Sede del México vs Brasil es considerada por la ONU la séptima ciudad más peligrosa del mundo
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Sede del México vs Brasil es considerada por la ONU la séptima ciudad más peligrosa del mundo

La ciudad de Fortaleza presenta altos riesgos para los más de 16 mil aficionados mexicanos que deben viajar hasta esa localidad situada en el noreste de Brasil, según un estudio.
11 de junio, 2014
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El jugador de México, Javier Hernández, patea el balón en un entrenamiento el domingo, 8 de junio de 2014, en Santos, Brasil. (AP Photo/Eduardo Verdugo)

El jugador de México, Javier Hernández, patea el balón en un entrenamiento el domingo, 8 de junio de 2014, en Santos, Brasil. (AP Photo/Eduardo Verdugo)

La ciudad de Fortaleza, sede del juego entre México y Brasil del próximo 17 de junio, presenta altos riesgos para los más de 16 mil aficionados mexicanos que deben viajar hasta esa localidad situada en el noreste de Brasil, según un estudio publicado esta semana.

La consultora estadounidense IHS Country Risk publicó un informe en el que analiza los riesgos de robos y de eventuales huelgas y protestas organizadas por los sindicatos brasileños durante la Copa del Mundo.

En el estudio se clasifica por orden de peligrosidad y riesgo de protestas las 12 sedes del Mundial de Brasil, sobre el que pesan numerosas amenazas de huelgas, protestas sociales y paros de colectivos de los transportes o la seguridad.

Destaca que, pese a haber destinado un presupuesto cinco veces superior al de Sudáfrica en la Copa de 2010, los 840 millones de dólares invertidos por Brasil y las 170 mil personas desplegadas para mantener la seguridad no serán suficientes para garantizar que todo suceda sin problemas para el viajero.

IHS identifica a Natal y Recife (dos de las sedes donde jugará México) como lugares con alta posibilidad de robos y de protestas sociales y laborales, mientras Fortaleza es señalado como lugar difícil de visitar, por ser la séptima ciudad más peligrosa del mundo para Naciones Unidas.

Advierte que algunos hoteles y zonas turísticas de la ciudad están localizados en áreas donde existe un alto índice de criminalidad, por lo que aconseja aumentar la cautela.

La Secretaría de Estado de Turismo de Ceará, el estado brasileño del que Fortaleza es capital, asegura que está previsto que 16 mil 600 mexicanos visiten la capital con motivo del partido estrella del Tricolor, en el que enfrentará a Brasil, el próximo 16 de junio a las 16:00 horas locales.

En entrevista con Notimex, el funcionario de la secretaría José Valdo Mesquita dijo que se prevé que tres mil 200 mexicanos lleguen en vuelos de Aeroméxico, tres mil 500 llegarán en cruceros y barco, mil 200 en autobuses fletados y ocho mil 700 en vuelos internos provenientes de otras ciudades de Brasil como Río o Sao Paulo.

El informe de IHS indica, por otra parte, que las ciudades del sur de Brasil tienen el riesgo añadido de que se produzcan acciones violentas con aficionados agresivos como los “barras bravas” argentinos, a causa de la proximidad del país en la frontera sur de Brasil.

Otro de los problemas en alza son las perturbaciones por las huelgas, en especial después de los últimos cinco días de caos en Sao Paulo a causa del paro de los trabajadores del metro, que amenazan con detener de nuevo sus actividades el día de la inauguración del Mundial.

La posibilidad de que se presenten protestas sociales de carácter general como las vividas en junio de 2013, en el marco de la Copa Confederaciones, sigue presente, pero IHS destaca que es menor respecto al año pasado.

Hay una probabilidad elevada de protestas sociales durante la Copa asociadas al vandalismo, pero las manifestaciones tienden a ser menores de las de junio de 2013”, según el informe, que destaca que Río de Janeiro y Sao Paulo también presentan riesgo de robos violentos.

*Notimex

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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
Getty Images
9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

Getty Images
La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

Getty Images
Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

Getty Images
Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

Getty Images
En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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