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Suman cuatro muertos tras paso de "Odile"

En su reporte, la Fiscalía de Baja California Sur informó que tres de los fallecidos intentaron cruzar arroyos, dos en santa Rosalía y uno en San José del Cabo, además de una mujer, cuyo cadáver fue encontrado en un velero en La Paz.
20 de septiembre, 2014
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La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) reportó que luego del paso del huracán Odile, se contabiliza la muerte de cuatro personas y la desaparición de una más.

En su reporte, la Fiscalía de Baja California Sur informó que tres de los fallecidos intentaron cruzar arroyos, dos en santa Rosalía y uno en San José del Cabo, además de una mujer, cuyo cadáver fue encontrado en un velero en La Paz.

Recordó que Kyoug Jin Park, de 62 años, gerente de la minera El Boleo, murió el lunes al intentar cruzar en su vehículo un arroyo en Santa Rosalía. El cadáver de quien lo acompañaba, Chai Sung Keun, de 58, también de origen coreano fue hallado la víspera.

El cuerpo sin vida de Juan Francisco Ponce Quezada, un plomero de 28 años, fue localizado este jueves. Las indagaciones de la PGJE determinan que intentó cruzar el arroyo de Santa Rosa en San José del Cabo, pero la fuerza de la corriente arrastró su vehículo.

Una mujer de origen británico, Simone Wood, de 45 años, fue localizada este viernes sin vida en aguas de El Mogote, en la bahía de La Paz.

De acuerdo a la investigación viajaba en el velero Tabasco acompañada de su esposo Paul Witehouse, quien hasta el momento se mantiene en calidad de desaparecido.

Habitantes crean barricadas para protegerse; hay 7 detenidos por saqueos en BCS

Residentes de Cabo San Lucas se organizaron en grupos y encendieron grandes fogatas durante la noche para protegerse de los saqueadores luego de que la destrucción y los ataques a comercios se generalizaron.

Residentes de Cabo San Lucas se organizaron en grupos y encendieron grandes fogatas durante la noche para protegerse de los saqueadores luego de que la destrucción y los ataques a comercios se generalizaron.

Las autoridades federales informaron este jueves 18 de septiembre que aplicarán una política de mano dura para detener los saqueos que se han extendido por la península de Baja California tras los estragos provocados por el paso del huracán Odile.

El Comisionado Nacional de la Policía Federal Enrique Galindo dijo que siete personas fueron detenidas por tratar de cometer saqueos, dos de ellas con armas de fuego.

Residentes de Cabo San Lucas se organizaron en grupos y encendieron grandes fogatas durante la noche para protegerse de los saqueadores luego de que la destrucción y los ataques a comercios se generalizaron.

Un residente de la localidad turística de Los Cabos, David García, dijo en una entrevista radial que “el problema ya no es el huracán” sino la violencia que ha comenzado a desatarse.

Todo empezó con los saqueos, no habían pasado ni ocho horas del huracán cuando se estaban destrozando tiendas“, dijo. “Empezaron con tiendas pequeñas y después pasaron a los súper”, añadió.

En un Wal-Mart inundado y saqueado hasta la última estantería alguien pintó sobre una pared “Viva la delincuencia“.

El Servicio de Protección Civil informó que la ciudad de Bahía de los Ángeles se encuentra aislada por los fuertes daños que el huracán provocó en la autopista que la conecta con el resto del estado. Las imágenes mostraron daños en el asfalto y un gran tráiler volcado.

Las autoridades locales de Baja California comenzaron el jueves a evaluar daños y restablecer los servicios públicos.

“Hemos podido restablecer en torno al 30% del servicio eléctrico, igual que el agua potable”, dijo Esthela Ponce, alcaldesa de La Paz, capital del estado.

Agregó que “estamos haciendo un levantamiento de cada vivienda. Hay 10 mil casas dañadas en la ciudad“.

Las autoridades federales redoblaron sus patrullas durante la noche en la zona turística de Los Cabos, donde los saqueadores vaciaron muchos comercios y decenas de miles se enfrentaban el jueves a un cuarto día sin agua ni electricidad. También se han desplegado mil miembros de la recién creada Gendarmería Nacional para colaborar con el restablecimiento del orden.

Tras golpear la península mexicana de Baja California y otras zonas del norte del país en los últimos días, lo que queda de Odile puso rumbo hacia el suroeste de Estados Unidos.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijo que algunas zonas de Arizona y México podrían recibir entre 6 y 9 pulgadas (de 15 a 23 centímetros) de lluvia y advirtió sobre posibles inundaciones. Se esperaba que la zona de Tucson se llevase lo peor de la tormenta, aunque Phoenix también podría sufrir lluvias y fuertes vientos.

Desde el sur, el huracán Polo se fortalecía en la costa pacífica de México y se dirigía hacia Los Cabos, aunque se pronostica que no tocará tierra.

La Secretaría de Turismo dijo en su cuenta de Twitter que 5 mil de los 30 mil turistas que se calcula se encontraban el domingo en Baja California han sido evacuados de la zona. Además, aviones del gobierno se dirigían a la región con agua y otros suministros.

Las líneas aéreas y la gendarmería organizaban la mañana del jueves largas colas de turistas que esperaban ser evacuados desde el aeropuerto de Los Cabos.

Por su parte, Polo se encontraba a 290 kilómetros (180 millas) al sur de Manzanillo, México, con vientos sostenidos de hasta 120 kilómetros por hora (75 millas por hora). La tormenta avanza hacia el oeste noroeste a 17 kilómetros por hora (10 millas por hora).

En el Atlántico central, el Huracán de categoría 1 Edouard podría provocar olas y marejadas al norte de la Costa Este de Florida, aunque se espera que se quede lejos del continente.

*AP

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#YoSoyAnimal

La teoría de Dunbar: ¿realmente no somos capaces de tener más de 150 amigos?

Los estudios del antropólogo británico Robin Dunbar muestran que el número máximo de relaciones que pueden mantener los humanos ronda las 150. ¿Hasta qué punto sigue siendo vigente en un mundo de relaciones virtuales?
18 de noviembre, 2019
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A casi todos nos ha pasado: cortejamos a alguien por un tiempo y, a la hora de la verdad, nos dice que “seamos amigos”…

Tú, probamente, has dicho o pensado: “No necesito más amigos. Ya tengo suficientes”.

Pues resulta que esa idea no es solo producto del despecho.

Al parecer, existen límites bien definidos para la cantidad de relaciones de varios tipos que una persona promedio puede mantener.

Y, según una investigación de fines del siglo XX, el número mágico es 150.

Pero ¿será siendo el mismo en nuestras “sociedades hiperconectadas”, en las que es común tener perfiles en varias redes sociales con cientos o miles de seguidores?

¿De dónde salió el número mágico?

A través de sus estudios de primates no humanos, el antropólogo británico Robin Dunbar llegó a la conclusión de que había una relación entre el tamaño del cerebro y el tamaño del grupo con el que nos vinculamos.

El experto concluyó que el tamaño de la neocorteza, la parte del cerebro asociada con la cognición y el lenguaje, en relación con el cuerpo, está relacionado con el tamaño de un grupo social cohesionado.

Esta relación limita la complejidad que puede manejar un sistema social.

Dunbar y sus colegas aplicaron este principio básico a los humanos, examinando datos psicológicos, antropológicos, ya fuera históricos como contemporáneos, sobre el tamaño de los grupos, incluida la forma en que los grandes grupos se forman antes de separarse o colapsar.

El resultado fue que encontraron notable consistencia alrededor del número 150.

¿De dónde viene?

Según Dunbar y muchos investigadores en los que influyó su teoría, esta regla de 150 es cierta para las primeras sociedades de cazadores-recolectores, así como para una sorprendente variedad de agrupaciones modernas: oficinas, comunas, fábricas, campamentos, organizaciones militares, pueblos… e, incluso la lista para la celebración de la Navidad.

Sus conclusiones indican que si un grupo excede 150 personas, es poco probable que dure mucho o sea coherente.

Pero 150 por sí solo no cuenta toda la historia. Otros números también son decisivos dentro de la hipótesis del cerebro social, que es como se conoce la teoría de Dunbar.

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Emmanuel Lafont
El círculo más íntimo, según Dunbar, son solo 5 seres queridos, aunque podemos llegar a reconocer a 1500 personas.

De acuerdo con ésta, el círculo más estrecho de nuestras relaciones humanas tiene cinco personas: nuestros seres más queridos o cercanos.

A estos, le siguen varias capas sucesivas:

  • 15 buenos amigos
  • 50 amigos
  • 150 contactos significativos
  • 500 conocidos
  • 1.500 personas que puedes reconocer

Las personas migran dentro y fuera de estas capas, pero la idea es que cada persona mantiene sus relaciones en esos límites.

Por supuesto, esos números realmente representan un rango. Los extrovertidos, según el autor, tienden a tener una red más amplia, aunque con relaciones menos intensas, mientras que los introvertidos se concentran en un grupo más pequeño de contactos muy cercanos.

Las mujeres, por su parte, generalmente tienen un poco más de contactos en las capas más cercanas.

Dunbar no está seguro de por qué estas capas de números son múltiplos de cinco, pero asegura que “este número parece ser fundamental para los monos y simios en general“.

Lo que determina estas capas en la vida real, en el mundo cara a cara , es la frecuencia con la que ves a las personas, de acuerdo con la hipótesis.

“Todos los días tienes que tomar una decisión sobre cómo invertir el tiempo disponible para la interacción social y eso es limitado”, señala.

Los cuestionamientos

Ciertas organizaciones han tomado estas ideas en serio.

La Autoridad Fiscal de Suecia, por ejemplo, reestructuró sus oficinas para mantenerse dentro del umbral de 150 personas.

Aunque no todos se suscriben a la hipótesis del cerebro social: algunos son escépticos sobre la posibilidad de derivar un número mágico las interacciones humanas.

No obstante, puede ser un ejercicio útil al examinar las comunidades y la evolución.

“Aunque hay muchos factores que pueden limitar la cantidad de relaciones que creamos y mantenemos, esos estudios nos ayudan a comprender mejor y medir la influencia de tales variables“, le comenta a la BBC Cristina Acedo Carmona, antropóloga y economista de la Universidad de León, en España.

Sin embargo, entre los que están de acuerdo en que se puede encontrar un número promedio para los contactos humanos, algunos cuestionan si el definitivo es 150.

La investigación en diversos grupos sociales en EE.UU. sugiere que las redes sociales se agrupan en torno a 290 personas.

Una razón puede ser que el número de conexiones sociales no obedece a la distribución normal -también conocida como distribución de Gauss-, de manera que unas pocas personas con cantidades masivas de contactos puede estar afectando el promedio.

Por ejemplo, si alguien es lo suficientemente rico como para contratar asistentes para administrar en parte sus relaciones, podría estar menos limitado por la cantidad de vínculos que puede mantener cómodamente.

Como en muchos aspectos de la vida social, los superconectados son los superprivilegiados.

El número de Dunbar también es criticado por su metodología. El tamaño del cerebro de los primates depende de otros factores más allá de la complejidad social, como la dieta.

Y un equipo de investigadores británico-holandés ha argumentado que a pesar de que la neocorteza es finita, la capacidad social puede estirarse en ciertas situaciones culturales, así como con la ayuda de ciertas tecnologías.

De hecho, el capital social puede ser especialmente importante para las personas que no tienen otras formas de capital, como lo sugiere la investigación comparativa de Acedo Carmona sobre el norte de Ghana y Oaxaca, México.

La alta diversidad biológica, los entornos montañosos remotos y las influencias del colonialismo español en las identidades étnicas han contribuido a los pequeños círculos de confianza de Oaxaca, en gran parte compuestos por parientes nucleares.

Pero los escasos recursos ambientales del norte de Ghana han hecho que la cooperación interétnica y los círculos de confianza más grandes sean más importantes para la supervivencia.

Por lo tanto, “centrarse en el tamaño del cerebro y las limitaciones cognitivas puede ser demasiado simplista”, subraya Acedo Carmona.

Virtualmente parecido

Es posible entonces que el número de Dunbar sea más aplicable para sociedades premodernas o para grupos de ingresos medios en las sociedades occidentales contemporáneas: educadas, industrializadas, ricas y democráticas.

Pero incluso estas sociedades se están volviendo más complicadas, debido a la forma en que la cultura de internet está transformando las relaciones sociales.

Y es que tamaño de los grupos puede ser uno de los problemas con los sitios masivos de redes sociales que ahora dominan nuestras vidas.

No obstante, cada vez más usuarios de redes sociales predican el evangelio de que “menos es mejor” cuando se trata de la vida social en línea.

Hasta ahora, la investigación de Dunbar y sus colegas sobre las relaciones en internet sugiere que son similares a las relaciones en el mundo real en términos de restricciones numéricas.

“Cuando observamos la estructura del mundo de los juegos en línea, obtenemos prácticamente las mismas capas que en todos los demás contextos”, dice.

“Y parece que son las mismas características de diseño de la mente humana las que imponen restricciones en la cantidad de personas con las que puedes interactuar mentalmente en un momento dado”, agrega.

Dunbar y sus colegas también han realizado una investigación en Facebook, utilizando factores como el número de grupos en mensajes comunes y privados enviados para mapear el número de vínculos con la fuerza con la que se desarrollan.

“Estos medios digitales, incluyendo los teléfonos celulares, en realidad solo te proporcionan otro mecanismo para contactar amigos”, opina Dunbar.

El científico no cree que la posibilidad de anonimato en línea sea sustancialmente diferente al mundo real.

De acuerdo con sus postulados, las interacciones anónimas de internet son similares a los confesionarios en la Iglesia católica: no es una relación cercana, pero es una que reconoce los beneficios de la confidencialidad entre los casi extraños.

Es muy difícil llorar en un hombro virtual“, dice Dumbar.

Desde este punto de vista, la naturaleza no física y en tiempo no real de las relaciones de internet no pueden desafiar a las “del mundo real” de manera significativa.

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Emmanuel Lafont
Existe un equilibrio entre la cantidad de conexiones que tenemos y la intimidad que desarrollamos con las mismas.

Las relaciones cara a cara, con toda la información no verbal que es tan crítica para la comunicación, siguen siendo primordiales, afirma.

Pero la propia investigación de Dunbar sugiere diferencias generacionales en este punto.

Los que tienen entre 18 y 24 años tienen redes sociales en internet mucho más grandes que los que tienen 55 años o más.

Y la primacía del contacto físico en la hipótesis del cerebro social puede aplicarse menos a los jóvenes que nunca han conocido la vida sin internet, para quienes las relaciones digitales pueden ser tan significativas como las analógicas.

Al final, tiene sentido que haya un número finito de amigos que la mayoría de las personas pueden tener.

Lo que está menos claro es si esa capacidad se está expandiendo o contrayendo, por las formas siempre cambiantes en las que las personas interactúan en la red de redes.

Puedes leer la historia original en inglés aquí.


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