CNDH declara "cumplimiento total" de pesquisa sobre muerte de menor; familia acusa simulación oficial
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

CNDH declara "cumplimiento total" de pesquisa sobre muerte de menor; familia acusa simulación oficial

En septiembre de 2013, la CNDH concluyó que el gobierno de Yucatán incurrió en "violaciones a los derechos humanos de legalidad, seguridad jurídica, trato digno, verdad, debida procuración y acceso a la justicia" en agravio de la familia.
Por Paris Martínez
22 de septiembre, 2014
Comparte
Padre-de-José-Felipe-Castillo

adre de José Felipe Castillo en protesta frente a la CNDH. Foto: @Paris_Martinez

José Felipe Castillo Castillo tenía 17 años cuando falleció, en 2011. Y, aunque su familia fue notificada en agosto pasado del “cumplimiento total” de las investigaciones en torno a su muerte, a través de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, su padre, Marco Antonio Castillo, afirma: “Nadie nos ha respondido. ¿Cómo murió mi hijo, por qué murió? ¿Fue un homicidio? Y si fue así, ¿quién lo mató? ¿Por qué los agentes del Ministerio Público retrasaron las investigaciones intencionalmente? ¿Por qué los funcionarios de la Fiscalía desaparecieron importantes pruebas del expediente? ¿Por qué falsificaron la autopsia?”.

Así  se lamenta Marco Antonio: “la Fiscalía de Yucatán y el ombudsman nacional dieron ya carpetazo a la investigación policial y a la recomendación 34/2013, sin haber realizado ni una sola diligencia pericial para dar con la verdad sobre la muerte de mi hijo. Durante dos años, lo único que hicieron estos organismos fue cruzarse oficios, papeles… y ahora dicen que con esos oficios ya está todo cumplido, que sólo falta que yo reciba atención victimológica.”

José Felipe era un adolescente dedicado a la talla de artesanías en madera, y en julio de 2011 estaba a punto de casarse con su novia, menor de edad, como él. “Estaban embarazados –recuerda su padre–, pero el muchacho un día se arrepintió y rompió el compromiso con la novia, y se lo fue a avisar a ella y a su familia“.

José Felipe ya no volvió a su casa. No fue sino hasta el día siguiente que su cuerpo fue hallado dentro de una cueva, en un baldío, ahorcado con su propia camisa, y con diversas lesiones, incluida un rajadura de entre 10 y 15 centímetros en el cuero cabelludo, que fue registrada por peritos fotógrafos al levantar el cadáver.

Sin haber realizado ninguna averiguación formal, la Fiscalía de Yucatán determinó que el adolescente se había suicidado, y para sostener tal hipótesis, presentó un dictamen forense con distintas irregularidades: en primera instancia, llevaba el nombre de un fallecido distinto. Además, dicho documento omite mencionar las lesiones en el cuerpo del menor  –a pesar de haber sido fotografiadas por los mismos peritos de la Fiscalía–. Y por último, dicha autopsia fue firmada por alguien que la misma Fiscalía desconoció como parte de su personal. 

Luego, durante el curso de las actuaciones oficiales, las irregularidades continuaron: a pesar de haber obtenido declaraciones informales de personas allegadas al menor, que reconocieron su presencia en el mismo lugar donde José Felipe murió, pocas horas antes de que el cadáver fuera descubierto, la autoridad nunca pidió a estas personas que testificaran oficialmente. Tampoco fueron investigadas las llamadas que entraron o salieron del teléfono de José Felipe. Y, de hecho, esta información fue solicitada a la empresa proveedora del servicio más de un año y medio después de los hechos, por lo que dicho rastreo no pudo ser realizado. Posteriormente, además, dicho teléfono fue robado de la carpeta de evidencias en custodia de la Fiscalía.

De ese expediente también fueron robadas las prendas que portaba el menor al fallecer, así como el peritaje fotográfico que registraba las heridas en el cuerpo –aunque de algunas de estas imágenes la familia posee copias, que para ellos son prueba de que José Felipe no murió por deseo propio, sino como producto de una agresión–.

Tras confirmar estas anomalías, en septiembre de 2013, la Comisión Nacional de Derechos Humanos concluyó que el gobierno de Yucatán incurrió en “violaciones a los derechos humanos de legalidad, seguridad jurídica, trato digno, verdad, debida procuración y acceso a la justicia” en agravio de la familia Castillo, por lo que emitió la Recomendación 34/2013, en la cual exigió al gobernador Rolando Zapaa Bello que emprendiera distintas medidas para revertir esta situación, principalmente orientadas a realizar una investigación efectiva sobre el deceso.

Y “ahí –destacó el señor Castillo– se detuvo todo…

Entre las pesquisas que debían realizarse, destaca el señor Castillo, están: “localizar e interrogar a gente que reconoció haber estado en el lugar de los hechos, y a la que la Fiscalía dejó ir, no sé por qué razón. También, recuperar las pruebas robadas, como la ropa que portaba mi hijo y su teléfono celular, así como recuperar el registro de llamadas, para saber quién lo citó en ese terreno baldío. Además de investigar la responsabilidad en la que incurrieron los agentes que no hicieron todo esto desde un principio”.

En torno a la renecropsia, abunda: “Se llegó a un acuerdo para que esta diligencia se realizara con la presencia de la Fiscalía de Yucatán, expertos de la CNDH, de la PGR, y un representante familiar, pero al final, las autoridades del estado hicieron todo por su cuenta, sin que estuviera presente nadie más, violando el acuerdo que se había establecido. Ni siquiera dejaron entrar a mi familiar, entonces, yo creo que esa segunda necropsia no tiene ningún valor, porque además dice textualmente que avala los resultados de la primera necropsia, la cual ya se comprobó que está firmada por alguien que no trabaja en la Fiscalía.”

La solución de las autoridades, sin embargo, fue otra. “La fiscalía ya no hizo nada más, simplemente declaró el ‘no ejercicio de la acción penal’, y punto. Y el pasado 14 de agosto la CNDH me notifica que de los seis puntos de la recomendación 34/2013, cinco están en ‘cumplimiento total’, y sólo queda pendiente lo relativo a la reparación del daño y la atención victimológica“.

–¿Queda usted satisfecho?

–Para nada… Yo no pido dinero como reparación del daño, y qué mejor atención victimológica, para mí, que la verdad. Yo no estoy aferrado a que mi hijo fue asesinado, lo único que quiero es que haya una investigación real. Eso es todo, porque aquí qué pasó: la Fiscalía de Yucatán no investigó nada, luego la CNDH le ordena que rectifique la investigación y la concluya, y lo que hace Yucatán es decretar que no hay acción penal y por tanto no es necesaria la investigación… y la CNDH le dice ‘órale’, y asunto concluido. Pero nosotros, como familia, seguimos con nuestro dolor…

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
Comparte

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.