Hoy vence el plazo para acción de inconstitucionalidad contra la Ley Telecom
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Hoy vence el plazo para acción de inconstitucionalidad contra la Ley Telecom

Pese a la falta de firmas en el Senado y en Diputados para acudir a la Corte, el IFAI y la CNDH todavía pueden argumentar, hasta este miércoles 13 de agosto, violaciones a derechos humanos y a la privacidad.
Por Tania L. Montalvo
13 de agosto, 2014
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Foto: Cuartoscuro/Archivo

Foto: Cuartoscuro/Archivo

Este miércoles 13 de agosto es el último día para presentar una acción de inconstitucionalidad contra la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y aunque en el Congreso los opositores no suman los votos suficientes para acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) tienen facultades para hacerlo.

En el IFAI, este miércoles se discutirá en el pleno en sesión pública, a partir de las 11:00 horas, la posibilidad de presentar el recurso; mientras que la CNDH no ha respondido a la solicitud de organizaciones de la sociedad civil para pronunciarse al respecto.

Desde que se promulgó la ley —el 14 de julio pasado—, 219 organizaciones civiles emitieron un posicionamiento para pedir una acción de inconstitucionalidad argumentando diversas violaciones a derechos humanos, al acceso a información pública, privacidad y protección de datos personales.

Según Justine Dupuy, del área de transparencia del Centro de Análisis e investigación, Fundar, desde entonces, sólo el IFAI ha mostrado interés en estudiar el caso pese a que la acción de inconstitucionalidad que podría presentar la CNDH sería más amplia.

El recurso del IFAI deberá enfocarse en violaciones al derecho al acceso a la información y protección de datos personales que, según organizaciones civiles y académicos, ocurre en los artículos 189 y 190 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión al permitir la geolocalización en tiempo real sin salvaguardas o la retención de datos para conocer patrones de comportamiento.

En cambio, si la acción de inconstitucionalidad proviene de la CNDH, además de incluir las violaciones que presuntamente propician esos artículos, se pueden agregar otros en los que se denuncian faltas a la libertad de expresión —en el ordenamiento de suspender las telecomunicaciones para “hacer cesar la comisión de delitos”— o discriminación, pues las concesiones de uso social tienen, sin justificación, mayor vigencia que las de uso comercial.

En manos del IFAI

Debido a que la CNDH “no ha dado luz” sobre la posibilidad de interponer una acción de inconstitucionalidad, la sociedad civil ve la oportunidad en el IFAI, pues además de que el 10 de julio emitió un comunicado para informar que habría una investigación sobre posibles violaciones en la Ley Telecom; 3 de los 7 comisionados —Oscar Guerra, Areli Cano y Joel Salas— se han pronunciado a favor del recurso.

Tomando en cuenta lo anterior, para la sesión pública de este miércoles sólo se requiere un voto más a favor de la acción de inconstitucionalidad que busca evidenciar una contradicción entre la ley y la Constitución.

Las organizaciones civiles que la impulsan —entre las que se encuentran Fundar, la Red por la Defensa de los Derechos Digitales o la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi)— consideran que los artículos 189 y 190 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión viola el derecho a la privacidad y a la protección de datos que mandata la Carta Magna porque permite que instancias gubernamentales recurran a la geolocalización de personas en tiempo real sin cumplir con el requisito de previsión de la ley, es decir, sin establecer de manera clara, precisa y detallada qué autoridades pueden llevar a cabo esta medida, las circunstancias para que ocurra, el procedimiento y los límites para una invasión de datos personales.

“Si bien el derecho a la privacidad no es un derecho absoluto y, por  tanto, puede ser restringido, esto solamente es válido siempre que las injerencias no sean abusivas o arbitrarias, por ello deben estar previstas en la ley, perseguir un fin legítimo y cumplir con los requisitos de idoneidad, necesidad y proporcionalidad”, cita el anexo técnico de la sociedad civil para la acción de inconstitucionalidad que se entregó al IFAI.

Asimismo, en el artículo 190 fracción II se mandata la retención de datos —origen de las llamadas, duración, ubicación, mensajes de texto, actividad en la red—hasta por 24 meses y la creación de una base de datos para que autoridades —sin especificar cuáles— puedan acceder a ellos sin orden judicial.

“La conservación de datos se lleva a cabo de manera indiscriminada y masiva, es decir, respecto de todos los usuarios de servicios de telecomunicaciones sin que exista indicio o circunstancia alguna que lo justifique”.

Lo que podría hacer la CNDH

Si la Comisión Nacional de Derechos Humanos sorprendiera este miércoles con una acción de inconstitucionalidad contra la Ley Telecom, además de las violaciones antes mencionadas podría incluir una a la libertad de expresión, contenida en la fracción VII del artículo 190, en el cual los concesionarios están obligados a suspender los servicios de telecomunicaciones cuando una autoridad lo ordene bajo el supuesto de “hacer cesar la comisión de delitos”.

Asimismo, según sociedad civil, la CNDH podría argumentar que las facultades que el artículo 15 de la Ley otorga al Instituto Federal de Telecomunicaciones implican poder de censura; y que los artículos 83,85, 89 y 90 imponen prácticas discriminatorias hacia los medios de uso social.

El Congreso, sin firmas suficientes

Según la ley, además de la CNDH y el IFAI, la acción de inconstitucionalidad contra una legislación se puede interponer con una solicitud del Procurador General de la República (PGR) o con el aval del 33% de los integrantes de cualquiera de las Cámaras.

Y aunque el recurso fue una de las alternativas que dieron a conocer legisladores que se opusieron a la Ley Telecom tanto en el Senado como en Diputados, hasta ahora, no hay firmas suficientes. 

En el Senado se necesita la firma de 44 legisladores y aunque en la votación de la Ley 37 fueron en contra, en esa cifra están incluidos todos los senadores del Partido de la Revolución Democrática. Sin embargo, perredistas como Zoé Robledo, Armando Ríos Piter o Fidel Demédicis se dijeron a favor, sólo que de último minuto votaron en el sentido que recomendó el Consejo Político Nacional de su partido.

En Diputados es necesario que al menos 165 apoyen la acción de inconstitucionalidad, pero en la votación en el Pleno, los opositores apenas fueron 107.

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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