Recluyen en penal de alta seguridad a abuela que busca a nietos secuestrados
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Recluyen en penal de alta seguridad a abuela que busca a nietos secuestrados

Ligia Canto Lugo fue ingresada en el penal de alta seguridad de Puente Grande, acusada de falsificación de tarjetas bancarias, delito que fue calificado como una "fabricación" por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), organización internacional que asumió la defensa legal de esta abuela.
Por Paris Martínez
8 de agosto, 2014
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Imagen de Doña Ligia buscando a sus nietos.

Imagen de Doña Ligia buscando a sus nietos.

Luego de ser detenida el lunes pasado por agentes de la PGR en Yucatán, Ligia Canto Lugo, la mujer de 57 años que desde 2012 busca a sus tres nietos –sustraídos por el padre, en violación a la custodia concedida a la parte materna–, fue ingresada el miércoles, 6 de agosto, en el penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, acusada de falsificación de tarjetas bancarias, delito que fue calificado como una “fabricación” por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), organización internacional que asumió la defensa legal de esta abuela, quien en dos ocasiones ha increpado al presidente Enrique Peña Nieto, durante actos públicos, por su falta de apoyo en la localización de los menores.

“Esta fabricación de delitos viene del Ministerio Público federal, de la Procuraduría General de la República –afirma en entrevista la abogada Alejandra Cartagena, coordinadora del Cladem en Jalisco y representante legal de la señora Canto Lugo–, y operó de la siguiente manera: en 2011, detectaron en la Aduana de Jalisco un paquete enviado desde Guadalajara hacia Estados Unidos, que contenía 18 tarjetas de crédito clonadas. El paquete fue enviado por un tal Jorge Díaz, así que las autoridades fueron a su domicilio y lo hicieron rendir declaración, y entonces este tal Jorge Díaz confesó que él se dedicaba a la venta de tarjetas clonadas, y supuestamente identificó a la señora Ligia Canto y a sus hijos Guillermo y Gabriela (madre de los menores sustraídos) como las personas que le proveían dichas tarjetas falsificadas.”

–¿Esa persona, Jorge Díaz, está actualmente detenido?

–Claro que no –señala la abogada–, esa persona está libre: a pesar de que supuestamente confesó un delito ante el Ministerio Público, lo dejaron en libertad, esto es surrealista. La otra prueba que presenta la PGR en contra de la señora Ligia es la declaración de alguien que en 2011 se presentó como Jesús Camargo, quien supuestamente confesó ante el Ministerio Público que se dedicaba a falsificar pasaportes y visas estadounidenses, y que le había vendido uno de estos documentos al hijo de Ligia, para ingresar a Estados Unidos. En este caso, nuevamente, la PGR dejó en libertad a esa persona, a pesar de su declaración autoincriminatoria… y, curiosamente, tres años después un juez de Jalisco emite una orden de aprehensión contra la señora Ligia e inmediatamente es detenida en Yucatán, mientras que los dos sujetos que supuestamente la implican en delitos ya no aparecen por ningún lado.

Cabe recordar que, en diciembre de 2012, Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto, prometió a Ligia y a su hija Gabriela la ayuda del jefe del Ejecutivo federal, para la localización de los niños sustraídos por el padre –de 4, 6 y 8 años–, cuando éstas reclamaron a gritos la intervención del mandatario, durante un acto público que encabezaba en Yucatán. Esta oferta, además, fue ratificada por el mismo Peña Nieto en mayo de 2014, cuando la señora Ligia volvió a interpelarlo tras una ceremonia oficial.

Ligia…

La señora Ligia Canto encabeza la búsqueda de sus tres nietos desde febrero de 2013, ya que, desde entonces, su hija Gabriela, madre de los menores, se encuentra escondida, ya que sobre ella pesa una orden de aprehensión por el delito de fraude, que es parte de la campaña de “acoso judicial” emprendida en contra de ambas, como medio de presión para que dejen de reclamar la entrega de los menores, cuyo paradero se desconoce desde 2012.

Esta campaña de acoso judicial, señaló la señora Canto Lugo durante una entrevista concedida en junio pasado, inició tan pronto como se dio el divorcio de su hija Gabriela, quien “por 12 años sufrió violencia conyugal a manos de este sujeto, que no sólo la golpeaba a ella, sino también a los niños, y que es operador financiero del exgobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo (actualmente en prisión, por cargos de desvío de fondos públicos), por eso tiene tantas influencias”.

Así, narró la señora Canto Lugo, en diciembre de 2012, luego del divorcio y de obtener la custodia legal de los menores, Gabriela fue detenida en Yucatán por agentes de Tabasco, “acusada de robo de auto… y el auto que supuestamente había robado era el auto familiar, y era una acusación fabricada desde Tabasco, por su exmarido.”

El momento de la captura, además, fue aprovechado por el padre de los menores para sacarlos del auto en que viajaban con la madre, y desde entonces están en calidad de “sustraídos”, según el reporte respectivo emitido por la PGR.

Por esa acusación, Gabriela pasó cuatro meses en una prisión de Tabasco, durante la cual fue sometida a torturas físicas, como privación de alimentos por hasta cuatro días, con el fin de que cediera la custodia de los menores al padre, y finalmente fue liberada, cuando la misma Procuraduría de Tabasco se desistió de las acusaciones en su contra.

Luego, en febrero de 2013, un juez del Distrito Federal emitió una nueva orden de aprehensión contra Gabriela, por un supuesto fraude cometido en la capital del país, durante el tiempo en que ésta había estado recluida en Tabasco, orden de arresto que sigue vigente y, por la cual, la madre de los menores se encuentra escondida, pasando la estafeta de la búsqueda a la abuela de los niños, la señora Ligia Canto.

–¿El juez de Jalisco que ordenó el arresto de la señora Ligia, ya emitió un auto de formal prisión? –se pregunta a la abogada defensora.

–No, nosotras pedimos una ampliación del término constitucional para que se dicte auto de libertad o de formal prisión, y tenemos 144 horas para presentar pruebas en su favor. Este tiempo, sin embargo, lo pasará en la prisión de Puente Grande, (la misma en la que estuvo preso Joaquín Guzmán Loaera, líder del Cártel de Sinaloa), porque el delito del que se le acusa es considerado “grave”.

–¿Cómo se encuentra ella de salud?

–La señora Ligia es una persona de edad avanzada, y este jueves, que rindió su declaración ante el juez, incluso tuvo que detenerse un momento la diligencia, porque ella se sintió mal, ella está desesperada, y tuvo que venir el médico a revisarla. Cuando ingresó al penal, se determinó que su estado de salud no era bueno, y no fue ingresada a una celda común, sino que fue enviada a la enfermería y ahí está pasando las noches.

–¿Cuál es la perspectiva, en términos legales, para la señora Ligia?

–Nosotras creemos que no existen elementos para iniciar un juicio en su contra y, por lo tanto, que a principios de la próxima semana el juez emitirá un auto de libertad; de no ser así, deberá enfrentar el juicio en esta prisión de alta seguridad. Pero hay algo importante que debe ser subrayado, porque no sabemos qué nivel de conocimiento sobre esta situación poseen, y es que, formalmente, quienes están presentando querella en contra de la señora Ligia son tres bancos, Banamex, HSBC y American Express, que son los bancos a los que pertenecían las tarjetas clonadas detectadas en la aduana de Jalisco, un estado al que Ligia no había viajado antes, ni siquiera como turista.

–En esta oportunidad que tuvo la señora Ligia de hablar ante el juez, ¿qué fue lo que dijo, cómo enfrentó estas acusaciones?

–Ella fue breve, pero muy clara. En un momento, al explicar la situación que sufren su hija y sus nietos, ella sufrió una recaída, pero luego pudo continuar, y hubo algo que conmovió a todos los que estaban presentes en la sala, y fue cuando ella dijo: “Este uniforme penitenciario que hoy porto no es una vergüenza para mí, es una vergüenza para México…”

Este domingo 10 de agosto, distintos grupos civiles de Yucatán han convocado a realizar una marcha silenciosa, con la consigna “Liberen a Ligia y entreguen a sus nietos”, que se realizará a las 10:00 horas, del Monumento a la Bandera a la Plaza Grande de Mérida, y a la que invitan a la ciudadanía a participar, usando ropa blanca.

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5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
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Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


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