Por cada 10 pesos que gasta Los Pinos en salarios, sólo 3 son para mujeres
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Por cada 10 pesos que gasta Los Pinos en salarios, sólo 3 son para mujeres

En las oficinas presidenciales, la brecha entre hombres y mujeres es más amplia que entre el sector formal de todo el país.
Por Jessica Zarkin
9 de junio, 2014
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Presidencia_Plan_Nacional_de_Desarrollo_2013-2018-10

Una mujer que trabaja en Los Pinos gana, en promedio, 32 mil 501 pesos al mes. Un hombre, 16 mil 987 pesos más. Es decir, 49 mil 488 pesos. Las 192 mujeres que laboran en la oficina de Presidencia ganan, en promedio, 65 centavos por cada peso ganado por sus colegas hombres, esto, de acuerdo a datos obtenidos en el Portal de Transparencia.

Lo anterior implica que de cada 10 pesos que se destinan al pago de salarios en Los Pinos, sólo tres terminan en el bolsillo de una mujer. Esto se explica por dos razones. En primer lugar, hay menos mujeres que hombres trabajando en las oficinas presidenciales, 192 mujeres frente a 292 hombres. En segundo lugar, porque hay muchas menos mujeres en puestos de alta responsabilidad que hombres, apenas siete de los 54 puestos directivos que hay en esa dependencia del Ejecutivo.

Mal de muchos…

La inequidad laboral en el equipo de Enrique Peña Nieto no sólo refleja la observada en todo el país. Si analizamos el primer trimestre del 2014 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para quienes se encuentran empleados en el sector formal y con ingresos mínimos de 13 mil 825 pesos mensuales, que es el ingreso más bajo en Presidencia, es posible ver que 29.3% de las personas en ese rango son mujeres; ahí Los Pinos muestra un porcentaje más alto, con 39.6%. Las mujeres que están en ese rango de ingreso y en el sector formal del país, ganan 93 centavos por cada peso de un hombre: 20 mil 611 pesos contra 22 mil 087. Muy por encima de los 65 centavos que una mujer gana en Presidencia por cada peso de un hombre.

De hecho, como en Presidencia, de acuerdo a los mismos datos de la ENOE, entre quienes traban en el sector público federal formalmente, 39.6% son mujeres, cifra casi idéntica a Los Pinos; pero a diferencia de Presidencia, las mujeres ganan 76 centavos por cada peso de un hombre. Así, en las oficinas presidenciales, la brecha entre hombres y mujeres es más amplia que entre el sector formal de todo el país en el mismo rango de ingresos y entre quienes trabajan en el sector público federal.

Mujeres educadas… y mal pagadas

En la Oficina de la Presidencia hay menos mujeres que hombres trabajando. Además, hay aún menos mujeres en puestos de ingresos altos y ganan menos que su pares hombres. Lo anterior no se debe a que ellas tengan menor escolaridad que los hombres.

Al respecto, la oficina del vocero de la presidencia señaló que la demografía laboral en México “refleja condiciones de desigualdad entre hombres y mujeres, y detalla que, según el estudio Women in Senior Management 2013, hecho por la consultora estadounidense Gran Thorton, 23% de las posiciones de mando en las empresas mexicanas está en manos de mujeres. Sin embargo, el vocero afirma que en el caso de la oficina de la presidencia,  la proporción de mujeres en posiciones directivas es mayor, pues 27 % de las posiciones de dirección son ocupadas por mujeres. Las mujeres aún con un nivel de estudios elevado, ganan menos que un hombre. Por ejemplo, una mujer con maestría recibe, en promedio, 54 mil 059 pesos al mes, mientras que un hombre con el mismo nivel de escolaridad, 70 mil 507 pesos. Una diferencia de 16 mil 447 pesos.

A nivel licenciatura la diferencia aumenta. Ellos ganan 50 mil 638 pesos, y ellas, 30 mil 401 pesos al mes.  La brecha aquí crece a 20 mil pesos mensuales.

Incluso, en la nómina presidencial, hay un hombre que con sólo el bachillerato terminado, ocupa el mismo puesto que una mujer con maestría, y además él gana más que ella.

Es el caso de Alejandro Ortega Velásquez quien es jefe de departamento y tiene un sueldo de 15 mil 701.76 pesos mensuales. Mientras que Karla Malinka y Paloma Rodríguez, también jefas de departamento, mensualmente reciben 13 mil 825 pesos. Son mil 876 pesos más para él que para ellas, aunque Alejandro sólo tiene bachillerato terminado, mientras que Karla y Paloma tienen una maestría, la primera de la Universidaddel Valle de Toluca y la segunda del Chicago-Kent College of Law.

Al respecto, la oficina de presidencia señaló que la remuneración se asocia al nivel de responsabilidad de cada función y a las competencias (experiencia laboral, nivel de estudios, habilidades) que se requieren para desarrollar las tareas requeridas.

“El tabulador de funcionarios de la Oficina de la Presidencia está conformado por 10 puestos y 48 niveles salariales, lo que permite administrar los salarios conforme a las variables antes señaladas: responsabilidad de la función y competencias requeridas para desempeñarla. Con ello, las personas con nivel de responsabilidad similar, ocupan el mismo nivel salarial sin importar su género. “Del mismo modo, funcionarios con mayor nivel de responsabilidad, ocupan posiciones con mayor remuneración. Por ejemplo, las tres mujeres que ocupan plazas como directoras de área en con el nivel salarial más alto (clave presupuestal MC3) ganan más que 51 hombres que también tienen puesto de directores de área en niveles salariales menores (claves presupuestales MA1, MA2, MA3, MB1, MB2, MC1 Y MC2)”.

En este punto la oficina de la presidencia refiere que “también se dan casos a la invers”a. Por ejemplo, Marcela Romero Tapia, licenciada en Sistemas y Erica Márquez Warnke, licenciada en Contaduría, ocupan plazas como directoras de área, nivel MC3, con remuneración neta de 68 mil 046. El sueldo de ambas es 15.7% superior al de Carlos Rubí, director de área nivel MC2, con sueldo neto de 57 mil 340.26; y más del doble del de Rodolfo Maruri, subdirector de área nivel NC2, con sueldo neto de 30 mil 803. Carlos cuenta con maestría en Gestión Pública y Rodolfo es maestro en Derecho Procesal”.

El club de las 7

Son pocas las mujeres que ocupan puestos de director general o superior en Los Pinos. De un total de 54 puestos de ese nivel, sólo siete son ocupados por mujeres. Incluso a ese nivel las percepciones son desiguales: por cada peso destinado a los hombres cercanos al Presidente, ellas ganan 94 centavos.

Alejandra Lagunes es la mujer con el puesto más elevado con un cargo similar al de un subsecretario de Estado. Ella y otras de las tres mujeres con puestos directivos tienen algo en común: ya conocían a EPN.

Lagunes ya figuraba durante el sexenio de Ernesto Zedillo como jefa de Departamento en la Oficina de Prensa y coordinó la campaña en internet del ahora gobernador del Estado de México Eruviel Ávila. Durante la campaña presidencial de EPN fue coordinadora de Estrategia Digital y Redes Sociales.

Por su parte, Teresa de Jesús Morales Moguel, fue secretaría privada de Peña Nieto cuando fue gobernador mexiquense; Marcela Rivero Weber fue directora general de comunicación regional; y María Margarita Neyra González, directora general de mercadotecnia en el Estado de México.

Le siguen Jorgina Gaxiola Lezama, quien ya no trabaja en Presidencia, pero todavía aparece en el portal de Transparencia, quien fue consultora de Gabinete de Comunicación Estratégica, y que fue sustituida por un hombre. Finalmente, Lluvia Neyiveth Rizo Hernández, a quien EPN agradeció por su labor de investigadora en materia de derecho internacional en su libro “México. La granesperanza”, fue subdirectora delIFAI.

En casa del herrero…

El pasado 30 de mayo, Enrique Peña Nieto presentó el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no discriminación contra las Mujeres. En aquella ocasión afirmó que es inconcebible “aspirar a llevar a México hacia su máximo potencial cuando más de la mitad de su población se enfrenta a brechas de género en todos los ámbitos”. La iniciativa bien podría empezar por la oficina presidencial.

La oficina del vocero de la presidencia explicó que una evidencia de los esfuerzos que se realizan para propiciar condiciones laborales de equidad entre hombres y mujeres es que el 11 de octubre de 2013, la dependencia fue certificada “por llevar a cabo prácticas laborales que respetan la igualdad laboral y la no discriminación, conforme a la norma NMX –R-025-SCFI 2012. El documento, otorgado por el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación A tiene una vigencia de cuatro años”.

Dicha norma aseguró evalúa las condiciones laborales en cinco ejes:

1. Igualdad y no discriminación en los principios y documentos rectores de la organización, en los procesos de reclutamiento y selección de personal, en las oportunidades de ascenso, en los salarios, incentivos y compensaciones por trabajos de igual valor, así como en la permanencia en el trabajo.

2. Previsión Social y acceso a la capacitación y actividades de formación con igualdad de oportunidades, así como prácticas que favorezcan la conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

3. Clima laboral libre de discriminación y de violencia laboral.

4. Accesibilidad y ergonomía para personas con discapacidad, personas adultas mayores y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

5. Libertad sindical. Misma que no aplica a la oficina de la Presidencia.

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Huracán Laura: cómo se forman los ciclones tropicales y por qué son tan frecuentes en México, EU y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
26 de agosto, 2020
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Montaje con un huracán y un mapa de América

BBC

Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, este área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene porque tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Localización del anticiclón de Bermudas

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la mismo lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa oeste de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

El Pacifico Este a pesar de ser una zona más activa que el Atlántico Norte, menos huracanes tocan tierra.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, sin embargo, que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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