Las dos visiones que se enfrentan hoy en Colombia
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Las dos visiones que se enfrentan hoy en Colombia

Rafael Guarín no cree que sea justo presentar las elecciones de este domingo en Colombia –que enfrenta al presidente Juan Manuel Santos con el candidato del opositor Centro Democático, Óscar Iván Zuluaga– como una elección entre la guerra y la paz.
Por Arturo Wallace / BBC Mundo
15 de junio, 2014
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Zuluaga (izq.) y Santos están separados fundamentalmente por sus visiones sobre la paz. Foto: AP.

Zuluaga (izq.) y Santos están separados fundamentalmente por sus visiones sobre la paz. Foto: AP.

Rafael Guarín no cree que sea justo presentar las elecciones de este domingo en Colombia –que enfrenta al presidente Juan Manuel Santos con el candidato del opositor Centro Democático, Óscar Iván Zuluaga– como una elección entre la guerra y la paz.

“Todos los colombianos queremos la paz”, afirma este antiguo viceministro de Defensa de Santos que ahora apoya a Zuluaga, quien en la primera vuelta de las elecciones derrotó por un estrecho margen al actual presidente.

El analista, muy cercano a la campaña de Zuluaga, reconoce sin embargo que el tema de las negociaciones con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) –iniciadas por Santos en noviembre de 2012– es el que más claramente separa a estos dos antiguos compañeros de gabinete.

Lea: Las dos élites que se disputan el poder en Colombia

Y, sin ninguna duda, esta diferencia también es la que más consecuencias puede llegar a tener para el futuro del país.

Efectivamente, el conflicto armado colombiano ya dura más de 50 años y durante ese tiempo ha causado más de 220.000 muertos y desplazado a millones de personas de sus hogares.

Pero las pláticas de La Habana, Cuba, ya han arrojado importantes acuerdos –en materia de desarrollo rural, la posible participación en política de la guerrilla, lucha contra el narcotráfico y en torno a los principios fundamentales con los que se abordará el tema de la reparación de las víctimas– que han acercado la posibilidad de una paz negociada como nunca antes en la historia de Colombia.

Lea también: Las FARC y las vícitmas, un anuncio histórico en época electoral

“Venganza vs. reconcilación”

Santos, candidato por la coalición Unidad Nacional, representa la continuidad de ese proceso, al que pronto podría sumarse el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país.

Por su parte, Zuluaga pasó de prometer la suspensión de las pláticas a asegurar que continuará con las mismas, siempre que la guerrilla cumpla una serie de nuevas condiciones: originalmente, un cese al fuego unilateral “inmediato y verificable”; actualmente, la suspensión de sus “actividades terroristas”.

Pero muchos de los que apoyan la reelección del actual presidente –viejos simpatizantes y aliados de última hora, luego de la estrecha victoria de Zuluaga en la primera vuelta de la elección– parecen estar convencidos de que dichas condiciones no son sino una estrategia para acabar con la negociación.

Y Santos ha insistido sobre este punto presentando los comicios del domingo como una elección “entre el fin de la guerra y la guerra sin fin”.

El analista Jorge Restrepo, sin embargo, cree que los votantes colombianos más bien se enfrentan a una elección entre visiones sobre la paz.

Zuluaga interpreta muy cercanamente la necesidad de una buena parte del electorado colombiano, que es la necesidad de vengar las atrocidades que han cometido las FARC“: Jorge Restrepo.

“Zuluaga interpreta muy cercanamente la necesidad de una buena parte del electorado colombiano, que es la necesidad de vengar las atrocidades que han cometido las FARC”, le dice a BBC Mundo Restrepo, quien es el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, CERAC.

“Él ofrece esa respuesta vengativa, una paz que parte del castigo, en contraste con Juan Manuel Santos, quien ofrece una respuesta mucho más de reconciliación y de negociación”, explicó.

La diferencia se expresa, sobre todo, en los temas de justicia y la participación política de la guerrilla. En esos temas, Zuluaga representa mejor a los que quieren cárcel y no una silla en el congreso para los líderes de las FARC, mientras que Santos es más partidario de garantizar los derechos de las víctimas a través de mecanismos de justicia transicional que faciliten la reinserción de los rebeldes.

Y como garantía de que no habrá impunidad, el mandatario se ha comprometido a que el eventual acuerdo final sea ratificado por los colombianos a través de una nueva votación.

Lea también: La obsesión de los candidatos colombianos con el proceso de paz

Riesgos y posibilidades

Por lo pronto, según el director del CERAC, el camino propuesto con Santos y ya iniciado en La Habana es mucho más aceptable para la guerrilla, por lo que podría ofrecer resultados más rápidos, siempre y cuando lo eventualmente acordado sea admisible para la mayoría de la población.

Mientras que el camino que representa Zuluaga estaría lleno de riesgos, pues sus posiciones podrían tensionar la negociación hasta el punto de crisis, advirtió.

Pero, según Restrepo, de tener éxito la de Zuluaga sería probablemente una paz más sostenible, pues sería una paz apoyada por los más fuertes críticos de la actual negociación.

“Óscar Iván Zuluaga representa una buena parte del electorado colombiano que aún no ha visto sus demandas en el proceso de paz, la gente cercana a las fuerzas militares, que ve en una solución de fuerza una posibilidad viable para terminar el conflicto”, le dice Restrepo a BBC Mundo.

Y algo parecido opina Rafael Guarín: “Zuluaga es el verdadero representante del principal contradictor de las FARC, o si se quiere del verdadero enemigo, que es como ellos ven al uribismo ”.

“Y los que pueden dar mayor seguridad política de que los acuerdos se van a cumplir son los contradictores”, explica Guarín.

“Mientras que si es Santos el que llega a un acuerdo con las FARC, que en concepto de los contradictores –que es el uribismo– tuviera un alto grado de impunidad, la inseguridad política y jurídica del proceso será altísima”, advirtió.

El factor Uribe

No todos, sin embargo, creen que al uribismo, representado por Zuluaga, le convenga acabar el conflicto con la guerrilla.

A la corriente se han sumado aquellos que se han beneficiado por el conflicto. Y ahí también están los señalamientos de violaciones de derechos humanos y vínculos con los grupos paramilitares que mancharon la política de “seguridad democrática” del influyente exmandatario, quien llevó a Santos a la presidencia y ahora es el principal valedor de su rival.

Y a lo largo de la campaña, Santos ha insinuado repetidamente que su antiguo jefe le tiene miedo a la verdad que saldría a la luz con la paz.

Lea también: Santos y Uribe, un divorcio que retrata la política colombiana

Yo creo que esta elección se concentra o en el miedo a las FARC o en el miedo a Álvaro Uribe. No es ni a favor de Santos por su política de paz, ni a favor de Oscar Iván Zuluaga por su otro modelo de paz“: Marcela Prieto.

La sombra de Uribe sobre la campaña de Zuluaga es además tan grande que Marcela Prieto, la directora del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, lo ubica en el centro de la decisión que los colombianos tomarán este domingo.

“Yo creo que esta elección se concentra o en el miedo a las FARC o en el miedo a Álvaro Uribe. No es ni a favor de Santos por su política de paz, ni a favor de Óscar Iván Zuluaga por su otro modelo de paz”, le dice a BBC Mundo.

Y sea cual sea la forma en la que se quiera plantear la contienda, una cosa es segura: en estos momentos las opciones representadas por Santos y Zuluaga parecen haber dividido casi exactamente en dos al país.

Tanto que la única predicción sensata en víspera de las elecciones es la siguiente: quienquiera que gane tendrá que gobernar un país tremendamente polarizado sin contar con una amplia mayoría. Y eso también podría complicar las posibilidades de paz.

A menos que los ausentes de la primera vuelta –más del 60% de los votantes potenciales– decidan acudir masivamente a las urnas a darle claridad al camino que tendrá que seguir el país.

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El épico viaje de un grupo de estudiantes en un autobús viejo más allá de la Cortina de Hierro

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este. Se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.
24 de octubre, 2020
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The gang in front of the bus in Pisa

1968 CRD253 Group
De Escocia a Estambul vía Pisa.

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este.

Patrocinado por dos fabricantes de whisky escocés, se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.

El autobús era un antiguo AEC Regent MkII de Reading Transport Corporation, un modelo que ahora tiene su propia página de Wikipedia y un público fiel.

Luego de servir por mucho tiempo al público, el autobús estaba estacionado con una variedad de reliquias desechadas afuera de un garaje en Spittalfield, una pequeña ciudad al norte de Perth, en Escocia.

Ian Jack y su amigo Dave Stickland tenían vagos planes para algún tipo de viaje de verano.

Pasando por delante del garaje un día de mayo de 1968, los estudiantes vieron los autobuses y, por capricho, se detuvieron para preguntar el precio de los un piso.

Costaban unos US$520, increíblemente caros.

Pero, justo cuando se iban, el dueño del garaje los llamó y les ofreció uno de dos pisos, con menos demanda, por la mitad del precio.

Comprar un vehículo tan grande era “una idea ridícula”, por lo que declinaron y se fueron, dice Ian.

“Pero luego regresamos a la universidad y se corrió la voz y, de repente, la gente quiso darme algo de dinero para comprarlo”.

El viaje

El viaje estaba en marcha. La joya de la ingeniería británica construida en Southall estaba a punto de encontrarse con la Europa continental.

Quitaron los asientos para dar espacio a los colchones donados por su universidad, St Andrews.

Compraron trozos de alfombra, y Wendy Scott, una de las doce compañeras de viaje, hizo cortinas para la cubierta superior, tanto para las ventanas como para colgarlas en los dormitorios, para dar a las cinco estudiantes a bordo algo de privacidad.

Map of the entire route

Google
No había Google Maps en 1968.

Los arreglos para dormir eran algo en lo que la prensa local estaba particularmente interesada.

Instalaron una pequeña cocina y armaron una ducha improvisada con agua calentada por el sistema de enfriamiento del motor del autobús.

No había retrete, solo una pila de papel higiénico y la aceptación de que cualquier llamada de la naturaleza tendría que ser respondida al aire libre.

Intentamos que fuera cómodo“, dice Wendy, que ahora vive en Newcastle.

Bus parked near Hagia Sophia museum and the Blue Mosque in Istanbul

1968 CRD253 Group
Durante la estancia en Estambul, cerca de Santa Sofía.

“Tratamos de hacerlo habitable, porque sabíamos que íbamos a tener que dormir allí. Ya sabes, no hoteles ni nada. Tendríamos que dormir en este autobús durante 10 semanas”, agrega.

A veces dormían afuera si el clima lo permitía.

“Te despertabas por la mañana en la parte superior del bus, mirabas hacia abajo y allí estaba Ian, tocando la flauta, la gaita Absolutamente maravilloso. ¿Qué más quieres en esta vida?”, dice Wendy.

El camino

No es fácil precisar exactamente cuántos eran en total. Wendy recuerda 13, Ian piensa que 15.

Pero poco importa, ya que tenían la costumbre de recoger gente en el camino, por lo que su número fluctuaba constantemente.

Un soldado estadounidense, de vacaciones en Múnich, estaba tan atraído por el autobús que subió con su bicicleta y se quedó.

Un par de austriacos se unieron a ellos en Viena y no se fueron durante un mes. Uno, Klem, resultó ser chef y hábil en la “cocina” en la parte trasera del autobús, con su pequeña cocina de gas.

“Tuvimos mejillones y pollos… Ah, tuvimos comidas maravillosas”, dice Wendy, con melancólica.

Wendy Scott lying on a mattress on the beach by the Black Sea

1968 CRD253 Group
Wendy escribió un diario durante el viaje.

Recogieron los mejillones directamente del mar. Las gallinas, compradas vivas en un mercado, se volvieron locas en el autobús.

Dos días antes de llegar a Roma, Klem compró unos caracoles como regalo para su madre y los guardó en un gran cubo. A la mañana siguiente estaban por todas partes.

En Cluj, en el norte de Rumania, un viajero británico les dio las claves de cómo comprar cerveza durante lo que entonces era una escasez nacional.

Cuando el mismo problema se presentó en Bucarest, habían aprendido la lección.

“En ese momento sabíamos que la única forma de comprar cerveza era esperar en las puertas de la cervecería hasta que saliera un camión, luego seguirlo hasta su destino y pagar”, dice Ian.

Hanging out of the windows (l-r): Sarah Lowe, Wendy Scott, Rosemary Stanning. Just visible in the bus: Carol Cave and Margaret Hardisty (Hills). Outside: Roland Lisker, Klemens Hedenig, Dick Moore, Bryan Powell, Ian Jack, Dave Stickland, Mike Hughes, Nigel Hungerford, Sandy Scott

1968 CRD253 Group
El número de viajeros variaba de un país a otro.

El grupo había persuadido a la empresa de whisky escocés Teachers para que les pagara unos US$100 a cambio de un anuncio en el lateral del autobús y la promesa de repartir folletos promocionales escritos en inglés, francés y alemán.

“Recuerdo que iba por la autopista, cuando estábamos atrapados el tráfico, repartiendo folletos”, dice Wendy.

“La gente pensaba que estábamos locos“.

En Turquía y más allá

Conducir en Estambul era una “pesadilla” de calles estrechas llenas de gente, carretillas, carros tirados por burros y balcones colgantes.

Una calle se hizo más y más estrecha hasta que no pudieron ir más lejos.

“Los balcones daban contra el piso superior del autobús”, recuerda Ian. “Tuvimos que dar marcha atrás, cuesta arriba, provocando enormes perturbaciones en el tráfico”.

Para entonces, el autobús ya estaba bastante estropeado.

Se había quedado atascado debajo de un puente en la carretera a Núremberg y en otra ocasión se le habían desinflado los neumáticos.

The bus in Vienna by the parliament building on the Dr Karl Renner Ring

1968 CRD253 Group
Una productora de whiskey les dio algo de dinero por llevar un anuncio.

Luego, un día de agosto a la mitad del viaje, estuvieron a punto de caerse de la ladera de una montaña.

El camino era demasiado estrecho y la roca que sobresalía de un lado los obligó a alejarse tanto que las ruedas del autobús rozaron el borde del acantilado.

“Los lugareños se pararon frente al autobús tratando de persuadirnos de que no siguiéramos“, recuerda Margaret Hills, amiga de Ian, otra exmiembro del grupo.

“La pista estaba sin asfaltar, escombros de piedra caliza, estrecha, con voladizos en un lado y un precipicio en el otro. Fue tan aterrador”, dice.

Esto no sorprenderá a nadie familiarizado con el Paso de Cakor, una peligrosa carretera de montaña a través de Kosovo, entonces parte de Yugoslavia.

The bus on the very edge of the road on the Cakor Pass, Yugoslavia (Montenegro)

1968 CRD253 Group
El Paso de Cakor fue una de las carretera más peligrosa que tuvieron que atravesar.

Pero Ian tenía en una falsa sensación de seguridad por el nombre de la carretera, E27, que sonaba como una carretera principal.

La ruta, no obstante, pronto se deterioró hasta convertirse en una pista de grava con curvas cerradas alrededor de un desfiladero empinado.

“Algunas oraciones fueron pronunciadas incluso por los miembros ateos del grupo”, dice Ian. “Si hubiera sabido algo de esto de antemano, no hay forma de que me hubiera atrevido a intentar la E27”.

Otras peripecias

Después de viajar durante el día, estacionaban en cualquier lugar para pasar la noche: playas, apartaderos y, en una ocasión, un bosque en las afueras de Múnich que resultó ser un campo de tiro del ejército.

Un puente cerca del Danubio en Viena parecía agradable hasta que los drogadictos locales comenzaron a congregarse.

Visitaron tantos lugares que Wendy, ahora una viajera experimentada, no puede recordarlos todos.

Reflexionando sobre la clara evidencia de que fueron a un concierto en la famosa catedral de San Esteban de Viena, dice que “no tiene ningún recuerdo”.

Su diario dice que fueron, “así que definitivamente he estado allí”.

Ian, el cerebro del viaje, había recorrido parte de la ruta el año anterior en una motocicleta y un sidecar con Dave.

Conocía los mejores lugares para ir, dice Margaret, que ahora vive en Sandhurst. en Berkshire.

“Recuerdo que me llevaron por una ciudad con un calor sofocante similar y me dejaron en una piscina, que era la más fría que había experimentado. ¿Cómo diablos supo que estaba allí? Entonces no había wi-fi ni Google”.

Ian dice que tenían “algunos mapas razonables”.

Sin embargo, también tenían que tener cuidado con su dinero. A finales de los años 60, los controles destinados a mantener estable la economía significaban que la suma máxima de dinero que los viajeros británicos podían sacar del país era de 50 libras esterlinas.

Los pantalones vaqueros y bolígrafos occidentales resultaron ser una buena alternativa al dinero en efectivo y los amigos descubrieron un hospital en Kavala, en Grecia, que pagaba por donaciones de sangre.

También deseosos de no gastar más de lo necesario, idearon un plan para evitar un impuesto a los pasajeros que viajaban a Yugoslavia.

Después del puesto fronterizo griego, se bajaron del autobús y caminaron, fingiendo estar solo de paso, y se volvieron a subir una vez pasado el punto de control yugoslavo, no sin antes tener que hacer una larga caminata que los dejó de mal humor.

Las fronteras

Los cruces fronterizos no siempre fueron fáciles: el grupo generalmente fue interrogado y con frecuencia registrado.

En Bulgaria, los funcionarios de aduana sospecharon que transportaban artículos de contrabando.

“Me obligaron a pasar por un foso de inspección que me dio una oportunidad útil, y la única, de revisar la parte inferior del autobús mientras los guardias fronterizos buscaban drogas o lo que sea”, recuerda Ian.

Cruzar el Telón de Acero hacia Hungría fue difícil y lento, pero por diferentes razones que solo se hicieron evidentes más tarde, dice.

The Red Army and the troops of four other member countries of the Warsaw Pact (Hungary, Poland, Bulgaria and East Germany) invade Czechoslovakia, 21 August 1968

Keystone-France/Getty Images
Fue un año inestable en esa parte de la Cortina de Hierro.

Al ver un gran número de transportadores de tanques rusos, estaban “muy conscientes” de que algo se estaba gestando, dice Wendy. Pero no sabían qué y no se quedaron mucho tiempo.

Unas semanas más tarde, en la noche del 20 al 21 de agosto, Hungría se unió a otros cuatro países del Pacto de Varsovia -Polonia, Bulgaria, Alemania Oriental y la Unión Soviética – en la invasión de Checoslovaquia.

Los amigos acababan de evitar la Operación Danubio, la represión militar soviética a la Primavera de Praga, un intento de cuatro meses de los checos por recuperar parte del control de su país de manos de Moscú.

El regreso

Pero cuando los tanques se preparaban para cruzar la frontera, Ian y el grupo ya estaban de camino a casa, cruzando el Canal en el ferry de Dunkerque a Dover.

Wendy regresó pronto a Dundee con seis peniques en el bolsillo y las primeras 7.500 millas de lo que se convertiría en toda una vida de viajes.

La relación de Ian con el autobús duró un poco más. A principios de septiembre de 1968, lo condujo por última vez, de regreso a Aalst en Bélgica, donde estaba un hombre que había querido comprarlo cuando pasaron por la ciudad por primera vez dos meses antes.

The bus in 1981 in Meer, near the town of Aalst in Belgium

Ian Charlton
El bus en 1981.

Terminó como la carroza ganadora en el Carnaval de Aalst del año siguiente.

Y si los fanáticos del músico Cliff Richard encuentran que toda esta historia recuerda a su película de 1963 Summer Holiday, con el autobús, el grupo de amigos, el canto, el baile y la ocasional y peligrosa pista de montaña yugoslava, Ian dice que ni siquiera los inspiró.

La película pasó inadvertida para ellos por completo y todavía no la ha visto.


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https://www.youtube.com/watch?v=HfP7FM3vmp8&t=14s

https://www.youtube.com/watch?v=vGFBBkfuOZk

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