La extorsionan, la detienen, la torturan… y luego la encierran 7 años en prisión
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La extorsionan, la detienen, la torturan… y luego la encierran 7 años en prisión

Belinda fue detenida, sin orden de aprehensión y sin acusación formal en su contra. Esta semana concluyó su proceso, que duro siete años, y la sentencia será emitida en un mes; su defensa argumenta que fue víctima de una acusación fabricada.
Por Paris Martínez
26 de junio, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En el año 2007, Belinda llegó a Torreón, Coahuila, procedente de la Ciudad de México, para ayudar a su hermana a administrar el negocio familiar, un bar llamado La Carreta, del que, poco tiempo después, se convirtió en la propietaria al 100%. El establecimiento daba frutos, funcionaba hasta la madrugada, y en pocos meses generó una clientela regular, éxito que fue rápidamente detectado por el crimen organizado y pronto comenzaron las extorsiones telefónicas, exigiendo a Belinda entregar las ganancias generadas por el bar, a cambio de preservar la integridad física de sus familiares.

Belinda se negó a pagar, y el castigo vino pocos días después de la primera llamada extorsiva, el 15 de julio de 2007, cuando al Bar La Carreta llegó un convoy de la Policía Federal Preventiva (hoy Policía Federal), cuyos elementos invadieron el local para realizar lo que calificaron como una “revisión de rutina”, para la cual, aseguraron, no se requería orden de cateo.

Ya dentro del negocio, los agentes preguntaron por un cliente, el cual, afirmaron, se dedicaba a la venta de droga, pero él no estaba en el bar y, aunque las instalaciones fueron cateadas en ese instante, nada halló la policía que indicara la comisión de algún delito; sin embargo, Belinda fue detenida, sin orden de aprehensión y sin acusación formal en su contra, y sólo una cosa le dijeron los agentes: “Ya valiste madres, te va a llevar la chingada”.

Belinda accedió a acompañar a los agentes, en calidad de detenida, más por el miedo a que hicieran algo en contra de los empleados y los clientes, que por confiar en el legal proceder de los uniformados.

Desde entonces, han transcurrido siete años, tiempo que Belinda ha permanecido en prisión, enfrentando cargos por secuestro, delitos contra la salud y delincuencia organizada. Pero tres detalles destacan en su caso: el primero, que no existen evidencias materiales de los delitos que se le imputan; el segundo, que las víctimas de dichos delitos nunca la señalaron como responsable; y tercero, que el único indicio que existe en su contra es una confesión incriminatoria firmada, según su decir, luego de ser sometida a dos días de tortura en una casa de seguridad, y luego de tres meses de incomunicación, dentro del Centro Federal de Arraigo, en la Ciudad de México…

“Acuérdate”

Inmediatamente después de ser detenida, Belinda, entonces de 38 años, no fue conducida directamente al Ministerio Público, como dicta la norma, sino que fue llevada al estacionamiento del Wal Mart de Torreón, donde le vendaron los ojos y comenzaron los golpes.

Inicialmente, los policías le dijeron que habían entrado a su casa y encontrado ahí armas y droga, cuya procedencia le exigían explicar, siempre entre golpes e insultos.

Belinda negó dichas acusaciones, a pesar de las advertencias de que debía “cooperar”, así que fue trasladada a una casa de seguridad, en donde, afirma, “escuchaba gritos y ruegos de hombres, pidiendo que ya los dejaran”.

Siempre con los ojos vendados, Belinda fue desnudada y sometida a toques eléctricos en los pies, en las pantorrillas, en las ingles, en los genitales, en las manos, en los senos y en los pezones, esto, mientras era obligada a fijar la vista en fotografías de gente y casas que no conocía, “y cada vez que negaba saber lo que preguntaban, era nuevamente torturada“, y amenazada con que, de no hablar, sus sobrinas serían conducidas hasta ese lugar y violadas en su presencia.

Entre los gritos de dolor de otros hombres que eran torturados en ese lugar, Belinda pudo reconocer la voz de quien entonces era su pareja sentimental, quien también había sido detenido y trasladado a esa casa de seguridad, para ser torturado.

Belinda entendió que la amenaza contra sus familiares era real y, sólo entonces, aceptó firmar la confesión incriminatoria.

Para el día siguiente, Belinda, junto con otros de los detenidos torturados, fue trasladada de Torreón a la Ciudad de México, y antes de ser ingresada al Centro Federal de Arraigo, uno de los agentes le advirtió: “Acuérdate, gordita, en lo que quedamos: nada de que los torturamos o, si no, tu familia la va a pagar”.

¿Derechos?

Con el objetivo de comprobar la inocencia de Belinda, su defensa dedicó los primeros dos años desde su captura integrando al juicio evidencias de que ella no tiene relación con el secuestro en del que la acusan, ni con el grupo de supuestos traficantes de drogas con los que la vinculan, pero la lentitud del juicio comenzó a minar su salud, por lo que, en 2009, la defensa intentó una segunda estrategia: demostrar que la confesión incriminatoria le fue arrancada por medio de la tortura, con la intención de acelerar así su liberación.

Para ello, el abogado de Belinda solicitó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos la realización del Protocolo de Estambul –la batería de exámenes científicos y psicológicos que permiten determinar si una persona fue víctima de tortura, aún cuando haya pasado un tiempo considerable desde los hechos–, lo que permitiría confirmar que la confesión autoincriminatoria fue obtenida mediante tormentos físicos.

La CNDH, sin embargo, se negó a realizar dichas pruebas, alegando que “este organismo nacional no puede conocer (del caso) debido a la extempraneidad con que se presentó la queja“.

Y así, para Belinda sólo quedó una opción: esperar a la conclusión del juicio en su contra… juicio que se ha prolongado por siete años.

¿Cómo es posible que una persona pase siete años en prisión, sin que se le dicte sentencia? –se pregunta al defensor de Belinda, el abogado Giovanni Ibarra.

–Ciertamente, en términos legales y jurídicos –señala el abogado– no se puede decir que siete años de juicio, sin veredicto, impliquen una irregularidad. En este caso lo que ha ocurrido es que el juicio se ha prolongado por todo este tiempo, debido a que Belinda está siendo juzgada junto con un grupo mayor de personas que son acusados de los mismos delitos, y cuando algo se detiene en el proceso penal de uno de ellos, eso detiene el proceso de todos los demás… por otra parte, en todos estos años muchos de los testigos presentados por el Ministerio Público han sido asesinados o desaparecidos, lo mismo policías que presuntos delincuentes, y cada vez que un testigo muere o desaparece, el juicio se vuelve más lento aún.

–¿Qué pruebas existen en contra de Belinda, directamente?

–Pues, en realidad, no hay pruebas materiales en su contra, además de la confesión que le obligaron a firmar. Las armas que los policías le dijeron que habían encontrado en su casa nunca existieron y, de hecho, no fue acusada de posesión de armas, sino de cooperación para el tráfico de drogas y secuestro. Por otra parte, en la acusación de secuestro, concretamente, uno de los coacusados afirma que una de las cómplices era una mujer a la que sólo identifica como “La Güera”, y es esta declaración la que el MP está usando en contra de Belinda, pero no porque el testigo la identifique físicamente, sino sólo porque él afirma que en el secuestro participó una tal “Güera”, y como Belinda es de tez blanca, la autoridad afirma que se trata de ella. No hay ninguna prueba más, sólo eso, y con eso, Belinda ha sido privada de la libertad por siete años.

–¿Cuáles son las perspectivas que se tienen en torno a la conclusión del juicio?

–Luego de siete años de presentación de pruebas, alegatos y periciales, este proceso finalmente concluyó esta semana, así que esperamos que la sentencia pueda ser emitida, a mas tardar, en un mes –explicó el abogado–, y confiamos en que el veredicto sea absolutorio, ya que el MP no ha logrado presentar evidencias concretas para sustentar las acusaciones que se formularon en su contra, mientras que, por nuestra parte, hemos presentado evidencias no sólo de que ella no tiene vinculación con ninguna banda criminal, sino también hemos presentado pruebas de que todo el caso en su contra ha sido fabricado, empezando por el hecho de que su arresto se realizó sin una orden de aprehensión, sin haber sido descubierta cometiendo algún delito flagrante, además de que comprobamos que la detención se realizó en un lugar y circunstancias disntitnas a las señaladas por la autoridad.

Epílogo

Este jueves, 26 de junio, se conmemorel Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura y vienen, pues, a colación, las palabras de una de las sobrinas de Belinda Anabel Garza Melo: “Confío –escribió– en que la justicia de los hombres llegará, al fin, a su vida, de la manera correcta, y estoy segura de que Dios va a ayudarnos a estar juntas, pues sólo él conoce la verdad. Mi tía es inocente y espero que esto llegue hasta sus corazones y toque sus conciencias, para que se haga lo correcto…”

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Getty Images

Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
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Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

Universal Images Group via Getty Images
“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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