El multimillonario negocio que abre la reforma energética en México
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El multimillonario negocio que abre la reforma energética en México

¿De qué tamaño es el negocio de la energía en México? Es una pregunta que muchos se formulan después que el presidente Peña Nieto promulgó las leyes secundarias de la Reforma Energética, que abre al libre mercado la explotación de hidrocarburos y electricidad.
Por Alberto Nájar / BBC Mundo
12 de agosto, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

¿De qué tamaño es el negocio de la energía en México? Es una pregunta que muchos se formulan después que el presidente Peña Nieto promulgó las leyes secundarias de la Reforma Energética, que abre al libre mercado la explotación de hidrocarburos y electricidad.

En un país que durante 76 años mantuvo un monopolio estatal en petróleo, gas y electricidad, y donde prácticamente todos sus habitantes sólo conocen a dos proveedores gubernamentales de estos servicios, parece natural la inquietud sobre las nuevas reglas.

Es un mercado con muchas ganancias: según el Departamento de Comercio de Estados Unidos en el primer semestre de este año las ventas de crudo de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) a ese país, su principal cliente, fueron de US$14.500 millones.

Y el año pasado la paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) vendió energía por más de US$13.000 millones a las industrias, comercios y grandes empresas del país, sin contar los ingresos por el servicio a 37,3 millones de hogares.

“Nada que festejar”

Hay que quitarnos la idea de que la Reforma Energética va a generar crecimiento en el corto plazo, eso no es cierto“: Luis Serra, CIDAC.

Éstas son dos de las áreas que con la Reforma Energética se abren al capital privado, pero de acuerdo con la Secretaría de Energía las posibilidades de aumentar la explotación de gas y petróleo, así como distribuir gasolina y otros hidrocarburos pueden crear un mercado mayor al actual.

En el año previo a la promulgación de la Reforma uno de los temas más debatidos fue el destino de Pemex, una de las 15 petroleras más grandes del mundo y con un valor de US$326.000 millones. Las autoridades aseguran que la existencia de la paraestatal está garantizada.

Miriam Grunstein, académica del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), compara la situación actual del país con un enorme pastel (torta) del que muchos quieren un trozo.

Los críticos de la Reforma Energética, como Miguel Barbosa, senador del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), dicen que “no hay nada que festejar” en México.

Otros como Luis Serra, del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) creen que el negocio no será para todos. “Hay que quitarnos la idea de que la Reforma Energética va a generar crecimiento en el corto plazo, eso no es cierto”, asegura. “La Reforma está pensada para generar condiciones que promuevan crecimiento económico en el mediano y largo plazo”.

Gasolina

De acuerdo con Pemex los recursos prospectivos de hidrocarburos del país son mayores a 100.000 millones de barriles. La cifra incluye los yacimientos probados y posibles de crudo en aguas someras, tierra y en mar profundo.

También contempla los mantos de gas natural y shale, como se conoce al metano atrapado en formaciones de piedra lutita y que se extrae por el sistema de fractura hidráulica o fracking, su nombre en inglés.

El valor de las reservas no se conoce, pues varía según las condiciones del mercado internacional de hidrocarburos.

Se trata de un potencial al que sólo la paraestatal tiene derecho pero según autoridades y especialistas ahora el escenario será distinto. Mediante varios tipos de contratos o licencias los nuevos competidores de Pemex podrán explotar yacimientos conocidos o los que descubran, y quedarse con las ganancias tras pagar impuestos.

Es uno de los aspectos polémicos del negocio, pues según críticos como el senador Alejandro Encinas, del PRD, las empresas que exploten hidrocarburos tendrán la posibilidad de deducir fiscalmente sus pérdidas, y pagar un promedio del 21% de sus ganancias, menos que el resto de los contribuyentes obligados a entregar la tercera parte de sus ingresos.

La Secretaría de Energía, por su lado, afirma que en todos los casos el Estado mexicano recibirá por lo menos el 50% de las ganancias de la explotación de hidrocarburos.

Pero el crudo y gas son una parte del nuevo sistema energético. En la Reforma también se abre la puerta para la venta de gasolina, actualmente reservada a Pemex y sus franquicias que suman 10.564 gasolineras en todo el país.

Especialistas creen que éste es uno de los mercados donde la competencia tiene más posibilidades: de acuerdo con la gubernamental Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y algunas investigaciones periodísticas, muchos de los negocios alteran las bombas de gasolina para entregar menos combustible del que cobran.

La participación de empresas distintas a las franquicias de Pemex puede modificar el escenario. Es un negocio que implica la venta de 187 millones de litros de gasolina al día, con un valor de US$65.000 millones al año.

Electricidad

Otra parte del negocio es el abasto de electricidad, que genera y vende la CFE con dos excepciones: en Baja California Norte la paraestatal compra la energía a California, Estados Unidos, pero la revende a los usuarios mexicanos.

También permite que particulares como la cadena estadounidense Walmart y otras empresas generen su propia electricidad, pero no les autoriza a vender la energía que no utilicen. En estos casos compra los sobrantes de la producción y los distribuye en su red de usuarios.

Con la Reforma Energética el escenario puede cambiar. Las nuevas reglas abren la competencia en el abasto a grandes consumidores como industrias, comercios y otros negocios que según la Comisión Reguladora de Energía representan el 59,5% de las ventas totales de la CFE, lo que en 2013 representó ingresos por US$13.000 millones.

La paraestatal mantendrá el monopolio del servicio a los casi 38 millones de usuarios domésticos, la mayoría de los cuales cuentan con subsidio en sus tarifas por la energía.

Estos clientes generan menos del 20% de los ingresos de la paraestatal, pero representan a casi el total de los mexicanos que viven dentro de su territorio.

Es un nicho donde el capital privado está excluido, lo cual genera inquietud en especialistas como Luis Serra. “La gran promesa de la Reforma Energética es bajar las tarifas eléctricas, y eso no va a suceder porque no vamos a generar competencia en el sector”, advierte.

Un tema en que coinciden organizaciones empresariales como el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios: los efectos de las nuevas reglas se sentirán, por lo menos, dentro de cinco años.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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