Presume Núñez que en Tabasco el secuestro está en cero; van 75 en el año
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Presume Núñez que en Tabasco el secuestro está en cero; van 75 en el año

El titular de la entidad, Arturo Núñez, afirmó que no hay “ni una sola persona secuestrada en el estado”. Pero los datos del Secretariado Ejecutivo, proporcionados por las Procuradurías estatales, revelan que en este año se han denunciado 75 personas secuestradas en la entidad, siete en julio.
Por Majo Siscar
26 de agosto, 2014
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secuestroDe gira por el municipio de Cárdenas, donde ayer 25 de agosto, entregó apoyos sociales y obras de infraestructura urbana y educativa, el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, presumió el combate contra la inseguridad en la entidad. “No cantamos victoria ni mucho menos bajamos la guardia, es una batalla de todos los días que nos está dando resultados”, dijo el perredista al subrayar que por vez primera en un año, “no tenemos ni una sola persona secuestrada en el estado”.

Pero las denuncias de secuestros en la Procuraduría de Justicia dicen otra cosa. Las cifras, que recopila el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, agrupan las averiguaciones previas recopiladas mensualmente por las fiscalías locales. En Tabasco se compilan 75 víctimas de secuestro del 1º de enero al 31 de julio de este año. Sólo en julio hubo siete.

No obstante, Núñez Jiménez resaltó que gracias a la Estrategia Nacional Antisecuestro se ha mejorado la capacitación y el desempeño de los policías dedicados al combate contra el secuestro y reducido el delito. “Traemos dos casos que todavía no se han resuelto, del pasado, pero de este año reciente es la primera vez que no tenemos al día de hoy una persona que esté en cautiverio”, alegó.

Y agregó que “le hemos entrado duro al combate de las bandas” (grupos criminales). Lo que, según un comunicado de prensa, implica el desmantelamiento de 14 grupos delictivos dedicados al secuestro.

Las víctimas de secuestro, según los datos del Secretariado Ejecutivo, han descendido en Tabasco a la mitad de enero a julio, de 14 a siete mensuales. Sin embargo, no está claro que la tendencia no sea reversible porque así como en abril hubo ocho, en mayo volvió a haber a 13, en junio ocho y en julio siete.

Por su parte, la organización Alto al Secuestro, que dirige Isabel Miranda de Wallace sitúa a Tabasco en el lugar número ocho de las entidades con más secuestros del país en números fríos en este sexenio. Cuando los relacionan con la población, Tabasco ocupa el cuarto lugar en secuestros, al registrar ocho secuestros por cada cien mil habitantes desde el 1 de diciembre de 2012 hasta ahora. Alto al Secuestro añade a las cifras del Secretariado, entregadas por las Procuradurías locales, las que se reportan ante la Procuraduría General de la República.

Las cifras de Alto al Secuestro señalan que del 01 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014  suman 201 casos de secuestro.

“Si comparamos el total de secuestros que hubo durante el primer semestre de 2013, que fue de 47, con el total de secuestros en el primer semestre de 2014, que asciende ya a 75, tenemos que este delito se ha incrementado en un 60%, con 28 casos“, señala la organización.

En las mismas fechas, Alto al Secuestro registra 4 mil 277 casos denunciados y otros 532 “no denunciados pero atendidos por alguna autoridad”. Esto significa que en México desde que empezó el gobierno de Enrique Peña hubo 240 secuestros al mes, 57 a la semana, ocho al día y uno cada tres horas. El Secretariado Ejecutivo reporta mil 186 secuestros este año hasta el 31 de julio.

En Tabasco, contado por casos de secuestros y no por víctimas –un mismo secuestro puede afectar a varias personas a la misma vez–, el Secretariado reporta 69 casos este año, más que los 56 que hubo entre enero y julio de 2013, y que a fin de año sumaron 104, y 58 en 2012.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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