Autodefensas de Michoacán siguen armadas, aunque gobierno lo prohíba
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Autodefensas de Michoacán siguen armadas, aunque gobierno lo prohíba

A un mes de la detención de José Manuel Mireles por portación de armas de uso exclusivo del Ejército, dos retenes de autodefensas se alzan a 15 minutos de un operativo federal en Zamora. Michoacán. El mismo Comisionado de Seguridad, Alfredo Castillo, que hace tres semanas negó la existencia de las autodefensas en la entidad, estuvo el miércoles en el municipio sin mencionarlas.
Por Majo Siscar
25 de julio, 2014
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Foto: Majo Siscar

Foto: Majo Siscar

Del hombro derecho le cuelga un cuerno de chivo. Amarrados a la cintura trae seis cargadores de treinta balas cada uno. Cada uno se vacía en 3 minutos si le toca disparar de ráfaga, es decir, si llegan “los mañosos”, como Lalo llama a los miembros del cártel de Los Caballeros Templarios.

Lalo tiene alrededor de 20 años, no llega a un metro setenta de estatura y no llegaría ni a la categoría de peso pluma en un ring de boxeo. Pero se levantó con las autodefensas de Tierra Caliente y ahora es uno de los que está a cargo en el retén del “Texano” en la carretera Zamora-Carapán, a cinco kilómetros del centro urbano. Allí, detrás de una barricada de sacos, seis hombres y una mujer hacen guardias armados con rifles de alto calibre.

Todos vienen de Tierra Caliente. Se foguearon en Tepalcatepec, Apatzingán o Los Reyes y llevan casi ocho meses en Zamora. En el municipio aledaño de Jacona también hay otra decena más. Llegaron correteando a Los Templarios y se instalaron para evitar que regresaran.

Aunque ahí los Caballeros Templarios no llegaron a los niveles de violencia de otros lados, sí cobraban cuotas muy elevadas a los comerciantes. Cada taxi pagaba cien pesos a la semana; en la ciudad hay 700. Los microbuses entre 300 y 500. Del mercado de abastos se dice que recaudaban un millón de pesos semanales.

Los Caballeros Templarios actuaban con total impunidad pese a que desde hace dos años y medio radica en la ciudad el 17 Batallón Militar. Desde que llegaron los autodefensas los zamoranos dejaron de pagar extorsiones y ahora son los propios comerciantes quienes les cooperan a estos hombres armados para que sigan manteniendo alejados a Los Templarios.

­-Uy, aquí los municipales estaban bien metidos con la maña, tampoco les quedaba de otra, pero desde que están los autodefensas ya no tenemos maña- explica un taxista.

-¿Estos son buenos, entonces?

-Pues son el mal menor. A ver hasta cuándo.

A mediados de junio las autodefensas, acompañadas de algunos elementos de la reciente Fuerza Rural de Tierra Caliente y encabezados por Estanislao Beltrán -más conocido como “Papá Pitufo”-,  se enfrentaron con presuntos criminales en un tianguis del centro de la ciudad. Para ello, bajaron acompañados de la fuerza rural de otra ciudad.

Este miércoles 23, el Comisionado para la Seguridad y Desarrollo de Michoacán, Alfredo Castillo, estuvo en Zamora a propósito del operativo federal que intervino el albergue La Gran Familia. Pero no mencionó nada de ninguno de los dos retenes de autodefensas presentes en Zamora y el municipio colindante de Jacona.

Unos días antes, desde la barricada de Zamora, Lalo reconocía que los convoyes de la Policía Federal y el Ejército pasaban y los saludaban. “Nosotros acá revisamos si algún carro es sospechoso, y vigilamos que no vuelvan los mañosos, que ya nos han disparado varias veces desde el cerro. Mientras no bajemos al pueblo con las armas, las autoridades no nos dicen nada. Sólo podemos bajar al pueblo con las armas a la vista, si nos acompaña alguien uniformado de las Fuerzas Rurales”.

Foto: Majo Siscar

Foto: Majo Siscar

Las Fuerzas Rurales son cuerpos creados por el gobierno para integrar a las autodefensas al Estado. Empezaron en Tepalcatepec y la Ruana, Tierra Caliente, y tienen uniformes, camionetas, salario y armas AR-15 desde el 10 de mayo.

En estos municipios, los que no se integraron tuvieron que guardar las armas largas, pero en las zonas de la costa, en algunos municipios de la región aguacatera como Tancítaro y en el noreste del estado como Zamora o La Piedad, siguen empuñándolas.

Sin embargo, el mismo Castillo, negó el pasado 7 de julio que hubiese aún autodefensas de Michoacán. “Ya no existen. Desaparecieron desde el pasado 10 de mayo y ahora son la Fuerza Estatal Rural, eso es lo que debe de quedar claro en este tema”, señaló en Uruapan.

Estas declaraciones se dieron a raíz de la detención del Doctor José Manuel Mireles, otrora vocero de las autodefensas de Tepalcatepec y que se negó a incorporarse a las Fuerzas Rurales. Mireles fue arrestado el 27 de junio por tenencia de armas de uso exclusivo del Ejército ­­­­–cualquiera automática o de alto calibre como las que usan los autodefensas- y posesión de drogas. Junto a él detuvieron a otras 80 personas de La Mira, localidad costera de Lázaro Cárdenas, el puerto de Michoacán. De estas 80 se supone que solo 41 eran autodefensas. Del resto, 12 fueron liberados al pagar una fianza de 12 mil 800 pesos. En la costa, las autodefensas han hecho bloqueos durante semanas para exigir la liberación de sus presos. Castillo insistió que las manifestaciones de simpatizantes de las otrora autodefensas son simplemente eso, manifestaciones que se dan, pero eso no quiere decir que dichas personas sean propiamente autodefensas”.

“En toda la costa seguimos habiendo autodefensa, en la sierra, por todos lados. El pueblo tiene la solución y si el gobierno hiciera una alianza con las autodefensas, recuperaríamos la paz”, alega Gildardo Ruiz, representante de los productores agrícolas de Coahuayana, municipio costero limítrofe con Colima.

Mientras tanto, Mireles cumplirá el domingo un mes detenido y está recluido en el penal de alta seguridad de Hermosillo, Sonora. Su esposa, Ana Valencia, asegura que está aislado pero que lo tratan bien. Y alega que sus armas estaban registradas. “Detuvieron al doctor porque dicen que quebrantó la ley, pero fuera o lejos de quebrantarla ayudó al pueblo michoacano a levantarse y limpiar el estado. Les ahorró miles de pesos al gobierno en federales y soldados”, espeta. De igual manera Valencia criticó que la creación de las Fuerzas Rurales fue “para dividir al pueblo” y reconoció que los civiles armados que no se integraron a ellas siguen operando.

Desde Zamora, Lalo dice que los autodefensas siguen teniendo presencia en casi todas las regiones de Michoacán. Ni él ni sus compañeros se quisieron integrar en las Fuerzas Rurales. Se llevan con los uniformados, pero prefieren mantenerse al margen del gobierno.

Nosotros estaremos aquí hasta que se vaya la delincuencia y luego nos retiramos, yo tengo un taller mecánico, él huertas y aquí cada quién tiene su oficio”, explica Lalo y se levanta la gorra. Al ver su cabello rasurado confiesa que se rapó en solidaridad con Mireles. “Tenemos razones para estar aquí, e hicimos en un año lo que el gobierno no pudo hacer en muchos, cuando nos demuestren que sí pueden, nos retiramos”, espeta.

Además de Mireles, alrededor de 250 autodefensas de diferentes municipios michoacanos siguen presos, según informo Ana Valencia.

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Cómo se forman los huracanes y por qué son tan frecuentes en México, Estados Unidos y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
30 de agosto, 2021
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Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, esta área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10 km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene por qué tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan a los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks/Nasa/Xyklone
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van a toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Gráfico de localización del anticiclón de Bermudas-Azores

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la misma lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa este de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

En el Pacífico Este, a pesar de que es una zona más activa que el Atlántico Norte, tocan tierra menos huracanes.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, ,sin embargo, en que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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