¿Qué tan separados viven blancos y negros en Estados Unidos?
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¿Qué tan separados viven blancos y negros en Estados Unidos?

Un estudio de 2011 de la Universidad de Brown analizó la composición típica de los barrios en Estados Unidos y halló que la típica persona blanca del país vive en un barrio donde el 75% son blancos y el 8% son negros. El típico negro, por su parte, vive en un barrio donde el 45% pertenece a su raza y el 35% es blanco. Es decir, que tanto blancos como negros tienen relativamente pocos vecinos de la otra raza en sus propios barrios.
20 de agosto, 2014
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El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King se puso de pie en la explanada de Washington, justo en frente del monumento a Lincoln en la capital estadounidense, y ante 250.000 personas expresó uno de sus sueños: que los negros y los blancos no tuvieran que vivir separados.

“No podemos estar satisfechos si la movilidad básica de un negro es de un gueto pequeño a uno más grande“, dijo King ese miércoles en su discurso que pasó a la historia.

King ya se había convertido en ese entonces en un adalid de los derechos civiles, una voz poderosa que pedía un país donde no reinaran las divisiones raciales.

Cinco décadas más tarde, mucha agua ha corrido bajo el puente y Estados Unidos es claramente una nación distinta, que en muchos indicadores ha avanzado para reducir las brechas entre los diferentes sectores de la población.

Al mismo tiempo, al país lo siguen sacudiendo de vez en cuando campanazos de alerta.

Ferguson, Misuri, es un ejemplo de ello: paralizado desde hace más de una semana por protestas violentas que comenzaron tras la muerte de un joven negro a manos de un policía blanco y amenazan con crecer tras la muerte de un segundo joven afroestadounidense el martes, este pequeño suburbio de San Luis ha vuelto a poner en el primer plano cómo algunas partes del país todavía están marcadas por las separaciones raciales.

Lea también: EE.UU. conmemoró el sueño de Martin Luther King

Segregación alta

Es difícil pensar, a la luz de las protestas, que Ferguson era hace apenas tres décadas una localidad de mayoría blanca. Alrededor del 85% de sus habitantes era de esa raza en 1980, pero progresivamente fueron dejando el lugar y hoy la proporción es casi inversa: de sus 21 mil habitantes, unos 15 mil son negros.

Ferguson no es un caso aislado y, a medida que más negros dejan las ciudades para asentarse en los suburbios, es común ver barrios o localidades alrededor de Estados Unidos donde ellos tienen un peso poblacional importante.

“Ha habido una suburbanización de la población negra y muchos suburbios que eran comunidades blancas ahora son mixtas o negras“, le dice a BBC Mundo Reynolds Farley, experto en tendencias de población de la universidad de Michigan.

Un estudio de 2011 de la Universidad de Brown, en Rhode Island, analizó la composición típica de los barrios en Estados Unidos y halló que la típica persona blanca del país vive en un barrio donde el 75% son blancos y el 8% son negros. El típico negro, por su parte, vive en un barrio donde el 45% pertenece a su raza y el 35% es blanco.

Una de las conclusiones que se desprende del informe de Brown, llamado “La persistencia de la segregación en la metrópolis”, es que tanto blancos como negros tienen relativamente pocos vecinos de la otra raza en sus propios barrios.

“La segregación entre blancos y negros permanece muy alta“, asegura el estudio, aunque advierte que ha bajado lentamente desde los años 70.

Dos de las razones para ese declive son precisamente los movimientos que ha hecho la población negra hacia zonas menos segregadas del país o hacia los suburbios.

En ese mismo informe queda claro que San Luis, la ciudad más grande cercana a Ferguson, estaba en 2010 entre las zonas metropolitanas más segregadas del país.

“Barrios gueto” en declive

Otra mirada al tema de la composición de las ciudades estadounidenses fue la que presentó en 2012 el Instituto Manhattan para la Investigación Política, una entidad conservadora en Nueva York.

El análisis concluyó que las ciudades en Estados Unidos han logrado su mayor nivel de integración racial desde 1910, los barrios totalmente blancos están prácticamente extintos y los “barrios gueto” están en declive.

En 2010, la separación de los afroestadounidenses de individuos de otras razas estaba a su nivel más bajo en casi un siglo“, concluye el estudio. “Hace 50 años, casi la mitad de la población negra vivía en lo que puede llamarse un barrio ‘gueto’, con una proporción afroestadounidense mayor del 80%. Hoy, esa proporción ha caído al 20%“.

En su momento, el informe generó una airada reacción de expertos en el tema, que enfatizaron que la segregación no se ha erradicado en Estados Unidos, y Farley le dijo a BBC Mundo que ese informe “sobrestimó la cantidad de integración“.

Uno de sus autores, Jacob Vigdor, hoy profesor de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, le aclaró a BBC Mundo que él “no llegaría al punto de decir que (los barrios) ya no están segregados, pero el punto de nuestro informe era que lograron su mayor integración desde 1910“.

El analista agregó que la caída en la segregación refleja tendencias que no se ven en suburbios más cercanos a las ciudades, como Ferguson, sino en algunos que están más alejados o en los centros mismos de las metrópolis.

Y enfatizó que comparado con hace varias décadas, el país ha cambiado.

Lo que casi todos saben sobre Ferguson es que dos tercios son negros“, dice. “Una forma de ver lo notable que ha ocurrido en Estados Unidos es que hace 40 años no habríamos encontrado ninguna comunidad que fuera dos tercios negra. Era menos de 5% negra o más del 90% negra“.

Por su parte, Reynolds Farley, de la Universidad de Michigan, cree que a pesar del progreso considerable en algunas áreas, todavía hay muchos desafíos si se quiere cumplir el sueño de Martin Luther King.

Cuando uno concentra a las personas pobres de un grupo racial en un área, hay una escasez de oportunidades y los individuos están reacios a invertir en esas áreas“, concluye.

Hay efectos persistentes de la segregación residencial racial”.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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