Maracanazo: la noche épica del futbol uruguayo
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Maracanazo: la noche épica del futbol uruguayo

Cuando la final del Mundial de 1950 terminó a las 16:50 de un domingo de julio en Brasil, una de las páginas más increíbles en la historia del fútbol acababa de escribirse. Y otra estaba a punto de empezar.
Por Gerardo Lissardy / BBC Mundo
19 de junio, 2014
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El equipo uruguayo que propinó el "Maracanazo" a Brasil. Foto: AP.

El equipo uruguayo que propinó el “Maracanazo” a Brasil. Foto: AP.

Cuando la final del Mundial de 1950 terminó a las 16:50 de un domingo de julio en Brasil, una de las páginas más increíbles en la historia del fútbol acababa de escribirse. Y otra estaba a punto de empezar.

Como todo uruguayo de mi generación, crecí escuchando relatos de aquel “Maracanazo”, el impensable triunfo de mi país por 2 a 1 ante Brasil en Río de Janeiro.

Yo ni había nacido entonces, pero recuerdo por ejemplo una foto en blanco y negro de mi padre a los tres años sobre los hombros de mi abuelo, celebrando la victoria en las calles de Montevideo, donde el partido se siguió por radio.

Muchas anécdotas se contaron. Pero una que siempre me asombró fue sobre la noche después de la final, cuando el capitán uruguayo Obdulio Varela salió a recorrer Río contra toda previsión.

“Después del partido, en el hotel hubo una fiesta enorme y dieron la orden de que no saliera nadie. ¡Qué me van a sacar la libertad ahora! Ahora mando yo”. (Obdulio Varela, diario uruguayo Hechos, mayo de 1968)

La decisión de Varela de huir del festejo celeste respondió al carácter singular de ese hombre, fallecido en 1996. El mismo temple que hacía pesar dentro y fuera de la cancha, y que mostró al decirle a sus compañeros antes de salir al Maracaná, con 200 mil hinchas en contra: “Los de afuera son de palo”.

No era un tipo al que le gustaran las entrevistas ni la fama, y una de las pocas veces que narró con detalles la noche de la final fue en una entrevista que el periodista uruguayo Franklin Morales le realizó en su casa, 18 años más tarde, para el desaparecido diario Hechos.

Ghiggia convierte el gol que transforma la final en "Maracanazo".

Ghiggia convierte el gol que transforma la final en “Maracanazo”.

El mediocampista apodado “Negro Jefe” contó que los dirigentes del fútbol uruguayo se habían ido de festejo “a un cabaret” y él comenzó a beber vino en el hotel junto a Ernesto “Matucho” Figoli, el masajista de la selección. El alcohol era un viejo conocido de la juventud de Varela, que se crió en un hogar pobre y de niño vendió diarios en las calles.

Ese hotel se llamaba Paysandú y aún funciona en el barrio de Flamengo, a un par de cuadras de mi casa. Cuando entro al viejo edificio estiloArt Nouveau a averiguar si queda algún registro de los uruguayos del ’50, una foto o documento, nadie parece saber de qué estoy hablando. “¿Uruguay aquí?”, “¿Obdulio?”, pregunta un responsable.

Sin embargo, pocos días después me llama Raúl Augusto, actual socio del hotel. Dice que un empleado de nombre Valdir, que trabajaba ahí en la época, contaba que los uruguayos dejaron el trofeo Jules Rimet sobre el mostrador de la recepción, para que lo viera quien quisiera, sin seguridad alguna.

Valdir murió hace unos años, acota.

Y me comenta que en pocos días se inauguraría una placa en el lobby, consignando que ahí se alojaron los campeones del ’50.

Pero de las andanzas de Obdulio Varela en esa noche carioca no había oído nada.

“Hicimos una colecta por parte nuestra y compramos unos sándwiches y unas cervezas. Y nos fuimos a un dormitorio a festejar. Ese fue el festejo que hicimos nosotros. Menos Obdulio… Obdulio se fue para un bar que había en la esquina”. (Alcides Ghiggia, autor del gol del ‘Maracanazo’, en el programa Fiebre Maldini del Canal+ de España, febrero de 2014)

En el bar de la esquina del hotel, el propietario, un inmigrante portugués que trabaja en el lugar desde mediados de los ’50, asegura que tampoco sabe nada de Obdulio. Pero me recomienda visitar otros dos boliches que funcionaban en aquella época en el barrio .

A lo largo de estas décadas han surgido diversos relatos en la prensa brasileña y uruguaya –incluso en la literatura y el cine– sobre la noche del capitán uruguayo en Río. Pero en ninguna de las que revisé había una indicación clara de dónde estuvo exactamente.

Algunos dijeron que fue al barrio de Copacabana, unos kilómetros al sur del hotel. Pero eso parecía improbable, ya que en la entrevista del año ’68 Varela contó que había ido caminando “a la cervecería de un amigo”.

También contó que allí encontró algunos periodistas que cenaban, pero él y “Matucho” se sentaron en el mostrador. Tomaron cerveza y él pidió unos frankfurters.

A la hora de pagar, descubrieron que ninguno de los dos tenía dinero. “Menos mal que eran amigos y les dije ‘mañana vuelvo a pagarte”, comentó.

En uno de los clásicos bares-restaurantes de Flamengo me hablan de un veterano periodista argentino que vive en el barrio desde hace tiempo y puede saber algo más.

Lo llamo y me dice que sí sabe a dónde fue Obdulio aquella noche, porque él estaba ahí.

“Cae un grupo de brasileños que habían venido a hablar del partido con el dueño. ‘¡Qué yogador ese Obidulio!’ y que de aquí y que de allá. ‘¿Saben quién es ese?’, les dice el dueño: ‘El mismísimo Obidulio’. Se pusieron a llorar los bayanos (…). Me invitaron a salir con ellos a tomar un whisky. Le digo a Matucho, ‘mirá, voy a ir para que no crean que tengo miedo, ¡pero capaz que quieren tirarme al río!'”. (Obdulio Varela, diario uruguayo Hechos, mayo de 1968)

Manuel Epelbaum tiene 81 años y vive en Río desde hace 58. Ha trabajado para medios como los diarios argentinos Clarín, La Nación y El Gráfico, o el canal brasileño Sportv. Pero aclara que aquella noche del “Maracanazo” estaba frente al hotel Paysandú como un turista curioso.

Había venido a Brasil con 18 años, en un viaje que le pagó su padre por haber entrado a la universidad. Y por la noche decidió acercarse al lugar donde estaban los campeones. Cuando vio salir al capitán, comenzó a caminar detrás de él.

Asegura que Varela iba solo y en cierto momento se detuvo para preguntarle secamente por qué lo seguía. “Quería soledad, quería estar consigo mismo”, relata. “No quería fiesta ni nada… Era un hombre muy ensimismado”.

Epelbaum me lleva hasta un bar a unas cinco cuadras del hotel. “Aquí fue donde vino”, señala. Dice que lo vio acomodarse contra la barra y beber en silencio. Se quedó mirándolo unos cuantos minutos y se fue. “No tenía más nada que hacer: había visto al gran capitán”.

El bar se llama Casa Brasil y queda en una esquina de la plaza San Salvador. La calle sigue siendo de adoquines y por las noches la plaza vibra con samba en vivo y cariocas que beben y conversan animadamente.

“La simpleza creo que es lo mejor de todo”. (Obdulio Varela en el programa Hablemos del Canal 10 de Uruguay, 1992)

Varela contó en el ’68 que regresó al hotel a las siete de la mañana. Creía que iba a encontrar a sus compañeros durmiendo, pero estaban todos despiertos “de la emoción”.

Fue cuarto por cuarto para que le firmaran unos banderines y en uno se topó con el arquero Roque Máspoli, con quien también jugaban juntos en Peñarol.

–¿Es cierto que ganamos ayer, Obdulio?

–¡Dejame vivir tranquilo, Roque!

El “Negro Jefe” relató que pidió dinero y esa misma mañana volvió al bar a pagar las cervezas que debía.

Quizá nunca se sepa mucho más de lo que ocurrió aquella noche, la más épica del fútbol, en que Obdulio se fue con un grupo de hinchas rivales, vencidos. Pero después de esa aventura, él siempre mostró respeto y hasta simpatía por los brasileños.

En estos tiempos que se habla tanto de los millones que vale cada futbolista y de los militares que refuerzan la seguridad de las selecciones de Brasil 2014, pienso en cuánto ha cambiado todo.

Pero todavía se me eriza la piel cuando paso frente al viejo hotel Paysandú.

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Cómo ventilar una habitación y usar purificadores de aire para protegerte del coronavirus

La mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión del nuevo coronavirus, según la OMS. Shelly Miller, ingeniera mecánica experta en ventilación, te enseña cómo mejorar la calidad del aire en tu casa u oficina para reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.
12 de agosto, 2020
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Hombre con mascarilla junto a una ventana abierta

Getty Images
El espacio cerrado más seguro es aquel en el que aire fresco de afuera constantemente reemplaza el aire de adentro.

Gran parte de los casos de transmisión del virus SARS-CoV-2, que causa la covid-19, ocurren en ambientes cerrados en los que se inhalan partículas que contienen el nuevo coronavirus.

La mejor forma de evitar esta transmisión en hogares y oficinas sería impedir la entrada de personas infectadas. Pero esto no es algo fácil, ya que se estima que el 40% de los portadores del virus son asintomáticos.

Las mascarillas pueden evitar la liberación al medio ambiente de esas partículas, pero si la persona infectada está en una habitación cerrada será muy difícil contener totalmente el virus.

Soy profesora de ingeniería mecánica en la Universidad de Colorado en Boulder, en Estados Unidos. Y gran parte de mi trabajo se ha centrado en cómo controlar la transmisión en el aire de enfermedades infecciosas.

Mi universidad, las escuelas de mis hijos y hasta legisladores estatales en Alaska me pidieron consejos para garantizar la seguridad de los espacios cerrados en tiempos de pandemia.

Una vez que el virus escapa al aire dentro de un edificio tienes dos opciones: hacer que entre aire fresco desde afuera, o extraer el virus del aire que circula en el edificio.

La importancia del aire fresco

El espacio cerrado más seguro es aquel en el que aire fresco de fuera constantemente reemplaza el aire de dentro.

En edificios comerciales, el aire fresco ingresa usualmente a través de sistemas de calefacción, ventilación o aire acondicionado. En los hogares, en cambio, el aire de fuera suele entrar por ventanas y puertas abiertas, además de grietas.

En pocas palabras, cuanto más aire fresco entre a un edificio desde fuera mejor será. Ese aire que ingresa diluye los contaminantes presentes en el espacio cerrado, se trate de un virus o algo diferente, y reduce los riesgos de exposición para las personas.

Ilustración de un ventilador junto a una ventana moviendo el aire hacia afuera y un equipo de aire acondicionado

Getty Images
Colocar cerca de una ventana un ventilador que sopla hacia el exterior aumenta considerablemente la circulación de aire.

Los ingenieros ambientales como yo calculamos cuánto aire entra desde fuera a un edificio usando una medida llamada tasa de intercambio de aire.

Esta cifra indica el número de veces que el aire de un edificio es reemplazado con aire de fuera en una hora.

La tasa depende del tamaño de la habitación y el número de personas en ella. Pero la mayoría de los expertos considera que seis cambios de aire son buenos para una habitación de 3 x 3 metros en la que hay tres o cuatro personas.

Durante una pandemia, se estima que la tasa debe ser mayor. Un estudio de 2016* señaló que un cambio de aire de nueve veces por hora redujo la transmisión de los virus de SARS, MERS y H1N1 en un hospital de Hong Kong.

Muchos edificios en Estados Unidos, especialmente las escuelas, no cumplen con las tasas recomendadas de cambio de aire.

Pero afortunadamente es bastante fácil hacer que ingrese a un edificio aire fresco.

Mantener abiertas las ventanas y puertas es un buen comienzo. Colocar cerca de una ventana un ventilador que sopla hacia el exterior también aumenta considerablemente la circulación de aire.

En edificios en los que no pueden abrirse las ventanas, puede ajustarse el sistema mecánico de ventilación para aumentar el bombeo de aire desde afuera.

Sea cual fuere el tipo de habitación, cuanto más personas haya en ella, más frecuentemente debe cambiarse el aire.

Usar el CO2 para medir la circulación del aire

¿Cómo sabes si hay suficiente cambio de aire en una habitación? Calcular esto con exactitud es complejo. Pero hay un indicador sencillo que podemos usar como guía.

Cada vez que exhalas liberas CO2 o dióxido de carbono. Y como el coronavirus se esparce en partículas que liberamos al respirar, toser o hablar, puedes medir los niveles de CO2 para determinar si una habitación se está llenando de exhalaciones potencialmente infecciosas.

El nivel de CO2 te permite estimar si está entrando suficiente aire fresco a la habitación.

Monitor de CO2 en la pared de una habitación

Getty Images
Los monitores de CO2 indican cuánto aire fresco hay en la habitación. “Yo recomiendo niveles de CO2 inferiores a 600 ppm”.

Al aire libre, los niveles de CO2 son un poco superiores a 400 partes por millón (ppm). Una habitación bien ventilada tendrá cerca de 800 ppm de CO2. Si el número es mayor esto indica que la habitación requiere más ventilación.

El año pasado, investigadores en Taiwán estudiaron el impacto de la ventilación en un brote de tuberculosis en la Universidad de Taipei.

Muchas de las habitaciones en la universidad no estaban bien ventiladas y tenían niveles de CO2 superiores a 3,000 ppm.

Cuando los ingenieros mejoraron la circulación del aire y lograron bajar los niveles de CO2 a menos de 600 ppm, el brote dejó de crecer. El aumento en la ventilación redujo la transmisión infecciosa en un 97%, según el estudio.

El coronavirus se esparce por el aire, por lo que niveles altos de CO2 en una habitación indican un riesgo alto de transmisión si está presente una persona infectada.

Yo me baso en el estudio de Taiwán para recomendar niveles de CO2 inferiores a 600 ppm.

Puedes comprar buenos medidores de CO2 en internet por cerca de US$100. Pero debes asegurarte que tengan un margen de error no mayor de 50 ppm.

Personas en una oficina

Getty Images
Los monitores de CO2 ayudan a determinar si debe haber más ventilación en una habitación para reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.

Purificadores de aire

Si estás en una habitación en la que es difícil hacer ingresar aire de afuera, otra opción es usar un purificador de aire.

Estas máquinas extraen partículas del aire, usando en general un filtro muy denso hecho de fibras que capturan partículas con bacterias y virus y reducen el riesgo de transmisión de enfermedades.

Purificador de aire en una habitación

Getty Images
No todos los purificadores de aire son iguales, y antes de comprar uno hay varios factores que debes tener en cuenta.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) asegura que los purificadores de aire cumplen esa función también en el caso del nuevo coronavirus.

Pero no todos los purificadores de aire son iguales, y antes de comprar uno hay varios factores que debes tener en cuenta.

Lo primero que debes considerar es cuán efectivo es el filtro. La mejor opción es un purificador que usa un filtro HEPA, acrónimo de high-efficiency particulate air o extractor de partículas aéreas de alta eficiencia.

Este tipo de filtros extraen más del 99,97% de partículas de todos los tamaños.

El segundo factor a considerar es cuán potente es el purificador. Cuánto más grande sea una habitación o cuantas más personas haya en ella, más aire debe ser purificado. Trabajé con colegas en la Universidad de Harvard para crear una herramienta simple para las escuelas, que permite calcular cuán potente debe ser un purificador de aire para diferentes tamaños de aulas.

Y lo último que debes considerar es cuán válidas son las afirmaciones de la compañía que fabrica el purificador.

En Estados Unidos, por ejemplo, la Asociación de Fabricantes de Electrodomésticos emite un sello de garantía llamado AHAM Verifide.

Y en California, la Junta de Recursos sobre el Aire tiene una lista de purificadores de aire seguros y efectivos, aunque no todos usan filtros HEPA.

Mantiene fresco el aire y sal afuera

Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, señalan que la mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión de coronavirus.

Si puedes controlar tu ambiente, asegúrate de que entra suficiente aire desde afuera.

Un monitor de CO2 puede indicarte si la ventilación es adecuada. Si los niveles de CO2 comienzan a aumentar abre algunas ventanas y haz una pausa en tu trabajo para salir unos momentos al aire libre.

Si no puedes hacer que entre aire fresco a una habitación, tienes la opción de un purificador de aire. Si decides comprar uno, debes tener presente que no extraen CO2, por lo que aunque el aire estará más puro, los niveles de CO2 en la habitación pueden seguir altos.

Mujer con una mascarilla abriendo una ventana

Getty Images
Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, señalan que la mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión de coronavirus.

Si entras a un edificio y ves que hay demasiadas personas, o sientes que hace mucho calor o el aire está viciado, es probable que no haya buena ventilación. Da media vuelta y márchate.

Si prestas atención a la circulación y a la filtración del aire, mejorando la ventilación cuando puedes o evitando sitios con mala ventilación, dispondrás de otra herramienta poderosa para protegerte del coronavirus.

*Shelly Miller es profesora de ingeniería mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder. Su artículo original fue publicado en The Conversation y puedes leerlo aquí.

* Ventilation of general hospital wards for mitigating infection risks of three kinds of viruses including Middle East respiratory syndrome coronavirus, en inglés aquí.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=14s

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

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