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En 2013, 47 agresiones a mujeres periodistas; 20% más que en 2012
Las agresiones a reporteras ligadas a su trabajo suman 185 desde 2002. Trece mujeres periodistas han sido asesinadas desde 2002. Además de persistir en la impunidad, las comunicadoras agredidas tienen que soportar el sexismo de las autoridades y de sus propios medios, señala Comunicación e Información de la Mujer.
Por Majo Siscar @majosiscar
14 de agosto, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Cuarenta y siete reporteras fueron agredidas por su trabajo en 2013 y otras 39 en 2012. Esto supone un incremento de 20% en un año. Así lo revela el Informe Impunidad, Violencia contra Mujeres Periodistas presentado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC). Pero si nos remontamos a los datos de 2002, cuando CIMAC empezó a recopilar información, las denuncias de violencia por parte de mujeres relacionadas con la labor informativa han crecido un 23%. En 13 casos la agresión ha llegado hasta el asesinato. Si las sumamos a los hombres, desde el año 2000 hay 79 periodistas asesinados.

Como con sus compañeros varones, la mayoría de las agresiones quedan en la impunidad, pero además, deben enfrentar los prejuicios sexistas de las autoridades cuando acuden a ellas y de los propios medios que reportan sus agresiones, según señala Lucía Lagunes, coordinadora de CIMAC. “Las investigaciones judiciales sobre delitos contra mujeres periodistas se caracterizan por ser deficientes, realizarse con sesgos sexistas y violar el debido proceso; como consecuencia, las agresiones o actos de violencia no se esclarecen y los culpables no son castigados”, estipula el informe.

De los 86 casos de agresiones documentadas entre 2012 y 2013, el 64% de los agresores eran funcionarios públicos. El 56% de las periodistas violentadas eran reporteras y un 15.1% fotógrafas. Seis de cada 10 colaboraban en prensa escrita frente a un 1% que colaboraba en televisión. Mientras en el caso de los hombres la mitad de los agredidos cubrían nota roja y de seguridad; en el caso de la mujeres, la mitad de ellas tenían como fuente asignada la política y el 23% llevaba entre manos investigaciones sobre corrupción.

Todas las agresiones presentaron violencia psicológica y en la mitad de los casos también física. En tres casos reportaron violencia sexual. Pero además, según el informe, “las comunicadoras son víctimas de violencia institucional de género que muchas veces inicia con discriminación, continúa cuando las autoridades no consideran su labor periodística como factor de la agresión, y persiste al negarles protección y justicia”.

Los estados más peligrosos para ejercer el periodismo son, al igual que para los hombres, Distrito Federal y Veracruz. Fue justo en esa entidad donde en 2012 asesinaron a la reportera Regina Martínez, de la revista Proceso, quien ya había sufrido varias amenazas antes de ser asesinada. Otra periodista agredida, Lydia Cacho, invitada a la presentación del informe, recordó que cuando conoció a Martínez en un evento en Veracruz, ésta le dijo que cuando platicaba con sus colegas sobre las amenazas de muerte que tenía “le dijeron que parecía Lydia Cacho. La mayoría de sus colegas y la misma revista para la que trabajaba subestimaron las amenazas que Regina reportaba”, sentencia Lydia.

Lydia Cacho fue demandada por el empresario textilero Kamel Nacif por difamación y calumnia al revelar la existencia de una red de pederastia y pornografía infantil en la que presuntamente participaba Nacif. El entonces gobernador del estado de Puebla, Mario Marín, también se vio involucrado y la integración de la acusación sufrió muchas irregularidades hasta la detención irregular, secuestro y violación de la periodista. Desde entonces ha sufrido múltiples agresiones.

Regina Martínez, en cambio, después de muchas amenazas, apareció muerta en su domicilio el 28 de abril de 2012. La golpearon y la estrangularon. Ya había sufrido varias amenazas e incluso el allanamiento de su casa. Cubría sobretodo seguridad y política y un día antes de ser asesinada había mandado el que fue su último trabajo de investigación.

Aunque en el caso de Martínez sí hay un presunto responsable sentenciado, CIMAC arguye que ni la Procuraduría de Justicia de Veracruz ni la Fiscalía Especial para delitos comentidos contra periodistas –dependiente de la PGR– investigó en base a sus trabajos periodísticos.

De las 340 noticias consultadas por CIMAC que cubrieron ambos casos, en el 50% la única fuente consultada es la autoridad. “En la mayoría de los casos los propios medios cuestionan lo mismo que cuestionan la autoridad, la voz de las víctimas no está. Tampoco se sigue el trabajo periodístico de cada una. La primera duda que se coloca es la vida personal y al reproducirlo los mismos medios justifican la agresión Debemos preguntarnos antes de publicar a quién sirve esta nota”, señala indignada Lucía Lagunes. Lo que sí había en las notas era descripciones sobre los atributos físicos de Regina Martínez, “Regina era menudita, pequeña, pero grande en su labor periodística…”, es uno de los ejemplos citado por el Informe CIMAC.

Ante esto, Lagunes exige que los medios y las autoridades incorporen la perspectiva de género en sus investigaciones. La Relatora Especial de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Catalina Botero, señaló en su último informe sobre México que “las mujeres periodistas corren peligros adicionales como la agresión sexual, la violencia sexual de la turba contra periodistas que cubren acontecimientos públicos o el abuso sexual cuando se encuentran en detención o cautiverio. La existencia de poderosos estigmas culturales y profesionales hace que no se den a conocer muchos de estos atentados”. CIMAC también hace enfásis en este subregistro y en los oídos sordos de las autoridades.

“No hay un mecanismo específico para revisar la violencia particular hacia las mujeres periodistas, ni está en la agenda de trabajo de los programas de prevención a la violencia de género, ni la Fiscalía Especial para Periodistas contempla ningún protocolo especial o acude a la Fiscalía para los delitos de violencia contra las mujeres a solicitarle un peritaje distinto”, reclama la abogada Adriana Carmona.

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Getty Images/HBO
Game of Thrones: 5 hechos históricos que inspiraron algunos de los mejores momentos de la serie
Este domingo se emite el primer capítulo de la temporada final de la serie que ha marcado la televisión a nivel mundial en los últimos 10 años y que está -algunas veces- más cerca de la historia que de la fantasía.
Getty Images/HBO
13 de abril, 2019
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Juego de Tronos, la serie de la cadena HBO que este domingo emite el primer capítulo de su temporada final, es considerada como una de las mejores series de fantasía de la televisión de todos los tiempos.

Sin embargo, al revisar muchas de sus historias y personajes de esta serie que ajusta ocho temporadas, es posible afirmar que ha estado mucho más cerca de la realidad histórica que de la imaginación del autor.

Su creador, el escritor estadounidense George R.R. Martin -autor de los libros en los que se basó la serie-, nunca ha negado esta influencia: “Siempre me ha gustado la historia, pero una versión más popular. No aquella sobre datos, censos o cambios culturales sino la que se centra en los relatos de guerras, intrigas y asesinatos”, le dijo Martin al diario británico The Guardian.

Y eso lo llevó a crear varios de los momentos que hoy son considerados joyas de la televisión, como la escena de “La boda de sangre” (que hizo parte del capítulo 9 de la tercera temporada, titulada “Las lluvias de Castamere”) o el imponente muro de hielo que protege el mundo de los hombres.

Todos ellos, con una base en hechos reales o relatos históricos.

En BBC Mundo te contamos cinco hechos históricos que pudieron servir de inspiración para los mejores momentos de “Game of Thrones”, como se llama originalmente la serie en inglés.

1. La Guerra de las Rosas

Es muy difícil resumir en un solo párrafo un conflicto tan largo y complejo como la Guerra de las Rosas, que se libró entre las familias Lancaster y York por el trono de Inglaterra en el siglo XV.

Muerte de Ricardo III

Getty Images
La muerte de Ricardo III -miembro de la casa de York- en la batalla de Bosworth.

Sin embargo, básicamente es la lucha de dos familias por un trono.

Martin – quien leyó los cuatro tomos de “Plantagenet”, el libro del historiador Thomas B. Costain que cuenta cómo ocurrieron las guerras y enfrentamientos durante aquellos años- se basó en ese conflicto interno para describir la lucha de los Lannister (bastante parecido a los Lancaster, a propósito) y los Stark (que suenan casi como York) por el poder del Poniente.

Fue en esta etapa de la historia universal donde se vieron cosas como reyes bebés, madres manipuladoras, cargos como el de “la mano del rey” (en la historia real se lo llamaría “Protector del Reino”) y una realeza en el exilio que también reclamaba su derecho al trono (y que finalmente se queda con la corona de Inglaterra: con la llegada de Enrique Tudor, a quien la historia conocerá como Enrique VII).

Todo eso está replicado en la serie de televisión.

2. Los juicios por combate

Tyrion Lannister, el personaje interpretado por el actor estadounidense Peter Dinklage, es acusado en la segunda temporada de matar a Lord Jon Arryn -uno de los señores de las regiones dentro de Poniente- y él de forma sorpresiva acude a la figura del juicio por combate para evadir la sentencia en su contra.

Juicios por combate

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Los implicados en el caso contrataban espadachines para que lucharan por ellos y así decidir los litigios que la justicia no podía dirimir.

Es decir, elige a su guardaespaldas, Bronn, para que sea su “campeón” y luche por él en la arena de combate. La premisa es que si Bronn gana la pelea -lo que finalmente ocurre- Tyrion puede salir libre de toda culpa.

Esta figura no es producto de la imaginación: en la Europa medieval era un mecanismo bastante popular de dirimir algunos conflictos legales, especialmente cuando el juez no podía llegar a una decisión final.

Entonces, las partes enfrentadas podían elegir a su respectivo espadachín o combatiente -que era contratado por unas monedas-, los cuales se enfrentaban para determinar quién resultaba ganador de la disputa.

A diferencia de lo que se narra en la serie, estos combates no terminaban con alguien muerto -muchos menos con el cerebro destrozado-, sino que por lo general ganaba quien obligaba al otro a rendirse.

3. La boda roja

Es sin dudas uno de los momentos más imprevisibles e impactantes de toda la serie: cuando, en un solo capítulo, mueren tres de los personajes principales de Juego de Tronos.

En el capítulo 9 de la tercera temporada, Robb Stark, su prometida Talisa (que está en embarazo) y su madre, Catelyn Stark, son asesinados en medio de un banquete que les había ofrecido Lord Walder Frey, cuya hija había sido ofrecida en matrimonio y rechazada por Robb Stark.

El propio Martin aceptó que aquella escena había sido inspirada por un momento de la historia escocesa, que también posee una denominación colorida: la cena negra.

“La cena negra se refiere al hecho que ocurrió en 1440, cuando los asesores del rey de Escocia Jacobo II (que tenía 10 años) invitaron a su rival por el trono, el conde de Douglas (que tenía 16), a una cena en su castillo. Le ofrecieron pasar la noche con todas las garantías”, le dijo Martin a la revista EW.

“El relato histórico señala que, tras unos momentos tranquilos, sonaron varios tambores y pusieron la cabeza de un jabalí negro encima de la mesa de los comensales. La señal de la muerte. Después, el conde y un hermano fueron llevados a una torre y posteriormente fueron decapitados, a pesar de las súplicas del rey Jacobo de que no lo hicieran”, agregó.

4. El Muro

El Muro es uno de los lugares de Juego de Tronos donde se sitúan varias de las tramas más oscuras y complejas de la serie.

De acuerdo a la descripción de Martin en su libro, el Muro tiene una extensión de 420 kilómetros y una altura de 213 metros y sirve para proteger a los siete reinos de los llamados salvajes y los “Otros” (los caminantes blancos).

Britania.

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El muro de Adriano fue construido en el siglo II para proteger la Britania romana de las tribus del norte de Gran Bretaña.

Es custodiado por lo que se conoce como la “Guardia de la noche“, guerreros que juran proteger el mundo de los hombres de las amenazas externas. A ese grupo pertenece uno de los protagonistas, Jon Snow.

Pues bien, ese Muro tiene su inspiración en uno menos imponente, pero de una gran importancia histórica: el muro de Adriano, que fue construido para proteger a la Britania romana de las tribus en el norte de Gran Bretaña, que después se convirtieron en lo que se conoce como Escocia.

Martin se inspiró en este estructura -que fue construida por el emperador romano Adriano en el siglo II, de ahí su nombre- cuando visitó el norte de Reino Unido en los años 80.

“Yo estaba en Inglaterra visitando a un amigo y me llevaron cerca de la frontera con Escocia, donde nos detuvimos a ver el muro de Adriano”, le dijo a la revista Rolling Stone.

“Me paré allí y me quedé pensando cómo sería la vida de un legionario romano que tenía que pasar su vida mirando en la lejanía de esas colinas”, añadió.

5. “Una corona de oro”

Al final de la primera temporada ocurre uno de los momentos más impactantes de la serie. Es en el capítulo sexto cuando Viserys Targaryen, el ambicioso hermano de Khaalesi o la “Madre de los dragones”, le pide a Khal Drogo la “corona que le había prometido” por la mano de su hermana.

Valeriano

Getty Images
El emperador Valeriano lideró a Roma durante casi siete años.

Todo esto mientras amenaza con una espada el bebé que ella lleva en el vientre.

Entonces Drogo, hastiado de la situación, ordena que sujeten a Viserys de las manos mientras él funde su cinturón dorado en una olla, para después proceder a derramar el metal caliente encima de la cabeza de su soberbio cuñado, lo que finalmente le causa su muerte.

Pues bien, alguna situación parecida, de acuerdo a algunos relatos históricos, le ocurrió al emperador romano Publio Licinio Valeriano.

Tras ser capturado en el año 260 por el rey persa Sapor I, fue obligado por éste a tragar oro fundido, entre otras humillaciones. Después sería ejecutado.

Sin embargo, la veracidad de esta historia es cuestionada por muchos historiadores sin que se haya llegado a una conclusión consensuada sobre cómo fue el final de Valeriano.

Pero ello no ha impedido que Martin la utilizara de inspiración para una de las series más populares de la historia (televisiva).


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https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

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