Mamá Rosa, entre dos historias
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Mamá Rosa, entre dos historias

El rescate de 438 niños del albergue La Gran Familia en Zamora, Michoacán, y la detención de su fundadora Rosa Verduzco y sus colaboradores por presuntos abusos sexuales, malos tratos y condiciones insalubres; no sólo ha desatado la polémica entre sus partidarios y detractores, también pone de manifiesto la falta de supervisión gubernamental a las estancias infantiles.
Por Majo Siscar @majosiscar
17 de julio, 2014
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En Zamora, cuando los niños se portan mal los amenazan con llevarlos “a dónde Mamá Rosa”. Se refieren al orfanato La Gran Familia que tiene 70 años en el municipio. Su directora y fundadora es Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, una anciana de 82 años que desde los 13, recoge a niños abandonados. La Casa Hogar se fundó en 1954 y en estos 60 años han pasado miles de infantes por ella. En 1973 se convirtió en Asociación Civil y Mamá Rosa, como le llama la chaviza, la levantó con su empeño y la aportación de donantes que van desde los propios zamoranos, a los diferentes niveles de gobierno e incluso fundaciones internacionales renombradas.

Mamá Rosa es una mujer polémica. Mientras alcaldes, gobernadores y hasta los dos expresidentes panistas se tomaban la foto con ella, los zamoranos conocían de su mano dura. “Nos asustaban con llevarnos allí, porque ella era un sinónimo de disciplina, sí parecía un reformatorio, ella tan estricta pero tenía que lidiar con tantos niños, seguro cometió muchos errores, como que les pusiera el apellido de ella, no ha sido todo miel sobre hojuelas, pero yo no veo ese demonio que quieren presentar”, explica José, un zamorano de 30 años cuyos padres cada año daban parte de la cosecha de ciruelas al albergue.

En el refugio se recogían niños sin hogar, algunos incluso direccionados por el propio DIF, u otros que algunos padres entregaban por no poderse hacer cargo o bajo la idea que los disciplinase. Un reportaje disponible en internet, publicado en enero de 1975 en la revista Selecciones del Reader’s Digest ya cuenta cómo Rosa aplicaba tanto afecto como golpes, según lo considerara conveniente. En uno de los pasajes se relata cómo lidió ante un joven que fue a parar al refugio recién salido de un reformatorio que le habló de manera soez:

“-¿Le has hablado así a algún carcelero? ¿Qué sucedió entonces?

-Me dio un puñetazo- repuso el muchacho.

Y ¡zaz! Rosa le asestó un derechazo que le hizo tambalearse”.

Sus conocidos aseguran que era burda y mal hablada, pero jovial y enérgica. “Es un sargento, a ella nada se le atora”, explica con cariño Javier, un zamorano de 58 años que la trata desde que era niño, ya que su familia siempre ha cooperado con el albergue. La banda de música y el coro de la institución iban cada cumpleaños a cantarles “Las Mañanitas” a sus abuelos, en agradecimiento por sus aportaciones. Todavía el sábado pasado, 12 de julio, comió con ella. La mujer llegó vestida como de costumbre, con camiseta de algodón, huaraches y falda de cuadros de donde cuelga la radio con la que se comunica con sus colaboradores. “Ella es una mujer muy humilde, sí tiene una camioneta que le regalaron empresarios pero no tiene ni celular, todo lo que recolectaba era para los niños”, cuenta.

Tres días después de ese almuerzo, un operativo de soldados y policías con armas de alto calibre catearon el albergue y la detuvieron. En un estado como Michoacán, acuciado por el crimen, Rosa y nueve de sus colaboradores están bajo la custodia de la Subprocuraduría Especializada en Investigaciones de Delincuencia Organizada (SEIDO) acusados de secuestro, maltrato infantil y abusos sexuales. “Rosa no es ninguna criminal, puede haber cometido faltas, ¡si uno las comete con sus propios hijos! pero que se resuelvan en los tribunales, no que la traten como una narcotraficante”, alega Javier.

Víctimas denuncian violaciones y maltrato

La PGR ordenó la detención después de integrar una averiguación previa a partir de cinco denuncias de padres que querían recuperar a sus hijos, allí alojados, y no se lo permitían. La misma Verduzco había explicado en ocasiones anteriores que si algún padre le llevaba un niño, les hacía firmar un contrato notarial en qué le otorgaban la custodia y le aseguraban pagos mensuales entre 20 y 40 pesos. Ella alegaba que criar un niño no era un juego y que una vez estaba integrado y recibiendo educación no podían llevárselo de regreso a una familia, en muchos casos, disfuncional. Cuando llegaban bebés o nacían allí dentro, la mujer los reconocía legalmente como suyos y les daba su apellido.

“Hay un descuido tremendo de los padres, ¿cómo dejas a tu hijo en una cárcel? pero hay muchas realidades, gente pobre sin recursos, migrantes,… Y ya que cometieron la falta lo peor estaba por venir. No podían verlos y si lo hacían era vigilados por una cuidadora que no dejaba que hablaran de los abusos”, cuenta María Ampudia, presidenta de la Fundación ¿Y quién habla por mi? que ha coadyuvado en la investigación con la PGR.

Otra de las acusaciones difundidas en los medios es que “La Jefa”, como también era conocida, obligaba a los menores a pedir limosna. Efectivamente los zamoranos recuerdan que cada enero, sacaba a algunos niños e iba casa por casa, empresa por empresa y hasta a los salones de clase a pedir cooperación para su albergue. Bocina en mano iba recitando lo que cada uno le daba como “en una suerte de competencia para captar más fondos”, alega José. El evento estaba tan establecido en el municipio que tenía nombre, “El kilómetro de Plata”. Los niños desfilaban del albergue, la banda de música tocaba, y la mujer anunciaba por el altavoz cuanto cooperaba cada quién. “Hacía relajo, pues. Hace falta mucho dinero para criar a tantos niños”, espeta Javier.

Se estima que por La Gran Familia han pasado unos cinco mil niños. El martes 15 de julio, cuando la Procuraduría General de la República (PGR) cateó el refugio había 600 personas, de los cuales 438 eran menores y otros 10 no han sabido identificar su edad. Cerca de 140 tenían más de 18 años pero algunos alcanzaban los 40 años. Muchas de las personas presentaban síntomas de desnutrición y malos tratos, y el lugar estaba en condiciones de insalubridad. Según Ampudia, no les dejaban marcharse aún y con su mayoría de edad.

“Mira yo sé de 15 adultos que eran discapacitados pero allí tenían cobijo y se sentían útiles ayudando. Otros, pues como en muchas familias, no querían salirse de su casa, pero es mentira que no les dejara salir, yo conozco muchos que allí se criaron y que ahora son profesionistas o se fueron a los Estados Unidos”, cuenta María Luisa Marín, sobrina de Verduzco y odontóloga que trabajó varios años en el refugio.

La PGR tomó declaración hasta ahora de 12 personas del albergue, y cinco de ellas denunciaron haber sido forzadas a practicar sexo oral con alguno de los vigilantes e incluso una dijo haber sido violada y haberse embarazado fruto de las violaciones. También reportan malos tratos y castigos extremos como haber sido encerrados en una celda de castigo durante días sin agua ni alimento. Otra niña asegura que llegó engañada porque Rosa ofreció liberar a su prima a cambio de que ella se quedara, pero cuando ingresó, no dejó salir a ninguna de las dos.

El Procurador, Jesús Murillo Karam, reconoció en conferencia de prensa que “los primeros sorprendidos del tamaño del problema fuimos nosotros” ya que tanto el gobierno local como el Federal ha dado apoyos al albergue. “Considerábamos este centro como uno de los centros en que el que podíamos confiar el cuidado de los menores”, se defendió.

El estado, ¿omiso, cómplice o verdugo?

El mismo expresidente Vicente Fox, cuya esposa, Marta Sahagún es originaria de Zamora y según ella misma reconoce mantiene relación con Verduzco, salió a apoyarla en las redes sociales: “Mamá Rosa solidario contigo, sé que eres fuerte y sé todo el bien que has hecho a miles de niños y jóvenes, ánimo, te mando un fuerte abrazo”, escribió en Twitter.

En la red han circulado fotos de Verduzco con el matrimonio Fox-Sahagún así como con Felipe Calderón y Margarita Zavala. También aparece con los exgobernadores Leonel Godoy y Fausto Vallejo, y los diferentes alcaldes de Zamora y Jacona.

El intelectual Enrique Krauze abogó desde el martes por su presunción de inocencia ya que dijo visitar periódicamente el refugio desde hace más de una década. El historiador Jean Meyer aseguró en el programa Atando Cabos que conduce Denise Merker en Radio Fórmula que estuvo en mayo en el albergue y no vio ninguna situación de insalubridad. Además dijo que la Presidencia donó dinero en este sexenio para mejorar sus instalaciones. La Comisión de Fomento a OSC reporta que entre 2009 y 2013 recibió 820.286 pesos por parte de la Secretaría de Educación Pública y de la de Desarrollo Social. Según el portal Fondos a la vista  que ofrece información institucional y financiera sobre las organizaciones de la sociedad civil el albergue recibió en 2010, donaciones anónimas por 2 millones 54 mil pesos y gastó poco menos de 1.8. Las cifras disponibles de 2009 y 2008 reportan montos similares.

Ante todos estos apoyos, la activista contra la trata de niños, María Ampudia, se pregunta “¿Hasta dónde llegaron a ver? Ella se vendía como generosa, pero por cada niño que atendía había miles de dólares atrás y con ello apoyaba candidaturas”. Al entrar con el operativo la activista se horrorizó por las condiciones en que se encontraba el lugar. “Cuando yo llegué la comida descompuesta pegada en el suelo con cucarachas, la cocina un asco, una bodega con comida podrida, otra con cobijas y zapatos nuevos cuando los niños usaban cobijas orinadas y con piojos, 21 niños en una habitación, un agujero por donde se escapan los niños… Como el peor de los reclusorios, cero dignidad”, explicó ayer 16 de julio desde el mismo albergue vía telefónica.

El orfanato cuenta con dos edificios en un terreno en la salida de Zamora hacia Jacona. Además de la zona habitacional contaba con aulas escolares, una granja de animales y un taller de oficios. Pero al entrar, las autoridades descubrieron que el hogar estaba infestado de plagas, insalubre y con comida en mal estado. María Ampudia asegura que tiene 400 testimonios de niños que denuncian vejaciones.

Ampudia niega que Verduzco pudiera tener en algún momento buena voluntad. “Ella quería causar lástima para obtener más beneficios, su gran ganancia fue el dinero y el poder”, critica. En cambio, desde Zamora, Javier recalca que Rosa es una activista social. “No sólo se hizo cargo de los niños que la sociedad no quería, sino de los que tampoco quería el gobierno. Y creció a miles, claro que no los podía controlar a todos”, aduce. Para José, es inexplicable que el DIF reenviara niños si había estos reportes. “Yo estuve y obviamente no era el paraíso, porque no había los recursos, pero si el mismo gobierno la apoyaba, ¿porqué ahora la quieren lapidar? ¿Se volvió perversa a los 80 años? ¿O es que ahora ya está débil y enferma y tienen que intervenir su legado?”

En el foro que acompaña una nota del diario Cambio de Michoacán sobre la entrega de ropa por valor de 240 mil pesos por parte del alcalde de Zamora en 2011, varios testimonios de muchachos que habían estado internos también denuncian malos tratos, abusos sexuales y mala alimentación. Y a la vez familiares reclaman que no les hacen caso en las instituciones de procuración de justicia.

En entrevista con Milenio Televisión, Rosi Orozco de la organización Unidos contra la trata, apuntó que el problema de fondo es que “no hay interacción entre la sociedad civil y las autoridades”. Orozco señaló que, a excepción del DF, no existe una supervisión planeada de estos orfanatos en el país que asegure las condiciones de una vida digna para los niños. “Muchos de estos refugios empiezan a deteriorarse por la gran cantidad de niños que reciben y la falta de recursos pero no debe tratarse como delincuencia organizada. Hay que supervisar estos refugios y ver como ayudamos como sociedad”, relató. Según sus datos, en la supervisión de los albergues infantiles del Distrito Federal del año pasado, solo el 2% cumplían todos los requisitos que marca la ley.

Las estancias deberían contar con trabajadores capacitados para atender las necesidades de los niños, sin embargo, en este caso, la mayoría de los colaboradores de Rosa eran niños que habían crecido allí y se quedaban, incluso formando su propia familia.

Después de este operativo, la PGR se comprometió a revisar el resto de albergues michoacanos. Murillo Karam reconoció que es una de las averiguaciones que más le ha impactado al “encontrar actitudes verdaderamente inhumanas” y afirmó que más allá de la polémica entre partidarios y detractores actuará “estrictamente con fundamento en evidencias y con el cuidado de quienes son víctimas”.

Mientras tanto, las más de 600 personas rescatas han regresado al albergue, donde son atendidos por el Estado y se les están practicando pruebas de ADN para certificar su identidad. A las afueras del recinto, la televisión muestra padres que buscan a sus hijos hacen guardia junto a jóvenes que aseguran que también crecieron ahí y que “no les fue mal”.

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La gran escasez de productos que afecta al mundo (y por qué puede producirse un efecto látigo)

Autos, madera, muebles, materiales de construcción, comida... muchos productos están agotados por un gigantesco cuello de botella en los envíos internacionales en medio de los cambios que ha provocado la pandemia en el comercio internacional.
13 de agosto, 2021
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Es difícil imaginar que en Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, exista escasez de ciertos productos.

Pero comprar un auto nuevo, muebles o materiales de construcción, dejó de ser una tarea fácil.

En muchos casos los consumidores deben esperar meses antes de conseguir el producto que están buscando.

Es que el atasco en la salida de contenedores desde los principales puertos del mundo está provocando interrupciones intermitentes en las cadenas de suministro.

Y como muchas empresas mantienen los inventarios al mínimo para abaratar costos, cuando ocurren situaciones como éstas, se quedan sin la cantidad de productos necesarios para satisfacer la demanda.

“Algunos consumidores no van a encontrar las cosas que necesitan”, advirtió Neil Sunders, analista de comercio minorista de la consultora GlobalData Retail.

Una demanda que ha crecido en los últimos meses en el contexto de una reactivación económica tras un 2020 que marcó una de las peores recesiones globales de las últimas décadas.

El problema es que con la pandemia se alteró el ritmo del flujo del comercio internacional y cuando aumenta el consumo en varios países a la misma vez, los puertos, las vías oceánicas, los trenes y aviones que transportan los productos no dan abasto.

Como tampoco han dado abasto algunas industrias que producen piezas esenciales para la fabricación de otros productos, como es el caso de los microchips.

Autos, computadoras, muebles, ropa, comida

Justamente la escasez de semiconductores le ha provocado problemas a los fabricantes de autos, computadoras, laptops, celulares o consolas de videojuegos.

“Puede tomar uno hasta dos años antes de que la industria se pueda poner al día con la demanda”, declaró el director ejecutivo de la empresa Intel, Patrick Gelsinger.

Kia Telluride

Getty Images
Algunos autos tienen meses de demora en su entrega.

Lo mismo está pasando con algunos materiales para fabricar ropa, zapatos, comida… la lista es interminable.

Con un equilibrio tan precario, un tifón en China o el cierre de una fábrica en Vietnam por covid-19, genera una especie de caos.

“Nadie puede conseguir nada”, dijo Steve Lamar, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado. “Compra tus regalos de navidad ahora”.

Como muchos contenedores están varados en algunos puertos, el precio de los fletes se ha disparado.

Fábrica de zapatillas

Getty Images
Muchas marcas globales tiene sus fábricas repartidas por Asia. Cualquier interrupción en la cadena genera retrasos en la llegada de productos.

Y algunas firmas como Legwear & Apparel, que fabrica productos para marcas como Puma, Champion y Skechers, confirmó que los costos de los fletes han escalado.

Christopher Volpe, director de Operaciones y Finanzas de la compañía, dijo en declaraciones al diario Washington Post que están pagando unos US$24.000 para enviar contenedores desde Asia a EE.UU., cuando el precio solía ser US$2.000 antes de la pandemia.

Las historias de restaurantes que han tenido que cambiar su menú se repiten todos los días, desde Corea del Sur a Estados Unidos.

Aunque estas sean situaciones excepcionales, la disrupción del comercio internacional es una tendencia.

“Hasta bien entrado 2022”

Algunos vendedores minoristas han dicho que solo tienen suficientes productos para satisfacer la demanda por un poco más de un mes, una situación que implica uno de los más bajos niveles de inventarios desde 1992, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Contenedores en China

Getty Images
Uno de los efectos de la pandemia ha sido la interrupción del equilibrio en las cadenas globales de suministro de productos.

Hay mucha incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en el futuro, más ahora que la variante Delta del coronavirus está propagándose con mayor velocidad.

Las interrupciones en el suministro podrían continuar “hasta bien entrado 2022″, declaró hace unos días el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard.

Según como evolucione la demanda y la oferta, habrá unas semanas en que los consumidores verán escasez de ciertos productos y más tarde serán otros.

En estos días se ha hecho más difícil encontrar materiales de plástico para embalaje, bolsas de papel, carne o aceite para cocinar.

A veces se debe a problemas con el flujo de trenes y camiones, otras veces porque no llegó el envío internacional, o por falta de mano de obra.

Un nuevo desequilibrio

“Creo que el principal efecto de la escasez global de muchos bienes será un mayor desequilibrio de inventarios en el futuro”, dice Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Ante la escasez actual, explica en diálogo con BBC Mundo, las empresas están pidiendo órdenes adicionales o tratando de conseguir sus productos a través de canales logísticos obstruidos.

Fabricación de contenedores

Getty Images
El “efecto látigo” se produce cuando las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

Con el tiempo, cuando los proveedores se pongan al día, “es probable que veamos excedentes en muchas áreas”, apunta.

Es parte del desequilibrio en el sistema.

“Esto sucedió con los rollos de papel higiénico durante el último año. Primero hubo desabastecimientos y luego excedentes”, explica el economista.

Es lo que se conoce como el “efecto látigo” en las cadenas de suministro. Ocurre porque las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

“Otra cosa que será difícil de evitar serán las presiones inflacionarias. Muchos costos de logística han alcanzado récords últimamente y, eventualmente, alguien tiene que pagar por ellos”, señala Shih. “Posiblemente serán los consumidores”.

Y, por otro lado, las empresas más pequeñas que no puedan traspasar los costos, se exponen a una situación crítica en sus finanzas.

Precios de los embarques disparados

En Europa el fenómeno es similar.

Las tarifas de flete desde Shanghái a Rotterdam (Países Bajos) han aumentado hasta 596% en comparación con el precio del año pasado, según las últimas cifras del Drewry World Container Index.

Según cálculos de Bloomberg, los cuellos de botella de la cadena de suministro global han multiplicado las tarifas en las rutas populares hasta seis veces en el último año.

Así, los costos de envío más altos y las dificultades para reabastecer los inventarios rápidamente, argumentan expertos, terminarán afectando a los consumidores en la mayor parte de los países.

Efectos globales que llegan a América Latina

Una situación que ya está dejando huellas en América Latina.

Bodega de productos

Getty Images
Consumidores latinoaméricanos han tenido que esperar meses por algunos productos.

“Nunca había visto algo así”, cuenta Blanca Figueroa desde Chile, una profesora jubilada que hace poco llegó a vivir a su nuevo departamento en Santiago y le ha resultado muy difícil conseguir todos los productos que necesita.

“Es muy difícil comprar. He buscado sillones, mesas, sillas, camas. Para conseguir algunos productos hay que esperar meses“, agrega.

Una situación parecida se vive en otros países de la región.

Por ejemplo en El Salvador, los precios del acero y derivados como el hierro, así como tubos PVC, pintura, solventes y productos a base de plástico han aumentado a causa del incremento en el valor de los envíos internacionales y el alza en el precio del petróleo, en un margen que bordea el 30% o el 50% según el producto.

Es que el sector de la construcción en Latinoamérica ha tenido complicaciones para conseguir varios de los suministros que necesita, tal como ocurre en Estados Unidos.

“Los precios de los fletes marítimos internacionales han pegado mucho y el aumento de la demanda provocó que bajara la capacidad de espacio para estos países en desarrollo”, dijo el gerente de sucursales de Viduc Ferreterías, Danilo Blanco, a El Diario de Hoy.

Trabajadores de la construcción

Getty Images
El sector de la construcción es uno de los más afectados en Latinoamérica.

En México, el valor de los productos de la industria química, el plástico y el hule lideraron el aumento de precios en el país en el mes de julio, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En el caso de los autos usados, también han subido los precios, como ha ocurrido en varios países de la región.

“Estamos viendo un incremento en los precios, tanto por una mayor demanda, como porque no hay vehículos nuevos en el mercado”, dijo Alejandro Guerra, director general de Kavak, una empresa dedicada a la compraventa de autos “seminuevos”, en declaraciones al periódico Expansión.

En diálogo con BBC Mundo, Gerardo Tajonar, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), dijo que las disrupciones en las cadenas de suministros han afectado a varios sectores del país, particularmente la manufactura.

“Las empresas mexicanas no tenían un plan de contingencia, las tomó por sorpresa. Por eso hay que crear estrategias de mitigación de riesgo”.

Trabajadora en fábrica

Getty Images
La manufactura en México ha sentido el impacto de las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global.

El mes pasado, cuenta, el comercio internacional de México (importaciones y exportaciones subió cerca de 30%). Sin embargo ahora, con la llegada de una tercera ola de covid-19, el futuro se vuelve un poco más impredecible.

“A nivel del consumidor yo diría que se ha visto un aumento de precios en bienes más bien suntuarios como autos, productos de diseño, ropa de marcas, pero no en la canasta básica”, agregó.

“Más que escasez,yo diría que hay falta de variedad en algunos productos“.

Quien tampoco ve una perspectiva estratégica global muy clara para enfrentar estas contingencias es Gerard Reinecke, especialista principal en Políticas de Empleo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“El problema con las cadenas globales está influyendo en el empleo, pero aún no tenemos cómo cuantificarlo, es demasiado pronto”, explica.

De todos modos, si las cosas continúan así, los consumidores se verán afectados por precios más altos en algunos productos o tendrán que esperar más tiempo para conseguirlos.

Durante la pandemia, los costos de transporte de las importaciones en Latinoamérica se han disparado. Por ejemplo, el costo del flete de un contenedor entre Shangái y América del Sur antes de la crisis sanitaria era de unos US$2.000 promedio.

Ahora subió a cerca de US$7.000, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Contendedores

Getty Images
El precio de los fletes marítimos en la región se ha disparado.

Según Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, la pandemia ha expuesto las vulnerabilidades de la región, pero también está dando una gran oportunidad para resolver los problemas.

“Tenemos que facilitar la inversión en las cadenas de suministro y aumentar la integración intrarregional”, le dice a BBC Mundo.

Una integración escasa, agrega, considerando que Latinoamérica es una de las regiones menos integradas del mundo, lo cual aumenta la dependencia de la región de los productos importados.

Solo el 14% de nuestro comercio ocurre a nivel intrarregional, comparado con el 59% de Europa y el 41% de Asia Oriental, explica Claver-Carone.

Por décadas los expertos en comercio internacional han recomendado mejorar la integración regional, pero lo cierto es que poco se ha avanzado.

Según Gerard Reinecke, Latinoamérica podría rearticular algunas cadenas a mediano y largo plazo pero, hasta ahora, “no hay muchos indicadores de que eso esté ocurriendo”.

Tal parece que ante el nuevo escenario y la incertidumbre que provoca la variante delta del coronavirus, las empresas y países que no reaccionen a tiempo, o que no tengan la capacidad de asegurar un flujo constante de suministros, pueden comenzar a quedar rezagados.

Quién llevará la delantera

En medio de las alteraciones inducidas por la pandemia, “estamos viendo cambios importantes en la ventaja competitiva internacional“, le dice a BBC Mundo William Lazonick, presidente de la Red de Investigación Académico-Industrial de EE.UU. y profesor de la Universidad de Massachusetts.

Trabajador de empresa tecnológica

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Los problemas logísticos en el comercio internacional pueden cambiar la ventaja competitiva de algunos países.

Cambios en industrias esenciales relacionadas con la aeronáutica, la microelectrónica, los equipos de comunicación, la energía limpia o los productos farmacéuticos.

Es que la escasez global de muchos bienes no solo refleja los efectos de la pandemia y la política de las empresas de mantener inventarios reducidos al mínimo en las últimas décadas.

Refleja también, dice Lazonick, que las principales empresas estadounidenses de alta tecnología han “desperdiciado su liderazgo mundial” y pone sobre la mesa dudas sobre qué tan agresivas han sido algunas empresas en repartir dividendos sin hacer las inversiones necesarias para cuando se producen momentos de emergencia como el actual.


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