Incorporar a las autodefensas no será suficiente para el desarrollo en Michoacán: estudio
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Incorporar a las autodefensas no será suficiente para el desarrollo en Michoacán: estudio

Crear instituciones limpias y no cooptar a las autodefensas es lo que traerá mejor desarrollo y acabe con la impunidad y la corrupción en Michoacán, afirma un estudio publicado por la organización México Evalúa.
Por Omar Granados
3 de junio, 2014
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Policía Rural de Michoacán, corporación donde fueron integrados numerosos elementos de las autodefensas. Foto: Omar Sánchez de Tagle

Policía Rural de Michoacán, corporación donde fueron integrados numerosos elementos de las autodefensas. Foto: Omar Sánchez de Tagle

La cooptación de los grupos de autodefensas no es una solución viable y a largo plazo a la actividad de los grupos delictivos que amenazan la seguridad en Michoacán, concluyó un estudio de campo publicado este martes.

El estudio Entender  para atender: Por una estrategia de Estado en Michoacán, desarrollado por el investigador Romain Le Cour Grandmaison y el think tank Noria Research (Network of Researchers in International Affairs) para la organización civil México Evalúa, agrega que es la creación de instituciones limpias ante los ojos de los michoacanos lo que permitirá mejores posibilidades en la lucha por el desarrollo social y contra la impunidad y la corrupción.

El investigador pasó semanas en trabajo de campo en las zonas más conflictivas y violentas de la entidad, platicó con los distintos bandos y concluyó que Michoacán es una complejidad, por lo que restablecer la paz va más allá de las acciones policíacas y militares que han tomado en esta primera las autoridades federales.

De acuerdo con el documento, el gobierno federal debe agregar a su estrategia de control del ejercicio de la violencia, previsiones para consolidar instituciones públicas fuertes y restaurar la confianza ciudadana en los poderes públicos.

Sólo esta combinación conseguiría la meta del comisionado Alfredo Castillo: la seguridad y el desarrollo en la entidad. Las autoridades deben transformar todas las instituciones que fundan el contrato social y no sólo mantener la táctica violenta contra grupos criminales.

Eventualmente, afirma el documento, Michoacán necesitará el retorno de los poderes públicos a los municipios, en coordinación con los actores políticos locales, para atender las problemáticas sociales y fortalecer el tejido social.

“La cooptación de los grupos de autodefensas no aporta una solución viable y a largo plazo a la presencia de grupos armados en Michoacán”, afirma el informe de México Evalúa.

Por este énfasis en institucionalizar a las autodefensas, la administración federal dialoga con el Michoacán armado, pero no ha escuchado al resto. El grupo de civiles armados se ha diluido en grupos de autodefensas, un proceso que mostró que esta es una entidad armada hasta los dientes y que los locales están dispuestos a usar las armas.

Sin embargo, el inicio de la incorporación formal de autodefensas en una fuerza estatal oficial, el 10 de mayo pasado es considerado como un logro de Alfredo Castillo y el Ejecutivo Federal. Aún así, afirma el investigador, no han quedado claros los asideros legales para dicho cuerpo policiaco o que el propio comisionado Castillo tenga el control sobre él.

Le Cour Grandmaison conluye que podríamos estar frente a un nuevo grupo armado que detenta la etiqueta de legítimo, pero no se somete a la autoridad formal y persigue sus propios fines, aunque no es totalmente pesimista y da una oportunidad al cuerpo rural para conseguir la seguridad en la entidad.

De acuerdo con el documento respaldado por México Evalúa, los siguientes pasos para el Ejecutivo no son sencillos, pues debe transitar de la táctica a la estrategia, es decir, de la inmediatez y la necesidad de control, al planteamiento de un proyecto que requiere de un entendimiento muy profundo de las problemáticas que ahí se enfrentan, si se quiere conseguir el objetivo.

Para el investigador, aun si la seguridad y la violencia estuviera en vías de resolverse, quedarían muchos pendientes, por ejemplo, retornar a la normalidad en cuanto se refiere a las autoridades municipales, devolviéndoles su autoridad, un proceso que podría ser complicado por la complicidad de muchos municipios con el crimen.

De forma simultánea, se debe dialogar con actores políticos no armados que gozan de respaldo y legitimidad de la sociedad, los cuales hasta ahora han permanecido marginados, afirma el texto.

Lo más importante: desmantelar el orden templario, en su aspecto criminal y en su faceta de sistema de arbitraje, de institucionalidad paralela, retos que todavía no se abordan integralmente y quizá ni siquiera se entiendan. Mientras esto no suceda, los cambios serán de fachada pero no reales.

El texto que busca dar una aproximación distinta sobre Michoacán, afirma que el gobierno parece querer cooptar a al bando civil y provocar la división en su interior, por medio de la difusión de una imagen de poder gubernamental, de acuerdo con los autores.

Por otra parte, los autores recomiendan que se emprendan acciones contundentes para cortar las redes económicas y financieras de los grupos criminales en el estado, tomando el control de los puertos, así como de las minas explotadas ilegalmente, destruyendo plantíos y laboratorios, así como monitoreando los cultivos estratégicos pare evitar que los grupos criminales se apoderen de ellos.

Finalmente, subrayan la necesidad de que se diseñe un plan acordado de reducción de la presencia de las fuerzas armadas por etapas, simultáneamente con su reemplazo por elementos de mantenimiento del orden capacitados. De lo contrario, advierte el estudio, seguir con la lógica actual que consiste en privilegiar a las autodefensas que cuentan, o contaban, con más poder de fuego podría significar apoyar directamente al próximo grupo que controlará las actividades ilegales en Michoacán.

El estudio hace las siguientes siete recomendaciones al gobierno federal:

1.- Salida de la lógica partidista: la estrategia federal debe presentarse y desempeñarse en nombre del Estado, para lograr un diálogo con todos los actores políticos locales, a través de procesos transparentes y anclados en la ley.

2.- Reconocimiento y diálogo con los actores políticos no armados, respaldados por la legitimidad popular y el restablecimiento de un nivel mínimo de contrato social.

3.- Restablecimiento de la ley en Michoacán: dar señales fuertes en contra de la impunidad, tomar medidas para fortalecer las instituciones políticas estatales y municipales existentes.

4.- Lanzamiento de un proceso de desarme serio y contundente, que tenga como objetivo limitar la circulación y la portación de armas en la región: el registro actual, así como la creación de la policía rural equivalen a avalar y legalizar la compra de armamento a través del mercado negro, e integrar actores turbios a los órganos del Estado.

5.- Apoyo al retorno de los poderes públicos a los municipios, en coordinación con los actores políticos locales, para atender las problemáticas sociales y fortalecer el tejido social. Emprender un proceso gradual para retornar el poder político al gobernador y las instancias estatales, con la presencia y asesoría del Gobierno Federal, pero en un segundo plano. Que el gobernador tome un papel central del proceso y no sea sólo una sombra del Comisionado Castillo.

6.- Diseño de un plan acordado de reducción de la presencia de las fuerzas armadas por etapas, simultáneamente con su remplazo por elementos de mantenimiento del orden capacitados.

7.- Acciones contundentes para cortar las redes económicas y financieras de los grupos criminales en el estado: tomar control de las minas, de los puertos, destruir plantíos y laboratorios, monitorear los cultivos estratégicos pare evitar que los grupos criminales tomen su control.

Conoce el estudio completo de México Evalúa, Entender  para atender: Por una estrategia de Estado en Michoacán:

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COVID: ¿qué tan efectivas son las vacunas contra la variante ómicron?

Te explicamos cómo los investigadores calculan cuánto previenen las vacunas la COVID, qué influye en las tasas de efectividad y eficacia de estas y cómo ómicron está cambiando las cosas.
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21 de diciembre, 2021
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La pandemia ha traído muchos términos e ideas engañosas a la vida de todos.

Dos conceptos particularmente complicados son la eficacia y efectividad de las vacunas. No son lo mismo.

Y a medida que pasa el tiempo y surgen nuevas variantes como ómicron, la una y la otra también van cambiando.

Melissa Hawkins es epidemióloga e investigadora de salud pública en la American University, en Washington.

Ella explica la forma en la que los investigadores calculan cuánto previenen las vacunas la enfermedad, qué influye en las tasas de efectividad y eficacia, y cómo ómicron está cambiando las cosas.


¿Qué hacen las vacunas?

Una vacuna activa el sistema inmunológico para producir anticuerpos que permanecen en el cuerpo para luchar contra la exposición a un virus en el futuro.

Las tres vacunas aprobadas actualmente para su uso en Estados Unidos, las de Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson, mostraron éxito en los ensayos clínicos.

Los ensayos clínicos se utilizan para calcular la eficacia de una vacuna, pero no necesariamente representan condiciones del mundo real.

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Los ensayos clínicos se utilizan para calcular la eficacia de una vacuna, pero no necesariamente representan condiciones del mundo real.

¿Cuál es la diferencia entre la eficacia y la efectividad de una vacuna?

Todas las vacunas nuevas deben someterse a ensayos clínicos en los que los investigadores prueban las vacunas en miles de personas para examinar si funcionan y son seguras.

La eficacia es la medida de qué tan bien funciona una vacuna en los ensayos clínicos. Los investigadores diseñan los ensayos para incluir dos grupos de personas: los que reciben la vacuna y los que reciben un placebo. Calculan la eficacia de la vacuna comparando cuántos casos de la enfermedad ocurren en cada grupo, vacunados versus placebo.

La efectividad, por otro lado, describe qué tan bien se desempeña una vacuna en el mundo real. Se calcula de la misma manera, comparando enfermedades entre personas vacunadas y no vacunadas.

La eficacia y la efectividad suelen estar próximas entre sí, pero no son necesariamente iguales. El funcionamiento de las vacunas variará un poco de los resultados del ensayo una vez que millones de personas se vacunen.

Muchos factores influyen en el rendimiento de una vacuna en el mundo real. Nuevas variantes como delta y ómicron pueden cambiar las cosas.

El número y la edad de las personas inscritas en los ensayos son importantes. Y la salud de las personas que reciben la vacuna también.

La proporción de la población que se inocula también puede influir en su eficacia.

Las vacunas con eficacia moderada e incluso baja pueden funcionar muy bien a nivel de población.

Del mismo modo, las vacunas con alta eficacia en ensayos clínicos, como las vacunas contra el coronavirus, pueden tener menor efectividad y un pequeño impacto si no hay una alta aceptación de la vacuna en la población.

La distinción entre eficacia y efectividad es importante: una describe la reducción del riesgo lograda por las vacunas en los ensayos clínicos y la otra describe cómo esto puede variar en poblaciones con diferente exposición y niveles de transmisión.

Los investigadores pueden calcular ambos, pero no pueden diseñar un estudio que mida ambos simultáneamente.

¿Cómo se calcula la eficacia y la efectividad?

Tanto Pfizer como Moderna informaron que sus vacunas demostraron una eficacia superior al 90% para prevenir la infección sintomática por covid-19.

Dicho de otra manera, entre los individuos que recibieron la vacuna en los ensayos clínicos, el riesgo de contraer covid-19 se redujo en un 90% en comparación con aquellos que no recibieron la vacuna.

Imagínense cómo se realiza un ensayo de la vacuna: se seleccionan al azar a mil personas para que reciban la vacuna en un grupo. Y otras mil personas para recibir un placebo en otro grupo.

El 2,5% de las personas en el grupo de los vacunados contrajo covid-19 en comparación con el 50% en el grupo de los no vacunados. Esto significa que la vacuna tiene una eficacia del 95%.

Esto se determina así: (50% – 2,5%) / 50% = 0,95. Por lo tanto, ese 95% hace referencia a cuánto se reduce la incidencia de la enfermedad en el grupo de los vacunados.

Sin embargo, que una vacuna tenga una eficacia del 95% no significa que el 5% de las personas vacunadas contraerá covid-19. Es una noticia aún mejor: su riesgo de enfermarse se reduce en un 95%.

La eficacia de la vacuna se calcula exactamente de la misma manera, pero se determina mediante estudios observacionales.

Al principio las vacunas tenían una eficacia superior al 90% para prevenir enfermedades graves en el mundo real. Pero, por su propia naturaleza, los virus cambian y esto puede alterar la efectividad.

Por ejemplo, un estudio encontró que para agosto de 2021, cuando la variante delta estaba aumentando, la vacuna Pfizer tenía un 53% de efectividad para prevenir la covid más grave entre los residentes de hogares de ancianos que habían sido vacunados a principios de 2021.

En este caso, la edad, los problemas de salud, la inmunidad menguante y la nueva variante fueron factores que redujeron la efectividad.

Ómicron

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Las nuevas variantes del coronavirus son todas ligeramente diferentes de la cepa original en la que se basaron las vacunas, por lo que la inmunidad a las variantes puede ser diferente.

¿Qué pasa con la variante ómicron?

Los datos preliminares sobre ómicron y las vacunas están llegando rápidamente y revelan una menor efectividad de la vacuna.

Las mejores estimaciones sugieren que las vacunan tienen una eficacia de entre 30 y 40% en la prevención de infecciones y un 70% de eficacia en la prevención de enfermedades graves.

Un estudio llevado a cabo en Alemania que no ha sido revisado formalmente por pares encontró que los anticuerpos en sangre recolectados de personas completamente vacunadas con Moderna y Pfizer mostraron una eficacia reducida para neutralizar la variante ómicron.

Otros estudios llevados a cabo en Sudáfrica e Inglaterra, que tampoco y que están a la espera de ser revisados formalmente por pares, mostraron una disminución significativa en la eficacia de los anticuerpos contra la variante ómicron.

Se esperan más infecciones disruptivas, con una menor capacidad del sistema inmunológico para reconocer ómicron en comparación con otras variantes.

Muchas personas en el mundo no tienen oportunidad para obtener la dosis de refuerzo.

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Muchas personas en el mundo no tienen oportunidad para obtener la dosis de refuerzo.

¿Los refuerzos aumentan la inmunidad contra ómicron?

Los datos iniciales establecen que una tercera dosis ayudaría a estimular la respuesta inmune y la protección contra ómicron, con estimaciones de efectividad de entre el 70 y el 75%.

Pfizer ha informado que las personas que han recibido dos dosis de su vacuna son susceptibles a la infección por ómicron, pero que una tercera inyección mejora la actividad de los anticuerpos contra el virus.

Esto se basó en experimentos de laboratorio que utilizaron sangre de personas que recibieron la vacuna.

Las dosis de refuerzo pueden aumentar la cantidad de anticuerpos y la capacidad del sistema inmunológico de una persona para protegerse contra ómicron. Sin embargo, gran parte del mundo no tiene acceso a dosis de refuerzo.

¿Qué significa todo esto?

A pesar de la menor eficacia de las vacunas contra ómicron, está claro que las vacunas funcionan y se encuentran entre los mayores logros de salud pública.

Las vacunas tienen distintos niveles de eficacia y siguen siendo útiles.

La vacuna contra la gripe generalmente tiene una efectividad del 40 al 60% y previene enfermedades en millones de personas y hospitalizaciones en más de 100.000 personas en EE.UU. anualmente.

Protegen no solo a quienes están vacunados, sino también a quienes no pueden vacunarse.

Las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir covid-19, lo que reduce las nuevas infecciones y ofrece protección a la sociedad en general.

*Melissa Hawkins es profesora de Salud Pública en la American University.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.


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