Por "conservación", gobierno de Puebla expropia tierras en zona arqueológica para proyecto turístico
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Por "conservación", gobierno de Puebla expropia tierras en zona arqueológica para proyecto turístico

Se trata de un proyecto turístico conocido como Plaza de las Siete Culturas, que contempla un espacio de 21 hectáreas, 12 del lado de San Andrés y nueve del lado de San Pedro, y que incluye un ecoparque, espacio para eventos turísticos, un lago artificial, entre otras adecuaciones.
Por Ernesto Aroche
27 de agosto, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La mecha estaba prendida cuando un puñado de vecinos de Cholula, la milenaria ciudad dividida en dos municipios, San Pedro y San Andrés, comenzó a salir de sus casas para tratar de impedir que el gobierno de Puebla tomara posesión de los terrenos aledaños a la pirámide de Cholula -la prehispánica construcción que es eje central del valle, y que desde 500 años antes de Cristo ve pasar los días-, para la construcción de un proyecto conocido como la Plaza de las siete culturas.

Se trata de un proyecto de corte turístico que, de acuerdo con versiones periodísticas -pues no ha sido presentado formalmente a la ciudadanía-, contempla un espacio de 21 hectáreas, 12 del lado de San Andrés y nueve del lado de San Pedro, que incluye un ecoparque, espacio para eventos turísticos, un lago artificial y la adecuación de un hotel así como un salón de fiestas, en el que estaría incluido el hospital psiquiátrico de San Juan de Dios que está a un costado de la pirámide.

En tanto, y tras las muestras de rechazo de los habitantes de Cholula de este martes, 26 de agosto, el gobierno del estado envió un comunicado informando que con con el proyecto, se “busca fomentar la identidad cultural y la recreación de las familias, por lo que informa que se lleva a cabo el procedimiento de expropiación de 17 predios que se encuentran ubicados en la zona típica de las dos Cholulas que servirán para establecer un parque que proteja la identidad y la cultura de la zona”.

“De acuerdo al decreto, la causa de utilidad pública es la conservación, restauración y mejoramiento de las dos Cholulas, donde se construirá un parque para proteger la cultura e identidad de los habitantes de esta región, así como ofrecer un espacio de convivencia para los turistas y los habitantes de esos Municipios”, deja leer el documento.

La muestra más reciente de rechazo se produjo el pasado domingo, cuando una cadena humana rodeo la pirámide, actividad convocada desde la cuenta de twitter Círculo de defensa del territorio (@CirculodeDefensa) y que se define como “Movimiento ciudadano plural en defensa del territorio cholulteca ancestral y por la participación ciudadana en la toma de decisiones. Muchas Cholulas, una voz”.

Un rechazo que puede sintetizarse con una de las líneas que se escribieron en las pancartas que acompañaron la cadena de hombres y mujeres que cubrieron la zona que el gobierno del estado ya decretó su expropiación: “Cholula no necesita un Disney”.

Ahí en la protesta dominical se planteó que la primera exigencia ciudadana es que el gobierno dé información clara acerca de los términos de la expropiación de las más de ocho hectáreas de terrenos en los alrededor de la zona arqueológica, así como de los proyectos que se quieren realizar en esos espacios.

Enmallan la casa del presidente municipal

En cuanto se supo de las acciones que había emprendido el gobierno del estado de colocar carteles con la leyenda: “Propiedad del gobierno municipal de San Andrés Cholula, Puebla. Inmuebles expropiados. Expediente EXPRO/01/2014”, las redes sociales comenzaron a bullir de información, mientras los vecinos se agrupaban en la zona para impedir las acciones gubernamentales, convocados por el sonido de las campanas.

En respuesta, comenzaron a llegar a la zona vehículos de granadores, patrullas de policía municipal y hasta integrantes de la policía montada. Algunos de los propietarios presentes aseguraron que fueron notificados de la expropiación a las 9:30 de la mañana y media hora después ya estaba enrejada su propiedad.

Y como consignó el portal e-consulta, mientras que el gobernador presumía la riqueza cultural de Puebla, de la que es parte importante el pasado prehispánico de la zona, durante la inauguración de la Cumbre Iberoamericana de Educación en los terrenos aledaños a la pirámide, se llevaba a cabo el desalojo de la zona.

La molestia de los locales por las acciones gubernamentales provocó que, pasadas las 12 del día, comenzaran a retirar la malla ciclónica con la consigna de colocarla alrededor de la casa del presidente municipal de San Andrés Cholula, Leoncio Paisano Arias, y después pedir audiencia con el alcalde, sólo para encontrarse con que a decir de los empleados municipales, Paisano Arias no estaba en la comunidad.

Al no encontrar respuesta, los inconformes se trasladaron a San Pedro Cholula, y en su camino arrancaron los anuncios expropiatorios que se había colocado por la mañana, para después organizar una quema simbólica en la plaza central de San Pedro, la misma en la que los personajes de María Félix y Pedro Armendáriz de la película Enamorada de 1946, gritaron, al no ser atendidos tampoco por las autoridades municipales, “Cholula no se vende, se ama y se defiende”.

Desde su cuenta de Twitter, el alcalde de San Pedro, José Juan Espinosa, sostuvo que desde su administración no se había iniciado acción policial alguna, pero no hubo diálogo directo con los inconformes.

A su retiro, los vecinos que rechazan la expropiación y el proyecto turístico del gobierno del estado acordaron realizar acciones los próximos días, aunque aún define cuál será el plan a seguir.

El procedimiento se inició el 4 de julio

Por la tarde, el gobierno de San Andrés Cholula envió un comunicado informando lo siguiente:

“El Ayuntamiento de San Andrés Cholula informa, que el Decreto expropiatorio realizado este día, es la continuación del procedimiento iniciado con fecha 4 de julio con la emisión de la Declaratoria de Utilidad Pública sobre la superficie de 36, 215.91 metros cuadrados”, acuerdo que fue tomado por el cabildo municipal.

“De la misma manera mencionar que queda plenamente justificada la factibilidad del proyecto toda vez que por la cercanía y colindancia de los predios a la zona arqueológica de Cholula, resultan los más idóneos y factibles para la creación de un corredor turístico, cultural, deportivo y artesanal, con lo cual se pretende planear, urbanizar, embellecer y regular los bienes y servicios que se presten, toda vez que nuestro Municipio tendrá la posibilidad de construir, ampliar, prolongar, mejorar y alinear las plazas, parques, jardines, campos deportivos y mercados, dotándolos de una infraestructura inmobiliaria, cultural y social acorde a las necesidades de la zona y del pueblo sanandreseño”, concluye el escrito.

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5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
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Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


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