¿Cómo registrarme si soy víctima de un delito?
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¿Cómo registrarme si soy víctima de un delito?

Hay 5 opciones para registrarte y recibir los apoyos que determina la Ley General de Víctimas.
Por Daniela Rea
21 de junio, 2014
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Jacinta, indígena acusada de secuestro

Foto: Cuartoscuro.

La Ley General de Víctimas promete a quienes sufrieron crímenes o violaciones a sus derechos humanos una atención integral y reparación monetaria del daño. Para ello, las víctimas tienen que apuntarse en un registro y comenzar el trámite para ser reconocidas como tal.

Sin embargo, las expectativas parecen no haber sido satisfechas. Desde enero, cuando comenzó a operar la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV)–órgano responsable del registro- al 15 de mayo, sólo 27 personas se han apuntado.

Las víctimas provienen de Veracruz, Tabasco, Estado de México y Distrito Federal y los crímenes sufridos son privación ilegal de la libertad con 22 casos, secuestro y lesiones con dos casos cada uno y robo, con un caso.

“Son pocas las personas que se han incluido, pues la mayoría de los delitos son del orden local y la segunda razón (del poco registro) es porque la gente apenas se está acostumbrando a la existencia de la Comisión y hay desconfianza en ellas”, justificó Julio Hernández, comisionado responsable del Registro Nacional de Víctimas.

¿Cómo registrarme si soy una víctima?

La Comisión Ejecutiva tiene 5 opciones para que las personas que hayan sido víctimas de un crimen o una violación a sus derechos puedan registrarse y recibir los apoyos que determina la Ley de Víctimas.

1.- En los Centros de Atención a Víctimas. Existen 17 en todo el país y  al principio fueron oficinas de la PGR, después sedes de Províctima y cuando ésta desapareció, pasaron a ser módulos para operar la Ley de Víctimas.

2.-  En las oficinas de la Comisión Ejecutiva que están ubicadas en:

Ángel Urraza No. 1137, esq. Pestalozzi

Col. del Valle,

Deleg. Benito Juárez .

Muy cerca del metro División del Norte.

3.- A través de las autoridades judiciales: cualquier juez o tribunal del país puede solicitar a la Comisión Ejecutiva el registro de una víctima que haya acudido ante él para presentar una denuncia. A la fecha, son los que han presentado la mayor parte de las peticiones de registro.

4.- A través de una organización no gubernamental:  las ONG deberán registrarse ante la CEAV y a partir de ahí, proponer víctimas para el registro. A la fecha, ninguna se ha registrado. “Ni siquiera el Movimiento por la Paz”, dice Hernández, quien fue abogado de Javier Sicilia en el caso del asesinato de su hijo Juan Francisco y asesor del Movimiento. “Yo esperaría que hubiera más involucramiento por parte de las distintas organizaciones de víctimas, pero a la fecha no se han acercado”.

5.- Por correo electrónico a través del Formato Único de Declaración que se puede descargar de la página de la Comisión. El documento pide datos generales, situación de vulnerabilidad, una descripción o relato de los hechos delictivos,  una descripción del daño sufrido e información sobre el proceso judicial en caso de existir.

Los registros

La Comisión Ejecutiva está conformando el Registro Federal que, como su nombre lo indica, incluye a las víctimas de delitos del fuero federal o de violaciones a sus derechos por parte de autoridades federales -por ejemplo, una víctima de delincuencia organizada o de violaciones de derechos por parte del Ejército, Marina o Policía Federal-. Para hacerlo está integrando los registros que ya existían de instancias como Províctima, PGR, Gobernación, Instituto Nacional de Migración y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Además, por ley, se está creando el Registro Nacional de Víctimas, que incluirá la información del Registro Federal y de los registros que haga cada estado –los cuales están obligados por la Ley General-.  Este registro contiene ya a 21 mil víctimas. La mayoría de ellas, 14 mil, son víctimas de violencia intrafamiliar, 5 mil de diversos delitos como homicidio y patrimoniales, y 2 mil de desaparición. El 90% de quienes integran esta lista, explica Hernández, corresponden a delitos del fuero común.

“Los que estén en el registro federal podrían recibir dinero del fondo federal (que cuenta con 500 millones de pesos aproximadamente), pero los que estén en los registros estatales no, porque cada estado deberá hacerse responsable de sus víctimas”, dijo Hernández.

El “peloteo” de las víctimas

-¿Y qué pasa si un estado no quiere pagar a la víctima o, más grave, aún no tiene un registro de víctimas y menos un fondo?, se le pregunta a Julio Hernández.

-Si el estado no lo hace (indemnizar) la Comisión lo haría, les daría del fondo. (Pero ) Los estados van a decir ‘pues para que lo hago si lo van a hacer’, por eso no hemos dicho de manera tan clara de si no lo haces tú lo hago yo, porque si no, no lo harían. En una primera etapa estamos exhibiendo a los estados que no tienen nada hecho, ni ley, ni registro, ni fondo. En la segunda etapa pediremos sanciones a quienes no cumplan, sanciones de carácter administrativo, por ejemplo, al Estado se le darán 30 días para que atienda a la víctima, si no se pediría sanción administrativa.

Las víctimas de delitos comunes o de autoridades locales que han acudido a la Comisión Ejecutiva a registrarse como tal, han sido canalizadas a sus estados.

-¿Y no están cayendo en ser una especie de “ventanilla de informes”? Incluso en re victimizar a quien acude a ustedes, al enviarla de regreso a sus estados.

La víctima debe hacer  la petición en donde ocurrió (el delito o la violación). No es un ‘vete allá’ sino es un periodo de acompañamiento donde la Comisión canaliza y garantiza que las autoridades les brinden el servicio. Muchos estados no han acatado su responsabilidad y esto va en menoscabo de las víctimas. Como Comisión debemos responsabilizar a los estados que incumplieron en seguridad, en justicia, que al menos lo hagan en reparación.

La re victimización es un riesgo real. Como ejemplo está el caso del señor Marco Castillo que acudió a la CEAV a registrarse y lo canalizaron a su estado, Yucatán, donde aún no existe el órgano.

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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