La nueva apuesta de Apple para mantener su mercado
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La nueva apuesta de Apple para mantener su mercado

En la conferencia anual para los programadores de sus sistemas operativos no hubo flamantes gadgets ni espectaculares anuncios, pero sí una interesante mirada al futuro de la empresa.
5 de junio, 2014
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El director general de Apple, Tim Cook, habla sobre el iOS 8 conferencia de desarrolladores de Apple en San Francisco, el lunes 2 de junio de 2014. (AP Foto/Jeff Chiu)

El director general de Apple, Tim Cook, habla sobre el iOS 8 conferencia de desarrolladores de Apple en San Francisco, el lunes 2 de junio de 2014. (AP Foto/Jeff Chiu)

Apple volvió a acaparar los reflectores esta semana al llevar a cabo su conferencia anual para programadores de sus sistemas operativos.

En esta ocasión no hubo flamantes gadgets ni espectaculares anuncios, sino una interesante mirada al futuro de la empresa y sus prioridades.

Si pudiéramos resumir la conferencia en una frase diríamos que “el secreto está en el software”. La empresa mostró la nueva versión de iOS (8) para iPhone y iPad y su nuevo OS X (10.10) para Mac.

En el terreno móvil lo que más llama la atención es iMessages, su aplicación para envío de mensajes y SMS y Swift, un nuevo lenguaje de programación para su ecosistema.

Con iMessages Apple parece darse cuenta de que el mercado de las llamadas “chat apps” o aplicaciones de mensajería inastantánea está creciendo a un ritmo vertiginoso, mientras que el producto de mensajes de la empresa situada en Cupertino no ha sido actualizado desde 2007.

Whatsapp cuenta con 400 millones de usuarios activos, WeChat con 355 millones, Line con 288 millones, Viber 100 millones y Snapchat (aunque no revela cuántos usuarios tiene) sí informa que en su red se transmiten mil 200 millones de mensajes al día.

Por ello no es de extrañar que uno de los grandes anuncios de la empresa dirigida por Tim Cook sea nuevas características en iMessages. Ahora sus usuarios podrán enviarse videos (a la Whatsapp), estos se borrarán a menos que el usuario los guarde (a la Snapchat), podrán mandarse mensajes de voz (a la Whatsapp) e invitar y remover a varias personas de una conversación (a la Facebook Messenger).

Esta cascada de similitudes con la competencia llevó incluso a @jankoum, director ejecutivo de Whatsapp, clica tuitear: “Muy halagador el ver que Apple tomo ‘prestadas’ muchas de las características de Whatsapp en iMessages para iOS 8 #innovación”.

Pero, a pesar de que su nuevo sistema de mensajes se acerca a los de su competencia, una cosa se mantiene igual: iMessages sólo funciona dentro de los productos de Apple por lo que no puede usarse para comunicarse con usuarios en Android, Windows o BlackBerry.

Otro par de anuncios es que las apps de Apple se hablarán entre ellas, es decir, se podrán compartir datos entre aplicaciones (como ocurre en Android); que el teclado predecirá la siguiente palabra que el usuario va a escribir (como ocurre en otros productos como Swype); y que la compañía permitirá, por primera vez, que los usuarios instalen teclados de otras empresas (como ocurre en otros sistemas operativos).

Ninguna de estas herramientas es nueva, por supuesto. La mayoría han sido puestas en marcha por la competencia y Apple se está dando cuenta de la importancia de replicar algunas de ellas en sus propios productos.

Pero no es un signo de desesperación, es una estrategia de mercado. Antes de apresurarse a dar a Apple por muerto, hay que mirar los números. Si bien es cierto que Android es el líder indiscutible en el mercado creciendo año con año, los números de Apple no han disminuido.

Depende de que analista se use es posible ver que aunque el mercado de Android se ubica entre un 65 y un 80%, el de Apple también se ha mantenido constante entre 15 y 20%. Eso significa que año con año Apple sigue capturando usuarios -así sea a un ritmo mucho menor que su rival-, e introduciéndolos a su ecosistema.

Y esa es la estrategia. Apple sabe que lo que lo hace diferente respecto a la competencia es el hecho de que su ecosistema es diferente, con una experiencia para el usuario controlada de principio a fin por la empresa. Ese 15% del mercado está dispuesto a pagar un precio más elevado por sus dispositivos para tener dicha experiencia.

Apple sabe que para mantener esos números tendrá que, de cuando en cuando, robar algunos usuarios a Android. Y ahí es donde introducir características que ya aparecen en el sistema operativo rival haría la transición hacia iOS más sencilla para quienes usen uno de los teléfonos de Google.

No será la primera ni la última vez que la empresa toma una idea ya existente en el mercado, para pulirla, refinarla y tratar de hacerla superior, de ahí la #innovación del tuit de Koum. Apple no inventó los teléfonos inteligentes, creó el iPhone. Tampoco diseñó las tabletas, lanzó el iPad.

Para completar el círculo, Apple quiere consentir a sus programadores. Gracias a que su ecosistema es cerrado -iOS es sólo para iPhones y iPads, OS X es sólo para Mac- los programadores pueden diseñar aplicaciones con la certeza de saber cómo actuarán en dichos dispositivos.

Ahora la compañía anunció la creación de Swift, un nuevo lenguaje de programación que busca hacer más sencilla la labor de quienes desarrollan apps para sus sistemas operativos y que generó reacciones positivas entre los asistentes a su conferencia.

El mensaje parece claro. Android puede seguir dominando el mundo, mientras Apple se concentra en mantener a su comunidad como una feliz, leal y dispuesta a seguir pagando más que en la competencia.

Y ustedes ¿son usuarios de Apple, Android o Windows?

**Nota publicada el 4 de junio de 2014.

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Cómo el encierro por el COVID-19 está cambiando nuestros grupos de amigos

Una nueva investigación sugiere que las cuarentenas están remodelando nuestros grupos de amigos. ¿Qué significa eso para nuestras relaciones post COVID-19?
15 de octubre, 2020
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Antes de que el coronavirus provocara un segundo bloqueo severo en la ciudad australiana de Melbourne, Karen Lamb, una estadística de 35 años, iba al teatro, a las prácticas semanales de un coro, a clases de baile y pasaba mucho tiempo con sus amigos.

Pero los confinamientos en su ciudad interrumpieron el comportamiento social de Lamb. Su mundo se ha trasladado a internet y, a veces, Lamb puede sentirse sola.

Grandes cantidades de personas reportaron sentirse solas en la primera ola de cuarentenas por coronavirus a principios de 2020.

Según una investigación de la experta en soledad Michelle Lim, de la Universidad Tecnológica de Swinburne (Australia), uno de cada dos australianos dijo sentirse solo durante el primer encierro.

En Reino Unido y Estados Unidos, la proporción fue de dos de cada tres.

Ahora, unos investigadores en Australia examinan cómo estos períodos de aislamiento forzados están cambiando nuestras interacciones sociales.

Aunque la pandemia se está desarrollando de manera diferente según el país, en general compartimos una misma inquietud: si los bloqueos están cambiando la forma en que socializamos, ¿cuánto tiempo durará nuestra soledad?

Consolidando las redes de amigos

Los resultados iniciales de una encuesta de seguimiento que enviaron a casi 2.000 australianos han mostrado que se están produciendo algunos cambios de comportamiento importantes relacionados con la pandemia.

La investigación es un proyecto conjunto entre dos académicos, la doctora Marlee Bower, investigadora de la soledad de la Universidad de Sídney, y el sociólogo Roger Patulny, de la Universidad de Wollongong, Australia.

Bower dice que en las respuestas abiertas a la encuesta, muchas personas indicaron que habían comenzado a reducir sus redes sociales.

Un hombre y una mujer cenando a través de una videollamada.

Getty Images
Gran parte de nuestras interacciones se han trasladado a las plataformas digitales.

“No socializan con tanta gente como antes, sino con un subgrupo muy particular”, dice. “Las personas que tienen conexiones previas y pueden aprovechar sus amistades existentes en línea, lo están haciendo bastante bien. En muchos casos, están más cerca de los amigos que tenían”.

Ese ha sido el caso de Lamb, que es escocesa, pero ha vivido en Melbourne durante ocho años.

Antes del encierro, hablaba con Amy, una de sus amigas más antiguas, unas cuatro o cinco veces al año.

Ahora conversan todos los jueves, a una hora determinada, y ambas se preguntan por qué no lo habían hecho antes.

Algunas de sus otras amistades, sin embargo, no han resistido tan bien.

“Me ha resultado más fácil mantenerme en contacto con mi amiga escocesa que con mis amigos australianos”, dice Lamb. “Simplemente no he tenido esa relación en línea con los australianos. Durante los últimos seis meses me he distanciado mucho más de mis amigos del día a día”.

“Cuando las interacciones sociales se trasladan a internet, sólo ciertos tipos de relaciones parecían sobrevivir”, explica Bower.

Una vez que se elimina el contexto local o comunitario, se mantienen o fortalecen las relaciones en las que las personas tenían algo en común además del trabajo o pasatiempos, y en las que todos se sienten cómodos con la tecnología digital.

Muchos querían compartir su estrés pandémico con aquellos con quienes se sentían más cercanos; viejos amigos de las ciudades de origen y amigos locales muy cercanos.

“Dado que la mayor parte de la interacción social se ha producido en línea, socializar con personas que viven localmente ha resultado tan fácil como socializar con personas que viven en el otro lado del mundo. Esto significaba que las personas han podido socializar y volver a conectarse con personas con las que eran más cercanas, independientemente de su ubicación”, dice.

Dos amigas conversando por videollamada.

Getty Images
Mucha gente ha retomado viejas amistades.

La sociedad contemporánea a menudo se define por el movimiento de personas fuera de su lugar de origen, agrega Patulny.

“Estás más cerca de las personas que viven en el otro lado del planeta, porque son con las que creciste. No estás necesariamente cerca de aquellos con quienes compartes un vecindario. El covid-19 realmente está mostrando esto”, dice

Conversaciones cotidianas

Sin embargo, también extrañamos las interacciones con aquellas personas con las que no tenemos una amistad suficiente como para construir una relación en línea durante la pandemia.

Según Patulny y Bower, muchas personas dijeron que habían perdido estas microinteracciones con las personas de sus comunidades, que son casi imposibles de facilitar a través de la comunicación digital.

“La capacidad de simplemente parar, chismear, reír, bromear y todas las cosas que haces fuera de las reuniones, eso no sucede cuando estás reunido en línea”, dice Patulny. “El contacto periférico adicional se ha perdido, y esa es una pérdida importante”.

Una mujer con mascarilla detrás de una ventana.

Getty Images
Mucha gente ya se sentía sola antes del covid-19.

Existe el riesgo de que los vínculos sociales se deterioren sin estas pequeñas interacciones, dice, ya que ayudan a las personas a conectarse.

En cuanto a si podemos retomar estas amistades después de la pandemia, Bower señala evidencia reciente de Reino Unido que sugiere que las personas que se sentían solas antes probablemente se sentirían un poco más solas después, mientras que otras no experimentaron cambios a largo plazo.

Sin embargo, expresa cierta preocupación por que un período prolongado de soledad para algunas personas pudiera hacer que las interacciones pequeñas se sientan más desafiantes a largo plazo.

“Las personas que experimentan soledad durante períodos prolongados comienzan a experimentar impactos negativos persistentes en la forma en que piensan y actúan en situaciones sociales —son más hipervigilantes en cuanto al rechazo, más ansiosos socialmente— y esto puede dificultar estas interacciones simples y que sea menos probable que salga bien”, dice Bower.

Revertir o cambiar

La investigación de Bower y Patulny seguirá analizando a su grupo de estudio mientras Australia continúa su marcha para salir de las restricciones del covid-19.

Dos mujeres conversando una con la otra, cada una su escritorio.

Getty Images
Mucha gente extraña las pequeñas interacciones que tenía en el día a día con ciertas personas, aunque fueran sus amigas cercanas.

Realizarán una encuesta a la misma muestra cada tres meses para determinar cómo está cambiando su comportamiento y por qué, y enviarán sus resultados a un grupo de expertos que está considerando los impactos de la pandemia en la salud mental.

Es demasiado pronto para cualquier estimación de los cambios sociales a largo plazo, si los hay, pero los investigadores sugieren que podría pasar un poco de tiempo antes de que las interacciones vuelvan a la normalidad.

“Me pregunto si el hecho de que no estés acostumbrado a socializar y que ahora exista un riesgo asociado con socializar, conducirá a impactos a largo plazo en la forma en que nos sentimos y en cómo podemos superar la soledad”, dice Bower.

Patuly dice que no le sorprendería un ligero aumento de la soledad durante algunos años.

Sin embargo, Michelle Lim, la experta en soledad, cree que para la mayoría de las personas, tanto la pérdida de microinteracciones como el estrechamiento de sus redes sociales son temporales, están directamente vinculados a la emergencia de salud pública y es poco probable que duren más que ella.

“Si será significativamente perjudicial para las relaciones dependerá de muchos factores: si el individuo es resistente, si tiene redes sociales sólidas, si se esfuerza por mantener sus amistades a pesar de estas barreras”, dice Lim.

Tampoco está claro, agrega, si los bloqueos más prolongados, ya sea por mandato del gobierno o debido a la necesidad de las personas de protegerse por condiciones de salud preexistentes, conducirán a resultados diferentes o más pronunciados.

Lim dice que es posible que, en el futuro inmediato, las interacciones cara a cara puedan cambiar si seguimos preocupados por la salud pública.

Dos personas con mascarilla guardando la distancia social.

Getty Images
¿Por cuánto tiempo se mantendrán los cambios en las interacciones cara a cara?

Pero también dice que es parte de la naturaleza humana volver a los grupos sociales. La mayoría de las personas que han infringido las normas de encierro lo han hecho para ver a amigos y familiares.

Después de que nos recuperemos del impacto de estos comportamientos alterados, cree que es probable que las cosas vuelvan a la normalidad anterior.

Los principales determinantes de la soledad son bastante estables, agrega.

Es poco probable que aquellos que no estaban solos antes del covid-19 se sientan muy solos a largo plazo una vez que todo haya terminado.

“Creo que durante un corto período de tiempo habrá cambios”, dice. “Pero somos criaturas de hábitos. A menos que estos comportamientos sean a muy, muy largo plazo, creo que volveremos a nuestros grupos sociales”.

* Esta nota es una traducción de un artículo original publicado en inglés en BBC Worklife y que puedes leer aquí.

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