¿Se acerca la muerte de las contraseñas?
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¿Se acerca la muerte de las contraseñas?

El último gran capítulo en la historia de los grandes robos de claves personales fue a principios de este mes, cuando hackers rusos se hicieron con 1.200 millones de contraseñas de correos electrónicos.
30 de agosto, 2014
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Foto: Especial

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Las contraseñas son un sufrimiento. Escogemos palabras fáciles de recordar que son igualmente fáciles de adivinar para los hackers.

Pero aún así las olvidamos, y encima las roban con relativa frecuencia.

El último gran capítulo en la historia de los grandes robos de claves personales fue a principios de este mes, cuando hackers rusos se hicieron con 1.200 millones de contraseñas de correos electrónicos.

Muchos creen que deberíamos abandonar el uso de contraseñas, pero ¿cuales son las alternativas?

Cara y voz

Según Ant Allan, experto en autentificación de Gartner Research, entre las opciones menos costosas podrían estar las biométricas, utilizando los micrófonos y las cámaras con las que la mayoría de las computadoras y teléfonos modernos ya están equipados.

La manera más simple de conectarse sería por reconocimiento facial, o “autentificación por selfie”, como lo llama Allan. Está opción ya está presente en los dispositivos con el sistema operativo Windows 8.

El reconocimiento de voz también sería fácil de implementar, según Allan.

Las desventaja, según Karsten Nohl, miembro del colectivo alemán Security Research Labs, es que saltarse esta forma de identificación es fácil.

“Prácticamente puedes conseguir que cualquier voz suene como otra”, advirtió Nohl.

Para llevar el nivel de seguridad un nivel más allá, la autentificación biométrica se puede combinar con otra informaciópn de contexto, como la ubicación por GPS o simplemente la hora.

Por ejemplo, si un usuario trata de conectarse a una hora o desde un lugar inusual, el sistema le puede pedir información adicional para verificar su identidad.

Más difícil todavía: el perfil digital

Algunos sistemas de autentificación más complejos y costosos crean una especie de “retrato digital” del usuario para identificarlo.

Compañías como BioCatch pueden combinar datos biométricos de cara y voz con información sobre horas y lugares de conexión y además añadir otro tipo de datos físicos y cognitivos del usuario.

Estas características pueden referirse, por ejemplo, a la altura y los andares de la persona, a si es zurda o diestra, o llegar a incluir información sobre su coordinación manual y visual.

Mediante cámaras, un giroscopio y sensores, el sistema puede completar ese perfil cognitivo del usuario al registrar sus preferencias.

Por ejemplo, al observar cómo dispone las ventanas en la pantalla, con qué rapidez usa la computadora y cuales son su patrones de tecleo o tacto del dispositivo que se quiere proteger.

Autentificación continua

Finalmente, estos sofisticados sistemas de autentificación pueden estudiar y cuantificar los patrones de respuesta del usuario ante una variedad de “desafíos” escondidos.

Por ejemplo, “el sistema puede introducir un desajuste en la pantalla con respecto a donde cree que el usuario va a poner el dedo”, explica Allan.

“Es muy sutil y nada visible, pero suficiente como para que el individuo tenga que hacer un ajuste”, enviando información sobre quién es.

Lo que hace diferente a esta forma de autentificación es que es activa o continua: el sistema continúa supervisando el comportamiento y las características del usuario mientras permanezca conectado.

“El beneficio es que con el tiempo tienes una mayor confianza de que el usuario es quien dice ser, y también puedes comprobar que la persona que está usando el sistema es la misma que lo inició”, explicó Allan.

Huellas dactilares

Además del costo, según Nohl hay una desventaja en el uso de información biométrica como huellas dactilares o iris: no se pueden cambiar.

Eso es un problema si, por ejemplo, un hacker hace una copia de tu huella dactilar.

Kohl cree que las pruebas biométricas pueden ser menos seguras que las claves largas de dígitos aleatorios.

El problema, dice, es que “las contraseñas largas son simplemente poco prácticas, mientras que algo como una huella dactilar es muy funcional”.

Contraseñas: baratas y eficaces

Por el momento, el tradicional “nombre de usuario” y “contraseña” sigue siendo de lejos la manera más común de probar tu identidad en línea.

¿El motivo?

Según Andras Cser, analista de seguridad de Forrester Research, a pesar de todos los problemas por las frecuentes quiebras de seguridad, las contraseñas proveen un nivel razonable de seguridad a muy bajo precio.

“Es difícil encontrar algo que ofrezca un nivel superior de seguridad por el mismo costo que un sistema de claves”, dijo.

“Hay otras maneras de autentificar la identidad, pero muchas compañías no quieren financiarlas”, concluyó.

Así que de momento toca seguir llenando la memoria de claves. Recuerde: cuanto más compleja, más segura.

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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