¿Quién ganará el Mundial? Lo que dicen los datos (y lo que no)
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¿Quién ganará el Mundial? Lo que dicen los datos (y lo que no)

Ningún equipo llega al Mundial con la certeza de ganar o perder; pero llegan con probabilidades relativas acumuladas. La historia no desaparece con el primer silbido del árbitro... a menos que los datos demuestren lo contrario.
Por José Merino
9 de junio, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

“La pelota es redonda, el partido dura noventa minutos, y todo lo demás es sólo teoría” dijo Sepp Herberger, entrenador de la selección alemana de fútbol entre 1936 y 1964. Tenía razón. En el espacio contenido de una cancha hay 22 jugadores y un balón que rueda igual en ambas direcciones; un universo infinito de combinatorias estratégicas y azarosas que terminan, a veces, en un gol. Siempre caben proezas y sorpresas; cobardías y desencantos; timideces y aburrimiento. Sí, pero todo lo demás no es sólo teoría, son probabilidades. Ningún equipo llega con la certeza de ganar o perder; pero llegan con probabilidades relativas acumuladas. La historia no desaparece con el primer silbido del árbitro. ¿O sí?

La emoción del fútbol, los gritos, las risas, las furias, los llantos, la sudoración de las manos, las taquicardias intermitentes, los cuerpos erguidos a la orilla de la butaca, los abrazos espontáneos y sentidísimos, son todos criaturas de una misma madre: la incertidumbre. El placer y el dolor brutales de lo inesperado. Hazañas sobre dos piernas que le sacan la lengua a la historia. Pero hay historia; es decir, hay resultados esperados estadísticamente.

Este análisis comenzó a la espera de encontrar un conjunto de variables que expliquen con precisión quiénes califican a la copa mundial FIFA y, una vez en ella, qué equipos avanzan cada ronda. En cambio, nos encontramos con un mundo más incierto: podemos saber con cierta confianza qué selecciones acuden al torneo; pero una vez ahí, la confianza para predecir quiénes avanzan se deteriora. Sabemos quiénes van a la fiesta, pero no necesariamente quiénes serán los reyes de la pista.

Los datos

Por disponibilidad de información (y tiempo), analizamos las copas mundiales de 1994 a 2010, un total de cinco. Queremos explicar dos cosas: la probabilidad de calificar a la copa; y, una vez calificados, el número de etapas en los que juega un equipo, desde la fase de grupos (1) hasta la final del torneo (5). En el caso de la calificación al mundial incluimos si la selección calificó en el mundial anterior. Optamos por no incluir la misma variable para el caso de etapas jugadas en el mundial previo dado que implicaba una pérdida importante de observaciones y no aportaba explicativamente (ver anexo metodológico al final).

Una variable clave es el ranking de la FIFA, justo al inicio del proceso clasificatorio (“rankQuali”) o bien, justo antes del inicio de la copa mundial (“rankpre”).

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En realidad, la medida del Ranking antes del Mundial es un tanto lógica, dado que se define justo con los resultados para clasificar a él. Sin embargo, hay equipos que muestran que se puede clasificar al mundial incluso estando lejos en la tabla: Corea del Norte, quien clasificó a Sudáfrica 2010 rankeado en el lugar 106, Nueva Zelanda en el mismo mundial en el lugar 78, y Sudáfrica jugando de local en el mismo año, quien clasificó con un ranking de 90 por ser local.

Una variable importante es el número de etapas jugadas en el mundial anterior. Sin tener una relación perfecta, descubrimos por ejemplo que 92% de quienes no clasifican a un mundial, tampoco lo hacen al siguiente. Asimismo, de quienes llegan a la final en un mundial, 38% se quedan en fase de grupos al mundial siguiente; aunque 25% vuelven a regresar a la final. Finalmente, 22% de quienes llegan a octavos en una copa, se quedan exactamente ahí mismo al mundial siguiente, un resultado empujado principalmente por… México.

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De las 60 naciones que han clasificado a por lo menos una de las últimas cinco copas mundiales de fútbol, 17% han alcanzado exactamente la misma etapa en dos mundiales consecutivos; mientras que 43% logran alcanzar una etapa superior y 40% por el contrario, se quedaron en fases más bajas respecto al mundial previo.

Parte de la motivación para hacer este análisis, siendo mexicanos y optimistas, fue identificar si el desempeño de selecciones menores afecta el desempeño futuro de la selección mayor, por ello, en ambos modelos incluimos como variables explicativas el número de etapas jugadas por las selecciones nacionales sub17; sub20 y sub23, en el mundial correspondiente al mundial mayor – 5 años antes para la sub17, un año antes para la sub20 y 2 años antes para la sub23 -.

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Entre juegos olímpicos (sub23) y el mundial mayor las distribuciones cambian (se excluye a quienes no clasificaron a ambas copas): 5% llegan a la misma etapa en ambos torneos; mientras que 47% mejora el desempeño en el mundial mayor y 48% lo empeora. Una distribución muy parecida a lo que ocurre con la sub17, con 6%; 46% y 48% respectivamente. En malas noticias para México: ningún país que ha llegado a la final en sub-23, ha superado la etapa de cuartos de final en la copa mayor.

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Haciendo el mismo ejercicio para las selecciones sub20 del año anterior, a 55% de los equipos les va mejor, mientras que a 40% le va peor y el resto llega a la misma fase eliminatoria.

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Pensamos que la proporción de mundiales previos a los que ha asistido cada selección es una buena medida de la tradición futbolística de los países, por ello está considerada dentro de ambos modelos; del mismo modo que una medición del tamaño deportivo de las naciones, medido en este caso por el número de medallas totales ganadas en los juegos olímpicos previos.

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La distribución de los mundiales previos a los que ha asistido cada país como porcentaje de todos los mundiales ocurridos antes de cada copa mundial analizada sí muestra patrones claros. Lo más probable para quienes no han ido a copas previas, es que no asistan a la siguiente. Cualquiera puede llegar a cuartos de final, pero sólo un selecto de grupo de selecciones que han sido constantes en el tiempo logra llegar a la final. Además, este grupo, o los que han asistido a más de 70% de las copas del mundo, no se queda afuera de ningún mundial.

Finalmente, incorporamos el logaritmo del tamaño poblacional (en potencia, una medida del universo de jugadores potenciales); y el logaritmo del PIB nacional en dólares 2005 (como proxy del espacio para invertir y gastar). Respecto a la primera de estas medidas, no son ni los países más grandes poblacionalmente ni los más chicos a los que les ha ido mejor en los últimos años. Algo muy similar ocurre con nuestra medida del tamaño de la economía. Países con economías pequeñas no van al mundial, pero a los más grandes no necesariamente les va mucho mejor.

En el caso del modelo especificado para explicar qué selecciones clasifican a la copa, agregamos como control adicional el porcentaje de equipos que clasifican a la copa por confederación (lo que permite controlar por un alto número de ceros).

Por su parte, en el caso del modelo para identificar el número de etapas jugadas dentro de la copa incorporamos varios controles adicionales: una variable para identificar al equipo anfitrión de la copa (debido al llamado “efecto local”); el promedio del ranking FIFA de los equipo rivales en la primera etapa (bajo el supuesto de que si están peor colocados será más fácil pasar a octavos de final); y una medida que permite entender el cruce productivo de población y economía, por medio del tamaño de la fuerza laboral de los países (porcentaje de la población mayor de 15 años que es económicamente activa).

Por último, también agregamos una serie de variables para identificar la confederación de donde proviene cada país (CONCACAF; CONMEBOL; y UEFA).

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Los reyes del fútbol son los Europeos y Sudamericanos. Desde 1994, el único asiático que se ha colado a alguna fase posterior a cuartos de final es Corea del Sur, jugando como local en 2002. Entre los africanos, Senegal y Ghana han llegado a cuartos de final en los mundiales de 2002 y 2010 respectivamente, y de CONCACAF sólo EE.UU. en 2002. Esto es, 90% de los equipos que en las últimas cinco copas que han superado la etapa de octavos de final son europeos o sudamericanos.

Los invitados a la fiesta

Únicamente ocho equipos han clasificado a las cinco copas analizadas (13% del total): Argentina; Brasil; Alemania; Italia; España; Corea del Sur; Estados Unidos; y México. Habiendo 32 lugares disponibles, esto ya nos habla de volatilidad en quienes logran llegar. Así es, 58% del total de equipos que han llegado a una copa mundial, lo han hecho menos de dos veces en los últimos cinco torneos; por tanto, 29% de quienes han clasificado, lo han hecho tres o cuatro veces.

Esta intuición es respaldada por los resultados del modelo para explicar la probabilidad de calificar (Ver anexo metodológico). Si una selección clasificó en el mundial anterior, su probabilidad de volver a clasificar es 44%, pero la diferencia en la probabilidad de clasificar entre quienes no lo hicieron antes y los que sí, crece apenas 7%. Mucho menos de lo que hubiésemos esperado.

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Algo similar ocurre con el lugar ocupado en el ranking FIFA al momento de iniciar el proceso clasificatorio: independientemente del lugar ocupado, ningún equipo tiene al inicio más de 40% de probabilidad de clasificar; no importa que tan arriba se encuentre en la tabla de la FIFA.

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Cada peldaño bajado en la lista reduce la probabilidad de clasificación en 1.6%; esto significa que los países por debajo del lugar 40 tienen una probabilidad menor a 20% de clasificar; y quienes estén por debajo del lugar 65, menos de 10%; de hecho, la probabilidad cae por debajo de 3% para las selecciones por debajo del lugar 100. Por supuesto, estos son valores estimados dado lo ocurrido en los cinco mundiales, lo que no anula la existencia de anomalías: Rusia estaba en el tercer lugar de la lista y no calificó a Francia 1998; mientras que Nueva Zelanda, que ocupaba el lugar 149, logró colarse a Sudáfrica 2010.
Para nuestra sorpresa, la proporción de mundiales atendidos antes; el desempeño en juegos olímpicos; el tamaño de la economía; el tamaño poblacional; y la proporción de boletos por confederación no afectan la probabilidad de que un equipo clasifique. Del mismo modo, el desempeño de las selecciones sub17 y sub20 en sus respectivos mundiales no afecta la probabilidad de que la selección mayor califique a la copa cinco o un año después. En contraste, cuando la selección sub23 pasa de quedarse en la primera fase a llegar a la final en los juegos olímpicos dos años antes, la probabilidad de que la selección mayor califique crece en 29%: la probabilidad de un equipo califique al mundial mayor cuando su selección Sub-23 no calificó a su torneo es de apenas 5%; contra el 34% cuando la selección Sub-23 llegó a la final de los olímpicos.

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Este resultado es empujado por el desempeño de las selecciones sub23 de: Argentina (1996, 2004, y 2008); Camerún (2000); Nigeria (1996 y 2008); Paraguay (2004); y España (1992 y 2000). Creemos que los otros mundiales menores no afectan desempeño de selección menor por dos razones: en el caso sub17, hay posiblemente mayor espacio para problemas de seguimiento, monitoreo e inclusión de jugadores jóvenes; mientras que en el caso sub20, el campeonato ocurre apenas un año antes, lo que posiblemente inhiba su inclusión justo cuando ocurre el proceso clasificatorio.

Entonces, ¿Qué explica que una selección pase o no a un mundial?, centralmente tres factores: clasificó al mundial anterior; está bien colocado en el Ranking FIFA (dado su desempeño durante los cuatro años previos); y el desempeño de la selección sub23 en los olímpicos justo anteriores. Estas tres variables por sí solas permiten clasificar correctamente 89% de todos los casos entre quienes llegan al mundial y los que no.

Los reyes de la pista

Como ya vimos, el grupo de naciones que llega avanzar a la gran fiesta de los mundiales es en realidad un grupo selecto de naciones sudamericanas o europeas, y por supuesto, bien clasificadas de acuerdo al Ranking de la FIFA. De hecho, como todos sospecharíamos, los promedios de lugar ocupado en la lista FIFA entre los equipos clasificados por confederación son muy divergentes. De Oceanía llegan al mundial los equipos más alejados de los primeros lugares (lugar 60 promedio); le siguen África (36); Asia (35); CONCACAF (19); UEFA (17), y finalmente, los que llegan en promedio mejor colocados son los equipos sudamericanos, con un ranking promedio de 16.

Lo que queremos explicar ahora es el número de etapas que un equipo logra superar en el mundial; es por tanto, una variable que toma sólo cinco valores (1 a 5). Además, la distribución de número de equipos es, por definición, constante sobre las etapas (32, 16, 8, 4, y 2). Por ello, optamos por utilizar un modelo que se ajuste a las restricciones en el número de valores que puede tomar el conteo de etapas (Ver anexo metodológico).

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Hay dos primeras sorpresas en los resultados del modelo. Una vez controlando por todas las variables, el lugar en el ranking FIFA con el que llegan las selecciones, así como el lugar relativo de sus rivales en la etapa de grupos no afectan el número de etapas que una selección recorre dentro del torneo (aunque tienen el signo esperado). Esto implica que el desempeño de las selecciones en los cuatro años previos no tiene necesariamente una continuidad en el campeonato; aunque como vimos en la sección anterior, claramente afecta las probabilidades de llegar al mundial. Del mismo modo, el haber calificado cuatro años antes, en nada afecta el número de etapas que se avanza en el mundial actual.

De manera similar, el desempeño de la selección sub23 también afecta positivamente la probabilidad de clasificar, pero una vez ahí, no parece importar. El hecho de que México haya ganado el mundial sub-23, según nuestro modelo, no afecta significativamente que la selección avance en las etapas de Brasil 2014.

Mención aparte merece lo que ocurre con la selección sub17 cinco años antes: no impacta en el proceso clasificatorio de la selección mayor; pero en promedio las selecciones mayores cuyas selecciones juveniles llegaron a la final en su torneo, juegan 1.7 etapas más que aquellas cuya selección sub17 fue eliminada en la primera ronda. Buenas noticias para las selecciones mayores de Suiza y Nigeria, quienes se disputaron la final del mundial sub17 en 2009.

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Como sospechábamos, el número de mundiales atendidos antes afecta el número de etapas jugadas en el mundial presente. En promedio, cada mundial al que se ha asistido antes, incrementa el número de etapas en 0.11. Esto es, un equipo que ha asistido a todos los mundiales previos, juega en promedio dos etapas más que un equipo que asiste por primera vez.

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Asimismo, la sospecha de la “ventaja de local” encuentra apoyo: los equipos anfitriones juegan en promedio dos etapas más que el resto. Un resultado probablemente empujado por Corea del Sur (semifinales 2002) y Francia (finales 1998).

Pensábamos que la fortaleza deportiva de un país, medida por el total de medallas obtenidas en los juegos olímpicos previos, afectaría la fortaleza de las selecciones dentro del mundial. No es así, el fútbol es un animal aparte. Del mismo modo, el PIB nacional, que suele ser un gran predictor del número de medallas olímpicas, no afecta las etapas jugadas en un mundial, lo mismo que el tamaño poblacional. Cierto, pero el tamaño de la fuerza laboral de los países sí importa, y mucho. En promedio, un incremento de 1% en la fuerza laboral, implica 0.08 etapas más jugadas. Puede sonar poco, pero implica que cuando un país pasa de tener una fuerza laboral de 43% a una de 81%; el número de etapas jugadas en el mundial crece en 3.1… esa es la diferencia entre quedarse en fase de grupos y llegar a semifinales (la fuerza laboral de México es 62%, si te lo estabas preguntando).

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La única pertenencia a una confederación que sistemáticamente importa al momento de estimar el número de etapas jugadas en la copa mundial, es la europea. Los países de Europa una vez llegados al mundial juegan en promedio 2.1 etapas más que las selecciones no europeas. Sorprende el caso de Conmebol, pero tiene sentido: algunos de sus equipos llegan a semifinales y finales; pero muchos de ellos también se quedan en fase de grupos y octavos. Los equipos europeos son más consistentes al avanzar al menos a cuartos de final.

¿Entonces que esperar en Brasil?

La identificación de naciones que clasifican o no al mundial nos arrojó resultados precisos y parsimoniosos: podemos clasificar correctamente 89% de los casos entre quienes van o no al mundial con sólo tres datos: haber clasificado al mundial anterior; el lugar ocupado en la lista FIFA al momento de iniciar la clasificación; y el desempeño de la selección en los Olímpicos.

En contraste, la explicación sobre qué selecciones avanzan en las etapas del mundial mayor es más difusa. Los mundiales, al menos los últimos cinco, son en más de un sentido, un borrón y cuenta nueva. No importa tu lugar en el ranking FIFA o el lugar de tus contrincantes en la fase de grupos; no importan las medallas olímpicas ganadas; ni si eres un país grande económica y/o poblacionalmente. Importa ser local; europeo; el desempeño de la selección sub17; el número de mundiales jugados; y el tamaño de tu fuerza laboral.

No tenemos una base de datos histórica inmensa; es cierto, pero una lección de este ejercicio es que no se vale poner la predicción de las etapas que se jugarán en Brasil 2014 o la probabilidad de ganar el torneo, si no se publica también la incertidumbre en la estimación. En nuestro caso, únicamente tres selecciones tienen un intervalo de confianza que no incluye todas las etapas (1 a 5): España; Suiza; y Brasil. En el caso de España se espera que juegue 4.7 etapas (de 1.68 a 5); Suiza, 4.8 (de 2.5 a 5); y Brasil, 4.9 (de 4 a 5). ¿Esto qué significa? Que esas son las tres selecciones con menor incertidumbre; que podemos esperar que España llegue por lo menos a octavos; Suiza por lo menos a cuartos; y Brasil, por lo menos a semifinales. Probablemente esperabas que te dijéramos a qué etapa llegará México, el nivel de incertidumbre no nos lo permite, dado que el intervalo va de la etapa de grupos a la final, aunque México ocupa el lugar 11 (de 32) en el valor estimado de etapas esperadas.

Si de apostar se trata, el modelo nos guía hacia un nombre: Brasil. Porque importa ser local; porque ha jugado todos los mundiales; porque tiene una fuerza laboral del 70%; y bueno, porque importa ser Brasil.

Anexo metodológico

Para acceder a nuestros datos y especificación de modelos, puedes hacer clic aquí

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Qué se sabe de la vacunación masiva que Rusia prepara para octubre y por qué genera dudas

La Organización Mundial de la Salud alertó que, pese a existir diversas vacunas en fase final de pruebas, la efectividad de las mismas estaba por ser demostrada y que, probablemente, nunca habrá una "solución inmediata".
8 de agosto, 2020
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El desenfreno por encontrar una nueva vacuna contra el coronavirus es quizás “la carrera espacial” del siglo XXI.

Si a mediados del siglo pasado llegar al cosmos y conquistarlo era el desafío de las grandes potencias, ahora lo es encontrar una solución que ponga fin a la pandemia.

Y otra vez, como hace medio siglo, Rusia quiere dejar atrás a sus contendientes: la pasada semana, el Kremlin anunció que iniciaría en octubre un proyecto de vacunación masiva contra el coronavirus con una inyección de la que poco se sabe y cuya eficacia ya ha sido cuestionada por expertos internacionales.

Según informó el ministro de Salud, Mijail Murashko, tras “completar ensayos clínicos”, el país realizará los registros y comenzará la producción de las dosis para iniciar en dos meses la vacunación masiva.

“La primera vacuna contra el coronavirus, desarrollada por el Instituto Gamaleya, ha completado sus ensayos clínicos y ahora se está preparando la documentación para el procedimiento de registro”, indicó Murashko.

De acuerdo con el ministro, el país está a la vez probando otras vacunas que también esperan someter a otros ensayos clínicos en los próximos meses.

Rusia no es la primera nación en probar vacunas contra el coronavirus o en decir que tiene una con resultados alentadores (incluso Corea del Norte lo aseguró este fin de semana), pero sí es el primero que anuncia que se lanzará a vacunar de forma masiva a su población.

Gráfico

BBC

La efectividad de la vacuna, sin embargo, ha sido puesta en tela de juicio.

Rusia no ha publicado ningún estudio o dato científico sobre las pruebas que realizó y tampoco se conocen detalles sobre las fases del proceso que generalmente debe cumplir antes de aprobar y lanzarse al mercado una vacuna.

El viernes, en una audiencia en el Congreso de Estados Unidos, el doctor Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de EE.UU, cuestionó si los métodos utilizados en Rusia y China para probar las vacunas fueron correctos por la rapidez con que se completaron.

“Nosotros también podríamos tener una vacuna mañana. No sería segura o efectiva, pero podríamos tener una vacuna mañana”, dijo.

La Organización Mundial de la Salud alertó que, pese a existir diversas vacunas en fase final de pruebas, la efectividad de las mismas estaba por ser demostrada y que, probablemente, nunca habrá una “solución inmediata”.

“Varias vacunas se encuentran ahora en ensayos clínicos de fase tres, y todos esperamos tener varias efectivas que puedan ayudar a prevenir la infección de las personas. Sin embargo, no hay una solución inmediata en este momento y puede que nunca la haya”, dijo el director de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

¿Qué se sabe de la vacuna rusa?

Según explica el servicio ruso de la BBC, la primera vacuna rusa contra el coronavirus fue desarrollada por científicos del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología (Gamaleya) junto con el Ministerio de Defensa.

A mediados de junio, este último informó sobre la finalización “exitosa” de las pruebas en voluntarios en el hospital militar Burdenko, aunque no publicó ningún tipo de evidencia científica al respecto.

voluntarios

Reuters
Rusia mostró algunos de los voluntarios que participaron en la prueba.

“En el momento del alta, todos los voluntarios sin excepción que recibieron inmunidad al coronavirus se sintieron bien. Por lo tanto, la primera vacuna doméstica contra la nueva infección por coronavirus está lista”, dijo entonces el primer viceministro de Defensa, Ruslan Tsalikov.

El funcionario indicó entonces que la producción masiva de la vacuna estaba programada para comenzar en agosto, cuando esperaban recibir la aprobación final.

El Ministerio de Defensa enfatizó que los resultados de la prueba mostraban “inequívocamente” el desarrollo de “una respuesta inmune en todos los voluntarios, sin efectos secundarios, complicaciones o reacciones no deseadas”.

No se informó cuántas personas fueron sometidas a la prueba, detalles de las mismas o información sobre cuánto duraría la respuesta inmune o el tipo de inmunidad que produciría la vacuna.

El anuncio de la campaña de vacunación masiva se produjo cuando, según la agencia estatal Itar-Tass, Rusia aún se encuentra en “la etapa final de la segunda fase” de la vacuna, (de tres, la última de las cuales es la más decisiva y ofrece las claves reales sobre su potencial uso extendido).


Las fases de prueba de una vacuna

En una reciente entrevista con BBC Mundo, la doctora Maria Elena Bottazzi, experta en vacunología tropical de la Universidad de Baylor, en Houston, EE.UU., explicó las distintas fases de prueba de una vacuna y la importancia de su cumplimiento.

De acuerdo con la experta, que co-dirige el desarrollo de una de las vacunas contra el covid-19, hay tres fases previas al registro y aprobación de una vacuna.

  • “La fase 1 es la evaluación inicial de seguridad en la que se prueba en un número de individuos muy pequeño y se hace en un rango de edad también muy restringido, entre 18-50 años”.
  • “En la fase 2 se expande a cientos de individuos y ya se empiezan a ver indicios de la potencial eficacia de la vacuna. En esa fase se empieza a dar la idea de cuántas dosis serían necesarias y qué distancia de tiempo debe haber entre estas dosis”.
  • “Ya la fase 3, que es la más importante, es la que se hace multicéntrica, o sea, en varios lugares. Requiere miles de personas y de nuevo es necesario expandir el perfil de seguridad y el número de dosis”.

“Todavía falta mucho por la parte de las evaluaciones clínicas para determinar no solo cuál es el perfil de seguridad de las vacunas que están siendo evaluadas, sino también si son efectivas una vez que sean distribuidas”, señaló Botazzi.


¿Qué se sabe de la campaña de vacunación de Rusia?

Según indicó el Ministerio de Salud, tras el registro y la producción se prevé comenzar una campaña de vacunación en octubre de forma gratuita.

Inicialmente, de acuerdo con la autoridad sanitaria, se vacunará a grupos especiales de la población: médicos, maestros y aquellos que están constantemente en contacto con grandes grupos de personas.

Según la viceprimera ministra rusa, Tatiana Golikova, la vacuna, que es “una de las dos más prometedoras” que se prueban actualmente en el país, será sometida a un ensayo clínico mayor este mes.

“En agosto de 2020, se planea probarla bajo otras condiciones, es decir, después del registro se planea otro ensayo clínico para 1.600 personas. Se espera el lanzamiento a la producción industrial en septiembre de 2020”, dijo.

Inyección

Getty Images
Las vacunas tienen que pasar generalmente por varias fases de prueba hasta que puedan aprobarse para uso masivo.

Este lunes, en una entrevista con la agencia estatal Itar-Tass, el ministro de Industria y Comercio Denis Manturov indicó que el mes próximo tres compañías rusas comenzarán la producción comercial de “la primera vacuna contra el coronavirus”.

¿Por qué genera sospechas y dudas esta vacuna?

El servicio ruso de la BBC señala que tanto dentro como fuera de Rusia varios expertos y analistas han expresado temores de que los ensayos clínicos puedan haber sido insuficientes en el esfuerzo del Kremlin por ganar la carrera de las vacunas contra otros países.

El presidente ruso, Vladimir Putin, instruyó al gobierno en abril a tomar decisiones destinadas a simplificar y acortar el plazo para los ensayos clínicos y preclínicos.

En mayo pasado, la Asociación de Organizaciones de Investigación Clínica criticó a Rusia luego de que se conociera que los científicos del Instituto Gamaleya se habían autoinculado algunas dosis, cuando aún estaban en la etapa de prueba de la vacuna en animales.

Sin embargo, el director del Instituto, Alexander Gintsburg, explicó que el personal del centro se había inyectado un medicamento experimental “para continuar desarrollándolo sin el riesgo de infección durante la pandemia”, y señaló que los científicos no tuvieron efectos secundarios.

Laboratorio

Getty Images
Los avances en la búsqueda de una vacuna se están produciendo a una velocidad extraordinaria, según científicos.

El servicio ruso de la BBC indica que recientemente hubo reportes de que algunos miembros de la élite rusa supuestamente obtuvieron en abril acceso a la vacuna contra el coronavirus producida por el Instituto Gamaleya, aunque el Ministerio de Salud lo negó.

Varios expertos internacionales, incluido Fauci, también han cuestionado la prisa de Rusia, la posible efectividad de la vacuna y el hecho de anunciar una campaña masiva de vacunación sin haber terminado las pruebas a mayor escala.

Cualquiera puede decir que tiene una vacuna y fabricarla, pero hay que demostrar que es segura y efectiva, lo cual dudo que lo hayan demostrado”, dijo Fauci la semana pasada en una entrevista con BlackPressUSA TV.

“Hay que tener cuidado con los que ahora dicen tener una vacuna”, agregó.

La periodista científica rusa Irina Yakutenko también cuestionó el procedimiento por considerar que “inocularán la vacuna y verán lo que sucede, no se esperan análisis y comparaciones normales”, dijo en su canal de Telegram.

De acuerdo con el servicio ruso de la BBC, otra de las preguntas que quedan por resolver también es qué tan efectiva será la vacuna y si el país logrará comenzarán la producción a tiempo a gran escala antes de la fecha prometida, dados los desafíos de infraestructura que esto supone.

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