¿Quién ganará el Mundial? Lo que dicen los datos (y lo que no)
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¿Quién ganará el Mundial? Lo que dicen los datos (y lo que no)

Ningún equipo llega al Mundial con la certeza de ganar o perder; pero llegan con probabilidades relativas acumuladas. La historia no desaparece con el primer silbido del árbitro... a menos que los datos demuestren lo contrario.
Por José Merino
9 de junio, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

“La pelota es redonda, el partido dura noventa minutos, y todo lo demás es sólo teoría” dijo Sepp Herberger, entrenador de la selección alemana de fútbol entre 1936 y 1964. Tenía razón. En el espacio contenido de una cancha hay 22 jugadores y un balón que rueda igual en ambas direcciones; un universo infinito de combinatorias estratégicas y azarosas que terminan, a veces, en un gol. Siempre caben proezas y sorpresas; cobardías y desencantos; timideces y aburrimiento. Sí, pero todo lo demás no es sólo teoría, son probabilidades. Ningún equipo llega con la certeza de ganar o perder; pero llegan con probabilidades relativas acumuladas. La historia no desaparece con el primer silbido del árbitro. ¿O sí?

La emoción del fútbol, los gritos, las risas, las furias, los llantos, la sudoración de las manos, las taquicardias intermitentes, los cuerpos erguidos a la orilla de la butaca, los abrazos espontáneos y sentidísimos, son todos criaturas de una misma madre: la incertidumbre. El placer y el dolor brutales de lo inesperado. Hazañas sobre dos piernas que le sacan la lengua a la historia. Pero hay historia; es decir, hay resultados esperados estadísticamente.

Este análisis comenzó a la espera de encontrar un conjunto de variables que expliquen con precisión quiénes califican a la copa mundial FIFA y, una vez en ella, qué equipos avanzan cada ronda. En cambio, nos encontramos con un mundo más incierto: podemos saber con cierta confianza qué selecciones acuden al torneo; pero una vez ahí, la confianza para predecir quiénes avanzan se deteriora. Sabemos quiénes van a la fiesta, pero no necesariamente quiénes serán los reyes de la pista.

Los datos

Por disponibilidad de información (y tiempo), analizamos las copas mundiales de 1994 a 2010, un total de cinco. Queremos explicar dos cosas: la probabilidad de calificar a la copa; y, una vez calificados, el número de etapas en los que juega un equipo, desde la fase de grupos (1) hasta la final del torneo (5). En el caso de la calificación al mundial incluimos si la selección calificó en el mundial anterior. Optamos por no incluir la misma variable para el caso de etapas jugadas en el mundial previo dado que implicaba una pérdida importante de observaciones y no aportaba explicativamente (ver anexo metodológico al final).

Una variable clave es el ranking de la FIFA, justo al inicio del proceso clasificatorio (“rankQuali”) o bien, justo antes del inicio de la copa mundial (“rankpre”).

Gráfica1
En realidad, la medida del Ranking antes del Mundial es un tanto lógica, dado que se define justo con los resultados para clasificar a él. Sin embargo, hay equipos que muestran que se puede clasificar al mundial incluso estando lejos en la tabla: Corea del Norte, quien clasificó a Sudáfrica 2010 rankeado en el lugar 106, Nueva Zelanda en el mismo mundial en el lugar 78, y Sudáfrica jugando de local en el mismo año, quien clasificó con un ranking de 90 por ser local.

Una variable importante es el número de etapas jugadas en el mundial anterior. Sin tener una relación perfecta, descubrimos por ejemplo que 92% de quienes no clasifican a un mundial, tampoco lo hacen al siguiente. Asimismo, de quienes llegan a la final en un mundial, 38% se quedan en fase de grupos al mundial siguiente; aunque 25% vuelven a regresar a la final. Finalmente, 22% de quienes llegan a octavos en una copa, se quedan exactamente ahí mismo al mundial siguiente, un resultado empujado principalmente por… México.

Gráfica2

De las 60 naciones que han clasificado a por lo menos una de las últimas cinco copas mundiales de fútbol, 17% han alcanzado exactamente la misma etapa en dos mundiales consecutivos; mientras que 43% logran alcanzar una etapa superior y 40% por el contrario, se quedaron en fases más bajas respecto al mundial previo.

Parte de la motivación para hacer este análisis, siendo mexicanos y optimistas, fue identificar si el desempeño de selecciones menores afecta el desempeño futuro de la selección mayor, por ello, en ambos modelos incluimos como variables explicativas el número de etapas jugadas por las selecciones nacionales sub17; sub20 y sub23, en el mundial correspondiente al mundial mayor – 5 años antes para la sub17, un año antes para la sub20 y 2 años antes para la sub23 -.

Gráfica3

Entre juegos olímpicos (sub23) y el mundial mayor las distribuciones cambian (se excluye a quienes no clasificaron a ambas copas): 5% llegan a la misma etapa en ambos torneos; mientras que 47% mejora el desempeño en el mundial mayor y 48% lo empeora. Una distribución muy parecida a lo que ocurre con la sub17, con 6%; 46% y 48% respectivamente. En malas noticias para México: ningún país que ha llegado a la final en sub-23, ha superado la etapa de cuartos de final en la copa mayor.

Gráfica4
Haciendo el mismo ejercicio para las selecciones sub20 del año anterior, a 55% de los equipos les va mejor, mientras que a 40% le va peor y el resto llega a la misma fase eliminatoria.

Gráfica5

Pensamos que la proporción de mundiales previos a los que ha asistido cada selección es una buena medida de la tradición futbolística de los países, por ello está considerada dentro de ambos modelos; del mismo modo que una medición del tamaño deportivo de las naciones, medido en este caso por el número de medallas totales ganadas en los juegos olímpicos previos.

Gráfica6
La distribución de los mundiales previos a los que ha asistido cada país como porcentaje de todos los mundiales ocurridos antes de cada copa mundial analizada sí muestra patrones claros. Lo más probable para quienes no han ido a copas previas, es que no asistan a la siguiente. Cualquiera puede llegar a cuartos de final, pero sólo un selecto de grupo de selecciones que han sido constantes en el tiempo logra llegar a la final. Además, este grupo, o los que han asistido a más de 70% de las copas del mundo, no se queda afuera de ningún mundial.

Finalmente, incorporamos el logaritmo del tamaño poblacional (en potencia, una medida del universo de jugadores potenciales); y el logaritmo del PIB nacional en dólares 2005 (como proxy del espacio para invertir y gastar). Respecto a la primera de estas medidas, no son ni los países más grandes poblacionalmente ni los más chicos a los que les ha ido mejor en los últimos años. Algo muy similar ocurre con nuestra medida del tamaño de la economía. Países con economías pequeñas no van al mundial, pero a los más grandes no necesariamente les va mucho mejor.

En el caso del modelo especificado para explicar qué selecciones clasifican a la copa, agregamos como control adicional el porcentaje de equipos que clasifican a la copa por confederación (lo que permite controlar por un alto número de ceros).

Por su parte, en el caso del modelo para identificar el número de etapas jugadas dentro de la copa incorporamos varios controles adicionales: una variable para identificar al equipo anfitrión de la copa (debido al llamado “efecto local”); el promedio del ranking FIFA de los equipo rivales en la primera etapa (bajo el supuesto de que si están peor colocados será más fácil pasar a octavos de final); y una medida que permite entender el cruce productivo de población y economía, por medio del tamaño de la fuerza laboral de los países (porcentaje de la población mayor de 15 años que es económicamente activa).

Por último, también agregamos una serie de variables para identificar la confederación de donde proviene cada país (CONCACAF; CONMEBOL; y UEFA).

Gráfica7
Los reyes del fútbol son los Europeos y Sudamericanos. Desde 1994, el único asiático que se ha colado a alguna fase posterior a cuartos de final es Corea del Sur, jugando como local en 2002. Entre los africanos, Senegal y Ghana han llegado a cuartos de final en los mundiales de 2002 y 2010 respectivamente, y de CONCACAF sólo EE.UU. en 2002. Esto es, 90% de los equipos que en las últimas cinco copas que han superado la etapa de octavos de final son europeos o sudamericanos.

Los invitados a la fiesta

Únicamente ocho equipos han clasificado a las cinco copas analizadas (13% del total): Argentina; Brasil; Alemania; Italia; España; Corea del Sur; Estados Unidos; y México. Habiendo 32 lugares disponibles, esto ya nos habla de volatilidad en quienes logran llegar. Así es, 58% del total de equipos que han llegado a una copa mundial, lo han hecho menos de dos veces en los últimos cinco torneos; por tanto, 29% de quienes han clasificado, lo han hecho tres o cuatro veces.

Esta intuición es respaldada por los resultados del modelo para explicar la probabilidad de calificar (Ver anexo metodológico). Si una selección clasificó en el mundial anterior, su probabilidad de volver a clasificar es 44%, pero la diferencia en la probabilidad de clasificar entre quienes no lo hicieron antes y los que sí, crece apenas 7%. Mucho menos de lo que hubiésemos esperado.

Grafica8
Algo similar ocurre con el lugar ocupado en el ranking FIFA al momento de iniciar el proceso clasificatorio: independientemente del lugar ocupado, ningún equipo tiene al inicio más de 40% de probabilidad de clasificar; no importa que tan arriba se encuentre en la tabla de la FIFA.

Gráfica9
Cada peldaño bajado en la lista reduce la probabilidad de clasificación en 1.6%; esto significa que los países por debajo del lugar 40 tienen una probabilidad menor a 20% de clasificar; y quienes estén por debajo del lugar 65, menos de 10%; de hecho, la probabilidad cae por debajo de 3% para las selecciones por debajo del lugar 100. Por supuesto, estos son valores estimados dado lo ocurrido en los cinco mundiales, lo que no anula la existencia de anomalías: Rusia estaba en el tercer lugar de la lista y no calificó a Francia 1998; mientras que Nueva Zelanda, que ocupaba el lugar 149, logró colarse a Sudáfrica 2010.
Para nuestra sorpresa, la proporción de mundiales atendidos antes; el desempeño en juegos olímpicos; el tamaño de la economía; el tamaño poblacional; y la proporción de boletos por confederación no afectan la probabilidad de que un equipo clasifique. Del mismo modo, el desempeño de las selecciones sub17 y sub20 en sus respectivos mundiales no afecta la probabilidad de que la selección mayor califique a la copa cinco o un año después. En contraste, cuando la selección sub23 pasa de quedarse en la primera fase a llegar a la final en los juegos olímpicos dos años antes, la probabilidad de que la selección mayor califique crece en 29%: la probabilidad de un equipo califique al mundial mayor cuando su selección Sub-23 no calificó a su torneo es de apenas 5%; contra el 34% cuando la selección Sub-23 llegó a la final de los olímpicos.

Gráfica10
Este resultado es empujado por el desempeño de las selecciones sub23 de: Argentina (1996, 2004, y 2008); Camerún (2000); Nigeria (1996 y 2008); Paraguay (2004); y España (1992 y 2000). Creemos que los otros mundiales menores no afectan desempeño de selección menor por dos razones: en el caso sub17, hay posiblemente mayor espacio para problemas de seguimiento, monitoreo e inclusión de jugadores jóvenes; mientras que en el caso sub20, el campeonato ocurre apenas un año antes, lo que posiblemente inhiba su inclusión justo cuando ocurre el proceso clasificatorio.

Entonces, ¿Qué explica que una selección pase o no a un mundial?, centralmente tres factores: clasificó al mundial anterior; está bien colocado en el Ranking FIFA (dado su desempeño durante los cuatro años previos); y el desempeño de la selección sub23 en los olímpicos justo anteriores. Estas tres variables por sí solas permiten clasificar correctamente 89% de todos los casos entre quienes llegan al mundial y los que no.

Los reyes de la pista

Como ya vimos, el grupo de naciones que llega avanzar a la gran fiesta de los mundiales es en realidad un grupo selecto de naciones sudamericanas o europeas, y por supuesto, bien clasificadas de acuerdo al Ranking de la FIFA. De hecho, como todos sospecharíamos, los promedios de lugar ocupado en la lista FIFA entre los equipos clasificados por confederación son muy divergentes. De Oceanía llegan al mundial los equipos más alejados de los primeros lugares (lugar 60 promedio); le siguen África (36); Asia (35); CONCACAF (19); UEFA (17), y finalmente, los que llegan en promedio mejor colocados son los equipos sudamericanos, con un ranking promedio de 16.

Lo que queremos explicar ahora es el número de etapas que un equipo logra superar en el mundial; es por tanto, una variable que toma sólo cinco valores (1 a 5). Además, la distribución de número de equipos es, por definición, constante sobre las etapas (32, 16, 8, 4, y 2). Por ello, optamos por utilizar un modelo que se ajuste a las restricciones en el número de valores que puede tomar el conteo de etapas (Ver anexo metodológico).

Gráfica11

Hay dos primeras sorpresas en los resultados del modelo. Una vez controlando por todas las variables, el lugar en el ranking FIFA con el que llegan las selecciones, así como el lugar relativo de sus rivales en la etapa de grupos no afectan el número de etapas que una selección recorre dentro del torneo (aunque tienen el signo esperado). Esto implica que el desempeño de las selecciones en los cuatro años previos no tiene necesariamente una continuidad en el campeonato; aunque como vimos en la sección anterior, claramente afecta las probabilidades de llegar al mundial. Del mismo modo, el haber calificado cuatro años antes, en nada afecta el número de etapas que se avanza en el mundial actual.

De manera similar, el desempeño de la selección sub23 también afecta positivamente la probabilidad de clasificar, pero una vez ahí, no parece importar. El hecho de que México haya ganado el mundial sub-23, según nuestro modelo, no afecta significativamente que la selección avance en las etapas de Brasil 2014.

Mención aparte merece lo que ocurre con la selección sub17 cinco años antes: no impacta en el proceso clasificatorio de la selección mayor; pero en promedio las selecciones mayores cuyas selecciones juveniles llegaron a la final en su torneo, juegan 1.7 etapas más que aquellas cuya selección sub17 fue eliminada en la primera ronda. Buenas noticias para las selecciones mayores de Suiza y Nigeria, quienes se disputaron la final del mundial sub17 en 2009.

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Como sospechábamos, el número de mundiales atendidos antes afecta el número de etapas jugadas en el mundial presente. En promedio, cada mundial al que se ha asistido antes, incrementa el número de etapas en 0.11. Esto es, un equipo que ha asistido a todos los mundiales previos, juega en promedio dos etapas más que un equipo que asiste por primera vez.

Gráfica13
Asimismo, la sospecha de la “ventaja de local” encuentra apoyo: los equipos anfitriones juegan en promedio dos etapas más que el resto. Un resultado probablemente empujado por Corea del Sur (semifinales 2002) y Francia (finales 1998).

Pensábamos que la fortaleza deportiva de un país, medida por el total de medallas obtenidas en los juegos olímpicos previos, afectaría la fortaleza de las selecciones dentro del mundial. No es así, el fútbol es un animal aparte. Del mismo modo, el PIB nacional, que suele ser un gran predictor del número de medallas olímpicas, no afecta las etapas jugadas en un mundial, lo mismo que el tamaño poblacional. Cierto, pero el tamaño de la fuerza laboral de los países sí importa, y mucho. En promedio, un incremento de 1% en la fuerza laboral, implica 0.08 etapas más jugadas. Puede sonar poco, pero implica que cuando un país pasa de tener una fuerza laboral de 43% a una de 81%; el número de etapas jugadas en el mundial crece en 3.1… esa es la diferencia entre quedarse en fase de grupos y llegar a semifinales (la fuerza laboral de México es 62%, si te lo estabas preguntando).

Gráfica14 (1)
La única pertenencia a una confederación que sistemáticamente importa al momento de estimar el número de etapas jugadas en la copa mundial, es la europea. Los países de Europa una vez llegados al mundial juegan en promedio 2.1 etapas más que las selecciones no europeas. Sorprende el caso de Conmebol, pero tiene sentido: algunos de sus equipos llegan a semifinales y finales; pero muchos de ellos también se quedan en fase de grupos y octavos. Los equipos europeos son más consistentes al avanzar al menos a cuartos de final.

¿Entonces que esperar en Brasil?

La identificación de naciones que clasifican o no al mundial nos arrojó resultados precisos y parsimoniosos: podemos clasificar correctamente 89% de los casos entre quienes van o no al mundial con sólo tres datos: haber clasificado al mundial anterior; el lugar ocupado en la lista FIFA al momento de iniciar la clasificación; y el desempeño de la selección en los Olímpicos.

En contraste, la explicación sobre qué selecciones avanzan en las etapas del mundial mayor es más difusa. Los mundiales, al menos los últimos cinco, son en más de un sentido, un borrón y cuenta nueva. No importa tu lugar en el ranking FIFA o el lugar de tus contrincantes en la fase de grupos; no importan las medallas olímpicas ganadas; ni si eres un país grande económica y/o poblacionalmente. Importa ser local; europeo; el desempeño de la selección sub17; el número de mundiales jugados; y el tamaño de tu fuerza laboral.

No tenemos una base de datos histórica inmensa; es cierto, pero una lección de este ejercicio es que no se vale poner la predicción de las etapas que se jugarán en Brasil 2014 o la probabilidad de ganar el torneo, si no se publica también la incertidumbre en la estimación. En nuestro caso, únicamente tres selecciones tienen un intervalo de confianza que no incluye todas las etapas (1 a 5): España; Suiza; y Brasil. En el caso de España se espera que juegue 4.7 etapas (de 1.68 a 5); Suiza, 4.8 (de 2.5 a 5); y Brasil, 4.9 (de 4 a 5). ¿Esto qué significa? Que esas son las tres selecciones con menor incertidumbre; que podemos esperar que España llegue por lo menos a octavos; Suiza por lo menos a cuartos; y Brasil, por lo menos a semifinales. Probablemente esperabas que te dijéramos a qué etapa llegará México, el nivel de incertidumbre no nos lo permite, dado que el intervalo va de la etapa de grupos a la final, aunque México ocupa el lugar 11 (de 32) en el valor estimado de etapas esperadas.

Si de apostar se trata, el modelo nos guía hacia un nombre: Brasil. Porque importa ser local; porque ha jugado todos los mundiales; porque tiene una fuerza laboral del 70%; y bueno, porque importa ser Brasil.

Anexo metodológico

Para acceder a nuestros datos y especificación de modelos, puedes hacer clic aquí

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¿Pasará o empeorará? Los escenarios de la pandemia de COVID en 2022

Proyecciones de expertos consultados por la BBC muestran un cauteloso optimismo e indican que el fin de la crisis sanitaria mundial está cerca, siempre que se corrijan los errores cometidos en los últimos meses.
5 de enero, 2022
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Dos años después del descubrimiento del coronavirus causante de la covid-19 en Wuhan, China, el mundo parece estar más cerca del fin que del comienzo de la pandemia.

Sin embargo, para que este final se convierta en realidad en 2022, es necesario reducir la desigualdad en la distribución de vacunas y asegurar que al menos el 70% de la población mundial reciba dosis de este inmunizante durante los próximos meses.

Esa es la evaluación que realizó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una serie de comunicados recientes.

En una conferencia de prensa el 22 de diciembre, el director general de la organización, el biólogo etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, proyectó que “2022 tiene todo lo necesario para ser el año en que termine la pandemia de covid-19”.

En su opinión, tras dos años de intensa crisis sanitaria y más de 5,4 millones de muertos, el mundo “ya conoce muy bien el virus y tiene las herramientas para combatirlo“.

Al mencionar estas herramientas, el representante de la OMS se refirió a vacunas, métodos preventivos (uso de mascarillas, distanciamiento social, desincentivos a las multitudes), sistemas de vigilancia epidemiológica y genómica del virus y conocimiento acumulado sobre el tratamiento de la enfermedad.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS

Reuters
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el mundo “ya conoce muy bien el virus y tiene las herramientas para combatirlo”.

Los especialistas entrevistados por BBC News Brasil coinciden con estas proyecciones y transmiten un cauto optimismo para los próximos meses.

La tendencia es que 2022 sea mejor que 2021 y se distinga como el año en el que la pandemia terminará. Pero está claro que, hasta entonces, hay que seguir con todas las precauciones”, señaló el epidemiólogo Pedro Hallal, profesor de la Universidad Federal de Pelotas.

“Vale aclarar que 2022 puede marcar el fin de la situación pandémica, pero esto no es sinónimo de erradicar el coronavirus. Todo indica que seguiremos teniendo casos y muertes, pero ya no seguiremos en esa situación de falta de control y colapso de hospitales “, reflexionó la microbióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência.

A continuación te contamos cómo algunos aspectos relacionados con la pandemia, como la vacunación, la disponibilidad de nuevos tratamientos y la aparición de variantes, pueden evolucionar a lo largo de 2022.

Gráfico de vacunación

BBC

Vacunación: más equidad global, tercera dosis, campañas periódicas y protección a la niñez

Desde un punto de vista global, el mayor obstáculo a superar en relación a la vacunación contra la covid-19 es la desigualdad en la distribución y acceso a estos productos.

Si bien algunos países, como Israel, ya están estudiando la aplicación de una cuarta dosis a su población, otros ni siquiera han logrado proteger a los grupos más vulnerables, como las personas mayores y los profesionales de la salud.

La situación es particularmente preocupante en los países más pobres: Haití, Chad, Burundi y el Congo aún no han vacunado ni siquiera al 1% de su población.

Y no basta donar lotes de vacunas. Es necesario que los organismos internacionales ayuden a estos países a crear una estructura de distribución y comunicación, para que las campañas lleguen efectivamente a las personas”, alertó la infectóloga Nancy Bellei, profesora e investigadora de enfermedades respiratorias en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).

Un hombre siendo vacunado

Getty Images
La desigualdad en la distribución de las dosis de vacuna en el mundo ha provocado que muchos países, especialmente en África, ni siquiera hayan iniciado la campaña de inmunización.

En esta área, la buena noticia es que no debería haber escasez de dosis en 2022. Según cálculos de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Farmacéuticos, en junio se deberían fabricar alrededor de 24.000 millones de unidades de inmunizantes contra la covid. En comparación, en 2021 se entregaron 12.500 millones.

La cantidad proyectada para 2022 sería suficiente para proteger a toda la población mundial.

Buscar una mayor equidad en la vacunación no es solo una cuestión de solidaridad entre los pueblos. Como sugiere el nombre, la pandemia es un problema global y, mientras haya personas desprotegidas, toda la humanidad seguirá en peligro.

“La variante ómicron vino precisamente para darnos una ‘bofetada’ y mostrar lo que pasa cuando no hay igualdad en el acceso a vacunas. Mientras no haya una protección homogénea estaremos sujetos a la aparición de nuevas versiones del coronavirus “, advirtió Pasternak, quien fue seleccionada por la BBC como una de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes de 2021.

La microbióloga destacó que la llegada de ómicron también confirmó la necesidad de administrar tres dosis de vacuna para asegurar un buen nivel de protección frente a las formas más graves de covid-19.

“Esto cambió nuestra perspectiva: antes pensábamos en dos dosis, ahora sabemos que son necesarias tres“, agregó.

El año 2022 también debería proporcionar más respuestas sobre la necesidad de dosis de refuerzo de inmunizantes contra la covid, como sucede con la vacunación contra la influenza.

“Aún no estamos seguros de cómo será la frecuencia de vacunación contra la covid, ya que necesitamos observar por un período más largo la dinámica de circulación del virus, la intensidad de nuevas variantes y el comportamiento del sistema inmunológico”, afirmó el infectólogo Julio Croda, de la Fundación Oswaldo Cruz (FioCruz).

“Pero es probable que parte de la población más vulnerable necesite refuerzos, como las personas mayores, los inmunosuprimidos y los trabajadores de la salud”, agregó el médico, quien también es profesor de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul.

“En las últimas semanas, hemos visto un aumento significativo en la proporción de niños hospitalizados con covid-19 en muchas partes del mundo“, señaló Croda.

“Es fundamental que la vacunación también avance en este grupo de edad”, agregó el médico.

Variantes: optimismo creciente sobre ómicron y temor a posibles nuevas versiones del virus

La detección de la variante ómicron en Sudáfrica a finales de noviembre representó un verdadero balde de agua fría.

Rápidamente clasificada como una variante de preocupación por la OMS, esta nueva versión del coronavirus llamó la atención por la cantidad y variedad de mutaciones. Muchas de ellas indicaron una mayor capacidad de infección y un potencial para eludir la inmunidad obtenida con un cuadro previo de covid-19 y mediante vacunación.

Niña siendo vacunada

Getty Images
Las agencias reguladoras y los expertos señalan que los beneficios de la vacunación infantil contra la covid superan cualquier riesgo.

Un mes y algunos días después del descubrimiento, algunas de estas proyecciones más pesimistas resultaron ser ciertas: ómicron se ha extendido rápidamente a muchas partes del planeta, se ha vuelto dominante en muchos países y está detrás de los registros recientes de nuevos casos: el 28 de diciembre, por ejemplo, se registraron por primera vez más de un millón de infecciones por coronavirus a nivel global en 24 horas.

Por otro lado, estudios publicados en los últimos días traen la esperanza de que la covid-19 provocada por esta variante pueda ser más leve y provocar menos hospitalizaciones y muertes.

Ya podemos decir, con bastante certeza, que ómicron es mucho más infecciosa que el virus original, pero parece ser menos agresiva, sobre todo entre las personas que ya han sido vacunadas”, señaló Hallal, quien también es profesor invitado en la Universidad de California en San Diego.

“Pero hay que considerar que esta información aún es preliminar y necesita ser confirmada por otras investigaciones”, agregó el epidemiólogo.

Ilustración del virus Sars-CoV-2

Getty Images
Aún es pronto para comprender completamente el impacto de ómicron, pero datos publicados recientemente generan esperanzas de que la infección causada por esta variante pueda ser más leve.

“Lo que necesitamos entender mejor ahora es si esta variante tiene alguna desventaja y no puede replicarse muy bien en los pulmones, lo que conduciría a enfermedades menos severas, o si la menor agresividad observada en este momento es el resultado de un factor estadístico, como el hecho de que las personas vacunadas estén más protegidas de la hospitalización y la muerte”, explicó Pasternak.

Y que esta variante sea potencialmente menos agresiva tampoco significa que causará menos estragos en el sistema de salud. Con millones de personas infectadas, la demanda de acceso a hospitales y salas de emergencia tiende a aumentar, aunque con una frecuencia menor en comparación con oleadas anteriores. Esto, a su vez, puede provocar falta de suministros, de camas y de profesionales de la salud.

Aún mientras esas previsiones no se confirman, el mismo hecho de que haya surgido una nueva variante tan infecciosa sirve como una advertencia para todo el mundo, señalan los expertos.

Nada impide que aparezcan otras versiones virales aún más temibles en 2022, especialmente si la vacunación sigue avanzando lentamente en los países más pobres del mundo, y en naciones más ricas donde hay muchos ciudadanos que se niegan a inocularse.

Medicamentos: finalmente, un verdadero tratamiento precoz (que debe ser más accesible)

En 2020 y 2021, los médicos que trabajaban en la primera línea debieron aprender en el día a día a tratar a los pacientes hospitalizados con covid.

En la experiencia de la vida real, los profesionales de la salud entendieron la importancia de la oxigenación y ciertos medicamentos antiinflamatorios, mientras que otras investigaciones demostraron la ineficacia de algunos medicamentos contra la covid, como la hidroxicloroquina, la ivermectina y la nitazoxanida.

También han salido al mercado nuevas alternativas terapéuticas, como representantes de las clases de anticuerpos monoclonales y bloqueadores del receptor de interleucina-6. Pero solo están indicados para los casos más graves y tienen un precio muy elevado, lo que dificulta el acceso.

El escenario comenzó a cambiar recientemente, con la llegada de los primeros antivirales contra la covid-19. Algunos de estos medicamentos, producidos por Pfizer y Merck ya han sido autorizados por agencias reguladoras en Estados Unidos y Europa.

Cápsulas de medicamento antiviral

Getty Images
Molnupiravir será administrado dos veces al día a los pacientes recién diagnosticados con covid.

“Estos antivirales son buenos y pueden jugar un papel importante, pero las propias compañías farmacéuticas se cuidaron de dejar claro que no son milagrosos”, apuntó Pasternak.

Bellei, quien también trabaja como consultora de la Sociedad Brasileña de Infectología, el Ministerio de Salud de Brasil y la OMS, señala que, para obtener un resultado satisfactorio, estos nuevos medicamentos deben ofrecerse al inicio de la infección por coronavirus.

“Hay que administrarlos temprano para conseguir un buen resultado”, señaló.

La infectóloga enfatizó que es fundamental que los antivirales lleguen al mercado a un precio accesible para que realmente sean utilizados a gran escala.

Mascarilla y distanciamiento: las medidas no farmacológicas (y los nuevos hábitos) se adaptarán a la realidad de cada momento

Hallal también lamentó que las medidas para prevenir la covid-19, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y la prevención de aglomeraciones, hayan sido vistas en algunos países como si fueran cuestiones político-ideológicas.

“Esto se debe abordar desde un punto de vista técnico y científico. Estas medidas serán más o menos necesarias según el estadio de la pandemia“, aclaró el epidemiólogo.

“Hace un mes, en California, la cantidad de casos y muertes por covid era muy baja, por lo que tenía sentido decir que los vacunados no necesitaban usar mascarilla. Ahora, con el avance de ómicron, volver al uso de mascarillas es una medida adecuada “, ejemplificó.

En otras palabras: la tendencia es que, a lo largo de 2022, las restricciones y relajaciones de medidas dependerán cada vez más del escenario epidemiológico, y es importante que las políticas públicas se actualicen rápidamente, de acuerdo con la situación del momento.

Hombre con mascarilla

Getty Images
El uso de mascarillas de buena calidad como FFP2 o N95 es una de las medidas más efectivas para prevenir la covid-19.

Croda, de FioCruz, está de acuerdo: “El retorno de cualquier medida restrictiva debe estar relacionado con un aumento en la tasa de hospitalizaciones y muertes”.

Los expertos aconsejan estar atentos a las recomendaciones de las autoridades sanitarias y realizar una evaluación de riesgos de cada situación y contexto.

Mientras persista la pandemia, vale la pena evitar las multitudes siempre que sea posible, usar mascarillas de buena calidad al salir de casa y priorizar las reuniones al aire libre, además de, por supuesto, recibir las dos o tres dosis de vacuna dentro de los plazos estipulados.

Bellei, de Unifesp, espera por su parte que la experiencia con covid-19 haya enseñado a la gente un hábito fundamental: el aislamiento solidario cuando tenemos síntomas de infección respiratoria.

“Quienes tienen síntomas de gripe, resfriado o covid necesitan quedarse en casa para no transmitir el virus a otras personas”, pidió.

La médica también cree que la exigencia de un pasaporte de vacunación para entrar en algunos establecimientos puede convertirse en una práctica cada vez más habitual a partir de ahora.

“Las enfermedades respiratorias virales son enfermedades sociales. Si estoy infectado, puedo afectar la vida de muchas personas a mi alrededor“, afirmó la especialista en enfermedades infecciosas.

“Estoy a favor de la educación, pero estamos hablando de una enfermedad para la que existe una vacuna”.

“Si una persona elige no vacunarse, tiene mayor riesgo de infectarse, incubar el virus en su cuerpo y poner a otros en peligro por el simple hecho de cantar o hablar “.

Hombre mostrando a una funcionaria su pasaporte de vacunación

Getty Images
Los pasaportes de vacunación ya se han adoptado, en mayor o menor medida, en varias partes del mundo

“La covid no desaparecerá del mapa”

En general, los expertos entienden que el año 2022 comenzará mucho mejor que el 2021.

“El inicio de 2021 fue terrible, quizás el peor de nuestra historia. No teníamos vacunas disponibles y estábamos con la variante gamma extendiéndose por todo el país”, recordó Hallal.

“El año 2022 comienza con la propagación de ómicron, pero ahora tenemos a los inmunizantes como grandes aliados“, agregó el epidemiólogo.

Croda reforzó el mensaje de que el eventual fin de la situación pandémica en 2022 no significa que el coronavirus ya no será un problema.

“Incluso si la pandemia llega a su fin, la covid no desaparecerá del mapa. Seguirá siendo una enfermedad endémica, con un gran impacto en los servicios de salud, pero nada comparado con lo ocurrido en 2020 y 2021″.

Bellei, por su parte, enfatizó que la experiencia actual servirá como curva de aprendizaje para otras enfermedades infecciosas con alto potencial de propagación. “Necesitamos entender que vendrán otras pandemias. Y necesitaremos más agilidad en las acciones y evaluaciones de las políticas públicas”, previó.

“Todo lo que hemos aprendido en los dos últimos años nos servirá para afrontar esta y las futuras crisis de salud que veremos en adelante”.


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