Las siete grandes conclusiones de la victoria de Santos
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Las siete grandes conclusiones de la victoria de Santos

Tras ganarle las elecciones por 900 mil votos a Óscar Iván Zuluaga, el Presidente-candidato llegará a su segundo cuatrienio con un panorama político muy distinto al que lo recibió en la Casa de Nariño en 2010. Estas son las seis grandes cosas que sucedieron en la segunda vuelta.
16 de junio, 2014
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El presidente colombiano Juan Manuel Santos celebra su victoria en la segunda vuelta electoral junto a su esposa María Clemencia Rodríguez, a la izquierda, y sus hijos María Antonia y Martín el domingo 15 de junio de 2014 en Bogotá, Colombia. (AP foto/Santiago Cortez)

El presidente colombiano Juan Manuel Santos celebra su victoria en la segunda vuelta electoral junto a su esposa María Clemencia Rodríguez, a la izquierda, y sus hijos María Antonia y Martín el domingo 15 de junio de 2014 en Bogotá, Colombia. (AP foto/Santiago Cortez)

Tras ganarle las elecciones por 900 mil votos a Óscar Iván Zuluaga, el Presidente-candidato Juan Manuel Santos consiguió ayer, 15 de junio, la reelección en la segunda vuelta de las elecciones celebradas en el país sudamericano.

Hoy, La Silla Vacía  publica que Santos llegará a su segundo cuatrienio con un panorama político muy distinto al que lo recibió en la Casa de Nariño en 2010 y publicas las seis grandes cosas que sucedieron en la segunda vuelta.

El reportaje aborda lo referente al proceso de paz, las encuestas, la coalición y el giro a la izquierda.

Aquí reproducimos lo referente al primer y segundo apartados “Un espaldarazo al proceso de paz y una advertencia” y “Santos quedó en deuda con la maquinaria”.

Lee aquí el resto de las conclusiones “El uribismo ganó incluso perdiendo”; “Las encuestadoras: ganan dos, pierden dos”; “La nueva coalición de Santos”; y “El giro a la izquierda le sirvió a Santos en Bogotá”.

Un espaldarazo al proceso de paz y una advertencia

En retrospectiva, el que Juan Manuel Santos haya estado a punto de perder la elección fue lo mejor que le pudo pasar al proceso de paz.

Ante la inminencia del regreso del uribismo y la posibilidad de que Zuluaga acabara con lo logrado en La Habana, Juan Manuel Santos pudo crear alrededor de la paz una gran y variopinta coalición de centro izquierda que no solo lo mantuvo en la Casa de Nariño otros cuatro años sino que se convirtió en el primer referendo a favor del acuerdo en la Habana.

De los casi ocho millones de colombianos que eligieron a Juan Manuel Santos, solo 3,2 millones lo apoyaron en la primera vuelta. Es decir, que para los otros casi cinco millones de colombianos que lo respaldaron en la segunda vuelta, el tema de la paz y el antiuribismo –que en muchos casos van de la mano- fueron determinantes. En todos los demás, Zuluaga y Santos proponían rumbos bastante similares.

La posibilidad de su derrota también obligó al Presidente a jugársela a fondo por las conversaciones en la Habana, que hasta hace muy poco defendía de manera algo vergonzante.

Otro aspecto positivo fue que la urgencia de generar mayor confianza en la principal promesa de Santos le imprimió a la mesa de negociación un ritmo que no había tenido durante todo el año.

En unos pocos días, gobierno y Farc lograron sacar adelante un acuerdo sobre los principios rectores para la discusión del punto de víctimas que incluye el reconocimiento por parte de la guerrilla de que la negociación no será “un intercambio de impunidades” y que el derecho a la justicia de las víctimas será reconocida. Es un gran avance en un punto crucial.

Por otro lado, el voto de casi siete millones de colombianos en contra de Santos le baja las expectativas a la guerrilla sobre lo que pueden pedir en la mesa y de lo que los colombianos están dispuestos a ceder. Esto, quizás, ayude a focalizar la discusión en la mesa en lo posible, más que en lo deseable.

Por último, en la angustia de perder y reconociendo que lo único que podría aglutinar a la izquierda, a los movimientos sociales y a los indecisos alrededor suyo era la paz, Santos parece haber encontrado una voz propia y un hilo conductor para su segundo gobierno. También una nueva legitimidad para sacar adelante el proceso de paz pues ahora sí tiene un mandato ciudadano claro para hacerlo.

Los retos que plantea este triunfo por la paz son grandes.

Primero, porque el presidente-candidato prometió que para fines de año habría un acuerdo firmado y dado que los negociadores han dejado para el final los puntos más difíciles –como el de la justicia y la dejación de las armas- cumplir con esa expectativa no será fácil.

Segundo, por que Santos logró transmitir la importancia de lo que se estaba negociando pero perdió la oportunidad de hacer una pedagogía sobre lo que implicará la firma del Acuerdo y la justicia transicional que viene después.

Desde la iconografía cliché que utilizó (la consabida paloma blanca) hasta el principal argumento de que la paz liberaría recursos para invertir en educación y seguridad urbana (algo que es improbable si piensa cumplir con los acuerdos que ya ha logrado con las Farc) reforzaron la idea de que el fin del conflicto armado no solo está a la vuelta de la esquina sino que no exigirá de los colombianos grandes sacrificios.

Con lo cual, si es cierto que el Acuerdo Final estará firmado para diciembre, el gobierno necesitará hacer una gran y pronta inversión para preparar al país para lo que viene.

Pero más allá de lo que suceda con la paz en los próximos meses, y especialmente con la coalición política que la respalda y que será necesaria para Santos para sacar en el Congreso la reglamentación del Marco para la Paz, la votación de hoy representa un gran aplauso para Humberto de la Calle, para Sergio Jaramillo, para los demás negociadores y para el equipo principalmente conformado por mujeres que llevan trabajando durante estos cuatro años en la Oficina del Alto Comisionado en función de la negociación de paz.

Santos quedó en deuda con la maquinaria

Sin maquinaria, Santos no habría ganado. Aunque hay otros elementos que lo ayudaron como el apoyo al proceso de La Habana, el antiuribismo o el respaldo de la izquierda, la activación de las estructuras políticas fue fundamental.

El caso evidente es el de la costa Caribe. Allí las altísimas tasas de abstención que se vieron en primera vuelta se redujeron no por arte de magia sino de maquinaria: mientras en el país la votación total creció un 19 por ciento entre primera y segunda vuelta, en los siete departamentos de la Costa subió un tercio y en Atlántico, subió un increíble 70 por ciento. En total, la Costa puso casi un millón de votos más.

Todo eso se dio después de que, como contó La Silla Santos decidiera que los políticos tradicionales debían pasar de ser sus tinieblos a ser sus aliados visibles. Eso redundó en avances.

Por ejemplo en Sahagún, el municipio que es fortín de los famosos ‘Ñoño’ Elías y Musa Besaile, Santos pasó de 20 a 32 mil votos y salieron 11 mil personas más a votar.

En la Costa salieron a votar un millón de personas más, y Santos pasó de recoger 1 millón a 2 millones de votos. Con eso superó la votación de los tres partidos que están hoy oficialmente en la Unidad Nacional en esa misma región.

Y aunque parte de esa votación se puede deber al apoyo de grupos de izquierda e indecisos, ese peso no es muy alto (el Polo y la Alianza Verde solo sumaron 154 mil votos al Senado). Por eso, todo indica que el grueso de ese incremento llegó de que la maquinaria ahora sí se movió, como contamos en nuestro cubrimiento en vivo de las elecciones.

La maquinaria no solo se movió en la Costa. En Barrancabermeja, por ejemplo, Santos se disparó: pasó de 20 a 62 mil votos. Aunque parte del crecimiento se debe al apoyo de la izquierda (Clara López ganó allí en primera vuelta con 22 mil votos), el puerto petrolero es fortín de Cambio Radical y después de la primera vuelta Santos hizo una visita en compañía del representante electo Ciro Fernández, barrameño y ahijado del alcalde Elkin Bueno. La visita se pagó.

En Antioquia, a Santos le fue bien dadas las circunstancias de estar en una pelea perdida: pasó de menos de 290 mil a más de 700 mil votos y creció proporcionalmente más que Zuluaga (ganó 417 mil votos, con lo que logró más del doble de su caudal de primera vuelta, mientras que Zuluaga cosechó 474 mil votos nuevos y no se alcanzó a doblar).

Los santistas lograron que la brecha no fuera tan grande y lo hicieron a punta de la maquinaria que se puso a mover César Gaviria: mientras en marzo Santos había sacado 100 mil votos menos que los partidos de la Unidad Nacional, ahora sacó la misma cantidad de votos de esos tres partidos, más los de la Alianza Verde, el Polo y dos de cada tres votos conservadores.

Algo similar pasó en el Valle. En primera vuelta, Santos solo sacó 313 mil votos (100 mil menos que los tres partidos de la Unidad Nacional al Senado) y perdió en tres de los fortines de su aliada Dilian Francisca Toro (Sevilla, Cartago y Tuluá).

En segunda vuelta, en cambio, se disparó: llegó a 827 mil votos. En Sevilla, pasó de 3.175 votos a casi empatar con 7 mil; en Cartago de ser tercero con 6.500 a sacar casi 19 mil; y en Tuluá, pasó del tercer puesto con menos de 13 mil votos a ganar con más de 26 mil votos.

Aunque no es fácil calcular al final cuántos votos le puso la maquinaria a Santos, sí son una buena parte de los casi 8 millones de votos que sacó y de los 4,7 millones que creció entre las dos vueltas. Y con una diferencia de menos de un millón de votos frente a Zuluaga, si la maquinaria le puso dos millones de votos, ya es suficiente para que los caciques que la manejan le pasen la cuenta de cobro.

En los próximos meses, cuando se comiencen a dar los cambios burocráticos y a reemplazar técnicos por políticos, sabremos hasta donde llegó la deuda y si efectivamente la está pagando.

Leer la nota completa en La Silla Vacía.

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COP26: decenas de miles de personas salen a las calles de Glasgow para 'exigir acción' ante cambio climático

La ciudad de Glasgow lideró una serie de protestas alrededor del mundo para exigir la acción de los líderes mundiales ante la crisis climática.
6 de noviembre, 2021
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Fue una de las mayores manifestaciones sobre el cambio climático que se ha visto en mucho tiempo.

Más de 100,000 personas marcharon en Glasgow, Escocia, para exigir a los gobiernos y empresas privadas más acciones frente a la crisis climática.

La manifestación masiva, denominada “Día Mundial de Acción por la Justicia Climática”, se dio en esa ciudad sede de la cumbre COP26, la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Pero las protestas también fueron convocadas en capitales de todo el mundo.

Manifestantes en Glasgow

Getty Images
La protesta en Glasgow fue la más numerosa, con más de 100.000 personas marchando en esa ciudad escocesa.

La activista Greta Thunberg se unió a la marcha pero no realizó ningún pronunciamiento, dando voz a activistas como Vanessa Nakate.

La ugandesa dijo que los ciudadanos del mundo tenían que “exigir acción”.

Protestas por un cambio

Además de las protestas en Reino Unido, eventos similares se llevaron a cabo en otros 100 países, como Kenia, Turquía, Francia, Brasil, Australia y Canadá.

Los discursos de apertura en la manifestación en Glasgow los hicieron de representantes de los pueblos indígenas de varios países.

Protesta en un puente de Glasgow

BBC
Un grupo de científicos fue detenido por bloquear el paso vehicular de un puente en Glasgow.

“La crisis climática y ecológica ya está aquí. Pero también lo están los ciudadanos de todo el mundo”, dijo Vanessa Nakate.

“Los líderes rara vez tienen el valor de liderar. Se necesitan ciudadanos, personas como tú y como yo, para levantarse y exigir acción. Y cuando lo hagamos en cantidades suficientes, nuestros líderes actuarán”.

Protestas en París

EPA
Miles se reunieron en París en apoyo al “Día Mundial de Acción por la Justicia Climática”.

Se supo que la reconocida activista Greta Thunberg decidió dar espacio a otros oradores, pues ella ya se había pronunciado ante activistas juveniles en un mitin el viernes.

Lejos de la marcha, 21 manifestantes de la organización Rebelión Científica fueron arrestados después de encadenarse en un puente vehicular en el centro de Glasgow.

Charlie Gardner, profesor del Instituto Durell de Conservación y Ecología, dijo que los científicos ya no podían “confiar en nuestros líderes para salvarnos” y tenían el “deber moral de actuar”.

Manifestantes en Seúl

Reuters
“Salven al mundo” decía el cartel de una mujer en una protesta en Seúl, Corea del Sur.

“Más de 15.000 científicos declararon que estamos en una emergencia climática, pero la mayoría no actúa como si fuera una emergencia”, dijo en un tuit.

“Estamos tomando esta acción para alentar a otros, científicos y todas las personas, a rebelarse contra el sistema que lo está matando todo”.

Manifestantes en Glasgow

PA Media
En Glasgow se reunen los líderes mundiales en la cumbre COP26.

Los líderes y representantes mundiales que se reúnen en Glasgow para la COP26 han hecho promesas para frenar la deforestación, eliminar el uso del carbón, terminar con la financiación de combustibles fósiles y reducir las emisiones de metano.

Pero todavía existe una brecha significativa entre las medidas a las que se han comprometido los países y lo que se necesita para evitar que la temperatura del planeta suba más de de 1,5 °C en los próximos años.

Superada esa barrera, las inundaciones, sequías y tormentas se agudizarán, y subirá el nivel del mar, desplazando a millones de personas, según han advertido los expertos.


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