Con tanta agua en el mundo, por qué se avecina una crisis
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Con tanta agua en el mundo, por qué se avecina una crisis

Casi dos millones de personas se mueren al año por falta de agua potable. Y es probable que en 15 años la mitad de la población mundial viva en áreas en las que no habrá suficiente agua para todos.
Por BBC Mundo
24 de agosto, 2014
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Mojarras, lisas, róbalos, y una amplia variedad de moluscos, son obtenidos  diariamente por pescadores de Tonalá, Chiapas. Foto: Cuartoscuro.

Mojarras, lisas, róbalos, y una amplia variedad de moluscos, son obtenidos diariamente por pescadores de Tonalá, Chiapas. Foto: Cuartoscuro.

Casi dos millones de personas se mueren al año por falta de agua potable. Y es probable que en 15 años la mitad de la población mundial viva en áreas en las que no habrá suficiente agua para todos.

Nuestro planeta contiene más de mil millones de billones de litros de H2O, pero poca se puede tomar.

Más del 97% del agua en la Tierra es salada. Dos tercios del agua dulce está retenida en glaciares y capas de hielo polar. De lo que queda, la mayor parte está atrapada en el suelo o en acuíferos subterráneos.

Eso deja disponible para la mayoría de los seres vivos una fracción mínima.

Y la humanidad no sólo la necesita para tomar: casi todo lo que hace involucra al agua de alguna manera.

¿Cuánto usa usted?

Es difícil imaginarse cuán alto es el consumo individual, si uno sólo piensa en lo que toma o lo que gasta duchándose o lavando la ropa. Pero hay un uso “escondido”: el agua que se necesita para cultivar la comida que comemos y hacer los productos que usamos y consumimos.

El total del requerimiento global de agua al año es de más de cuatro billones de litros al año, y las fuentes naturales del precioso líquido ya no dan abasto.

¿Cuánto gastamos con lo que hacemos y en producir lo que consumimos?

Gráfico

 

Fuente: AY Hoekstra and MM Mekonnen, 2012; MM Mekonnen and AY Hoekstra, 2011; AK Chapagain and AY Hoekstra, 2007 and MM Mekonnen and AY Hoekstra, 2010

Si se acaba

Sequía

Desde hace tiempo sabíamos que la escasez de agua potable amenazaba con convertirse en un grave problema para todo el mundo.

Cerca de una de cada diez personas en el planeta –casi 800 millones– no tiene acceso a fuentes seguras.

El Foro Económico Mundial y otras instituciones calculan que para 2030 habrá una demanda 40% más alta, que el planeta no podrá suministrar.

Eso afectará la agricultura, lo que aumentará los precios de los alimentos.

Y, como señala el geólogo Ian Steward, no es difícil imaginarse que si no se encuentra una solución pronto, la posibilidad de que estallen guerras por agua dulce es alta.

Para limpiar el agua sucia

Agua limpia y sucia

Los científicos han ideado una gama de tecnologías que podrían ayudar a lidiar con la crisis del agua.

Una forma de abordarla es usando botellas especiales para limpiar el agua sucia y tornarla en potable. Las botellas contienen unos filtros de tamaño nanométrico que pueden remover las bacterias y virus. Pero algunos contaminantes –como el plomo– se pueden colar. No obstante, las botellas se han utilizado con éxito en operaciones de rescate.

Otra opción es la conocida como “destilación por compresión de vapor”, en la que se calienta el agua sucia para que se convierta en vapor y condensarla como agua potable.

Atardecer en el mar

“Agua, agua por doquier, ni una gota para beber”… a menos de que se le quite lo salada.

Así que purificar el agua sucia es posible, pero es costoso e ineficiente.

La solución más simple podría ser sencillamente mejorar la manera en la que administramos lo que tenemos. En los países en desarrollo, por ejemplo, se pierden 45 millones de metros cúbicos de agua dulce al día por fugas subterráneas.

Y, ¿qué tal si se pudiera usar agua del mar en vez de agua dulce? En 2009, unos científicos reportaron que habían desarrollado unos cultivos que toleraban la sal.

O quizás, hay una alternativa mejor…

Tornar el agua del mar en agua dulce, ¿la solución mágica?

Gráfico

La desalinización parece ser la mejor solución para la crisis, pero no es tan simple como suena.

En la naturaleza, el proceso llamado ósmosis hace que el agua se mueva a través de una membrana semipermeable desde áreas con concentraciones bajas de sal a áreas de alta concentración.

Para desalinizar, tiene que ocurrir lo opuesto.

Se requiere mucha presión para forzar al agua a pasar por la membrana en la dirección contraria, lo que implica un gasto de energía alto que, además, resulta costoso.

Para que la desalinización se convierta en una alternativa viable, se necesita o mucha energía barata o la manera de hacer que el proceso sea más eficiente.

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Mucormicosis, el raro y peligroso "hongo negro" que afecta a pacientes de COVID-19 en India

Aunque un funcionario del gobierno señaló que "no hay un brote grande", un número creciente de casos de mucormicosis están siendo reportados en todo el país, con consecuencias devastadoras para muchos pacientes.
11 de mayo, 2021
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El sábado por la mañana, el doctor Akshay Nair, un cirujano oftalmológico que vive en Bombay, se preparaba para operar a una mujer de 25 años que se había recuperado, tres semanas antes, de una infección de covid-19.

Ya en cirugía, la paciente, que es diabética, estaba siendo atendida por un especialista en oído, nariz y garganta.

El experto le estaba insertando un tubo en una de las fosas nasales y estaba extrayendo tejidos afectados por mucormicosis, una infección fúngica rara y peligrosa que ataca agresivamente la nariz, los ojos y, algunas veces, el cerebro.

A ese paso le seguiría un procedimiento de tres horas, a cargo del doctor Nair, para sacarle un ojo.

“Le quitaré el ojo para salvarle la vida. Así es como funciona esta enfermedad”, me dijo el doctor Nair.

En medio de una segunda ola mortal de covid-19 que asola India, los médicos están reportando una serie de casos vinculados con esta afección también llamada el “hongo negro” entre pacientes que ya se recuperaron de la covid-19 o están en ello.


¿Qué es la mucormicosis?

La mucormicosis es una infección muy rara causada por la exposición a hongos de la familia de los mucorales, que se hallan comúnmente en el suelo, las plantas, el estiércol y las frutas y verduras en estado de descomposición.

“Es omnipresente y se encuentra en el suelo y el aire e incluso en la nariz y la mucosidad de las personas sanas”, indica Nair.

Afecta los senos paranasales, el cerebro y los pulmones y puede ser potencialmente mortal en personas diabéticas o gravemente inmunodeprimidas, como pacientes con cáncer o personas con VIH/sida.


Los médicos creen que la mucormicosis, que tiene una tasa de mortalidad general del 50%, puede estar desencadenada por el uso de esteroides, un tratamiento que salva la vida de los pacientes de covid-19 que se encuentran en estado crítico.

Los esteroides reducen la inflamación en los pulmones causada por covid-19 y parecen ayudar a detener algunos de los daños que pueden ocurrir cuando el sistema inmunológico se acelera para combatir el coronavirus.

Pero también reducen la inmunidad y aumentan los niveles de azúcar en la sangre tanto de pacientes diabéticos como no diabéticos que contraen covid-19.

Se cree que esta disminución de la inmunidad podría estar provocando estos casos de mucormicosis.

“La diabetes reduce las defensas inmunológicas del cuerpo, el coronavirus las exacerba y luego los esteroides, que ayudan a combatir la covid-19, actúan como combustible para el fuego”, explica Nair.

“Es una pesadilla dentro de una pandemia”

El médico, que trabaja en tres hospitales de Bombay, una de las ciudades más afectadas por la segunda ola, dice que en abril ya vio a unos 40 pacientes con la infección fúngica.

Prueba de covid-19

Getty Images
Los esteroides son un fármaco esencial para salvar la vida de los pacientes con covid-19.

Muchos de ellos eran diabéticos que se habían recuperado de covid-19 en sus casas. A 11 de ellos se les tuvo que quitar quirúrgicamente un ojo.

Entre diciembre y febrero, solo seis de sus colegas en cinco ciudades (Bombay, Bangalore, Hyderabad, Nueva Delhi y Pune) informaron de 58 casos de la infección. La mayoría de los pacientes la contrajeron entre 12 y 15 días después de haberse recuperado de covid-19.

El concurrido Hospital Sion de Bombay ha registrado 24 casos de infección por estos hongos en los últimos dos meses, en comparación con los seis casos que se reportan aproximadamente cada año, según la doctora Renuka Bradoo, jefa de la división de oído, nariz y garganta del ese centro médico.

Once de ellos perdieron un ojo y seis murieron. La mayoría de sus pacientes son diabéticos de mediana edad que fueron atacados por el hongo dos semanas después de recuperarse de la covid-19.

“Aquí, ya estamos viendo dos o tres casos por semana. Es una pesadilla dentro de una pandemia”, me dijo la especialista.

“Este año es algo diferente”

En la ciudad sureña de Bengaluru, el doctor Raghuraj Hegde, un cirujano oftalmológico, cuenta una historia similar.

Jornada de limpieza en Bombay.

EPA
Bombay es una de las ciudades más afectadas en la segunda ola de India.

Ha visto 19 casos de mucormicosis en las últimas dos semanas, la mayoría de ellos son pacientes jóvenes. “Algunos estaban tan enfermos que ni siquiera pudimos operarlos”.

Los médicos dicen que están sorprendidos por la gravedad y la frecuencia de esta infección fúngica durante la segunda ola, en comparación con algunos casos durante la primera ola del año pasado.

Nair dice que no se había encontrado con más de 10 casos en Bombay en los últimos dos años. “Este año es algo diferente”, dice.

En Bangalore, el doctor Hegde nunca había visto más de uno o dos casos al año en más de una década de práctica.

Los pacientes que padecen la infección por estos hongos suelen tener síntomas de congestión y sangrado nasal, hinchazón y dolor en el ojo, párpados caídos, visión borrosa y, posteriormente, pérdida de la misma.

También se pueden presentar manchas negras de piel alrededor de la nariz.

Los médicos dicen que la mayoría de sus pacientes llegan tarde, cuando ya están perdiendo la visión, y tienen que retirar quirúrgicamente el ojo para evitar que la infección llegue al cerebro.

En algunos casos, los pacientes han perdido la visión en ambos ojos. Y en casos raros, los doctores tienen que extirpar el hueso de la mandíbula para evitar que la enfermedad se propague.

“No hay un brote grande”

El único fármaco eficaz contra la enfermedad es una inyección intravenosa antifúngica, que cuesta 3.500 rupias (US$48) la dosis y que debe administrarse todos los días por ocho semanas.

Mujer a la que se le hace la prueba

Getty Images
La segunda ola de coronavirus está causando estragos en India y la crisis se ha agudizado por la falta de oxígeno e insumos en muchos lugares del país.

Una forma de detener la posibilidad de contraer la infección por hongos es asegurarse de que a los pacientes con covid-19, tanto los que están bajo tratamiento como los que se han recuperado, se les administre la dosis correcta de esteroides durante el tiempo idóneo, explica el Rahul Baxi, un especialista en diabetes radicado en Bombay.

El experto indica que trató a unos 800 pacientes diabéticos con covid-19 el año pasado, y ninguno de ellos contrajo la infección por hongos. “Los médicos deben cuidar los niveles de azúcar después de que los pacientes sean dados de alta”, me dijo el doctor Baxi.

Un alto funcionario del gobierno señaló que “no hay un brote grande“. Sin embargo, es difícil decir por qué un número creciente de casos de mucormicosis están siendo reportados en todo el país.

“La variante del virus parece ser virulenta, elevando el azúcar de la sangre a niveles muy altos. Y, extrañamente, la infección por hongos está afectando a muchos jóvenes”, indica el doctor Hegde.

Su paciente más joven el mes pasado fue un hombre de 27 años, que ni siquiera era diabético. “Tuvimos que operarlo durante su segunda semana de covid-19 y quitarle el ojo. Es bastante devastador”.


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