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El Mundial de las cosas importantes

Ya inició el Mundial, el único, el de fútbol. Pero hay otros mundiales. De las 32 selecciones que compiten, ¿quién gana en gasto militar? ¿Y en penetración de internet? ¿Y en ingresos por ciudadano? ¿Y en alfabetización? Estos son los otros mundiales, los importantes (y ya adelantamos que España no sale bien parada).
Por Yorokobu.es
16 de junio, 2014
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Manifestantes que protestan contra la Copa del Mundo portan carteles junto al autobús que lleva a algunos de los jugadores de la selección de Brasil. Foto: AP.

Manifestantes que protestan contra la Copa del Mundo portan carteles junto al autobús que lleva a algunos de los jugadores de la selección de Brasil. Foto: AP.

Ya inició el Mundial, el único, el de fútbol. Pero hay otros mundiales. De las 32 selecciones que compiten, ¿quién gana en gasto militar? ¿Y en penetración de internet? ¿Y en ingresos por ciudadano? ¿Y en alfabetización? Estos son los otros mundiales, los importantes.

Porque en fútbol no sabemos quién ganará (las casas de apuestas y el proyecto que dirige el mayor gurú de los sondeos previos dicen que Brasil), pero parece complicado que España renueve corona. Bien pensado, además de lo emocional (al menos aquí estas banderas sí nos representan, no como en las otras competiciones), ¿qué significa ganar un Mundial de fútbol? Poca cosa, así que consuélate si no gana tu país. Bueno, mejor dicho, no te consueles: hay mundiales mucho más importantes, los económicos, sociales y culturales.

Nótese que los campeones de cada uno de estos mundiales son los que están a la izquierda en cada gráfica, sin importar el sentido creciente o decreciente de la gráfica (hay veces que es bueno tener cifras altas y veces que es bueno tener cifras bajas)

Población

Siendo francos, tener más o menos población no es algo bueno o malo. Hay países hiperpoblados que de momento pintan poco en el panorama internacional, como India o Pakistán, y microestados que sin embargo tienen una influencia determinante en lo económico, como algunos emiratos, Mónaco, Luxemburgo o Suiza (que no es un microestado, pero que muy grande no es). Aquí el Mundial lo ganaría EE UU a Brasil, con Nigeria y Rusia de semifinalistas… y España apenas llegando a octavos de final.

En cualquier caso, si se compara la población que tienen los participantes del Mundial queda claro que tiene mucho más mérito reunir a 23 buenos futbolistas en Uruguay que en EE UU, y sin embargo es mucho más potente la primera selección que la segunda. Los números a veces son mentirosos.

Tamaño del PIB

Entramos en economía y, ay amigo, aquí los números son fundamentales. El PIB mide la riqueza que genera cada país en un año, y en eso influyen muchas cosas, desde la industria que posee hasta la gente que hay. De hecho, un PIB alto no implica necesariamente ser rico, ya que otras cosas a tener en cuenta en esa ecuación son la deuda exterior del país, la balanza comercial (exportaciones e importaciones) y demás. Pero bueno, así, grosso modo, es un dibujo de lo que gana de sueldo cada mes (los gastos que luego tengan ya es otra historia)

Aquí no habría Mundial: EE UU gana por goleada amplísima a todos los demás (otra cosa es cuánto dependa de China, que no juega la competición). A muchísima distancia, Japón como finalista, Alemania y Rusia como finalistas… y nuestra España quedándose de nuevo en octavos.

PIB per cápita

Este medidor matiza un poco al anterior: marca cuánto dinero tiene de media cada ciudadano de cada país, expresado en términos anuales y en dólares. Es engañoso usar una media (lo correcto sería una mediana, porque si hay un grupo de ricos muy ricos y una masa de pobres muy pobres la media sería un aceptable punto medio que no existiría), pero al menos es ilustrativo.

Oh, sorpresa, aquí no ganaría EE UU pese a su enorme PIB, que sería segundo, sino Suiza, con Australia y Holanda a mayor distancia como semifinalistas y España de nuevo en octavos. Descorazona ver la parte baja del Mundial: si Suiza tiene una renta media de 54.800 dólares anuales por ciudadano y España 30.100, ojo a los 2.800 de Nigeria (menos de la décima parte), los 2.400 de Camerún o los 1.800 de Costa de Marfil.

Umbral de la pobreza

Dejando atrás la economía, vamos a sus consecuencias: lo social. Hay varios matices en este medidor, ya que hay países que distinguen entre «pobreza» y «pobreza absoluta», así que la CIA hace estimaciones para llenar muchos vacíos.

Aquí la ganadora volvería a ser Suiza, con sOlo un 7,6% de población, por delante de la finalista Francia y las semifinalistas Holanda y Rusia (ahí van volando algunos estereotipos). España, atención, no pasaría de la fase de grupos, con un 21,1% de su población (más de uno de cada cinco) bajo el umbral de la pobreza. Destacan los tres últimos, cuyos ciudadanos son, en más de la mitad de los casos, pobres: un 52,3% en México, un 60% en Honduras y un escalofriante 70% en Nigeria. Aquí, por cierto, Australia no compite porque no da datos al respecto.

Desempleo

Aquí -oh, cielos, uno empieza a entender sus peculiaridades– gana de nuevo Suiza, con sOlo un 3,2% de su población activa en el paro, empatada con Corea del Sur y con semifinalistas como Japón (4,1%) y Honduras (4,5%), uno de los peores países en estos mundiales, pero que consigue una tasa tan baja a base de infraempleos.

España aquí queda cuarta por la cola con más de uno de cada cuatro ciudadanos activos en paro, solo por delante de Grecia (27,9%), Camerún (30%) y Bosnia-Herzegovina (44,3%). En cualquier caso, y aunque nuestra tasa sea escandalosa, conviene decir que hay países con tasas mucho menores pero engañosas, ya que hay grandes mayorías con infraempleos o trabajando el campo a cambio de salarios infinitamente más precarios y en unas condiciones infinitamente peores. De nuevo a los números les falta contexto. De nuevo un invitado se ausenta: Costa de Marfil no da datos de empleo.

Alfabetización

La importancia de una sociedad también se mide por su nivel cultural, y aunque hay indicadores avanzados (comprensión lectora, cálculo, titulaciones y demás), al menos el mínimo exigible es saber leer y escribir. En esto ganaría el Mundial Rusia con un 99,7%, por delante de un grueso de países con un 99% de su población alfabetizada (hasta diez).

España, de nuevo, no saldría de la fase de grupos, con un 97,7% que, bien mirado, no está mal. De hecho, solo cinco países tienen más de un cuarto de su población analfabeta: Argelia (72,6% de alfabetización), Ghana (71,5%), Camerún (71,3%), Nigeria (61,3%) y Costa de Marfil (56,9%)

Usuarios de internet según población

En una sociedad hiperconectada como esta, donde el acceso a la información, a la cultura y a multitud de recursos se dan a través de la Red, la capacidad de conectarse a internet parece un claro rasgo de desarrollo. Dividiendo el número de usuarios de internet por el número total de habitantes (lo cual es un poco tramposo, porque hay países con muchos más bebés que otros, por ejemplo, y países con orografías difíciles y mucha zona rural), el ganador del Mundial sería Holanda con una tasa del 0,88 (casi hay tantos conectados como habitantes).

En la final se quedaría Inglaterra (0,81%) y en la semifinal, Alemania y Corea del Sur con 0,8 de ratio. La muy tuitera España se quedaría como casi siempre en octavos con un 0,59. En el lado bajo del Mundial, países con un ratio de conexiones bajísimo: Irán (0,1), Honduras (0,09), Ghana (0,05), Costa de Marfil (0,04) o Camerún (0,03)

Esperanza de vida

El ganador de este Mundial tendría muchos años para celebrar su victoria: en concreto cada japonés podría estar, de media, 84,46 años dando saltos de alegría por ello. En la final se queda Suiza con 82,39 años y en las semifinales Australia con 82,07 e Italia con 82,02. España esta vez sí llega a cuartos con 81,47 años de media de longevidad.

Al otro lado cuatro dramas por debajo de los 60 años de esperanza de vida: Costa de Marfil con 58,01 años de media de vida, 57,35 en Camerún o 52,62 en Nigeria. Dicho de otra forma, el grueso de esas tres selecciones en el Mundial de verdad ha vivido ya más de media vida, atendiendo a la estadística de su país (aunque cabe pensar que sus condiciones de vida como futbolistas profesionales serán algo mejores que las del resto y seguramente no muchos vivan en su país natal).

Tasa migratoria

Este indicador es un poco peculiar porque no es bueno en ningún extremo. Definida, la tasa migratoria es el ratio entre emigrantes e inmigrantes, así que un dato positivo alto implica que viene más gente de la que se va y un dato negativo lo contrario, pero tiene trampa: el país con el ratio más positivo del mundo es Líbano y el de ratio más negativo es Siria, países vecinos y obviamente con historias paralelas. Siria está en guerra y muchos de los refugiados se exilian a Líbano.

Dicho de otra forma, hay que contextualizar mucho este indicador, ya que dependerá de la ubicación del país (España, Italia, EE UU o Turquía son potenciales receptores de inmigrantes por su situación geográfica) y no solo del bienestar del país. En cualquier caso, resulta curioso que este Mundial sí, lo gana España, con un 7,24 de tasa, lo que indica que pese a que mucha gente se va, aún hay mucha que viene (y sí, este es un dato actualizado de 2014). En la final, Australia con un 5,74 y en las semifinales Suiza, con un 5,43 e Italia, con un 4,29.

Hay países con un equilibrio que casi parece irreal, con un cero casi mágico, como Japón, Corea del Sur, Argentina o Costa de Marfil. Y hay países que pierden habitantes, aunque de forma moderada, como Honduras (-1,18), México (-1,64) o Ghana (-2,13)

Gasto militar sobre PIB

Esto no va de cuál es el mayor Ejército del mundo, sino de qué porcentaje del PIB se destina al Ejército: aunque en términos absolutos un 1% del PIB de una superpotencia sería muchísimo más que un 80% de un pequeño Estado, no dejaría de ser reseñable que un país considerara su defensa algo tan prioritario como para destinar cuatro de cada cinco euros que produzca. De hecho, el Mundial en verdad lo gana quien menos invierta porque, qué demonios, lo bueno es ser pacifista

Así, este Mundial lo ganaría Costa Rica, que no tiene Ejército, así que no invierte nada en él. En la final se queda Ghana, con un 0,27% de su PIB destinado a sus militares, y la muy neutral Suiza y nuestra España con un 0,76% y un 0,86% respectivamente. Al otro lado los más belicistas -en proporción- serían EE UU, que destina un 4,35% de su gigantesco PIB al Ejército, Rusia con un 4,47% (hay nostalgia de Guerra Fría, ¿eh?) y Argelia, con un sorprendente 4,48%. Irán es una incógnita, porque no hay cifras concretas a nivel oficial.

Hay muchos más indicadores posibles: espacios naturales, contaminación, tasa de nacimientos, acceso a electricidad, número de hospitales per cápita, percepción de bienestar, número de tropas, acceso a agua potable… Pero en los mundiales nunca hay sitio para todos los que lo merecen (incluso se cuela alguno que no lo merece del todo). El fútbol, en fin, es una locura y un desfase. Pero las desigualdades entre sus protagonistas mundialistas, más aún.

PosdataWall Street Journal ha hecho algo similar a esto aunque con otros criterios y, en lugar de poner a un mismo nivel a todos los países participantes en el Mundial, ha seguido los cruces del torneo, de modo que cada categoría la gana el vencedor absoluto, pero del segundo hacia atrás no tiene por qué ser representativo. Eso sí, esvisualmente mucho más bonito.

Lea la nota original en Yorokobu*

**Nota publicada el 15 de junio de 2014.

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Natasha Pizzey-Siegert

Chamulas musulmanes: la historia de cómo el islam llegó a Chiapas (y se quedó)

Unos 300 indígenas chamulas profesan el islam en San Cristóbal Chiapas. A pesar de que esta ciudad en el sureste de México se caracteriza por su diversidad religiosa, los musulmanes son la minoría más inesperada.
Natasha Pizzey-Siegert
12 de julio, 2019
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‘Allahu Akbar’ significa en árabe “Dios es grande” y es una expresión de fe muy común en el mundo musulmán. Pero es demasiado extraño escucharla en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, en el sureste de México, un país con una amplia mayoría católica.

Y todavía aún más extraño si quienes lo pronuncian son indígenas chamulas, algunos ataviados con sus peludos trajes de lana.

Aunque en esa ciudad hay un gran mosaico de iglesias, son sobre todo católicas y evangélicas. El islam suena casi improbable.

Pero ahí está.

Lo practican unos 300 indígenas chamulas que concentran en cuatro comunidades distintas .

Y viven con las tradiciones musulmanas.

Musulmanes chamulas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Ana Gabriela Rojas

Unos 300 indígenas chamulas practican el islam en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

En Ramadán, el mes del ayuno para el islam, los adultos no comen ni beben agua desde que sale el sol hasta que se pone.

Algunos, rompen su ayuno con dátiles, como se hace tradicionalmente en los países árabes.

Otros, se adaptan y lo hacen con fresas, plátanos o melón, mucho más fáciles de encontrar en San Cristóbal.

Celebran el Eid al-Fitr, o el final del ayuno, con un festín de cordero a la marroquí o barbacoa al estilo mexicano.

Y dan gracias a Alá en árabe.

En su vida diaria hablan en su lengua, el tzotzil, y a veces en español, pero en cualquier caso salpicado con un Inshallah, la expresión árabe equivalente a “si dios quiere”.

Los chamulas se caracterizan por su apertura religiosa: algunos practican sincretismos con tradiciones prehispánicas, pero también hay católicos y evangelistas de todas las iglesias.

Pero, ¿cómo llegaron a convertirse en musulmanes?

La respuesta data de hace 25 años y tiene que ver con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994.

El primer musulmán que llegó a Chiapas.

Cortesía: Gaspar Morquecho

Todos los ojos en San Cristóbal

Los ojos del mundo voltearon a Chiapas, y específicamente a San Cristóbal, para ver cómo miles indígenas se revelaban frente sistema político y económico.

Un arcoíris de representantes de movimientos políticos y sociales querían estar cerca para ver lo que pasaba.

Así sucedió también con el español Aureliano Pérez Yruela, que tiene el nombre musulmán de Nafia, y que estaba en México cuando estalló el movimiento.

Nafia pertenece al Movimiento Mundial Murabitún (MMM), un grupo islámico fundado en Granada, España, por Ian Dallas, Abdalqadir as-Sufi, un escritor escocés y cercano a la banda de los Beatles.

“Fuimos atraídos por ese momento histórico para los indígenas en Chiapas”, dice Esteban López Moreno, Hajj Idriss, que fue el segundo en llegar, después de que Nafia.

Así que se asentaron para hacer el trabajo y hablar de Alá a gente que no había jamás oído hablar del islam”, explica.

Mujer chamula musulmana

Natasha Pizzey-Siegert
Mujer chamula musulmana

Cuenta que al principio tenían que utilizar un intérprete porque muchos indígenas no hablaban castellano.

“Pero comprobamos que la comunicación es a nivel de los corazones, que tienen un lenguaje que no se ve pero que funciona. Entonces supieron que nosotros teníamos algo importante para ellos y eso creo un lazo de confianza. Y empezaron a convertirse en musulmanes“, dice Hajj Idriss, que también es imán.

Cuenta que su mensaje se fue pasando por familias: se hacía musulmán el padre, luego la madre y luego los hijos.

Pero los zapatistas no se convirtieron al islam.

“Nuestra relación desde un principio fue con el mundo chamula porque el primero que se convirtió era uno de sus líderes y fue quien conectó con nosotros”, explica

Carta al subcomandante Marcos

El investigador de islam en Chiapas, Gaspar Morquecho, enseña a BBC Mundo una carta que el MMM envió a los zapatistas.

Carta de los musulmanes a los zapatistas.

Natasha Pizzey-Siegert
La carta está dirigida al subcomandante insurgente Marcos.

Está dirigida al subcomandante insurgente Marcos y asegura que el cambio de sociedad no se puede dar con el cristianismo, ni con el marxismo.

“La lucha por la liberación de los pueblos debe hacerse bajo la bandera del islam transformador, siguiendo el mensaje revelado que nos trajo Mohamed, el último de los profetas, el libertador de la humanidad”, dice.

Los zapatistas no respondieron. Así que seguramente los MMM percibieron una posibilidad de crecer en la comunidad indígena a través de los chamulas, que llevaban una historia de expulsión de su pueblo San Juan Chamula y que se habían ido asentado en San Cristóbal de las Casas desde 1974″, explica Morquecho.

Cuenta que en los 70 en San Juan Chamula había un grupo de caciques que ostentaban todo el poder. Y que se vieron amenazados cuando el obispo Samuel Ruiz promovió programas sociales, que disminuían su hegemonía, por ejemplo una caja de ahorro, una cooperativa de consumo popular o campañas contra el alcohol.

El Imam Ibrahim Chechev habla a otros musulmanes.

Natasha Pizzey-Siegert
El imán Ibrahim Chechev fundó la comunidad Ahmadía en San Cristobal.

Los caciques terminaron por expulsar al programa católico conocido como Misión Chamula y despúes, de manera todavía más violenta y masiva, a otras iglesias cristianas y sus fieles.

“A diferencia de lo que se cree, los chamulas son un grupo muy abierto, son gente emprendedora. Y en este mundo de incertidumbres, buscan certezas. Es un andar de ese pueblo y yo los he visto cambiar de partido político a otro, de una organización social a otra o de una religión a otra”.

Dice que muchos también cambiaron a otras iglesias que prohibían el alcohol porque eso ayuda a aliviar muchos problemas en la familia, como de peleas o económicos.

“Otra razón por la que se unen al islam es porque les dijeron que el último mensaje de dios no es el de la Biblia, sino el del Corán y pensaron que solo con ese último mensaje iban a llegar al paraíso”, explica el investigador que ha seguido a la comunidad chamula desde su expulsión.

Mujeres chamulas musulmanas se abrazan en la celebracion del fin del Ramadan.

Natasha Pizzey-Siegert
Después del mes de ayuno viene un gran festejo.

Pueblo expulsado

La comunidad musulmana fue creciendo entre los indígenas expulsados de San Juan Chamula, asentados en la periferia del noreste de San Cristóbal.

Hasta alrededor del año 2000, que empezaron las rupturas con el MMM, explica Morquecho.

“Porque los chamulas tienen esa tradición de movilidad social y también se separan por problemas internos entre las distintas familias”.

Morquecho coincide con otros entrevistados que los malos tratos de los españoles del MMM a los chamulas también propició que muchos conversos se fueran a otras comunidades musulmanas de nueva formación.

Dicen que no les dejaban hablar con personas que no fueran musulmanas, aunque fueran sus familiares. También los obligaban a hablar solo español para poder entenderlos. Y les decían que no debían comer tortillas porque eran una porquería.

Hajj Idriss, el imán español del MMM en San Cristobal, asegura que estas son “leyendas” y que en los distintos grupos no hay problemas.

Todo parte de nuestra semilla. Fuimos los primeros musulmanes y a partir de ahí empezaron a hacerse más. Con el paso del tiempo ha habido gente que ha querido hacer por su cuenta un pequeño sitio de oración, pero todos parten de aquí”.

Ahora los MMM tienen la mezquita más grande de México, de unos 400 metros cuadrados, que se levanta imponente en la periferia de San Cristobal.

Pero, además de ellos ahora hay tres comunidades musulmanas más. Cada uno con su lugar de oración. Aunque son más bien casas adaptadas, cada grupo llama a su lugar “mezquita”. Y todas están muy cerca la una de la otra.

Dos de ellas son de tradición suní. Una liderada por un sirio, conocido como Mudar, otra la comunidad Al Kauzar.

Ahmadia

La tercera es la comunidad Ahmadía, que para el mundo islámico más tradicional no son considerados musulmanes.

Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ana Gabriela Rojas
Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ellos tienen dos creencias que los separan de los demás: que su fundador, el indio Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian, era el mesías prometido y que Jesús murió en Cachemira -y no regresará- a diferencia de lo que creen los musulmanes más tradicionales

El lema de su comunidad es “amor para todos, odio para nadie”, explica a BBC MundoIbrahim Chechev, el imán de la comunidad Ahmadia en Chiapas.

Explica que las tradiciones del islam no chocan con las de los indígenas porque “el islam se adapta a cualquier cultura, a cualquier lengua, a cualquier raza. Lo que importa es el fitra, el estado natural del ser humano, que es siempre generoso. El islam viene a pulir ese ese lado natural y a elevarlo”.

Cuenta que el ayuno es para alabar a dios. Que es un entrenamiento de abstinencia de todos los sentidos.

“Por ejemplo, la boca no come, pero tampoco miente, maldice, dice chismes. Así, cada uno los otros sentidos debe hacerlo y entrenarse para seguir el resto del año. También, ayunar nos ayuda a entender a aquellos que tienen menos y tienen la panza vacía”.

Celebración del fin del Ramadán.

Natasha Pizzey-Siegert
Celebración del fin del Ramadán.

La historia personal de Chechev está muy relacionada con el islam en San Cristóbal de las Casas.

El fue el primero de su familia en convertirse al islam, con apenas 15 años.

A los 19 se casó con Yanna, la hija de Hajj Idriss, el segundo español musulmán que llegó a la ciudad.

Después también pasó por la organización musulmana Al Kauzar y después fundó Ahmadía en San Cristobal por invitación de la organización en Guatemala.

Su abuelo, Miguel Gómez Hernández (Miguel Caxlán), fue uno de los primeros indígenas en convertirse a otra religión: se hizo protestante. Formó parte de los expulsados de San Juan Chamula y fue asesinado en San Cristóbal en 1981.

Su hija, Juana Gómez Hernández, madre de Ibrahim, no olvida ese día: “Ya era la hora en que mi papá llegaba, pero no aparecía. Yo tenía un mal presentimiento que lo sentía en el cuerpo. Me dijeron que ya lo habían agarrado. Y yo supe a que se referían: lo habían matado. Lo perseguían desde que vivíamos en Chamula”.

Mujer chamula musulmana

Ana Gabriela Rojas
Juana, que prefiere el nombre árabe Nura, cuenta que la nahua, o falda de lana peluda, es característica de los chamulas.

Ahora, Juana dice que se siente más a gusto como Nura, su nombre musulmán.

Cuenta después del asesinato de su padre, ella y su esposo se pasaron a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Después, su hijo Ibrahim, cuando era un adolescente, acercó a toda la familia al islam.

“Le doy gracias a Alá que ahora todos mis hijos son musulmanes”, dice. Asegura que su esposo dejó de tomar alcohol gracias al islam.

“Ahora hasta que me muera voy a ser musulmana”, asevera.


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