Cinco cosas que cambiaron en el mundo con el Canal de Panamá
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Cinco cosas que cambiaron en el mundo con el Canal de Panamá

La gigantesca obra de ingeniería conmemora su centenario. Tuvo sin duda un efecto transformador sobre el planeta, ¿pero qué tiene que ver Barbados, Boeing y la fiebre amarilla en el asunto? BBC Mundo se lo explica.
15 de agosto, 2014
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canal panamaComo la mayor obra de ingeniería de su época y ciertamente una de las más ambiciosas de todos los tiempos, el Canal de Panamá tuvo un efecto transformador sobre el planeta incluso desde antes de que empezara a ser construido.

Pero los impactos más duraderos del paso artificial, que este 15 de agosto celebra el primer centenario de su inauguración, probablemente no sean los que usted se imagina.

Efectivamente, el canal recortó significativamente la distancia entre los puertos de los océanos Atlántico y Pacífico, y revolucionó el comercio mundial al permitir grandes ahorros en tiempo y dinero para un mundo que todavía hoy utiliza los mares para mover la mayor parte de su carga.

Pero, por razones de geografía, solamente afectó un número limitado de rutas. Y, aunque útil, no resultó clave para el desarrollo de Estados Unidos, el país que lo construyó, administró hasta principios de siglo y cosechó durante ese tiempo la mayor parte de sus beneficios.

En cambio al canal se le puede atribuir, sin ninguna duda, la paternidad de la República de Panamá.

Y también desarrollos inesperados como la prosperidad de la isla caribeña de Barbados y el nacimiento del gigante de la aviación Boeing en Seattle.

Aquí, BBC Mundo le presenta una lista de cinco cosas que cambiaron en el mundo por cuenta del Canal de Panamá.

1. Un nuevo país en el mapa de Centroamérica

Durante mucho tiempo una provincia más de la actual Colombia, la independencia definitiva de Panamá se hizo realidad en noviembre de 1903 gracias al interés estadounidense en el proyecto canalero.

Para ese entonces el gobierno de EE.UU. ya había adquirido los derechos de la compañía francesa dueña de la primera concesión, pero no había logrado llegar a un acuerdo satisfactorio con las autoridades colombianas.

El titánico esfuerzo para construir el Canal

Y el impaciente presidente estadounidense Teodoro Roosevelt decidió resolver el impasseapoyando las pretensiones independentistas de los habitantes del istmo, quienes rápidamente pagaron el favor con un nuevo y generoso trato.

Lea también: La lujosa vida de los zoneítas

“No hay nada que sugiera que si EE.UU. no hubiera anclado sus naves en ambas costas de Panamá, impidiendo la llegada de las tropas colombianas, el movimiento independentista panameño habría tenido éxito”, explicó Noel Maurer, coautor de The Big Ditch (“La gran zanja”), una historia política y económica del Canal de Panamá.

“Y es casi 100% seguro, tan seguro como se puede estar cuando se analizan los acontecimientos históricos, que si EE.UU. no hubiera tomado esa decisión Panamá hoy todavía sería parte de Colombia”, le dijo el académico a BBC Mundo.

Los análisis de Maurer en “La gran zanja”, sin embargo, sugieren que durante mucho tiempo la nueva nación no se benefició particularmente del canal excavado en su territorio.

Sería sólo con la entrega del mismo al estado panameño, el 31 de diciembre de 1999, que éste pasaría a convertirse en un verdadero motor de desarrollo para la nación, generando ingresos directos (más de US$8.590 millones desde el año 2000 a la fecha) y múltiples oportunidades.

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2. Progreso para una pequeña isla caribeña

Para muchos será un sorpresa, pero los números de Maurer sugieren que para encontrar el mayor beneficiario del Canal de Panamá hay que moverse unos 2.300 kilómetros hacia el este.

Ahí está la isla de Barbados: actualmente el 51 país más rico del mundo en términos de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y uno de los más importantes centros financieros del Caribe.

Y todo en buena medida gracias a la construcción del canal, pues fue ahí que EE.UU. encontró la mano de obra necesaria para sacar adelante su ambicioso proyecto.

Unos 19.900 barbadenses fueron contratados por el canal (44% de toda la mano de obra empleada en la construcción). A ellos habría que sumar unos 25.000 emigrantes por cuenta propia, procedentes de una isla cuya población apenas superaba los 150.000 habitantes.

Y la prosperidad llegó no sólo por las remesas enviadas de regreso a casa sino por su impacto sobre el mercado laboral local, que tuvo que empezar a pagar mejores salarios, incorporar mujeres y tecnificar la industria azucarera, principal actividad económica de la isla.

Según Maurer, una consecuencia significativa de todo esto fue un dramático aumento en el número de pequeños propietarios y el rápido crecimiento del sector bancario.

Y “el dinero de Panamá” también ayudó a consolidar un sistema de seguridad social de Barbados, que en 1921 ya cubría al 94% de la población y sirvió para elevar significativamente su nivel educativo, transformando a la isla para siempre.

3. Campaña modelo de salud pública

No fue sólo la tecnología y un diseño mejor adaptado a la difícil geografía panameña lo que permitió a EE.UU. triunfar ahí donde habían fracasado los franceses.

Igual de importante fue su habilidad para acabar con la malaria y la fiebre amarilla, enfermedades que diezmaron a los trabajadores de la malograda aventura francesa.

Y aunque el vínculo entre mosquitos y enfermedades ya había sido identificado algunos años antes por el cubano Carlos Finlay –y los principios para controlar el contagio puestos en práctica en Cuba durante la guerra hispano-estadounidense de 1898– sería su exitosa aplicación en Panamá la que terminaría dándole visibilidad mundial al modelo.

Los números hablan por sí solos: se estima que en las labores de construcción del canal fallecieron en total 25.609 personas.

Pero 22.819 de estas muertes se produjeron durante la administración francesa, en su mayoría por las enfermedades que EE.UU. lograría combatir tan efectivamente más tarde.

Y el mérito corresponde fundamentalmente al epidemiólogo estadounidense William Gorgas, quien anteriormente había estacionado en Cuba y fue el encargado de diseñar la campaña de salud pública más ambiciosa de su tiempo

Para Maurer, el esfuerzo por erradicar la malaria y la fiebre amarilla sería la principal contribución del proyecto canalero a Panamá, luego del canal mismo. Y las lecciones aprendidas en el proceso beneficiaron a todo el mundo.

4. Un imperio… pero de la aviación

No es un secreto que, desde el inicio, Estados Unidos concibió el Canal de Panamá como una pieza fundamental para su consolidación como potencia mundial tanto en el plano económico como militar.

Pero los números de Maurer sugieren que el canal no fue un factor fundamental en la expansión estadounidense de inicios del siglo XX, a pesar de que el país del norte recibió el grueso de sus beneficios financieros: equivalentes al 0,2% de su Producto Interno Bruto anual de durante las primeras dos décadas.

El canal, sin embargo, sí tuvo un efecto transformativo sobre ciertas regiones, sobre todo el noroeste estadounidense, que logró aumentar considerablemente el mercado interno para su producción maderera.

Y esas ganancias fueron las que permitieron a William Boeing, en ese entonces presidente de una maderera en el estado de Washington, empezar una pequeña compañía aérea y sostenerla en sus primeros momentos.

“Para la Segunda Guerra Mundial, Boeing ya había cambiado dramáticamente la economía en el aérea de Seattle”, apunta Maurer.

“Sin el Canal de Panamá, toda la región del noroeste de EE.UU. y una parte importante de Canadá se hubieran desarrollado mucho más lentamente, y en una forma muy diferente a como lo hicieron”.

5. Aprovechando el crecimiento de China

El de Seattle no es el único ejemplo de una región transformada gracias a la construcción del Canal de Panamá. Y las ventajas tampoco se limitaron a Estados Unidos.

Entre los primeros beneficiarios, por ejemplo, también se destacan Chile y Japón, gracias al abaratamiento del transporte de sus productos hasta la costa este de EE.UU. y, en menor medida, hacia la Europa atlántica.

Y el canal ha servido como un potenciador del boom económico de China, facilitando su aprovechamiento por parte de países como Argentina, Brasil e incluso regiones de Estados Unidos.

“La demanda de carbón, por ejemplo, ha disminuido mucho en Estados Unidos. Pero el Canal de Panamá está permitiendo a muchas regiones productoras de carbón exportar su producto al este de Asia”, indicó Maurer.

“No es lo mejor para el planeta, pero es bueno para los mineros del este de EE.UU.”, le dijo a BBC Mundo.

Y aunque el impacto del canal sobre productos como la soya brasileña no es tan dramático (pues las necesidades de China garantizan la demanda, más allá del canal), Maurer cree que los costos que habría que enfrentar en ausencia del canal hubieran reducido y ralentizado elboom en la demanda de commodities que tanto ha beneficiado a Latinoamérica.

“No se puede decir que sin el Canal de Panamá las cosas serían completamente diferentes, pero muchos cambios seguramente se habrían producido más lentamente”, concluyó el académico.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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