"El dictamen de telecom abre la puerta para la creación de monopolios", advierten
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"El dictamen de telecom abre la puerta para la creación de monopolios", advierten

Tras la adición de un artículo transitorio, se permite que las empresas tengan más del 50% de los usuarios en los servicios que integran a los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión; es decir, televisión abierta y restringida, radio, telefonía celular y fija.
Por Tania L. Montalvo
2 de julio, 2014
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Antenas de telecomunicaciones. Foto: Manuel Ureste.

Antenas de telecomunicaciones. Foto: Manuel Ureste.

El proyecto de dictamen sobre la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones abre la puerta para que haya un monopolio en cada uno de los servicios que son parte de los sectores de radiodifusión y telecomunicaciones, es decir, en televisión abierta, radio, televisión restringida, telefonía celular y telefonía fija.

Según lo establecido en el documento que este miércoles 2 de julio se comienza discutir en Comisiones del Senado, en esos servicios, cualquier empresa puede tener más del 50% de los usuarios o de la audiencia sin que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) tenga facultades para impedirlo o imponer restricciones.

En el artículo noveno transitorio, añadido en el proyecto de dictamen, se establece que la única firma que no podrá seguir creciendo será aquella que sea declarada preponderante en el sector de telecomunicaciones o en el de radiodifusión, pero para el caso de los servicios (televisión abierta, radio, televisión restringida, telefonía celular y telefonía móvil) hay camino libre para la concentración. En este caso, la restricción aplica para América Móvil, que ya en marzo del año pasado, fue declarada con más del 50% de los usuarios en telecomunicaciones.

“El proyecto establece que la preponderancia es por sector, es decir, en telecomunicaciones y en radiodifusión. Y con el transitorio se deja abierta la puerta para que las empresas que no dominan en el sector completo creen monopolios en los servicios que integran a cada sector”, dijo en entrevista Irene Levy, presidenta de la asociación civil Observatorio de las Telecomunicaciones en México (Observatel).

Más allá de la preponderancia, otros ‘focos rojos’

En el proyecto de dictamen también se establece que los concesionarios que presten el servicio de radiodifusión cuenten con una “defensoría de audiencias”, pero contrario a lo que solicitan organizaciones civiles y académicos, se permite que los derechos de los usuarios sean defendidos por los mismos medios de comunicación, es decir, que éstos sean juez y parte cada vez que se les acuse de una violación.

En el tema de accesibilidad para personas con discapacidad, los senadores proponen contar con servicios de subtitulaje, doblaje al español o lengua de señas mexicana (LSM) sólo “en algún segmento de al menos uno de los programas noticiosos de mayor audiencia”.

En este sentido, el artículo 43 señala que en tres años, las señales de los concesionarios de uso comercial que cubran más del 50% del territorio  y también las televisoras del Estado deben tener LSM o subtitulaje oculto en la programación de las 18 a las 24 horas. Mientras que el artículo 44 señala que la “defensoría de audiencias” deben implementar, en 90 días, accesos para recibir quejas.

No se incluye un plan de trabajo para que eventualmente toda la programación ofrezca subtitulaje o doblaje ni la posibilidad de que en el país se ofrezca el servicio de retransmisión IP que permite la comunicación entre una persona con discapacidad auditiva y un oyente a través de un call center.

Los senadores ofrecen en el proyecto de dictamen que los usuarios con discapacidad soliciten “equipos terminales que tengan funcionalidad, programas o aplicaciones que permitan la accesibilidad”, pero no establecen obligatoriedad de los concesionarios de responder ni un tiempo específico para hacerlo.

Sobre financiamiento para medios públicos y sociales, el proyecto de dictamen indica que para no crear “una competencia desleal en la industria” se permitirá acceder a recursos sólo cuando esto no provoque “distorsiones al mercado de la radiodifusión comercial”.

Las concesionarias públicas y sociales podrán acceder a venta de espacios publicitarios cuando éstos provengan de entes públicos federales que destinarán el 1% de su presupuesto de comunicación social a este fin. En el caso de entidades y municipios, se podrán armonizar sus leyes para que también destinen ese porcentaje.

Asimismo, en el artículo 218 se establece que corresponde a la Secretaría de Gobernación y no al Instituto Federal de Telecomunicaciones “ordenar, autorizar, supervisar, clasificar, coordinar y/o sancionar aspectos relacionados con contenidos en radiodifusión”.

“Con la iniciativa gana Televisa”

Independientemente de la diversidad de temas que integran esta legislación, desde que el presidente Enrique Peña Nieto entregó en marzo pasado su iniciativa de ley secundaria, la negociación se centró en el tema de preponderancia.

La postura del gobierno federal y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es que las empresas preponderantes —con más del 50% de la audiencia o usuarios—deben declararse sólo por cada uno de los dos sectores: telecomunicaciones y radiodifusión; pero otros legisladores como Javier Corral del Partido Acción Nacional (PAN) o Zoé Robledo del Partido de la Revolución Democrática (PRD) están a favor de que sea por servicio, es decir, qué empresa domina en telefonía celular, telefonía fija, televisión restringida, televisión abierta o radio.

En el proyecto de dictamen finalmente se estableció en el artículo 262 que el Ifetel deberá determinar quiénes son los preponderantes sólo en los sectores de radiodifusión y de telecomunicaciones y elimina la posibilidad de que ésta dominancia sea declarada por servicio.

A ello se suma el artículo noveno transitorio que dice así: En tanto exista un agente económico preponderante en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, con el fin de promover la competencia y desarrollar competidores viables en el largo plazo, no requerirán de autorización del Instituto Federal de Telecomunicaciones las concentraciones que se realicen entre agentes económicos titulares de concesiones, ni las cesiones de concesión y los cambios de control que deriven de éstas (…).

Actualmente, la compra o concentraciones de empresas se puede realizar tras la autorización del Ifetel —o antes a través de la Comisión Federal de Telecomunciaciones— con la finalidad de que haya una instancia encargada de revisar que la transacción no dañe la competencia.

Pero para el sector de telecomunicaciones en particular, si se aprueban estas nuevas reglas, la única empresa que no podrá seguir creciendo en cada servicio de ese sector es América Móvil de Carlos Slim, pues en marzo pasado el IFT la declaró preponderante.

“Hay un actor que se beneficia directamente de esta medida: Televisa. En televisión restringida, un servicio que es parte del sector de telecomunicaciones, tiene actualmente más del 60% de suscriptores y acaba de comprar Cablecom, con lo que puede seguir creciendo en el servicio. Pero como en telecomunicaciones el preponderante del sector es América Móvil, con este artículo noveno transitorio, Televisa tiene la puerta abierta para seguir creciendo en televisión restringida aunque ya domine el servicio, pues el preponderante del sector de telecomunicaciones no son ellos, es América Móvil”, explicó Irene Levy, académica de la Universidad Iberoamericana.

Pero además de eso, si la legislación secundaria se aprueba y promulga con las reglas sobre los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión y sus servicios, Televisa tiene argumentos para echar atrás la declaración de preponderancia que tiene desde este año en televisión abierta.

Según el Ifetel, en el servicio de televisión abierta Televisa es preponderante con el 70% de la audiencia, pero si la dominancia se mide por sector de radiodifusión como establece el proyecto de dictamen, se tendría que sumar lo que la empresa de Emilio Azcárraga tiene en el servicio de radio.

“Si se suma la audiencia que acumula en radio sólo tiene el 35% del mercado en el sector de radiodifusión. El argumento de Televisa para no ser declarado preponderante en radiodifusión es que el Ifetel no puede dividir en dos subsectores ese sector (televisión abierta y radio), tiene que medir sumando las audiencias de radio y de televisión y eso hace que no sea preponderante y tenga oportunidad de, como una sola empresa, seguir creciendo y concentrando audiencia en diferentes servicios”, agregó Levy.

Para la aprobación de la legislación secundaria se requiere del voto de la mitad más uno de los 128 senadores. El PRI cuenta con 54 senadores que apoyarán el proyecto con la preponderancia por sector, más otros siete del Partido Verde Ecologista de México; por lo que sólo hacen falta cuatro legisladores más.

Este martes, la bancada del PAN no pudo ponerse de acuerdo para votar en bloque en contra de la preponderancia por sector, por lo que de los 38 legisladores que tiene en la Cámara alta, hay 16 que podrían apoyar el proyecto de dictamen bajo las condiciones actuales.

A continuación, Animal Político te presenta el dictamen completo que discutirán los senadores.

 

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Cuarentena por el coronavirus: por qué el tiempo parece pasar volando cuando estamos confinados

Puede que los días se te hagan largos, pero si miras atrás, te parecerá que en realidad el tiempo ha pasado volando. Esta sensación está vinculada, principalmente, a cómo creamos los recuerdos.
25 de mayo, 2020
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Reloj y calendario

Getty Images
En cuarentena se hace difícil distinguir los fines de semana de los días de labor.

Cuando una parte del mundo ha comenzado a relajar las medidas de confinamiento, muchos reflexionan sobre lo rápido que parece haber pasado el tiempo durante la cuarentena.

Esto no es lo que muchos de nosotros esperábamos cuando nos comunicaron que nuestras vidas se volverían mucho más restringidas, y que estábamos a punto de pasar semanas aburridos, confinados en nuestras casas.

Es muy temprano para contar con investigaciones sobre la cuestión, pero no son pocos los que coinciden en que el tiempo se les pasó volando, y las razones son varias.

Una de las razones es que creamos experiencias subjetivas del tiempo, y eso no siempre se correlaciona con lo vemos en el reloj o el calendario.

Un almuerzo de 20 minutos con un amigo se van volando, mientras que los 20 minutos que pasamos esperando a un tren que viene con retraso pueden parecer interminables, aunque el tiempo sea el mismo.

Menos recuerdos

Nosotros estimamos el paso del tiempo de dos maneras: de forma prospectiva (cuán rápido pasa ahora mismo) y retrospectivamente (cuán rápido pasó la semana o la década pasada)

Durante el confinamiento, aquellas personas aisladas de sus amigos, familia y su trabajo han tenido muchas horas vacías por delante.

La gente ha encontrado todo tipo de soluciones creativas para pasar el tiempo —hornear pan, plantar semillas, grabar videos— pero, inevitablemente, cuando pasas todos los días y noches en casa, los días empiezan a parecerse entre sí.

Muchos descubren que les cuesta diferenciar entre los días de labor y los fines de semana.

Imagen que ilustra el paso del tiempo

Getty Images
En la cuarentena, como todos los días se parecen bastante entre sí, tendemos a crear menos recuerdos.

Esta confusión de días idénticos nos lleva a crear menos recuerdos nuevos, lo cual es crucial para nuestro sentido de percepción del tiempo.

Los recuerdos son una de las formas en la que juzgamos cuánto tiempo ha pasado.

Cuando te vas de vacaciones por una semana a un lugar nuevo, el tiempo pasa rápido porque todo es nuevo, pero cuando regresas, miras hacia atrás y ves que has creado tantos recuerdos nuevos, que sientes muchas veces que has estado de vacaciones más de una semana.

Lo opuesto puede pasar en cuarentena.

Aunque los días se sientan lentos, cuando llegas al fin de semana y miras hacia atrás, y estimas retrospectivamente cuánto tiempo ha pasado, has creado menos recuerdos de lo habitual y el tiempo parece haber desaparecido.

Es una versión menos extrema de lo que le ocurre a la gente cuando está en prisión o cuando está enferma.

El tiempo pasa penosamente lento y no ven la hora de que todo se acabe, pero cuando miran hacia atrás, les parece que el tiempo se hubiese contraído.

Todo en un mismo lugar

Claro que mucha gente está más ocupada durante el confinamiento, tratando de superar las dificultades tecnológicas de trabajar desde la casa mientras ayuda a sus hijos con la escolarización a distancia.

A pesar de ello, todas estas nuevas actividades se desarrollan casi en un único lugar, lo cual hace que creen menos recuerdos de lo habitual y sientan que el tiempo se les pasa volando.

Decenas de llamadas de Zoom hechas en el mismo sitio empiezan a fundirse en una, en comparación con la vida real donde vemos a la gente en diferentes lugares.

Conversación por internet

Getty Images
Con todas las conversaciones grupales en formato digital, estas tienden a fundirse en una.

Me pregunto si nuestra percepción del tiempo durante el confinamiento también se ve alterada por la necesidad de vivir más en el presente.

Cuando dejamos vagar a nuestra mente, en tiempos normales soñamos por lo general con el futuro, pero con menos cosas para planear, nuestro horizonte en el tiempo se ha acortado.

Puede que ahora pensemos en los días próximos o en el futuro lejano, cuando imaginamos que todo esto se habrá terminado.

Cuando lleguemos a ese futuro y miremos hacia atrás, a los tiempos del coronavirus, sospecho que nos resultará difícil diferenciar entre los meses de la cuarentena.

Puede que nos acordemos de cuándo nos enteramos de que el virus llegó al país donde vivimos o de cuándo anunciaron la cuarentena.

Este tipo de recuerdos son comunes cuando ocurren eventos grandes.

Pero por la falta de otros marcadores en el tiempo, una vez que comenzó el aislamiento, puede que las semanas siguientes nos resulten difíciles de diferenciar.

El futuro ¿viene o vamos hacia él?

Con frecuencia podemos deducir cuándo ocurrieron distintos eventos tratando de recordar qué estaba pasando en nuestra vida en ese momento (cuando empezamos un nuevo trabajo o salimos para celebrar el cumpleaños de alguien).

Pero cuando apenas puedes salir de tu casa, esas marcas en el tiempo no están allí y todos los días se funden en uno.

Hay una gran diferencia en cómo cada uno de nosotros percibe el tiempo.

En líneas generales, la mitad de nosotros ve el futuro como algo que viene hacia nosotros, mientras estamos quietos, mientras que la otra mitad lo ve como nosotros moviéndonos hacia el futuro.

Puedes descubrir en qué grupo te encuentras con esta pregunta: “La reunión del próximo miércoles adelantó dos días. ¿Qué día será entonces la reunión del miércoles?”.

Aeropuerto

Getty Images
El sitio donde estamos puede influir en la forma en que percibimos el futuro.

La pregunta tiene dos respuestas posibles y no hay una correcta.

Los que se ven a sí mismos como estáticos, con el futuro acercándose hacia ellos, tienden a responder lunes, mientras que los que se ven yendo hacia el futuro tienden a decir viernes.

Aunque la gente tiene por lo general una preferencia instintiva por una respuesta u otra, ciertas situaciones, como los viajes en tren, pueden alterar las respuestas de la gente.

La psicóloga Lera Boroditsky de la Universidad de Stanford, en Estados unidos, descubrió que cuando la gente está en la zona de salidas de un aeropuerto, donde está obligada a esperar, tiende a decir lunes, mientras que si está en la sala de llegadas donde siente que se está moviendo, tiende a responder viernes.

No puedo demostrarlo, por supuesto, pero me pregunto si la cuarentena nos transformará temporalmente más en gente que responde lunes, obligada a esperar a que el futuro se nos acerque.

*Claudia Hammond es autora del libro “Time Warped: Understanding the Mysteries of Time Perception”

*Esta nota se publicó en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original en inglés.


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