¿Y si encima Brasil pierde el Mundial?
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¿Y si encima Brasil pierde el Mundial?

A un mes del inicio de la Copa del Mundo crecen las dudas sobre cómo los brasileños, cansados de los problemas y los gastos del torneo, reaccionarían ante una eventual eliminación de su país.
12 de mayo, 2014
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BRASIL-PROTESTASUna pregunta incómoda planea sobre Brasil a un mes del inicio del Mundial, ante un gran descontento popular con el evento: ¿qué pasaría si, encima, la Seleção vuelve a perder la Copa en casa?

Ganar el Mundial es quizá la última esperanza para que el evento les deje cierto sabor dulce a muchos brasileños, tras las amarguras de los US$11.000 millones gastados en la fiesta y las obras prometidas e incumplidas.

La muerte de un obrero electrocutado el jueves en Cuiabá, trabajando a contrarreloj en uno de los estadios que debían estar prontos en diciembre y siguen sin finalizar, mostró que los problemas de la Copa se acumulan en la recta final.

Fue el octavo obrero muerto en alguno de los 12 estadios mundialistas, y el accidente llevó a las autoridades a suspender temporalmente trabajos eléctricos en el estadio Arena Pantanal para verificar la seguridad laboral.

Con grupos anti-Copa organizando protestas callejeras para el torneo, demandas de sindicatos y señales de tensión en las favelas de Río de Janeiro, algunos creen que una derrota deportiva quizá sea el disgusto que falta para crispar más los ánimos.

“Una tragedia como podría ser la eliminación precoz puede amplificar aún más el cuestionamiento sobre la validez de la inversión hecha (e) intensificar las protestas”, advirtió Marco Antonio Teixeira, un investigador en política brasileña de la Fundación Getúlio Vargas.

Presión

El director técnico de Brasil, Luiz Felipe Scolari, ha dejado entrever su inquietud porque el panorama político y social de Brasil se convierta en un peso extra sobre los hombros de sus futbolistas.

Consultado hace unos días en la TV Globo sobre si las protestas contra la Copa pueden estorbar el desempeño de su equipo, Scolari respondió: “Pueden y mucho”.

Felipão, como lo denominan en su país, dijo la semana pasada al presentar su lista de futbolistas convocados que trabajará con ellos en el plano psicológico para manejar la ansiedad.

El promedio de edad del plantel brasileño es 27,7 años, casi dos menos que en el Mundial de 2010. Y la estrella del equipo, Neymar, tiene apenas 22 años, por lo que Scolari aludió a la necesidad de protegerlo.

El técnico también pidió sentido común a los políticos y patrocinadores para evitar el asedio a sus futbolistas.

Brasil está acostumbrado a ganar. La canarinha es el único equipo que ha participado en todos los Mundiales desde 1930 y es el que más copas ha ganado: cinco.

Sin embargo, sus jugadores enfrentan esta vez el reto de ganar en casa para enterrar definitivamente la tragedia de 1950, cuando el país perdió la final ante Uruguay en el estadio Maracaná de Río, precisamente donde en julio se coronará el nuevo campeón.

“Hinchar mucho”

Los brasileños celebrarán elecciones nacionales en octubre y otra incógnita es el impacto que el Mundial podría tener en las urnas.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha negado que una victoria futbolística de su país favorecería sus posibilidades de ser reelecta.

“Brasil puede ser campeón, y yo perder la elección. Brasil puede no llegar ahí, y yo ser reelecta. Una cosa no está vinculada a la otra. Ahora, no tengan duda que voy a hinchar mucho para que Brasil sea campeón”, sostuvo.

Pero analistas como Teixeira sostienen que el éxito o fracaso de la selección sí podría afectar la suerte electoral de Rousseff y de gobernadores estatales que invirtieron grandes sumas de recursos públicos para la Copa.

Las encuestas muestran a la presidenta como favorita, pero sugieren que su apoyo ha disminuido y quizás deba ir a una segunda vuelta electoral.

La popularidad de Rousseff se derrumbó en junio durante la Copa de Confederaciones, durante las protestas masivas que hubo en Brasil contra los gastos millonarios en estadios y la pésima calidad de servicios públicos.

Sin embargo, la selección brasileña ganó aquel torneo y la presidenta recuperó más adelante parte del respaldo perdido.

“Último partido”

Pero el apoyo de los brasileños al Mundial ha caído significativamente desde 79% en 2008 a 48% en abril, según la encuestadora Datafolha. En ese período los contrarios a la Copa pasaron de 10% a 41%.

Michel Misse, coordinador del Núcleo de estudios de ciudadanía, conflicto y violencia urbana de la Universidad federal de Río de Janeiro, anticipó que al inicio del Mundial habrá un clima de “euforia” en el país.

Pero sostuvo que si Brasil pierde, las cosas cambiarán. “No sé si habrá una relación directa con el incremento de las manifestaciones: es posible, pero no es seguro”, dijo a BBC Mundo.

Con cuatro de los 12 estadios aún sin terminar, obras en infraestructura sin realizar y críticas incesantes a la organización del Mundial, muchos temen que Brasil ya perdió la oportunidad de mostrar una cara más eficiente al mundo.

“El último partido que queda”, sostuvo Teixeira, “es el de la pelota en la cancha”.

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"Nos quedan 30 cm de agua": la grave sequía que golpea al Rin, uno de los mayores ríos de Europa

Algunos barcos están dejando de operar y otros están reduciendo su carga para poder navegar por el río Rin.
14 de agosto, 2022
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El Rin, uno de los principales ríos de Europa y que, históricamente ha sido una importante ruta de comercio, se seca.

Y esto plantea grandes problemas para las personas y las empresas que dependen de él.

El capitán Andre Kimpel observa con experiencia, pero preocupado, el río y cómo los niveles del agua han disminuido significativamente en los últimos días mientras Europa vive un verano largo y caluroso.

Varios servicios de ferry en Kaub (Alemania) y sus alrededores se han visto obligados a parar, pero Kimpel sigue transportando a personas y sus automóviles a través del agua hasta la orilla opuesta, por ahora.

Rin

Getty Images

“Esto es serio”, dice mientras navega por el agua que brilla bajo el sol de verano. “Tenemos 1,5 m de agua y nuestro bote tiene 1,20 m de profundidad. Así que nos quedan 30 centímetros de agua debajo de nosotros”.

No es inusual que los niveles de agua bajen aquí pero, dice el Capitán Kimpel, está sucediendo ahora con más frecuencia. “Solíamos tener muchas inundaciones. Ahora tenemos muchos momentos de aguas bajas”.

En la orilla del río hay una vieja estación de medición. Cualquier patrón del nivel oficial del agua del Alto Rin queda registrado aquí.

Los niveles se toman siempre desde el mismo punto de referencia dentro del agua.

Capitán Andre Kimpel en la parte delantera de su ferry, dentro del río Rin.

BBC
El capitán Andre Kimpel, que todavía está llevando personas a través del agua hasta la orilla opuesta, dice: “Nos quedan 30 centímetros de agua debajo de nosotros”.

El nivel actual no ha caído aún por debajo de la cifra más baja jamás registrada en esta estación, que fue de 25 cm en octubre de 2018.

Actualmente mide 42 cm, pero se prevé que disminuya aún más en los próximos días.

Sin transporte de carbón

Viajar algo más río arriba muestra que el desafío es obvio.

En la ciudad de Bingen, también en Alemania, se ven grandes extensiones del lecho del río expuestas, con las piedras blanqueadas secándose como polvo bajo el sol abrasador.

La gente del pueblo cercano se abre paso entre las rocas, toma fotografías. En tiempos normales esas rocas estarían bajo el agua.

Un hombre me dijo que nunca lo había visto así.

Algunas embarcaciones comerciales navegan lentamente por el leve canal de agua que queda en esta parte.

Rin

Getty Images

Es uno de los grandes ríos activos de Europa y la industria en esta zona en Alemania depende de barcazas para buscar y transportar materias primas y productos terminados hacia y desde las centrales eléctricas y fábricas que bordean la orilla del río.

El nivel del agua ya es demasiado bajo para permitir el paso de algunas de las embarcaciones más grandes. Otros se han visto obligados a reducir su carga para no hundirse tanto en el agua. Aquí están muy atentos al nivel del río.

Es probable que el Alto Rin esté completamente cerrado al tráfico, dice Martina Becker de HGK Shipping. Que el nivel del agua baje es algo que ocurre todos los años, nos dice, pero no es tan extremo como está pasando ahora.

“Es bastante extraordinario, particularmente para esta época del año. Julio y agosto suelen ser meses bastante húmedos con mucha lluvia y buenos niveles de agua”, sostiene.

Una barcaza en Duisburg que transporta carbón

BBC
Alemania depende más del carbón debido al corte de suminitro de gas de Rusia. Y el carbón se traslada en estas barcas que van por el Rin.

Es en octubre cuando suelen darse niveles más bajos, explica.

“Esta es una situación inusual para nosotros y la pregunta es qué va a suceder en octubre, cuando llegan los meses generalmente secos. Ya nos estamos acercando al nivel mínimo histórico que tuvimos en 2018. Podríamos alcanzar ese nivel la próxima semana”.

Los expertos han advertido que el nivel bajo del agua podría dañar significativamente la economía de Alemania.

Hay una preocupación adicional para el gobierno. Dado que Rusia redujo su suministro de gas a Alemania, ahora dependen más de las centrales eléctricas de carbón. Y, aunque una parte de la carga de carbón se traslada por la red ferroviaria, la mayoría del carbón se desplaza a través del río.

Pero la preocupación es mucho mayor entre aquellos que viven o trabajan en el río.

La agencia gubernamental que monitorea el agua dice que el bajo nivel actual puede estar dentro de los patrones normales. Pero sí que advierte que tales eventos se están volviendo más intensos como resultado del cambio climático y que la situación empeorará en la segunda mitad de este siglo.

En Bingen, el agua ha bajado lo suficiente como para exponer un viejo puente de piedra que conduce a una pequeña isla.

La gente se ríe mientras avanza entre las rocas, disfrutando de la novedad de poder llegar a pie. Pero, para muchos, este nuevo paisaje, es una advertencia.


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