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Siete de cada 10 mexicanos dice que su salario no le alcanza

En México, el salario mínimo se divide en dos áreas geográficas. Sin embargo, cuando Parametría le pidió a sus encuestados que dijeron cuál era el salario mínimo del lugar en el que vive, la mayoría no supo contestar.
25 de septiembre, 2014
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A los mexicanos no les alcanza con el sueldo que perciben y por ello enfrentan dificultades para cubrir sus gastos. Esto opinan 74% de los encuestados por Parametría en su última encuesta, donde revelan que en el Distrito Federal creen algo similar: seis de cada 10 capitalinos (63%) considera que el salario que recibe no le es suficiente.

Pero, ¿cómo se componen estas cifras? Del total de mexicanos al interior de la República (74%) que contestaron que su sueldo es insuficiente, 48% señaló que, además de que no le alcanza, tiene problemas para subsistir, y dos de cada 10 (26%) dijo que enfrenta grandes dificultades. En la Ciudad de México, 47% de los capitalinos cree que con su salario no le alcanza y tiene problemas para cubrir sus gastos, al tiempo que 16% dijo que su sueldo es insuficiente y enfrenta grandes problemas para subsistir, lo que da un total de 63%.

El estudio de Parametría refleja que el porcentaje de encuestados que dijo que su sueldo le alcanza y además le permite ahorrar es muy bajo: 3% a nivel nacional y 5% en el Distrito Federal. Además, en ambos casos, el número de encuestados que contestó que con su sueldo le alcanza en la justa medida y sin mayores complicaciones no supera el 35%.

En México, el salario mínimo se divide en dos zonas, según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami). En la primera, denominada Área Geográfica “A”, el salario mínimo es de 67.29 pesos, y abarca al Distrito Federal, Baja California y Baja California Sur en su totalidad, además municipios de distintos estados como Sonora, Jalisco, Nuevo León, Guerrero y Veracruz. En la Área Geográfica “B”, que comprende al resto de estados del país, así como a los municipios no previstos en la primera zona, el salario asciende a 63.77 pesos.

Sin embargo, cuando Parametría le pidió a sus encuestados que dijeron cuál era el salario mínimo del lugar en el que vive, la mayoría no supo contestar. A nivel nacional, tres de cada 10 mexicanos (32%) no supo distinguir si percibe el salario mínimo correspondiente a las áreas geográficas “A” o “B”. Del mismo modo, en la Ciudad de México, 45% de los capitalinos no supo contestar qué salario mínimo le corresponde.

A pesar de lo anterior, tanto a nivel nacional como en el Distrito Federal, los encuestados por Parametría contestaron que ganan más de 68 pesos al día por su trabajo. En la capital del país, siete de cada 10 (74%) contestó que su sueldo es mayor a dicha cantidad, mientras que en el resto de la República Mexicana, seis de cada 10 (59%) señaló que gana más de lo que la zona de salario mínimo en la que vive, establece.

Durante los últimos meses, el tema del salario mínimo ha cobrado relevancia en todo el país. En la Ciudad de México, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, presentó el pasado 24 de agosto su plan para incrementar el salario mínimo en la capital a 82.86 pesos, con miras a que al final de su sexenio, éste llegue a los 171 pesos por día.

El PAN también está interesado en el salario mínimo y busca promover una consulta popular en 2015 con respecto al tema. Por esa razón, el pasado 11 de septiembre presentó a la Cámara de Diputados 68 paquetes que contienen casi 2.5 millones de firmas para impulsar dicho ejercicio.

No obstante lo anterior, la mayoría de los encuestados por Parametría no sabe quiénes son los que impulsan la discusión en torno al salario mínimo. A nivel nacional, 63% de los mexicanos no le atribuye a nadie en específico la propuesta de aumentarlo, mientras que en el Distrito Federal, poco más de la mitad (51%) no sabe quién es el responsable de proponer dicho aumento. 

En ese sentido, los encuestados ofrecen un catálogo de respuestas tanto a nivel nacional como local en el que le atribuyen la propuesta de aumentar el salario mínimo a los siguientes actores: PRI, PAN, PRD, el presidente Enrique Peña Nieto, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Nivel nacional

Ciudad de México:

A principios de agosto, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) informó que México es el único país en la región en el que el salario mínimo no crece. A partir de ahí, han surgido diversos análisis para argumentar que éste sea aumentado. Por ejemplo, según el documento presentado por Miguel Ángel Mancera, titulado Política de Recuperación del Salario Mínimo en México y el Distrito Federaldesde 1976 a la fecha, los salarios se han reducido en un 71% a nivel nacional y en un 77% en el DF. Además, según información de la Facultad de Economía, de 1987 a 2014, el poder adquisitivo del salario mínimo perdió el 76.3% de su valor, como revela la siguiente gráfica: 

PARAMETRÍA. Encuesta Nacional en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas del 22 al 26 de agosto de 2014. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 %. Tasa de rechazo: 49%. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: Aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el INE. Población objetivo: Personas de 18 años en adelante con credencial para votar que al momento de la entrevista residan en el lugar de interés.

Encuesta Distrito Federal en vivienda. Representatividad: Distrito Federal. Número de entrevistas: 400 encuestas realizadas a personas de 18 años en adelante con credencial para votar que residan en el lugar de interés al momento de la entrevista. Fecha de levantamiento: 22 al 26 de agosto de 2014. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 4.9 %. Tasa de rechazo: 58%. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: Aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el INE. 

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Getty Images/AFP

Chernobyl: cómo el gobierno de la Unión Soviética trató de ocultar la catástrofe nuclear

Fue el peor desastre nuclear de la historia. Pero también uno de los mayores intentos fallidos de ocultar una tragedia por parte de un gobierno. Historiadores y periodistas le contaron a BBC Mundo cómo ocurrió.
Getty Images/AFP
29 de mayo, 2019
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Es difícil imaginar una tragedia peor que Chernobyl. Pero cuesta todavía más hacerse a la idea de cómo los hombres fuertes del la Unión Soviética trataron de evitar por todos los medios que saliera a la luz el mayor desastre nuclear de la historia.

Cuando el reactor número 4 explotó, esparciendo nubes radioactivas por todo el hemisferio norte de la Tierra -desde Checoslovaquia hasta Japón- y lanzando a la atmósfera el equivalente a 500 bombas de Hiroshima, el Partido Comunista de la URSS trató de controlar la información y dar su propia versión sobre los hechos.

“Ocultaron la gravedad del accidente desde el principio y se negaron a evacuar Kiev (la actual capital ucraniana)”, le cuenta a BBC Mundo la periodista Irena Taranyuk, del servicio ucraniano de la BBC.

Irena era estudiante y vivía entonces en la región occidental de la antigua URSS. Recuerda el miedo y la confusión que sintió cuando estalló la noticia.

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BBC

Más sobre Chernobyl

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Nos informábamos a través del ‘enemigo’ -los medios occidentales, como la BBC- sobre lo que estaba ocurriendo. Mientras tanto, muchos jóvenes y compañeros universitarios eran enviados a trabajar en la zona como liquidadores voluntarios, exponiéndose a la radiación”.

La URSS no pudo contener la noticia por mucho tiempo. “No era posible encubrir algo tan grande como aquello; los rumores comenzaron a correr como el agua, dice Irena.

Tres décadas después, todavía no conocemos el alcance total de la tragedia ni cuántas personas -se estima que unas 4,000, pero podrían ser más- murieron de cáncer u otras enfermedades vinculadas a ella.

Los testimonios, datos y relatos de supervivientes, junto al trabajo de investigadores, nos cuentan hoy lo que ocurrió y han permitido recrear en pantalla el drama histórico sobre Chernobyl en una aclamada miniserie homónima con tintes de ficción que acaba de estrenar HBO.

Chernobyl en Sky Atlantic

Sky UK/HBO
Vasily Ignatenko (Adam Nagaitis), uno de los protagonistas de la serie, era un bombero recién casado que murió en Chernobyl.

Pero volvamos a los hechos. ¿Qué ocurrió exactamente el 26 abril de 1986 y cómo trató la antigua Unión Soviética de impedir que el mundo conociera aquel desastre inimaginable?

De la negación a la irresponsabilidad

Eran las 5 de la mañana cuando Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, recibió una llamada telefónica. Había habido una explosión en la planta nuclear de Chernobyl. Pero, aparentemente, el reactor estaba intacto.

“En las primeras horas e incluso el día después del accidente no se sabía que el reactor había explotado y que había una enorme emisión nuclear en la atmósfera”, diría el propio Gorbachov más tarde.

El hombre más poderoso de la Unión Soviética en aquel momento no vio necesidad de despertar a otros líderes políticos o de interrumpir su fin de semana con una sesión de emergencia, explica el historiador ucraniano Serhii Plokhii en su libro Chernobyl: the history of a nuclear catastrophe (“Chernobyl: la historia de una catástrofe nuclear”, 2018).

En lugar de eso, creó una comisión gubernamental liderada por Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros, para investigar las causas de la explosión. Mientras tanto, los ciudadanos corrían peligro. Pero nadie se atrevía a ordenar una evacuación.

Chernobyl enSky Atlantic

Sky UK/HBO
El vicepresidente soviético Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård, al izda) se vio olbigado a elegir entre la visión del Estado y los hechos. En la imagen, con Valery Legasov (Jared Harris), en una escena de la serie de HBO.

El primer acercamiento en helicóptero, unas 24 horas después de la explosión, evidenció la magnitud de la catástrofe. “Cuando aterrizaron, todavía no estaban preparados para aceptarlo”, dice el historiador.

El propio Shcherbina escribió en sus memorias que tuvo que forzarse a sí mismo a asimilar lo que veían sus ojos.

“Al principio, estaban en un estado de shock y negación. No querían aceptar lo que había pasado. Después, no quisieron asumir la responsabilidad de lo sucedido“, le cuenta a BBC Mundo Plokhii, quien es también director del Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard, en Massachusetts, Estados Unidos.

“Hubo una negación por parte de quienes trabajaban en Chernobyl. Y, además, era muy complicado afirmar lo que estaba pasando sin ponerse en una situación todavía más peligrosa”.

Plokhii escribe en su libro que “a medida que los niveles de radiación aumentaban, los funcionarios se ponían cada vez más nerviosos, pero no tenían la potestad para decidir evacuar”.

“El país tardó 18 días en hablar sobre ello en televisión”, agrega.

Imagen de Chernobyl desde un helicóptero en 1990

Igor Kostin/Getty Images
Cuando los científicos e ingenieros vieron la escena desde un helicóptero, comprendieron que la situación era muy grave.

“La reacción inmediata fue ocultar la tragedia y luego trataron de minimizar la cantidad de información que se publicaba“, le cuenta a BBC Mundo el periodista Adam Higginbotham, autor de Midnight in Chernobyl (“Medianoche en Chernobyl, 2019), un superventas del New York Times que recoge varios testimonios.

El escritor señala que había una “dimensión psicológica” en esa negación inicial que es importante tener en cuenta. “El evento era tan catastrófico y la escala del desastre era tal que ni siquiera los especialistas bien formados, que entendían con exactitud la energía nuclear, podían asimilar lo que estaban viendo”.

“Necesitamos comprender que la escala del accidente era demasiado grande incluso para ellos, y no caer en los estereotipos típicos sobre cómo funcionaba la Unión Soviética. La historia es más compleja y complicada que todo eso”, advierte.

Armen Abagian, el director de un instituto de investigación sobre energía nuclear que había sido destinado a Moscú, le dijo a Shcherbina que la ciudad tenía que ser evacuada: “Le dije que había niños corriendo por las calles, gente colgando ropa para secarla. Y la atmósfera era radioactiva”, fueron sus palabras, según cuenta el historiador Serhii Plokhii.

Pero la URSS consideraba en sus regulaciones que no era necesario, y nadie quería tomar la responsabilidad de ordenar una evacuación y entonar así un mea culpa.

Mientras la comisión pensaba qué hacer, la gente comenzaba a abandonar la ciudad.

Bomberos en Chernobyl

Igor Kostin/Getty Images
“Los bomberos fueron los verdaderos héroes de la tragedia”, dice el historiador Serhii Plokhii.

El gobierno soviético no estaba dispuesto a que las malas noticias se propagaran tan rápido como las radiaciones. Por eso cortó las redes telefónicas, y a los ingenieros y trabajadores de la planta nuclear se les prohibió compartir las noticias sobre lo ocurrido con sus amigos y familiares, explica Plokhii.

No era la primera vez que la URSS se enfrentaba a este tipo de situaciones: “Hubo otro desastre nuclear (mucho más pequeño) en septiembre de 1957 en Kyshtym, en los montes Urales, cuando explotaron unos materiales radiactivos. Pero no había información en ningún lado”, le cuenta a BBC Mundo. “Guardar silencio era un protocolo normalizado en la Unión Soviética”.

“Los estadounidenses encontraron algunas señales de que había una explosión y contaminación en aquel primer desastre, pero no dijeron nada porque ellos mismos estaban en el proceso de desarrollar grandes planes nucleares y no quisieron crear una alarma”.

Higginbotham también evoca aquel accidente de Kyshtym, que los soviéticos sí lograron ocultar con éxito: “Simplemente, adoptaron el mismo enfoque en Chernobyl, pero en este caso la frontera estaba más cerca con Occidente y la contaminación y el alcance fueron mucho mayores”.

¿Cómo se enteró el mundo?

“Fueron los suecos quienes primero detectaron que algo iba mal. Y después unos británicos que trabajaban en otra planta nuclear”, dice Plokhii.

Higginbotham asegura que los suecos comenzaron a preguntar a las autoridades soviéticas si había habido un accidente nuclear, “pero incluso en ese momento continuaron negando que tal cosa hubiera ocurrido”.

Y es que en Suecia se detectaron altos niveles de radiación en los días posteriores al accidente cuyo origen no tenía explicación.

“La gente de Europa alertó sobre lo que estaba pasando y la Unión Soviética tuvo que publicar su información. Fueron contando cada vez más cosas, pero solo bajo la presión de Occidente“, coincide el ucraniano, quien añade que el contexto de la Guerra Fría es vital para comprender cómo se desarrollaron los hechos.

El historiador añade que la “insatisfacción” de quienes vivían en la URSS en aquella época también jugó un papel clave, que se estaban informando de los hechos a través de medios extranjeros y de rumores -algunos ciertos y otros no-, y no de su propio gobierno”.

“Tardaron semanas, meses e incluso años hasta que, gradualmente, fue emergiendo la verdad. En parte, eso fue porque capturaron a los corresponsales extranjeros que estaban basados en Moscú y les impidieron dejar la ciudad y acercarse a la zona del accidente”, dice Higginbotham.

“Muchos de esos periodistas comenzaron a publicar cualquier información que recibían, aunque fueran rumores. En Estados Unidos, el New York Post llegó a decir que 15.000 personas habían muerto. Eso justamente lo opuesto a lo que quería el gobierno”.

Chernobyl, 2015

Sean Gallup/Getty Images
Los medios extranjeros ejercieron presión sobre la Unión Soviética para que publicara información sobre Chernobyl.

“No querían que la población tomara precauciones”, sostiene Irena. “Fue irónico que nos enteráramos a través de medios extranjeros”.

Pero Higginbotham advierte que la historia que se cuenta en Occidente sobre Chernobyl a menudo es incompleta y que “muchas cosas que se escribieron se asientan sobre ideas preconcebidas sobre cómo era la vida en la Unión Soviética que resultaban muy convenientes”, olvidando la dimensión psicológica y humana de quienes tomaron las decisiones.

La caída de un imperio

“Chernobyl suele vincularse a cambios estratégicos en la Unión Soviética y a los inicios de la política abierta. El principio de todo está en Chernobyl”, explica Plokhii.

El historiador dice que quiso escribir sobre la tragedia porque forma parte de su historia personal: “Recuerdo el horror de aquellos días, no sabíamos lo que iba a ocurrir y traté de reconstruir los hechos de la mejor manera posible”.

“El material que reconstruí me hizo llegar a la conclusión de que hubo verdaderamente un vínculo directo entre Chernobyl y la caída de la Unión Soviética“.

Un equipo de pruebas de radiación volvió a la planta nuclear 5 años después del accidente que destruyó el reactor.

SVF2/Getty Images
Chernobyl pasará a la historia como el mayor desastre nuclear y medioambiental.

“La manera en que colapsó la Unión Soviética no puede comprenderse realmente sin la historia de Chernobyl”.

Por otra parte, Higginbotham considera que fue un momento clave “en la desintegración de la URSS no solo por el coste económico, o el incremento de la desconfianza hacia las instituciones por parte de los soviéticos, sino también por cómo cambió al propio Gorbachov.

“El accidente reveló que Gorbachov corrompió el imperio que había heredado“, señala.

“Pero la lección más importante que nos deja Chernobyl es el problema de confiar en exceso en la tecnología -¡La gente creyó que un accidente de ese alcance era imposible incluso cuando tuvo lugar!-. Y también que una cultura que niega la evidencia científica y se basa en mentiras y secretismo no es segura para nadie”.


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