Cómo Reino Unido enseñó a los militares brasileños a torturar
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Cómo Reino Unido enseñó a los militares brasileños a torturar

BBC reveló que durante el régimen militar que rigió desde 1964 hasta 1985 en Brasil, el Reino Unido colaboró activamente con generales y los entrenó en sofisticadas técnicas de interrogatorio.
Por Emily Buchanan / BBC Mundo
1 de junio, 2014
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Coronel Paulo Malhaes, muerto recientemente, confesó que torturó, mató y ocultó cadáveres. Foto: BBC

Coronel Paulo Malhaes, muerto recientemente, confesó que torturó, mató y ocultó cadáveres. Foto: BBC

En vísperas de su inauguración, el Mundial de Fútbol acapara la atención de muchos. Pero en su sede hay brasileños que viven bajo la sombra de un pasado, con descubrimientos que han ido delineando más claramente cuál fue la situación durante el régimen militar que rigió desde 1964 hasta 1985. La BBC encontró evidencia de que Reino Unido colaboró activamente con los generales y los entrenó en sofisticadas técnicas de interrogatorio.

El gobierno de facto que duró 21 años en Brasil es menos conocido en el extranjero que la de Argentina o Chile, pero también fue brutal. Cientos murieron y miles fueron encarcelados y torturados.

Una de las torturadas, una guerrillera izquierdista, es hoy presidenta de la nación, Dilma Rousseff, quien estableció una Comisión de la Verdad para desenterrar hechos del pasado.

A medida que las víctimas y unos pocos militares presentan evidencia, ha emergido el papel secreto de Reino Unido.

Primero golpes, luego sensaciones

Para principios de la década de 1970, los gobernantes brasileños estaban envueltos en una amarga lucha contra guerrilleros izquierdistas. Se reprimió a dirigentes sindicales, estudiantes, periodistas y casi cualquiera que expresara alguna opinión opuesta.

Alvaro Caldas formaba parte de un grupo comunista cuando fue arrestado en 1970. Lo encerraron en un cuartel de la policía militar en Río de Janeiro durante dos años.

Fue sujeto a golpizas severas, choques eléctricos y la notorio “percha del loro”, en la que se amarra a la persona a un poste horizontal y se la deja colgada durante horas.

Cuando lo liberaron, abandonó la política y se dedicó a trabajar como periodista deportivo. Sin embargo, en 1973 lo volvieron a arrestar. Lo llevaron al mismo cuartel pero el interior estaba completamente transformado.

“En esta ocasión, la celda estaba limpia y estéril, con un hedor nauseabundo, enfermizo. El aire acondicionado estaba muy frío. La luz estaba prendida permanentemente, así que yo no tenía idea de si era de día o de noche. Y había sonidos que alternaban entre muy fuertes y muy suaves… no podía dormir nunca”.

Caldas dice que la emoción dominante era el miedo. Periódicamente le cubrían la cabeza y lo sacaban para interrogarlo.

Sentía que el objetivo era desestabilizar su personalidad para que confesara algo que no había hecho.

No era tortura física, sino presión psicológica intensa.

“Por suerte, sólo estuve ahí una semana. Si hubieran sido dos o un mes, me habría enloquecido”, dijo a la BBC.

“El sistema inglés”

Este nuevo método de interrogatorio llegó a conocerse como “el sistema inglés”.

Evidencia recopilada por la Comisión de la Verdad aclara por qué.

Uno de los más temidos torturadores, el coronel Paulo Malhaes, dio 20 horas de testimonio. Llegó en una silla de ruedas, con aspecto frágil. Confesó haber matado y mutilado a sus víctimas. Además expresó gran admiración por la tortura psicológica que, a él le parecía, era más efectiva que la fuerza bruta, especialmente cuando se trataba de convertir a un militante de izquierda en infiltrado.

“En esas cárceles con puertas cerradas, uno puede modificar el calor, la luz, todo adentro de la prisión… la idea vino de Inglaterra”.

Malhaes admitió en privado a la fiscal que él mismo había ido a Inglaterra para aprender técnicas de interrogatorio que no dejaran marca física.

La fiscal, Nadine Borges, reveló la conversación que tuvo con él.

“Para él lo mejor era la tortura física. Cuando una persona estaba en un lugar secreto, era más rápido obtener información. Él había estudiado también en otras partes pero dijo que Inglaterra era el mejor lugar para aprender”.

Malhaes fue asesinado en un asalto en su casa, poco después de dar ese testimonio.

Los maestros

Foto: BBC.

Foto: BBC.

 El profesor Glaucio Soares entrevistó a más de una docena de generales de los altos mandos militares en Brasil en la década de 1990. Muchos de ellos le dijeron que enviaban a oficiales a Alemania, Francia, Panamá y Estados Unidos a aprender métodos de interrogatorio, pero alababan a los británicos por tener el mejor.

“Los estadounidenses enseñan, pero los ingleses son los maestros para arrancar confesiones bajo presión, por medio de la tortura, de todas las maneras”, comentó el general Ivan de Souza Mendes, en una entrevista que aparece en su libro “Años de plomo”, que coescribió con otros dos académicos brasileños.

“Inglaterra es el modelo de la democracia. Ellos dan cursos a sus amigos”, agregó De Souza Mendes.

El general Aoyr Fiuza de Castro, por su parte, expresó que los británicos recomendaban interrogar al prisionero cuando estaba desnudo, pues lo hacía sentir angustiado y deprimido, “un estado favorable para el interrogador”.

Cinco puntos

Aparentemente, se consideraba que Reino Unido sabía de prácticas efectivas, pues había enfrentado a una insurgencia muy seria en Malasia hasta 1960 y luego había refinado sus técnicas en Irlanda del Norte.

El método, que utiliza privación sensorial junto con alto estrés, se conoce como las “Cinco técnicas”:

  • Parar al sujeto contra una pared durante horas;
  • Encapucharlo;
  • Someterlo al ruido;
  • No dejarlo dormir;
  • Darle muy poca comida y bebida

Muchos argumentaron que estas técnicas equivalían a tortura y fueron oficialmente prohibidas por el gobierno británico en 1972, después de desatarse un escándalo porque se practicaban con prisioneros del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Pero en Brasil, esos métodos psicológicos para interrogar satisfacían una necesidad de los militares.

El pésimo historial de derechos humanos del gobierno estaba empezando a atraer publicidad adversa en el mundo y las viejas formas de tortura estaban matando a demasiadas víctimas.

Un método que no dejara marcas y que fuera efectivo para extraer información de los prisioneros era exactamente lo que querían los generales. Podían combinar esas técnicas con los conocimientos que habían conseguido en otras partes.

En ambos países

Al parecer, no sólo hubo oficiales del ejército brasileño que fueron a Reino Unido a tomar cursos, sino que agentes británicos fueron a Brasil a enseñar.

Un expolicía, Claudio Guerra, contó a la BBC que dictaban clases en los cuarteles de la policía militar de Río sobre cómo perseguir a una persona, cómo pinchar teléfonos y cómo usar las celdas de aislamientos.

Él vio a esos agentes cuando iba a recoger los cadáveres de quienes habían sido torturados a muerte por interrogadores que usaban el antiguo sistema de aplicar presión física.

Ninguno de los militares o policías que jugaron un papel en el régimen ha sido llevado ante la justicia.

Manteniendo los estándares

Hay más pistas sobre la cercana relación entre los militares británicos y brasileños en el Archivo Nacional en Kew, Londres.

En agosto de 1972, el entonces embajador británico, David Hunt, escribió una carta secreta a un oficial en la que, refiriéndose al hecho de que que los brasileños estaban adoptando métodos de interrogatorio más sofisticados, decía:

“Como usted sabe, creo, en el pasado han sido influenciados por nuestros consejos y sugerencias, pero esta conexión ya no existe… es importante que el conocimiento de este hecho sea restringido”.

Luego, en vísperas de que el presidente Ernesto Geisel visitara Reino Unido en 1976, hay unas referencias algo más indirectas a la reforma de la tortura. Una carta habla de “estándares aceptables de interrogatorio (ej: del tipo permitido en Irlanda del Norte)”.

En un documento titulado “Tortura en Brasil” y marcado “confidencial” se habla de la mala prensa que el Ejército estaba recibiendo y cómo había introducido nuevas técnicas basadas en métodos psicológicos.

“El Primer Ejército en Río está usando ahora las nuevas técnicas, siguiendo el ejemplo de los británicos, según dijo el Comandante del Ejército”.

Revisando la correspondencia de la cancillería británica, queda claro que en esa época los intereses comerciales eran primordiales y el historial miserable de Brasil respecto del respeto a los derechos humanos se minimizaba.

Alan Munro, cónsul general en Río a mediados de la década de 1970, sostiene que no estaba personalmente enterado de la colaboración en temas de interrogatorio.

“Si los brasileños estaban buscando técnicas de interrogatorio usadas por las autoridades británicas, el ejemplo habría sido los primeros años en Irlanda del Norte”, opina. “Eso tendría que haber sido una iniciativa brasileña y, en el sentido de que pudiera reducir los métodos más brutales, habría sido un paso en la dirección correcta”.

No obstante, poner poderosos métodos de interrogatorio en manos de hombres para quienes la tortura era una rutina, no es algo considerado como “un paso en la dirección correcta” en Brasil.

El jefe de la Comisión de la Verdad en Río, Wadih Damous, sabía desde hace mucho del apoyo y entrenamiento que EE.UU. daba al régimen, pero le indigna la idea de que los británicos estuvieran involucrados con la tortura psicológica.

“Siempre es chocante enterarse de que una democracia tan importante, tan antigua, colaboró con un régimen militar”, lamenta.

Le pedí una respuesta oficial a la cancillería británica. Un vocero dijo que no podía comentar sobre el trabajo de gobiernos previos, pero que la política gubernamental actual asegura que cualquier solicitud de asistencia de seguridad y justicia en el extranjero se ajuste a las obligaciones del país en lo que respecta a los derechos humanos.

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Huracán Laura: cómo se forman los ciclones tropicales y por qué son tan frecuentes en México, EU y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
26 de agosto, 2020
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Montaje con un huracán y un mapa de América

BBC

Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, este área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene porque tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Localización del anticiclón de Bermudas

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la mismo lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa oeste de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

El Pacifico Este a pesar de ser una zona más activa que el Atlántico Norte, menos huracanes tocan tierra.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, sin embargo, que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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