Semarnat estima en 4 mil barriles el derrame de crudo en NL
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Semarnat estima en 4 mil barriles el derrame de crudo en NL

El titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, estimó en 4 mil barriles de crudo (más de 600 mil litros) el derrame provocado por una toma clandestina en un ducto de Pemex, en la Cuenca del río San Juan.
25 de agosto, 2014
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El titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, acompañado por el director general de la Conagua, David Korenfeld estimó en cuatro mil barriles de crudo el derrame provocado por una toma clandestina en un ducto de Pemex, en la Cuenca del río San Juan, durante  una visita de supervisión en la zona afectada. Foto: Notimex.

El titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, acompañado por el director general de la Conagua, David Korenfeld estimó en cuatro mil barriles de crudo el derrame provocado por una toma clandestina en un ducto de Pemex, en la Cuenca del río San Juan, durante una visita de supervisión en la zona afectada. Foto: Notimex.

El titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, estimó en 4 mil barriles de crudo (más de 600 mil litros) el derrame provocado por una toma clandestina en un ducto de Pemex, en la Cuenca del río San Juan.

En el marco de una visita de supervisión en la zona afectada, Guerra Abud dijo que fue para constatar los trabajos de remediación en ese sector del municipio de Cadereyta, unos 60 kilómetros al oriente de Monterrey.

“El volumen que se estima se derramó fue del orden de cuatro mil barriles de petróleo, sin embargo la cifra exacta la sabremos hasta qué haya terminado toda la recolección y saneamiento”, dijo.

De acuerdo con datos de Pemex, agregó en rueda de prensa, del hidrocarburo derramado, 60 por ciento ha sido recolectado. El compromiso del director de Pemex, Emilio Lozoya Austin es “que esta misma semana todo el producto que está sobre la superficie del agua pueda ser recolectado”, agregó el titular de Semarnat.

Estas acciones se llevan a cabo ante la preocupación de que el agua contaminada llegue a la presa El Cuchillo, principal fuente de abasto de agua potable para el área metropolitana de Monterrey. Remarcó que Pemex es parte afectada en el caso, pero igual está en disposición y tiene responsabilidad de remediar la emergencia ecológica en la Cuenca del río San Juan.

Guerra Abud expuso que por el momento es complicado precisar los daños por el derrame de crudo, generado por la toma clandestina localizada el 16 de agosto en el kilómetro 463.5 del oleoducto Madero-Cadereyta, pero insistió en que lo primordial es evitar que la contaminación llegue a la presa El Cuchillo.

En este orden, el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), David Korenfeld Federman enfatizó que la prioridad es garantizar la seguridad en la presa El Cuchillo. Refirió que el hidrocarburo avanzó en un radio de siete kilómetros y el embalse está a 78 kilómetros lineales por el río San Juan. Apuntó que proceden a mediciones en la zona contaminada y aguas abajo para verificar las condiciones del líquido.

“Lo más importante es acordonar, evitar que se esparza en mayor longitud y también estamos conminando a Pemex y a la empresa a que terminen los trabajos, porque tenemos pronósticos de lluvias los próximos días”, mencionó Korenfeld Federman.

Finalmente, Martín Ruiz Múzquiz, jefe de Seguridad Industrial y Protección Ambiental del Sector Ductos de Pemex Refinación Zona Norte dijo que a las 380 personas dispuestas en las tareas de remediación, se sumarán 100 más con el objetivo de sanear a la brevedad la zona contaminada por crudo.

Posterior al recorrido en compañía de funcionarios estatales y municipales, el titular de Semarnat se reunió en privado con el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz.

Notimex*

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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