¿Cómo llega un joven occidental a convertirse en yihadista?
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¿Cómo llega un joven occidental a convertirse en yihadista?

La decapitación de James Foley en manos de un yihadista con aparente acento británico en Irak abrió el debate sobre el creciente reclutamiento de jóvenes occidentales para la yihad. BBC Mundo investigó cómo es ese proceso.
23 de agosto, 2014
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En esta foto del 8 de agosto de 2014, combatientes curdos Peshmerga apuntan sus armas durante ataques aéreos contra milicianos del grupo Estado Islámico afuera de la ciudad de Irbil, en el norte de Irak. (AP Foto/ Khalid Mohammed)

En esta foto del 8 de agosto de 2014, combatientes curdos Peshmerga apuntan sus armas durante ataques aéreos contra milicianos del grupo Estado Islámico afuera de la ciudad de Irbil, en el norte de Irak. (AP Foto/ Khalid Mohammed)

El caso de James Foley, reportero estadounidense secuestrado en Siria y asesinado por un combatiente supuestamente británico de la organización islamista Estado Islámico (EI, previamente conocido como ISIS), no sólo dejó perplejo al gobierno de Barack Obama.

También al gobierno británico encabezado por David Cameron, que tiene a sus servicios secretos tratando de determinar la identidad del asesino, su relación y contactos con Reino Unido.

El tema puso en la agenda mediática una realidad en la que las policías europeas llevan trabajando años, pero que hasta ahora no había tenido la exposición pública y trascendencia diplomática que adquirió tras la decapitación de Foley: miles de los combatientes de la yihad –guerra santa- en Medio Oriente son ciudadanos europeos.

Dada la dificultad de rastrear, no hay cifras oficiales. Sin embargo, a diciembre de 2013 habían entre 3.300 y 11.000 yihadistas extranjeros peleando en Siria, según datos del Centro Internacional de Estudios de la Radicalización (ICSR, según sus siglas en inglés) vinculado a King´s College London.

Se estima que entre un 30% y un 40% de los actuales combatientes extranjeros que pelean hoy por establecer un califato islámico en Siria e Irak proceden de países occidentales, como Francia, Bélgica, Reino Unido, Alemania y los países nórdicos.

Pero, ¿cómo llega un joven occidental a pelear la “guerra santa”?.

BBC Mundo le preguntó a los expertos.

Perfil de un yihadista

Según una investigación realizada por la Policía de Nueva York y señalada por varios expertos como una de las más completas para entender el fenómeno de la radicalización de jóvenes occidentales, los aspirantes a convertirse en militantes islamistas, comparten varias características: son hombres musulmanes entre 18 y 35 años. La mayoría se había convertido –o comenzado a practicar el Islam- recientemente y no habían partido como fanáticos.

El estudio investigó a quienes estuvieron involucrados en cinco de las principales operaciones yihadistas en Occidente: los ataques a Madrid (2004), Londres (2005), el grupo Hofstad en Holanda y los ataques frustrados de Australia (2005) y Toronto (2006).

Si bien la investigación se centró en al Qaeda, varios de los militantes de este grupo, así como de su vertiente siria, Al Nusra, han abandonado sus filas para apoyar la causa de Estado Islámico.

Y los expertos coinciden en que estas características son extrapolables a los yihadistas occidentales actuales.

Lea también: Por qué Estado Islámico se volvió más peligroso que al Qaeda

Una de las características mencionadas en el estudio que más llaman la atención tanto de policías como de investigadores es que generalmente los jóvenes yihadistas de Occidente pertenecen a la segunda o tercera generación residente en el país occidental de origen. Es decir, sus padres o abuelos son inmigrantes.

Segunda generación “no integrada”

“Hay un patrón común en la segunda generación de hijos de inmigrantes. Comparten la misma experiencia, incluso si nacieron dentro de la comunidad musulmana”, le explica a BBC Mundo Stefano Bonino, de la Universidad de Durham, experto en la propagación del Islam en Reino Unido.

Estos jóvenes pueden venir de familias con contextos musulmanes más moderados o haberse convertido.

“Los padres de los que se radicalizaron generalmente no eran muy religiosos”, explica Milena Uhlmann, investigadora de la Universidad Humboldt de Berlín, experta en conversión y radicalización.

Según Uhlmann, existe una característica que se repite en varias de las familias de los yihadistas que provienen de padres o abuelos inmigrantes: trataron de integrarse, de suavizar su contexto para no tener problemas en la sociedad donde se insertaron.

Sin embargo, especialmente después de los ataques a las Torres Gemelas, las sociedades occidentales no terminaron de aceptar como propias a las comunidades musulmanas.

“Sus hijos sienten que hay algo que está mal, que sus padres fallaron en el esfuerzo. Porque no están completamente integrados y se sienten estigmatizados por ser musulmanes”, explica la investigadora alemana.

“Viven entre dos culturas: la del país de origen de su familia, dentro de casa, y la del país donde viven, puertas afuera”, complementa Bonino.

“Estos jóvenes están decepcionados de Occidente. Utilizan el Islam como un medio para posicionarse contra su estatus de ‘occidentales’. No obtuvieron lo que querían, no se sintieron en casa ni tuvieron un sentido de pertenencia”, le dice Uhlmann a BBC Mundo.

“Irse a pelear la yihad a Siria es una forma de retribución. Ya no necesitan su contexto anterior”, explica la experta.

Lea también: Cómo un joven de origen chileno acabó en la yihad en Irak

El proceso de reclutamiento

La desadaptación y la desilusión con su entorno occidental son sólo el punto de partida.

En general, los yihadistas extranjeros tuvieron un acercamiento a la religión a través de amigos musulmanes durante su adolescencia.

Un estudio sobre la principal célula yihadista alemana, la Célula Sauerland, señala que la conversión o reorientación al Islam más radical de sus fundadores –quienes planearon un ataque fallido en Alemania- ocurrió en la adolescencia, la mayoría durante un periodo de rebeldía por problemas familiares y apoyado por amigos cercanos practicantes.

“Existe una especie de epidemia social. Si te metes a un grupo que apoya ese tipo de ideas y quieres ser parte de él, tienes que apoyar sus creencias. Si ellos apoyan la yihad, tú tendrás que adoptar ese discurso”, asegura Bonino.

En el camino hacia una vertiente más radical del Islam, muchos de los futuros yihadistas viven una experiencia decisiva: conocen a un líder carismático, que los introduce y, en muchos casos, los convence.

Aparecen estos líderes con carisma, que se acercan a jóvenes muchas veces cuando están más vulnerables y que parecen ser los únicos que los “aceptan incondicionalmente” en una sociedad bastante poco acogedora, ante los ojos de los jóvenes en vías de radicalización, según explica Linda Alzaghari, directora de Minotenk, un centro de investigación noruego experto en minorías políticas.

Linda se convirtió al Islam y es practicante de esta religión. Tanto ella como los otros expertos aclaran que la gran mayoría de los musulmanes no son ni radicales ni violentos y que hay muchos, como la propia Linda, que viven sus creencias de una forma completamente compatible con el mundo occidental.

Sin embargo, el reclutamiento de jóvenes occidentales para la yihad es una realidad creciente dentro de los países europeos. Grupos como Al Qaeda, EI o Al Nusra cuentan con reclutadores en varias de estas naciones. Y se estima que de los europeos peleando en Siria e Irak, Bélgica es el que más combatientes tiene en proporción a su población, mientras Francia el con mayor número de ciudadanos.

Los reclutadores generalmente se acercan a comunidades de jóvenes musulmanes distribuyendo copias gratuitas del Corán. En estos acercamientos, aprovechan de mostrarles su interpretación específica del Islam

“La idea de un líder carismático es siempre una explicación”, señala Bonino, quien además dice no sorprenderse de que los potenciales yihadistas tengan trastornos de personalidad tendientes a la violencia, pero que no se manifiestan a no ser que sean gatillados por su entorno.

Redes sociales: la yihad del siglo XXI

Una de las herramientas más poderosas de la propaganda radical son las redes sociales.

“Las redes sociales tienen un gran papel porque ponen a personas en vías de radicalizarse en una posición susceptible a un contexto radical o ideológico. Mientras más se expongan a esta narrativa, más probable es que se permeen”, asegura Uhlmann.

Son las redes sociales las que han permitido que quienes buscan difundir la información de la yihad se junten con quienes están interesados en averiguar sobre el tema.

Linda Alzaghari ha estudiado con detención el fenómeno del discurso ideológico y la propaganda a través de redes sociales en el proceso de reclutamiento de jóvenes yihadistas.

“Hay una retórica de deshumanización del enemigo, son perros e infieles, no tienen ningún valor como seres humanos, por lo que deben ser asesinados lo antes posible”, le explica a BBC Mundo.

Desde Oslo, Linda le muestra a BBC Mundo varias imágenes de la propaganda de ISIS, hoy denominado Estado Islámico.

“Es interesante la utilización de varias referencias de la cultura popular occidental en su propaganda. Con referencia a películas de Hollywood o incluso, humor”, explica la experta.

Esta modernización de la guerra santa, volviéndola accequible para todos quienes quieran unirse, no es al azar.

“Las redes sociales han vuelto a los radicales menos jerárquicos, más efímeros”, concluye Bonini.

grupos yihadistas

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“No queda nada”: tropas rusas llegan a Mariúpol, ciudad devastada por los bombardeos

La estratégica ciudad portuaria de Mariúpol ha vivido semanas de asedio de las tropas rusas, a las que se acusa de atacar indiscriminadamente a la población civil.
19 de marzo, 2022
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“No queda nada del centro de la ciudad. No hay un pequeño pedazo de tierra en la ciudad que no tenga señales de guerra”.

Así es como el alcalde de Mariúpol, Vadym Boichenko, describe a la BBC lo que está pasando en esa estratégica ciudad portuaria del sureste de Ucrania que ha estado durante dos semanas bajo el asedio de las tropas de Rusia.

“Los combates de tanques y ametralladoras continúan”, dijo Boichenko este viernes.

Más del 80% de los edificios de viviendas están dañados o destruidos, y el 30% de ellos no podrán ser restaurados.

A tres semanas de la invasión rusa, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, hizo un nuevo llamado para que haya conversaciones significativas de paz y seguridad “sin demora” con Moscú.

“Esta es la única oportunidad para que Rusia reduzca el daño de sus propios errores”, dijo Zelensky en su discurso transmitido este viernes.

Una mujer frente a un edificio dañado en Mariúpol

Reuters
El 80% de los edificios de viviendas en Mariúpol ha sufrido daños, según el alcalde.

Pero horas antes, en una gran concentración en un estadio en Moscú a la que asistieron obligados muchos empleados del gobierno, según pudo constatar la BBC, el presidenteruso Vladimir Putin pronunció un discurso que celebraba los avances en Ucrania.

“Sabemos lo que tenemos que hacer a continuación”, dijo a la multitud. “Definitivamente llevaremos a cabo todos los planes que hemos hecho“.

Los sobrevivientes del teatro

Más temprano, Zelensky informó que hasta este viernes se habían rescatado 130 sobrevivientes del sótano del icónico Teatro Regional de Arte Dramático de Mariúpol que fue atacado.

Pero aseguró que cientos más permanecían atrapados.

Los civiles estaban allí cuando Rusia bombardeó el teatro el miércoles.

El ayuntamiento dijo que hasta el momento los rescatistas habían encontrado a una persona gravemente herida, pero no se conocían muertes.

En la ciudad también fue atacado un hospital infantil.

https://www.youtube.com/shorts/Lz2dn0LAW80

Yulia Yashenko estaba refugiada con sus padres en el teatro, pero salieron hacia a la ciudad de Lviv la noche anterior a los bombardeos.

“La ciudad está siendo borrada de la faz de la tierra”, le dijo a la BBC la joven de 28 años.

“Nuestra casa fue quemada por la artillería. Disparan por toda la ciudad, se usa cada arma. Hay humo negro por todas partes. Hay cuerpos por todas partes y no hay nadie para recogerlos”, lamentaba.

“Es sólo el destino que estemos vivos…. Pudimos haber muerto en cualquier momento. No debería ser así. Díganle al mundo lo que está pasando”, añadió.

Yulia Yashenko

BBC
Yulia Yashenko y su madre en Lviv.

Dentro del teatro

Kate, de 38 años, y su hijo de 17, pasaron 10 días en el sótano del teatro luego de que su casa quedara destruida por los ataques rusos.

Madre e hijo estaban apretados en las oscuras habitaciones, pasillos y vestíbulos del edificio con docenas de otras familias.

Algunas mujeres, explicó, llevaban bebés de menos de seis meses. Dormían en camas improvisadas hechas con las partes blandas de los asientos del auditorio distribuidas en el piso.

Las partes de madera de los asientos fueron cortadas y utilizadas como leña para cocinar. Durante horas los edificios alrededor del teatro fueron dañados o destruidos gradualmente.

“Sabíamos que teníamos que huir porque pronto sucedería algo terrible“, le dijo Kate a la BBC. Un día antes del ataque, ella y su hijo también huyeron del lugar.

“Subimos a un automóvil mientras bombardeaban el teatro y el área”, a pesar de que el sitio estaba claramente marcado como un refugio civil, con la palabra rusa “niños” escrita en el suelo en letras grandes.

“El primer día después de lograr salir, no podía hablar. Todos llorábamos. Pero ahora ya no nos quedan lágrimas. No creo que este dolor desaparezca nunca”.

El calvario para escapar

El presidente Zelensky dijo que los bombardeos rusos impidieron que las autoridades de la ciudad establecieran corredores humanitarios efectivos hacia la ciudad sitiada.

En largas filas de vehículos y gente, los civiles tienen que pasar por al menos una docena de puestos de control de las tropas rusas para huir de Mariúpol.

Se estima que todavía hay más de 300.000 civiles atrapados en la ciudad portuaria.

“Volvemos a recordar a ciertos líderes occidentales que esto será una derrota moral para ellos… a menos de que Ucrania no reciba armas avanzadas”, señaló Zelensky.

Tropas rusas entre una fila de vehículos en Mariúpol

Reuters
Los rusos controlan las salidas de la ciudad.

El corresponsal de seguridad de la BBC, Gordon Corera, dice que funcionarios occidentales han visto que las confrontaciones han llegado a un punto muerto en los últimos días, pero con “algunos combates bastante feroces” en las áreas en disputa.

“El fracaso del plan original de Rusia había llevado a cambiar su enfoque. Los obligó a tener que reorganizarse y reagruparse”, dijo Corera citando a los funcionarios.

Una de las fuentes dice que las fuerzas rusas tienen “una enorme cantidad de municiones de artillería” que podrían permitirles montar un “bombardeo” que dure semanas o incluso más.

Mariúpol “permanece aislada”, aunque con una “fuerte resistencia de los ucranianos”, aseguró un alto funcionario de defensa de EE.UU. en una nota para la prensa.

“Seguimos viendo fuertes bombardeos allí. Los ucranianos están defendiendo la ciudad”, añade.

Un tanque del bando ruso en Mariúpol

Reuters
Las tropas rusas y los grupos aliados aún tienen mucho poder de artillería.

Mariúpol, un símbolo del sufrimiento de los civiles

Lyse Doucet, corresponsal internacional en jefe, Kiev

Durante los últimos dos días, los equipos de rescate han estado sacando personas de los restos del teatro Mariúpol.

El elegante edificio, un hito cultural, ahora está en ruinas, pero se cree que su búnker subterráneo protegió a más de 1.000 personas, principalmente mujeres y niños, que se refugiaron allí.

El presidente de Ucrania, Volodymr Zelensky, ha confirmado ahora que se han recuperado 130 supervivientes, pero cientos más siguen atrapados.

Acusó a Rusia de deliberar arrojar una bomba en el teatro, lo cual Moscú niega.

Pero las fuerzas rusas han bombardeado y rodeado Mariúpol durante semanas, impidiendo que entre la ayuda que se necesita desesperadamente y evitando que la gente salga.


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