Ellas también quieren ser ‘googlers’
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Ellas también quieren ser ‘googlers’

Los datos son dramáticos: la presencia de mujeres en el mundo de la tecnología es casi anecdótica. De haberlas, las hay, pero son pocas y tienen que lidiar con una brecha de género que avergüenza – o debería avergonzar – a las grandes compañías de internet.
Por Yorokobu.es
10 de agosto, 2014
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Foto: Yorokobu.es.

Foto: Yorokobu.es.

Los datos son dramáticos: la presencia de mujeres en el mundo de la tecnología es casi anecdótica. De haberlas, las hay, pero son pocas y tienen que lidiar con una brecha de género que avergüenza – o debería avergonzar – a las grandes compañías de internet.

Solo hay mirar las cifras. Esas compañías que se han metido en nuestras vidas en forma de buscadores o redes sociales tienen un problema y, al menos, lo reconocen. No es sólo que los consejeros delegados sean hombres – salvo Marissa Mayer, mandamás de Yahoo -, sino que además la distribución de sus empleados por género son para echarse las manos a la cabeza.

Para no aburrir con porcentajes, un solo dato antes del gráfico de la vergüenza: ninguna de las grandes compañías de internet (a excepción de eBay) tiene entre sus empleados a más de un 40% de mujeres.

Distribución por género de los empleados de las grandes compañías tecnológicas

Estos datos, que ya son preocupantes de por sí, todavía van a peor si nos fijamos solamente en los puestos técnicos, los que ocupan ingenieros e ingenieras. Distribución por género de los empleados que ocupan un puesto técnico en las grandes compañías tecnológicas

Razones se pueden buscar las que se quieran, y en el caso de la tecnología es sencillo. El principal argumento que esgrimen las grandes compañías es la falta de mujeres interesadas en la ingeniería,en ser ‘googlers’ y el mundillo geek.

Es, hasta cierto punto, cierto. Sin ir más lejos, en España, solo el 15% de los estudiantes matriculados en ingeniería informática son mujeres. Así que, sí, una de las razones por las que hay muchos más hombres que mujeres en empresas como Facebook o Google es porque a la mayoría no les interesa mucho el mundo de la programación.

Por suerte, hay un buen puñado de iniciativas que pretenden aumentar la presencia de mujeres en el masculino mundo de los desarrolladores, tratando de acercar el código al sector femenino, sobre todo a las niñas y a las chicas jóvenes. Se trata de organizaciones sin ánimo de lucro que, a través de muy diversas actividades, pretenden dar visibilidad a las mujeres que ya se dedican a esto de la programación y, además, asegurar un futuro informático en femenino.

No son pocas estas iniciativas aunque, mayoritariamente, se concentran en Estados Unidos. Con proyectos como Girls Who Code, Girl Develope It, Ladies Learning Code o Women Who Code, las mujeres norteamericanas ponen en práctica aquello de que el movimiento se demuestra andando: conferencias en las que se comparten experiencias personales, cursos, premios, proyectos para llevar el código a los institutos… Cualquier idea es buena para poner en órbita el sector femenino dentro del universo informático.

Lo curioso es que algunas de estas iniciativas están financiadas por las mismas compañías que contratan a más hombres que a mujeres. Parece que quieren acabar a toda costa con una brecha de género que les avergüenza o, al menos, dar la imagen de que hacen todo lo que pueden.

Por ejemplo, gigantes como Microsoft, HP, Intel o Google colaboran con el Centro Nacional para las Mujeres y la Tecnología de la Información, una de las grandes instituciones que luchan por la igualdad entre hombres y mujeres en este sector. Pero es que, además, los de Mountain View cuentan también con un proyecto propio para acercar el código a las más pequeñas: Made With Code, una iniciativa no exenta de polémica porque eso de enseñar código entre tintes rosas y unicornios es, además de remilgado, poco igualitario. Vamos, que Google parece empeñada en encasillar al sector femenino en «cosas de mujeres». Mal punto de partida.

Otras iniciativas mucho más específicas, encaminadas también a romper barreras y acercar a las mujeres al desarrollo, son Girls Make Games y Black Girls Code. Luchan por objetivos mucho más concretos, contra problemas mucho mayores y, por lo tanto, por soluciones que están mucho más lejos.

Por una parte, Girls Make Games organiza unos campamentos de verano que se llevan a cabo en varios puntos de Estados Unidos, Europa (Reino Unido, Polonia y Dinamarca) y hasta en lugares como Dubai o Melbourne, y en los que las chicas se introducen en el diseño y la programación de videojuegos.

Quizás suene raro eso de adolescentes invirtiendo sus veranos en aprender el arte de crear videojuegos, pero si hay machismo entre los jugadores, ¿no va a haberlo entre los desarrolladores? Obviamente sí. Según los datos que ofrecen desde Girls Make Games, si bien el 47% de los jugadores son mujeres, tan solo hay un 12% de mujeres dentro de la industria de los videojuegos.

Por otra parte, la lucha que llevan a cabo desde Black Girls Code es propia de mujeres ninja. Todo un combo mortal eso de mezclar código, brecha de género y racismo. Como se intuye por el nombre, el proyecto pretende «demostrarle al mundo que las chicas negras pueden programar y hacer mucho más», tal y como se puede leer en su web.

Si luchar por un hueco para las mujeres en el mundo de la programación es más que necesario, solo hace falta conocer un par de datos más para ver la necesidad de luchar por un hueco para las mujeres – y en general todas las personas – que no son blancas.

En Twitter, los empleados negros representan solo el 2%, en Google tan solo el 1%… Por supuesto, en ambas compañías la mayoría blanca es aplastante: en la red social hay un 59% de empleados blancos, en el buscador un 60% y en Facebook un 57%. En otras palabras: ser mujer y querer dedicarse a la programación sin ser blanca es más complicado que cazar un dragón en lo alto del Everest.

Pero ahí están ellas, detrás de todas esas iniciativas, remando para derrumbar la barrera de género que existe en el sector. Si alguien puede hacerlo no serán las grandes compañías, y tampoco las startups; serán las propias mujeres, que habrán luchado por algo que debería estar garantizado: tener las mismas oportunidades que los hombres.

Lea la nota original en Yorokobu.es.

Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición, de itupictures y Erik (HASH) Hersman*

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Si ya tuve COVID-19, ¿es necesario que me vacune?

A un año de pandemia y pocos meses de vacunación, cada vez se sabe más sobre cuáles son las formas más ventajosas de inmunizar a la sociedad.
5 de marzo, 2021
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Si una persona se contagió con coronavirus hace dos meses y otra persona se vacunó hace exactamente el mismo tiempo, ¿cuál de las dos está más protegida?

La pregunta bien podría parecer un problema matemático, pero se aproxima al razonamiento del que parten expertos y autoridades médicas para definir qué tan necesario es vacunar contra la covid a aquellos que ya pasaron la infección.

Con los problemas de distribución en varias regiones, decidir quién necesita dos dosis, una o ninguna es vital para conseguir que más personas estén protegidas cuanto antes, lo que implica menos muertes y hospitalizaciones.

Un estudio reciente de la revista británica The Lancet “razona” que haberse infectado por coronavirus ofrece tanta protección como una sola dosis de una vacuna.

Esto significa que muchos pacientes solo necesitarían una de las dos dosis requeridas por varios fabricantes de vacunas. De ser así, los países podrían repartir sus dosis con más eficiencia.

España, por ejemplo, aplazó seis meses la vacunación a los menores de 55 años que ya han pasado la enfermedad.

De la misma forma, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador anunció en diciembre que aquellos que ya pasaron la infección no recibirían la vacuna de forma inicial.

A la par que evoluciona la pandemia, también lo hacen las recomendaciones sanitarias. Por ello todas estas guías varían frecuentemente.

Pero, ahora mismo, ¿es recomendable vacunarse si ya hemos pasado la infección por covid-19?

Realización de prueba PCR a una paciente.

Getty Images
Varias investigaciones analizan la posibilidad de solo dar una dosis a las personas que ya han pasado la enfermedad.

“La protección más completa posible”

La respuesta más directa a la pregunta anterior es sí. ¿Por qué?

“Porque lo ideal es tener la protección más completa posible”, dice a BBC Mundo José Manuel Bautista, catedrático del departamento de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid en España.

“Las vacunas han demostrado funcionar muy bien, con porcentajes de protección superiores al 90% y son un indicador más fiable. Las infecciones de la enfermedad son muy heterógeneas”, añade el académico.

Esto quiere decir que en dos personas sanas de la misma edad, la infección por coronavirus puede dejar niveles de protección distintos.

Vacunación en una residencia de ancianos en Mallorca, España.

Getty Images
Sacar conclusiones universales sobre qué funciona y qué no con las vacunas no es recomendable, dado que la respuesta puede ser distinta según el grupo de edad.

Por no hablar de las diferencias entre pacientes sanos y aquellos más vulnerables como ancianos o con dolencias crónicas. Es por ello que sacar conclusiones universales ahora mismo es prematuro y los expertos recomiendan más seguimiento.

Por lo tanto, Bautista estima conveniente que los infectados también se vacunen, para que “se estabilice la respuesta inmunitaria y sea protectora”.

En este sentido, el experto también considera que pensar en alternativas como dar una sola dosis a los que ya pasaron la enfermedad ayudaría a contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que acusan regiones del mundo como la Unión Europea y América Latina, por ejemplo.

¿Y si se le da una sola dosis a los infectados?

Una vez aclarado que a pesar de superar la infección sigue siendo conveniente vacunarse, algunos científicos y gobiernos debaten sobre la posibilidad de retrasar la inoculación o solo ofrecer una dosis a esos pacientes.

Las autoridades se basan en que, según estudios recientes, una persona que recibe las dos dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo, adquiere una protección similar que otra que, tras pasar la infección, recibe una dosis única del mismo fabricante.

Jeringuillas apiladas.

Getty Images
Definir la mejor estrategia de vacunación puede contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que sufren varios países.

Esto es porque en las vacunas bidosis, la primera funciona para crear la protección y la segunda para reforzarla y hacerla más duradera.

“Una sola dosis de vacuna puede cumplir la función de reforzar la protección si el individuo ya tiene inmunidad natural por haberse infectado”, explica a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido.

Esto, agrega el experto, “puede ser útil pero no necesariamente requerido”.

“Dependerá de cuánto refuerzo natural también hayas desarrollado por exponerte al virus en tu comunidad”, complementa Tang.

Entonces, ¿quién está más protegido? ¿Vacunados o infectados?

Como suele ser habitual en las ciencias médicas, no hay respuestas absolutas.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, asegura a BBC Mundo que ambos casos estarían protegidos.

Otro asunto es saber cuánto duraría esa protección. En este caso influye mucho cuánto durará la protección natural por coronavirus y cuánto la ofrecida por las vacunas.

No ha habido mucho tiempo para analizar esto, dado que apenas llevamos un año de pandemia y pocos meses de vacunación.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, confía en que la protección de las vacunas “dure años”.

Tang, por otra parte, asegura que “habitualmente una infección produce una respuesta inmune más amplia y duradera que una sola dosis de una vacuna. Por ello es necesario complementar la inoculación con una segunda”.

Claro que, al infectarse, uno también se arriesga a ser hospitalizado o enfermar de gravedad, por lo que lo ideal, por supuesto, es protegerse a través de la vacuna.

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0&feature=emb_title

Otra cuestión a considerar es cuán eficaz será la protección si aparecen nuevas variantes del patógeno que mermen la eficacia de los inmunizadores.

Bautista considera que por mucho que mute una variante, al menos próximamente no debería afectar la protección contra formas graves de la enfermedad, aunque se requieren más estudios para aclararlo.

Mientras, García Rojas opina que “el único escenario que debe plantearse ahora mismo es vacunar lo más que se pueda. Y ser conscientes de que en un futuro pueda ser necesario revacunarnos en la medida que los fabricantes modifiquen sus inmunizadores contra nuevas variantes”.


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