La historia oculta del linchamiento de mexicanos en EU
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La historia oculta del linchamiento de mexicanos en EU

Los linchamientos de negros en EU en los siglos XIX y XX están ampliamente documentados. Lo que no es tan conocido es que cientos de ciudadanos de origen mexicano también fueron linchados en el suroeste del país.
11 de agosto, 2014
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Las postales de los linchamientos eran muy populares hasta los años 30.

Las postales de los linchamientos eran muy populares hasta los años 30.

El linchamiento de ciudadanos negros en Estados Unidos, particularmente desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, es uno de los episodios más oscuros de la historia de ese país.

Los expertos calculan que en ese periodo alrededor de 5.000 afroestadounidenses murieron víctimas de la brutalidad de las multitudes que buscaban hacer justicia por su propia mano, y para quienes la tortura y el ahorcamiento eran un espectáculo público.

Lo que no es tan conocido es que cientos de ciudadanos de origen hispano -en su mayoría mexicanos- también fueron linchados en el suroeste del país, en muchos casos y como ocurría con los negros, sin que mediase juicio previo y con el conocimiento de autoridades locales.

Los ataques contra mexicanos en estados como Arizona, California, Nuevo México, Nevada o Texas se multiplicaron a partir de 1848, cuando México cedió gran parte de su territorio a EE.UU. en el tratado de Guadalupe Hidalgo tras dos años de guerra.

De repente, los mexicanos que vivían en esas tierras se convirtieron en competidores de los miles de colonos de ascendencia europea que llegaron desde el este del país, a menudo atraídos por la fiebre oro.

Se calcula que unos 600 mexicanos -en su mayoría hombres- fueron linchados desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX.

Vea también: Imágenes de los linchamientos borrados de la historia de EE.UU.

En algunos casos habían sido acusados de cometer delitos. En otros, el motivo fue su color de piel, el “ser demasiado mexicanos” o el “mirar de forma poco adecuada” a una mujer blanca.

Muchos de los episodios de violencia contra los mexicanos en el suroeste de EE.UU., igual que sucedió con los ataques contra los asiáticos o los nativos americanos, quedaron en el olvido.

En parte ello se debió a que su número fue inferior al de los afroestadounidenses y a que en los registros a las víctimas sólo se las identificaba como blancas o negras.

Además, los historiadores anglosajones no analizaron muchas de las fuentes escritas que reflejaban esos linchamientos, debido a que estaban mayoritariamente escritas en español.

“Demasiado mexicanos”

El profesor de la Universidad de Alabama, Richard Delgado, ha pasado los últimos años investigando los linchamientos de mexicanos en territorio estadounidense con la intención de llenar el vacío que todavía existe en los libros de historia.

Delgado publicó hace un tiempo un ensayo en el que, analizando trabajos como el de los historiadores William D. Carrigan y Clive Webb, buscaba dar una explicación a la poca relevancia que se le ha dado a esos ataques organizados.

Según el académico, en muchos casos negros y mexicanos fueron linchados bajo pretextos similares, como “quitar los trabajos” a los blancos, “actuar de forma arrogante” o “practicar brujería”.

La diferencia, según Delgado, es que a los mexicanos también se los atacó por “ser demasiado mexicanos”, lo que implicaba “hablar español demasiado fuerte o hacer alarde de su mexicanidad”.

A algunas mujeres mexicanas de clase baja también las lincharon “por resistirse demasiado a los avances de hombres blancos”.

El profesor de la Universidad de Alabama asegura que muchos de los linchamientos -que en su mayoría se desarrollaban en un ambiente celebratorio y con la convicción de que se estaban cumpliendo los deseos de la comunidad- ocurrieron con el conocimiento de las autoridades locales, especialmente en el estado de Texas.

Muchas víctimas fueron sacadas por la multitud de tribunales y prisiones. Tras ser ejecutados por ahorcamiento, sus cuerpos eran mutilados, quemados y exhibidos en público, en unos eventos que parecían servir para reforzar la cohesión de los grupos que los instigaban y los llevaban a cabo.

Historias en español

¿Por qué las referencias a estos episodios de violencia extrema contra los mexicanos son escasas en los libros de historia en EE.UU.?

En opinión de Richard Delgado, “el hecho de que la historia la escribieron los ganadores” sumado a que estos linchamientos no son una fuente de orgullo para los estadounidenses, ha hecho que cayeran en el olvido.

Además, según Delgado, para los historiadores anglosajones que no hablaban español era difícil acceder a las fuentes escritas que hacían referencia a los linchamientos y que en su mayoría eran periódicos comunitarios que estaban escritos en ese idioma.

“Si un historiador no hablaba español no podía leer esos periódicos y tampoco podía entender los corridos que hacían referencia a estos episodios, en los que se lamentaba lo ocurrido y se glorificaba a los que habían muerto”.

Las noticias de los linchamientos sí llegaron a México. En varias ocasiones funcionarios de ese país emitieron quejas oficiales frente a las autoridades de EE.UU. por esos actos.

Incluso ciudadanos mexicanos que vivían tanto en México como en EE.UU. se unieron para organizar protestas contra los linchamientos, llegando algunos a vengar la muerte de sus compatriotas asesinando a los responsables.

Pese a que muchos de los testimonios escritos de los linchamientos ya no se conservan, no ocurre lo mismo con las fotografías que se tomaron de esos actos de violencia, que en su época convirtieron la brutalidad y la tortura en un suvenir.

Los linchamientos eran un espectáculo de masas y los fotógrafos locales sacaban fotos y las copiaban en postales que luego vendían.

Linchamientos borrados

Esas imágenes perturbadoras fueron las que hicieron que el artista estadounidense de origen mexicano Ken Gonzales-Day se interesara por este oscuro episodio de la historia estadounidense.

Cuando Gonzales-Day inició sus investigaciones sobre el tema hace cerca de 15 años, se dio cuenta de que, a diferencia de lo que sucedía con el linchamiento de negros, en la literatura había pocas referencias a las ejecuciones de mexicanos.

De ahí que el artista emprendiera la ardua tarea de tratar de documentar los ataques que ocurrieron en California a través de las diferentes fuentes escritas que contaban esos sucesos, como los diarios de la época.

Gonzáles Day recogió sus hallazgos en el libro “Lynching in the West. 1850-1935” (Linchamientos en el oeste) publicado en 2006, y en el que detalla 352 linchamientos, entre ellos 132 de mexicanos.

Al mismo tiempo, utilizando algunas de las postales de esas ejecuciones que circularon ampliamente en EE.UU. hasta los años 30 del siglo pasado, dio forma la serie fotográfica “Erased Lynching” (Linchamiento borrado).

En esas imágenes Gonzales-Day eliminó digitalmente los cuerpos de los linchados, “una forma de simbolizar cómo los casos de los mexicanos que fueron víctimas de la violencia de las multitudes también fueron borrados de la historia”.

El objetivo también era que el espectador no fijara su mirada en la víctima sino en los autores del linchamiento.

Parte de la historia

“Como mexicano-estadounidense que vive en California sé que a veces no se nos trata como es de esperar y siempre he sido consciente de las diferencias raciales que existen”, explica Gonzales-Day en conversación con BBC Mundo en su estudio de Los Ángeles.

“A través de mi trabajo sobre los linchamientos quería descubrir de dónde venía esa animosidad histórica que algunos tienen contra los latinos y que continúa hoy en día”, señala el artista.

“Durante mi investigación fue muy deprimente ver cómo esas personas habían sido brutalmente asesinadas y ser consciente, al mismo tiempo, de que sus historias no se conocían. (…) Mucha gente se sorprende cuando les hablas de ello. Nunca se lo enseñaron en la escuela, algo que no debería suceder, al menos en California”.

“Es importante que los hispanos conozcan esa parte de la historia de su comunidad y del territorio en el que viven”, señala Gonzales-Day, quien también ha elaborado una serie titulada “Searching for California’s Hang Trees” (Buscando los árboles donde colgaban a la gente en California), que le llevó a pasar varios años recorriendo todo el estado fotografiando los lugares que hace un siglo fueron escenario de los linchamientos.

“Creo que es importante plantearse cómo vemos las diferencias, sean raciales o étnicas. También quiero que la gente reflexione sobre el acto de matar, lo haga un grupo de justicieros o el estado a través de la pena de muerte”, explica el artista.

Gonzales-Day se encuentra en estos momentos trabajando en un proyecto titulado “Run Up”, con el que quiere recrear en video uno de los linchamientos ocurridos en California a principios del siglo pasado.

Una forma más de que estos actos de brutalidad no sigan siendo borrados de la historia.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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