celebraciones en la sede del gobierno mientras el resto del país se encontraba confinado por las restricciones impuestas por el propio ejecutivo de Johnson durante la pandemia.

BBC Mundo responde las preguntas clave sobre la crisis que hizo colapsar el gobierno de Boris Johnson.

1. El origen de la crisis

El pasado 30 de junio, el diario británico The Sun publicó que el entonces subjefe de la bancada del Partido Conservador en el Parlamento, Chris Pincher, había manoseado a dos hombres en un club privado en Londres.

Pincher, quien había sido nombrado en ese cargo por Johnson en febrero de este año en medio de una reorganización del Ejecutivo, renunció inmediatamente.

A los pocos días, los medios británicos publicaron información sobre al menos otros seis casos de supuesta conducta sexual inapropiada por parte de Pincher ocurridos en los últimos años.

Pincher, quien fue suspendido por el Partido Conservador, ha pedido disculpas y ha dicho que cooperará plenamente con las investigaciones sobre su conducta y que está buscando “apoyo médico profesional”.

2. ¿Cómo estuvo implicado Boris Johnson?

Aunque el primer ministro británico no es quien ha incurrido en conductas sexuales inapropiadas, el escándalo de Pincher lo coloca en una situación difícil debido a que se está cuestionando su buen juicio, así como la transparencia con la que el gobierno manejó el caso.

Chris Pincher

PA Media
Los señalamientos contra Chris Pincher desataron la ola de renuncias que llevó a la decisión de Johnson.

El pasado 1 de julio, la oficina del gobierno le dijo a la prensa que Johnson no sabía que hubiera acusaciones contra Pincher antes de su nombramiento.

El portavoz del gobierno dijo que el primer ministro no era consciente de “acusaciones específicas” sobre Pincher.

Esa fue la misma línea que mantuvieron en los días siguientes varios miembros del gabinete.

Sin embargo, el 4 de julio, el portavoz del mandatario dijo que Johnson conocía “acusaciones que fueron resueltas o no progresaron hasta la fase de queja formal” y que no se había considerado apropiado detener el nombramiento de Pincher debido a “acusaciones no sustentadas”.

Esa misma tarde BBC reveló que Johnson había sido informado de una queja formal sobre el “comportamiento inapropiado” de Pincher, mientras este trabajó en el Ministerio de Exteriores entre 2019-2020.

Esta queja llevó a un proceso disciplinario que confirmó que sí hubo un comportamiento inapropiado.

Posteriormente, en una entrevista con la BBC, Johnson dijo: “Hubo una queja que me hicieron llegar a mí específicamente… fue hace mucho tiempo y me la presentaron de forma oral. Pero eso no es excusa, yo debí haber actuado a partir de ella”.

Manifestación contra Boris Johnson.

Getty Images
El llamado “partygate” había dañado la credibilidad del gobierno de Johnson.

El primer ministro calificó como “un error” haber nombrado a Pincher, de quien dijo que se había comportado “muy, muy mal”, por lo que pidió disculpas a las personas afectadas.

3. ¿Por qué se cuestionó al primer ministro?

“Todo esto se trata de una cosa: la verdad”, señaló Chris Mason, editor de Política de BBC, al analizar la crisis en marcha en el gobierno británico.

“Al margen de la marejada de detalles y acusaciones, todo se reduce a si la gente puede creer lo que dice el número 10 (como se llama coloquialmente al Ejecutivo británico)”, agregó.

Y es que la respuesta del Ejecutivo al escándalo de Pincher fue cambiando progresivamente a medida que han ido surgiendo otros elementos, al igual que ocurrió durante el llamado partygate, el caso sobre las fiestas celebradas en la sede del gobierno durante el confinamiento por el coronavirus, en el que finalmente se comprobó que incluso Johnson había asistido a alguna de estas reuniones sociales.

“Las preguntas se refieren a lo que Boris Johnson sabía y cuándo lo supo. Y las respuestas siguen cambiando, a menudo como reacción a hechos incómodos que demuestran que su anterior defensa era una basura, o al menos no tan sincera como podría haber sido”, explicó Manson.

Reino Unido

PA
Johnson flanqueado por los dos primeros ministros que renunciaron, Rishi Sunak (dcha) y Sajid Javid.

En medio de la oleada de renuncias, Johnson fue interrogado el miércoles en un comité de la Cámara de los Comunes, la cámara baja del Parlamento británico, y rechazó comentar sobre las renuncias en su gobierno.

Ante la pregunta de uno de los diputados sobre si continuaría siendo primer ministro “mañana”, Johnson respondió: Por supuesto”.

Poco después le dijo al comité que estaba teniendo una semana “excelente” y descartó la convocatoria de elecciones anticipadas.

“El trabajo de un primer ministro, en circunstancias difíciles, cuando ha recibido de las urnas un mandato colosal es seguir adelante, y eso es lo que voy a hacer”, manifestó Johnson.

4. ¿Qué ocurrirá ahora?

Tras haber sobrevivido a la moción de censura en su contra hace apenas un mes, Boris Johnson estaba protegido de otra iniciativa semejante durante un año.

Boris Johnson.

Getty Images

Pero el deterioro de la situación política de Johnson fue tan veloz tras el escándalo de Pincher, primero, y luego con las renuncias en su gobierno, que aceptó renunciar este jueves.

Según dice, seguirá siendo primer ministro hasta que se elija otro líder.

El puesto al que renuncia es como líder del Partido Conservador y ahora habrá un concurso de liderazgo en el que alrededor de 100.000 miembros del partido eligirán a un nuevo líder.

Posteriormente Johnson presentará su renuncia a la Reina Isabel II y ella le pedirá al nuevo líder del partido que forme un nuevo gobierno.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=-s2KMg099A4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.