Sólo al régimen le sirve una izquierda "dizque a la moda": Cárdenas en aniversario del PRD
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Sólo al régimen le sirve una izquierda "dizque a la moda": Cárdenas en aniversario del PRD

Este lunes se cumplieron 25 años de la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en medio de uno de sus momentos más bajos en votaciones, en su historia y luego que en las pasadas elecciones el PRI consiguiera la mayoría en el Congreso y regresara a la presidencia.
5 de mayo, 2014
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Aniversario 25 del PRD. Foto: Cuartoscuro.

Aniversario 25 del PRD. Foto: Cuartoscuro.

Este lunes se cumplieron 25 años de la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en medio de uno de sus momentos más bajos en votaciones, en su historia  y luego que en las pasadas elecciones el PRI consiguiera la mayoría en el Congreso y regresara a la presidencia.

El fundador del PRD y tres veces candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas, acompañó al presidente del partido, Jesús Zambrano y al Secretario General, Alejandro Sánchez Camacho en un evento de celebración.

Cárdenas alertó que el PRD corre el riesgo de fracturarse durante la próxima elección interna y exhortó a los tres precandidatos a que busquen una candidatura de unidad o que, cuando menos asuman todos un compromiso para evitar la división del partido, la cual podría suceder si no se abandonan las prácticas de cuotas y las llamadas tribus.

El ingeniero agregó que es responsabilidad de todos los perredistas que esto no suceda y criticó a la actual dirigencia afirmando que una izquierda moderna, alejada de radicalismos, sólo le sirve al gobierno.

“Solamente al régimen entreguista y neoliberal le conviene decir que hay que ser una izquierda moderna y alejada de radicalismos”, sostuvo.

Cárdenas fue el tercer orador de la tarde e hizo énfasis en la necesidad de un< izquierda que defienda sus ideales: “Al País de nada le sirve una izquierda dócil y dizque a la moda”.

También reconoció que el PRD no ha podido conseguir ser un partido más cercano a la gente, donde participen con toda intensidad personas de distintas visiones, aún cuando tengan un denominador común como la lucha por la democracia e igualdad.

“No hemos logrado ser un gobierno nacional por todas estas razones y porque tenemos que retomar un camino con propuestas más claras hacia la gente y volver a prácticas que no impliquen cuotas”, comentó en entrevista con Marisa Iglesias en Más Milenio.

 

El ex candidato presidencial aprovechó para recordar algunos momentos de 1989, cuando el Frente Democrático Nacional planteaba a la sociedad mexicana su transformación en un partido.

“A 25 años de distancia es oportuno preguntarnos ¿qué tanto hemos logrado, qué tan cerca o qué tan lejos estamos de aquello que buscábamos?” Estamos más lejos que cerca de lo que nos propusimos construir hace 25 años”, afirmó el ingeniero.

Escucha y lee el discurso íntegro de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en el 25 aniversario de la funcación del PRD:

“Compañeras, compañeros estimados y queridos amigos, todos.

Inicio estas palabras con un recuerdo emocionado y rindiendo sentido homenaje a los compañeros que desde el 2 de julio de 1988 y hasta hoy han caído en la lucha y han quedado en el camino por formar y consolidar el proyecto de soberanía plena, equidad, democracia y fraternidad para nuestra nación desde que lo enarbolara el Frente Democrático Nacional y con el que nació el Partido de la Revolución Democrática.

Han transcurrido 25 años en los cuales el PRD ha sido factor decisivo para alcanzar los cambios democráticos que puedan haberse dado en el país, recuento real y recuento real y efectivo de los votos lo que no puede negarse de 1997 para acá en que las distintas elecciones no ha habido reclamos formales por los conteos.

Una autoridad electoral independiente del poder ejecutivo, apertura de los medios de comunicación e información a todos los partidos políticos y sus candidatos con las limitaciones y distorsiones que se quieran, entre otros.

Además de experiencias exitosas con claro sentido social en gobiernos estatales y municipales en diferentes entidades del país.

Han sido 25 años de lucha en los que si bien se han alcanzados avances en la democracia electoral, no se ha logrado que esta sea cabalmente confiable, no se ha logrado evitar intromisiones de las más altas autoridades que han distorsionado los resultados.

No se ha evitado que a la selecciones llegue dinero sucio y no ha habido la capacidad para construir la mayoría política y de fin al entreguismo y las grandes decisiones político y económicas.

En las imposiciones neoliberales en la economía que pide que acreciente la dependencia del exterior, que crezca la instrucción social, la pobreza y la desigualdad.

Que se concentre la riqueza de manera desmedida y cada vez menos manos, que se radique la producción de la vida política y económica. Y en los últimos años que se combatan con eficacia la delincuencia organizada y la violencia.

El 14 de septiembre de 1988 lanzamos la primera convocatoria a conformar la unidad democrática y revolucionaria, se propuso que lo hiciéramos citó; bajo la bandera primigenia de la constitución de 1917 y los grandes principios de la Revolución Mexicana.

Y agregamos, México requiere que formemos una organización que sea la expresión política del voto ciudadano del 6 de julio. Así como el cambio cultural que la conciencia colectiva está viviendo en estos tiempos de lucha y esperanza.

Nonos proponemos que sea la herramienta solo para ganar elecciones y constituir gobiernos, queremos eso y queremos mucho más. Queremos saber los causes para que la sociedad pueda organizarse a sí misma y a sus instituciones en libertad con tolerancia y justicia.

Iremos preparando y creando en la realidad de nuestra vida social las ideas, los elementos y las condiciones para el cambio de régimen que en la legalidad y el ejercicio de las libertades construya la nueva legitimidad.

El día que tomamos la decisión de construir entre todos un partido político, el 21 de octubre del mismo 88, se dijo, tenemos por delante un intenso trabajo y una trascendental tarea, construir el partido de la democracia, de la Revolución Mexicana, de la unidad patriótica, de las reivindicaciones nacionales y populares, de la constitucionalidad y del progreso.

El partido donde tenga cabida sin obstrucciones, ni vetos, los millones de mexicanos no organizados, los miembros de los agrupamientos políticos y sociales que no militan partidariamente. Y los integrantes de los partidos con registro que por decisión estatutaria y nacional decidan acompañarnos en este esfuerzo.

Será un partido plural, como plurales fueron las participaciones políticas que condujeron al resultado del 6 de julio, donde se respeten y reconozcan las diferentes del pensamiento. Que deben tener garantizados canales abiertos para expresarse y para actuar.

Un partido donde le circulen las ideas y receptivo a la crítica, una organización donde no existan estructuras y aparatos más allá de los previstos estatutariamente.

Que se maneje internamente con una democracia transparente, un partido como queremos a la nación, no alineado en bloques independiente de toda organización internacional y que mantenga al mismo tiempo las relaciones de amistad con los partidos que luchan por la democracia.

El ejercicio pleno de las inaudible nacionales y la colaboración internacional sobre las bases de equidad.

Ese mismo día, llamamos al pueblo mexicano para que nos acompañara en esta tarea expresando, la organización de ciudadanos que proponemos construir necesita la capacidad de acción y decisión propias de un partido. Y la flexibilidad inventiva y autonomía de sus diferentes componentes propias de un movimiento.
Será una alianza en la cual convergerán sobre grandes principios comunes, diversas corrientes ideas, ninguna de las cuales se considera excluyente de las otras. Demócratas y nacionalistas, socialistas y cristianos, liberales y ecologistas.

La enorme liberación de capacidades e ideas que está teniendo en la sociedad mexicana es la que determina que este partido deba y pueda organizarse como una unidad en la diversidad.

Como un espacio donde sus integrantes puedan al mismo tiempo debatir y agruparse por objetivos comunes, queremos que nuestra organización sea el instrumento de la sociedad y no tan solo de sus miembros y de sus dirigentes.

Y para ello, tendrá que darse en sus normas democráticas, en su vida interna, en la transparencia de sus recursos, en la autonomía de sus componentes regionales, en la libertad de corrientes y tendencias en su seno.

En la unidad y respeto a las decisiones colectivas y sobre todo en la conducta personal de cada uno de sus miembros la imagen tangible de aquello que propone para el país y para la sociedad.

En estos conceptos, se finco el compromiso fundamental ante el pueblo mexicano del partido que proponíamos edificar, a 25 años de distancia es oportuno preguntarnos ¿Qué tanto hemos logrado en lo que hasta ahora entre todos hemos conformado a lo largo de este cuarto de siglo? ¿Qué tan cerca o que tan lejos estamos de nuestro propósito original?

Yo respondería que nos encontramos más lejos que cerca de lo que nos propusimos y nos comprometimos a construir hace 25 años.

Responsables por una parte la hostilidad que desde el estado y algunos de los llamados poderes fácticos se han desatado de manera permanente y con mayor intensidad en diferentes momentos contra el proyecto de soberanía y democracia del PRD.

Y por la otra, responsables también todos los que ha formado y formamos parte de nuestra organización.

Desde afuera el ciudadano común nos ve hoy lo mismo que una buen parte de nosotros mismos igual que los demás partidos políticos e iguales a los demás políticos.

Sea esto cierto o trátese de una visión errónea, los partidos, los representantes populares, los funcionarios públicos, lo que la gente llama la clase política está inmersa en una crisis de credibilidad y enfrenta un enorme desprestigio.

El PRD ha caído en la distorsionante práctica de tomar sus grandes decisiones por cuotas y por p esos relativos.
El debate de ideas, no es una práctica cotidiana y los principios frecuentemente se hacen a un lado para privilegiar alianzas electorales con quienes piensan y actúan en contra de los postulados del PRD.

La formación de cuadros y el trabajo de organización en aquellas partes en donde se tiene poca presencia son asuntos olvidados.

Hay luchas muy importantes que se están librando en nuestro país y es justo decirlo el PRD participa activamente y en la vanguardia de ellas. Pero si no logramos revertir la percepción que la gente tiene hoy del partido acrecentada por cientos medios e intereses creados será difícil que crean en nosotros.

Cuando el partido se encuentra ahí donde a gente vive sus problemas cotidianos, donde transcurre el día a día del ciudadano común, cuando vuelva a solidarizarse plenamente con los trabajadores, con los campesinos, con los grupos indígenas, con los movimientos sociales y sobre todo cuando recupere cabalmente la ética en su vida interna, entonces la sociedad vera en el PRD un instrumento útil para su mejoramiento.

Solamente al régimen entreguista y neoliberal le sirve ese discurso que dice que hay que ser una izquierda moderna o alejada de radicalismos, los principios no son una moda, si la defensa de la soberanía nacional y la defensa de nuestros recursos naturales le resultan anticuados a los neoliberales, es mejor pasar por anticuados que ceder ante los vende patrias.

Si la libertad de expresión y el derecho a la información parecen radicales a los sensores sigamos siendo radicales. Al país de nada le sirve una izquierda dócil y disque a la moda, le sirve una izquierda fiel a sus principios respetuosa a quienes piensan distinto con ética y capaz de dar ejemplo en su vida interna de lo que quiera para el país.

En 2012 después de concluido el proceso, electoral federal el PRD, nuestro partido sufrió la más grande deserción que le haya ocurrido en 25 años de existencia. Todos con seguridad tenemos una explicación del porque de este hecho pero este no es nuestro tema hoy, si lo es que nunca más vuelva a suceder hecho semejante.

Tengo por lo tanto que hablar como siempre lo he hecho en estas asambleas con plena franqueza expresando mi sentir y mis puntos de vista, frente a las perspectivas que veo para el presente y el futuro inmediato del partido.

El 24 de agosto próximo, se celebraran las elecciones para integrar el nuevo Consejo Nacional y poco menos después de un mes para elegir al presidente y secretario general de nuestra organización.

En este ambiente preelectoral, por lo que he podido conocer de diversos compañeros de diferentes partes de la República soplan vientos de fractura.
Considero que es responsabilidad de todos nosotros, de todos los militantes del PRD evitar que esto vaya a suceder.

Tres compañeros, los tres con trayectoria de lucha por nuestros principios, los tres con legitimo derecho, los tres con la posibilidad real de impulsar nuestro proyecto partidario, han planteado su inspiración de presidir nuestra organización.

Su salida pública no alejado los riesgos de rompimiento y llegar a estas condiciones a la fecha convocada para elegir a la nueva dirección, elévela esos riesgos. Y de consumarse está predicción el futuro al menos inmediato y el de mediano plazo es de un partido en declive, en achicamiento, una perspectiva de voto reducido en 2015 y en 2018 con el riesgo de acercarnos a la condición de un partido que no sea útil a causa alguna y a nadie sea una persona o sea un colectivo.

Los principales problemas internos de nuestro partido son políticos y no estatutarios tengamos en arrojo y el desprendimiento de darles soluciones políticas.

Un acuerdo en torno de los tres compañeros que han manifestado su aspiración para presidir el PRD o entorno a cualquier otro compañero, podría desde mi punto de vista superar el riego de fractura.

De no llegarse a esta situación, dado que se va elegir a los integrantes del nuevo Consejo Nacional, que a su vez va elegir al presidente y al secretario para el próximo trienio, plantearía con todo respeto que los compañeros y grupos que están participando y tienen de ahora en adelante que participar con más intensidad en la campaña para elegir consejeros, que lo hagan con la bandera de no a la fractura.

Que sea lema de unidad y objetivo, y no los nombres de los que pretendían a la presidencia y la secretaria general que no hacen falta para la elección de consejeros, que esa consigna sea la que llame y unifique para formar la mayoría entre los nuevos consejeros.

Vayamos con ese propósito y lleguemos como en mayoría el 21 de septiembre a la elección de presidente y de secretario general. Esta desde luego solo es bandera y consigna temporal de aquí a la elección, el PRD debe en todo momento seguir siendo el principal impulsor de las reivindicaciones nacionales y populares.

Tenemos al frente coincidente con la campaña interna, la demanda porque se lleve a cabo la consulta ciudadana para revertir las reformas de los artículos 25, 27 y 28 de la constitución en materia energética.

Este debe ser el tema prioritario de nuestra lucha, de aquí al 15 de septiembre reunir el mayor número posible de firmas de apoyo para que la consulta se realice coincidente con la elección federal del 2015. Y después de ello estar llamando al voto que habrá de depositarse el primer domingo de junio del año próximo para echar abajo estas contra reformas punto central de nuestro programa electoral del 2015.

Tenemos también que insistir en que se revoquen las leyes reglamentarias regresivas en materia de telecomunicaciones.

No podemos permitir que se limiten nuestros derechos de expresión e información, que se imponga cualquier tipo de censura o que se fortalezcan los monopolios en este campo.

La lucha por un salario mínimo que aumente por arriba de la inflación, que cumpla con el mandato constitucional de ser suficiente para permitir una vida de desahogo y dignidad para el trabajador y su familia. Y el mejoramiento de todos los salarios debe ser demanda central de nuestra lucha.

Lo mismo que superar el estancamiento de la economía y crecer con suficiencia y sostenidamente en el largo plazo, la creación de empleo formal, la seguridad social universal, la recuperación productiva del campo, la garantía de acceso y permanencia en un sistema educativo y de calidad. El refuerzo de la laicidad y sus funciones, la reivindicación de género, un orden internacional de justicia y equidad.

La lucha por estos objetivos debe estar presente en la actividad cotidiana del Partido de la Revolución Democrática. El PRD debe intensificar su presencia pública no solo en los periodos electorales, es preciso salir de discusión y de un encierro entre cuatro paredes, ver sobre todo hacia afuera, construir partido todos los días por toda la extensión del territorio nacional estar cerca de la gente y con un permanente contacto entre militantes y dirigentes.

Estamos a tiempo para retomar el camino, podemos hacerlo si se pone en ello voluntad política, a 25 años de distancia recordemos que partido ofrecimos a los mexicanos y que partido nos comprometimos a edificar.

Cumplamos con la palabra empeñada.

Democracia ya, Patria para todos.”

Con información de Reforma y Milenio.

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"Fue un capricho de Pinochet": la historia de los 15 mil libros de García Márquez que quemó el gobierno de Chile

En noviembre de 1986, el gobierno militar de Chile ordenó la incautación del libro 'La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile', del premio Nobel de Literatura, cuando un embarque se dirigía a Santiago.
5 de junio, 2022
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El 28 de octubre de 1986, después de varios días de viaje, el ‘Peban’, un vapor de bandera panameña, atracó finalmente en el puerto chileno de Valparaíso. Mientras se preparaba para diligenciar los papeles de aduana, la tripulación recibió la noticia de que se procedería con la incautación de una parte del cargamento.

El capitán, que estaba seguro de que todo lo que llevaba en su barco estaba en regla, preguntó cuál era la mercancía que iban a retener.

La respuesta oficial fue la que menos esperaba: “Los libros”, específicamente, 15 mil ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, escrito por el ganador del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, que habían sido enviados desde el puerto de Buenaventura, en Colombia.

Y que debían llegar a manos de Arturo Navarro, el representante de la editorial Oveja Negra que publicaba los libros del Nobel en aquellos años en Chile.

El libro narraba las peripecias que había que tenido que sortear el cineasta chileno Miguel Littín, quien vivía en el exilio desde el golpe de Estado que llevó a Augusto Pinochet al poder en 1973.

Littín había vuelto a Chile durante dos semanas en 1985 para filmar en la clandestinidad un documental sobre lo que estaba pasando en el país 12 años después de la irrupción militar.

Arturo Navarro

BBC
Arturo Navarro era el representante de la editorial Oveja Negra en Chile.

Luego estrenaría el documental Acta Central de Chile en el Festival de Cine de Venecia del 86.

Pero el libro de García Márquez iba más allá: contaba sobre todo detalles que no aparecían en la cinta, como por ejemplo el encuentro de Littín, quien se había hecho pasar por un empresario uruguayo, con el propio Pinochet en los pasillos del Palacio de La Moneda, donde el presidente de facto no lo reconoció.

“Yo me enteré de la incautación de los libros dos semanas después porque estaba fuera del país”, recuerda Arturo Navarro, tomándose un café bajo la nave central del Museo Nacional de la Memoria en el corazón de Santiago.

Navarro había regresado de un viaje por EU para visitar a su familia cuando se encontró con un mensaje de alerta en el contestador automático de su casa. Era de su agente aduanero y le describía una situación crítica: “Arturo, me dicen que los libros fueron quemados”.

"Esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describen cómo le habían metido los dedos en la boca"", Source: , Source description: , Image:

Para Navarro, el cargamento era fundamental: era el principal producto que esperaba exponer durante la feria del libro de Santiago, que se iba a celebrar pocas semanas después del incidente.

Él, que había sido empleado de la Editorial Nacional Quimantú (ampliamente perseguida por el régimen) y había visto a los militares ejercer la destrucción de libros en primera fila, también sabía que el régimen de Pinochet había flexibilizado sus políticas de censura.

En ese contexto, creyó que la incautación debía ser más un malentendido que un acto de represión y decidió viajar a Valparaíso para resolver el problema personalmente.

“El libro ya había sido publicado en capítulos en Chile por una revista (Análisis) meses antes”, señala Navarro. “Sin embargo, lo que me preocupaba es que, de acuerdo a la prensa, la incautación de los libros se debía al mal estado de los contenedores, que me parecía una disculpa inusual”.

Los ejemplares habían quedado bajo el control de la jefatura de Zona en Estado de Emergencia, a cargo de militares.

Cuando Navarro se acercó al edificio castrense donde podría intentar rescatar los libros, percibió de inmediato la tensión que se sentía dentro del gobierno por esos días: un mes y medio antes, el 7 de septiembre, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez habían estado muy cerca de acabar con la vida de Augusto Pinochet, en un feroz atentado cuando este regresaba a Santiago desde su residencia en el Cajón del Maipó, a unos 50 kilómetros de la capital.

El asalto había dejado cinco escoltas muertos y varios heridos.

“En el edificio logré hablar con un militar de rango medio al que le pedí que al menos me permitiera devolver los libros a Lima”, señala. “Pero después de hacer un par de llamadas, finalmente me dijo: ‘Navarro, no se preocupe, que los libros ya los quemamos'”.

La versión en los medios se mantenía: contenedores en mal estado, lo que podría explicar la incautación, pero nunca la incineración.

Para Navarro, era claro que la orden había venido de arriba y, aunque no tuviera pruebas, no se iba a quedar quieto hasta que la gente supiera que el régimen de Pinochet había mandado a quemar 15 mil volúmenes de nada menos que un premio Nobel.

“Yo sigo sosteniendo que esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describe cómo le habían metido los dedos en la boca”, afirma Navarro.

La noticia lo dejó abatido y sin ejemplares para la feria.

Entonces, convocó a ruedas de prensa para dar a conocer lo que había pasado, hizo la denuncia pertinente ante la Cámara Chilena del Libro y, aunque dentro del país no hubo mucho eco, en el mundo sí publicaron la noticia.

Navarro guarda recortes de prensa de medios de Grecia, Holanda y EU que hablan de los ejemplares calcinados.

Pero quedaba por saber qué era realmente lo que había pasado. “Yo de verdad no creía nada de lo que me habían dicho. Ni siquiera que los habían quemado”.

Uno de sus colegas le recomendó que el mejor camino para obtener una respuesta del régimen era la vía diplomática, por lo que decidió acudir a la embajada de Colombia, país de donde originalmente habían salido los libros.

“Ahí conocí a Libardo Buitrago, el cónsul colombiano, quien se ofreció a ayudarme”.

Poco después, gracias a la presión de un país extranjero, le llegó al cónsul un papel muy revelador, una carta fechada del 9 de enero de 1987, firmada por el vicealmirante John Howard Balaresque, en la que no solo se confirma la incineración de los libros sino también las razones: a los ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile se les impuso “una medida de censura previa” por considerar que el contenido “transgredía abiertamente las disposiciones constitucionales”.

“Ese papel es el único documento oficial que existe en el que el régimen de Pinochet acepta que quemó libros y que lo hizo por censura. Algo imposible de obtener en esos tiempos”, relata Navarro.

“Y ahora está acá, en el Museo de la Memoria”.

El documento, con firma oficial, le sirvió a la editorial Oveja Negra para poder cobrar el seguro por la pérdida, pero además implantó en la cabeza de Navarro una certeza que no lo abandonó nunca: la cultura sería clave en el fin del régimen.

“Esta represión a los libros, a la cultura, se daría vuelta y terminaría siendo uno de los principales motivos por los que Pinochet saldría del poder. Porque fueron los cantantes, los artistas, los escritores quienes serían fundamentales en la campaña de votar ‘No’ en el plebiscito de 1988 que acabaría con la dictadura”, concluye.


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