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La justicia no llega para Susana: Llegó con trabajo de parto y murió tras una cesárea de emergencia
La joven indígena tzotzil ingresó con trabajo de parto y murió tras cesárea, salpingoclasia y extracción de vesícula en el Hospital de la Mujer en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Su familia exige reparación del daño.
Por Claudia Ramos
21 de agosto, 2014
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San Cristóbal de las Casas, Chis.- El viernes 4 de octubre de 2013, Susana Hernández, de 26 años, ingresó al Hospital de la Mujer en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, con trabajo de parto tras 39 semanas de embarazo. El médico del centro de salud que la había atendido hasta entonces la mandó al hospital tras verificar que la bebé venía en mala posición. Dos días después, Susana fue entregada muerta a sus familiares.

A esta joven indígena tzotzil se le había practicado una cesárea de emergencia tras casi 36 horas sin ser atendida, además de una salpingoclasia y la extracción de la vesícula sin su consentimiento y sin que la familia fuera notificada. El subdirector del hospital, Francisco Lara, informó al esposo de Susana, Romeo Pérez, que la bebé había nacido “bien y sana”, pero que su esposa no había “aguantado” las operaciones. “No somos dioses para hacer milagros”, espetó ante el azoro de la familia.

Foto: Gire.

Foto: GIRE.

Tras 10 meses del fallecimiento de Susana, la familia exige respuestas que no llegan, a pesar de una denuncia penal ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas y una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Asesorados legalmente por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), el viudo de Susana exige una disculpa pública, investigación y sanción de los responsables, y reparación moral del daño.

Esposo y padre de Susana. Foto: GIRE

Esposo y padre de Susana. Foto: GIRE

Todo lo que podía salir mal, salió mal

Desde que ingresó al hospital el 4 de octubre de 2013 a las 3 de la tarde, Susana quedó condenada, de acuerdo con los testimonios de la familia y de enfermeras entrevistados:

No permitieron que su suegra Lucía la acompañara porque no hablaba español y la corrieron del hospital con malos tratos. No revisaron el expediente médico del control prenatal que indicaba sus 39 semanas de embarazo y la mala posición del bebé, y le calcularon 34 semanas y un bebé prematuro. La dejaron esperando desnuda en una camilla en una de las salas de emergencia, para “demorar el parto”. Cuando por fin le hicieron estudios y comprobaron sus 39 semanas de embarazo y la necesidad de practicarle una cesárea, el sábado 5 de octubre a las 11 de la noche (último día que la vio viva su esposo), postergaron seis horas la operación para atender a una paciente más grave que ella. Después de operada el domingo a las 5 de la mañana, el médico informó a la familia que la bebé había nacido sana y que Susana estaba estable, pero delicada, y que la podrían ver en tres horas. Permitieron que la familia festejara afuera del hospital. Finalmente, a las 11 de la mañana de ese domingo, el subdirector del hospital informó que Susana había fallecido.

“Cuando por fin nos dejaron entrar íbamos contentos al cuarto 17, que era donde estaba ella, pero nos dirigieron al quirófano donde la habían operado. Ahí el doctor nos leyó un documento: ‘bebé nació bien, niña sana, pero desgraciadamente su esposa falleció porque no aguantó las operaciones’. ¿Cuáles operaciones? ¿Por qué le quitaron la vesícula, por qué le ligaron las trompas, por qué tenían qué hacer todo eso? Llegaron al grado de asegurar que Susana autorizó las operaciones con su huella digital, cuando ella sabía leer y escribir perfectamente”, cuenta Romeo.

La tragedia estuvo a punto de no terminar ahí. Una vez en casa, la bebé se puso grave y tuvo que ser atendida en una clínica particular, donde le dieron al papá todas las indicaciones para el cuidado de su hija que omitieron en el Hospital de la Mujer.

María de Lourdes, enfermera del Hospital de la Mujer de San Cristóbal de las Casas, explica que el caso de Susana no es el único. El hospital no está certificado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, ni cuenta con instalaciones ni personal para atender a pacientes de los 18 municipios de los Altos de Chiapas.

“Tenemos ocho camas y una sola enfermera por turno para atender a pacientes de los 18 municipios. La red de energía eléctrica no sirve, la red de drenaje tampoco, hay goteras en los quirófanos. No hay unidad de cuidados intensivos y las salas de recuperación parecen de hospitalización. Llevan ocho meses remodelando la sala de gineco-obstetricia y no terminan. La supervisora nos dice que tenemos que acostumbrarnos a trabajar con lo que hay; por eso tenemos miedo, porque si se nos muere un paciente nosotras somos las primeras responsabilizadas. El caso de Susana es de una paciente que fue mal valorada y, por lo tanto, mal atendida”.

Martha, también enfermera, indica que a este hospital “habría que tirarlo y volverlo a hacer” por todas las fallas que tiene.

“Si me quedo callada y no denuncio lo que pasa, me voy a la cárcel o se me cae el hospital encima. Cuando las pacientes llegan al segundo nivel de atención es para morirse, porque ya pasaron una semana con un parto no atendido. No queremos quedar como los malos, cuando somos los que hacemos milagros con lo que tenemos. No queremos ser cómplices”.

De acuerdo con datos de GIRE, de las mujeres fallecidas durante 2012 por muerte materna en Chiapas, siete de cada 10 murieron en una clínica u hospital federal o estatal y ocho de cada 10 contaron con asistencia médica.

Tumba de Susana. Foto: Claudia Ramos.

Tumba de Susana.
Foto: Claudia Ramos.

No hay consuelo porque no hay justicia

Don Manuel Hernández Gómez, dirigente Chamula y papá de Susana, no halla consuelo. Presidente municipal de San Juan Chamula de 1994 a 1995, diputado local de 1996 a 1998, comisariado de bienes comunales de 1999 a 2001, aprovecha su experiencia como funcionario para tocar puertas y convocar a la gente, para que la muerte de Susana no quede impune.

Junto con Romeo exige de las autoridades de Salud del gobierno de Chiapas una disculpa pública, además de una investigación y sanción a los responsables, y reparación moral del daño. Asesorados por GIRE, también piden un hospital digno con personal capacitado y sensibilizado, para que ni una mujer más sufra lo que padeció Susana ni lo que su familia ahora encara. “Es urgente la reparación integral por las violaciones a derechos humanos sufridas y que el hospital de la Mujer de San Cristóbal sea un lugar seguro para las mujeres”, resalta la campaña que GIRE lanza este jueves 21 de agosto para exigir justicia para Susana. La campaña incluye presionar a la CNDH para que corrija su “negligente actuación al dar seguimiento a las quejas por muerte materna”.

Romeo quiere que su hijo Jonathan, de 8 años, y Susanita, de 10 meses, sepan cuando crezcan que la muerte de su madre no quedó impune. Y que les reparen el daño que les han causado, porque Susana no debió morir. “Mire”, enseña a esta reportera la lista de pendientes elaborada por su esposa un día antes de partir al hospital. “¿Usted cree que si ella se hubiera sentido mal o pensado que algo saldría mal, habría escrito esto?” Del lado derecho de la hoja, junto a donde enumeró pañales, pantaloncitos, suetercitos y chamarritas, escribió: “en mi casa lo que debe quedar listo. Mi cama y cuarto”. Luego lo guarda en su fólder y suspira.

Foto: Claudia Ramos.

Foto: Claudia Ramos.

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Los países de América Latina donde más ha crecido la obesidad
Los hombres de Argentina, Uruguay y Chile se sitúan en lo más alto del ranking en cuanto a porcentaje de obesos. Les sigue muy de cerca México.
14 de mayo, 2019
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Un fantasma recorre Latinoamérica. Es la epidemia de obesidad.

Llega, como en cualquier otro rincón del mundo, de la mano de la alimentación de baja calidad, los productos procesados y el estilo de vida sedentario.

Además, dicen los expertos, está muy vinculada al perfil socioeconómico de cada país.

Y, en contra de lo que se creyó durante mucho tiempo, los datos demuestran que la obesidad avanza más rápido en las poblaciones rurales que en las ciudades.

No es un problema exclusivamente regional: de media, la población mundial ha engordado entre 5 y 6 kilos por personaen los últimos 31 años, según un estudio del Imperial College de Londres que analizó el peso de más de 112 millones de personas en 200 países del mundo entre 1985 y 2016.

Los investigadores esperan que sus hallazgos ayuden a orientar las políticas públicas de lucha contra la obesidad, cuyas consecuencias van desde cáncer, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas y problemas cardiovasculares de todo tipo.

Gente obesa

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

Una persona obesa se define como alguien con una alta proporción de grasa corporal y un índice de masa corporal (BMI) de más de 30.

Y varios países de América Latina figuran entre aquellos que han registrado un mayor aumento del índice de masa corporal de sus habitantes, así como en el porcentaje de obesos.

Obesidad en los hombres

Si analizamos los datos país por país, los hombres de Argentina, Uruguay y Chile se sitúan en lo más alto del ranking en cuanto a porcentaje de obesos.

Les sigue muy de cerca México.

Evolución de la tasa de obesidad de los hombres en los últimos 31 años. En Latinoamérica. Los países están ordenados de mayor a menor tasa de obesidad en la actualidad.

Efectivamente, mientras el porcentaje de hombres obesos sobre el total de la población masculina es del 28,2% en Argentina, en Uruguay es del 25,8%, del 25,7% en Chile y del 25,1% en México.

En otras palabras, al menos un cuarto de los hombres en estos países son obesos.

“Chile, Argentina, Paraguay y México comparten un patrón: su obesidad se da tanto en las zonas rurales como en las urbanas y tanto en mujeres como en hombres”, destaca además Jaime Miranda, profesor investigador de la Universidad Cayetano Heredia en Perú.

Hombre obeso

Getty Images
En Costa Rica, República Dominicana y Haití es donde la obesidad entre hombres ha avanzado más rápidamente.

En el otro lado de esta lista, se encuentran los hombres de Guatemala, Ecuador y Bolivia, que cierran la tabla.

Mayor aumento

Los países donde la obesidad en los hombres ha avanzado con mayor rapidez en los últimos 31 años, sin embargo, son, por ese orden, Costa Rica, República Dominicana y Haití.

El porcentaje de hombres obesos ha aumentado más en esos 3 países que en el resto de la región, aunque seguidos muy de cerca por México y Argentina.

Y República Dominicana comparte con Perú el dudoso honor de ser uno de los países del mundo con mayor aumento del índice de grasa corporal entre los hombres: más de 3,1 kg/m2.

(Perú, sin embargo, registra el menor aumento en porcentaje de obsesos del continente).

Países en los que la obesidad de los hombres ha crecido más . . Aumento del porcentaje de hombres obesos sobre el total de la población masculina.

Obesidad en mujeres

En el caso de las mujeres, el mayor porcentaje de obesas con respecto al total de la población femenina se encuentra en República Dominicana y México, con un 35,4% y un 34% respectivamente.

Pero lo llamativo de estos datos, es que de los 20 países de la región, en 9 de ellos, una de cada tres mujeres ya supera un peso que los médicos consideran obesidad.

Esa cifra equivales a un tercio de la población femenina.

Chile, Uruguay, Cuba y Costa Rica se sitúan en un segundo escalón de este ranking con porcentajes de obesidad femenina que van del 32 al 31,2%.

En el otro espectro de la tabla encontramos a Ecuador, Perú y Paraguay con un 25,6%, 25,1% y 24,4% respectivamente.

Evolución de la tasa de obesidad de las mujeres en los últimos 31 años. En Latinoamérica. Los países están ordenados de mayor a menor tasa de obesidad en la actualidad.

Mayor aumento

Por su parte, los países donde la obesidad en las mujeres ha avanzado con mayor rapidez en los últimos 31 años son, por este orden, Haití, República Dominicana, Costa Rica, Salvador y Honduras.

Este último país es, junto a Egipto, aquel en el que las mujeres han aumentado más su índice de masa corporal: 5 kg/m2.

Y en casi todos una constante es que se ha pasado de malnutrición a un consumo intensivo de alimentos no saludables.

“Estamos hablando de la comida procesada”, puntualiza a BBC Mariachiara Di Cesare, profesora del Imperial College que participó en el estudio.

De hecho, lo más chocante es que la obesidad convive con la desnutrición en extensas áreas de la región.

Países en los que la obesidad de las mujeres ha crecido más . . Aumento del porcentaje de mujeres obesas sobre el total de la población femenina.

En América Latina, la diferencia entre las tasas de obesidad en el campo y en la ciudad también se está reduciendo a ritmos veloces, pero este es un fenómeno que se da sobre todo entre las mujeres.

“En este tema puede haber algunas cuestiones de género, pero no podemos afirmar nada con seguridad. Habría profundizar en este fenómeno con más estudios y análisis”, reconoce Di Cesare.

Las principales causas

Para la profesora Di Cesare, es probable que esto se deba a que “desarrollo económico en las áreas rurales ha reducido el gasto energético de las mujeres”.

“Hoy la tasa de obesidad es más alta en las zonas rurales que en las urbanas y esto se debe en primer lugar a la irrupción de los alimentos procesados, listos para consumir, que son altamente sabrosos y aportan gran cantidad de calorías”, explica por su parte Catterina Ferreccio, profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Alimentos procesados

Getty Images
Los alimentos procesados son ricos en azúcares y grasas.

Estos alimentos son ricos en azúcares refinadas que provocan adicción y además, dice, son fáciles de digerir para niños y adultos, satisfacen el apetito con menor costo y esfuerzo que lo que se requiere para una dieta saludable.

Y en su análisis sobre el terreno, Ferreccio observó que con la llegada de los supermercados y las cadenas de proveedores han ido cerrando los pequeños almacenes de verduras y frutas y las pescaderías que estaban cerca de la población.

Cree que esos supermercados están dominados por alimentos altamente procesados, ricos en azúcares y grasas.

“Este nuevo ambiente alimentario prevalece en los barrios de bajo nivel socioeconómico de América Latina, tanto en zonas urbanas como en pequeñas ciudades o zonas rurales, y es el primer determinante del desbalance calórico que explica la obesidad”, dice.

Mujeres en Perú

Getty Images
Las mujeres en las zonas rurales también están haciendo menor actividad física.

El segundo factor que está espoleando la obesidad en América Latina es la mecanización de la mayoría de los sistemas productivos y el aumento de los vehículos motorizados.

“Esto disminuye el uso de calorías a través de la actividad física, agravando aún el desbalance calórico”, dice a BBC Mundo la profesora Ferreccio.

“Los retos que se vienen para la región van a ser grandes. Estamos hablando de vivir con cáncer, con diabetes, con hipertensión o infartos cerebrales a edades más tempranas“, advierte Miranda.


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