close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Defensa Nacional concentra el 24% del gasto del gobierno federal en publicidad
Según las cifras del Segundo Informe de Gobierno, de enero 2014 a julio pasado se autorizaron 102 campañas publicitarias que, en el tema de seguridad, se enfocaron en mostrar “la profesionalidad de los cuerpos de seguridad”.
Por Tania L. Montalvo
3 de septiembre, 2014
Comparte
SEDENA-Ejercito-3_3

Foto: Cuartsocuro.

La prioridad del gobierno federal en 2014 ha sido aprobar y destacar los beneficios de las reformas estructurales, según constata en el texto del Segundo Informe de Gobierno, pero hasta julio pasado la mayor parte del gasto que realizó para publicitar sus actividades fueron en el tema de seguridad para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

De enero a julio de 2014 para los “Servicios de comunicación social y publicidad en la Administración Pública Federal” se ejercieron 198 millones 402 mil 0o4 pesos; de los cuales, el 24.16% fue para Defensa Nacional, es decir, 47 millones 950 mil pesos, según cifras oficiales.

En el Segundo Informe se detalla que en este año, la Secretaría de Gobernación ha aprobado 102 campañas publicitarias. Sin embargo, no explica el tema de cada una ni cuántas correspondieron a qué instancia de gobierno.

El gobierno federal sólo justifica que estas campañas tiene la finalidad de “informar oportuna y verazmente a la sociedad sobre planes, programas y acciones gubernamentales, promovieron el acercamiento del ciudadano con el gobierno”.

El Ejecutivo detalla en su Informe que en ese periodo hubo campañas publicitarias para “reducir la percepción de inseguridad”, pero también se llevó a cabo una estrategia de comunicación para “reflejar la profesionalidad de los cuerpos de seguridad y (dar) un mensaje claro y consistente en la materia”.

Cuatro secretarías, con el 62% del gasto

Lo que ejerció la Sedena de enero a julio de este año, junto al gasto de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), Hacienda (SHCP) y el de Educación Pública (SEP), suma el 62.42% del monto total por los servicios de comunicación social y publicidad de la Administración Pública Federal.

Esas cuatro secretarías de Estado son las que concentran los montos más importantes en campañas publicitarias en lo que va del año.

En Comunicaciones y Transportes se gastaron 22 millones 956 mil 003 pesos; en Hacienda 29 millones 206 mil 002; y en la SEP 23 millones 782 mil 005.

Otras instancias de gobierno que destacaron por su gasto en comunicación y publicidad son la Secretaría de Energía con 6 millones 827 mil 006 pesos y la Comisión Federal de Electricidad con 5 millones 061 mil 001 pesos.

En las manos de éstas cayó la estrategia publicitaria sobre algunas de las principales reformas como la de telecomunicaciones, energética, hacendaria y educativa.

Regular la publicidad oficial

Como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia, Enrique Peña Nieto dio a conocer en mayo de 2012 lo que llamó el “Manifiesto por una Presidencia Democrática”.

El tercer punto de ese decálogo establecía que como presidente impulsaría “una reforma constitucional para crear una instancia ciudadana y autónoma que supervise que la contratación de publicidad de todos los niveles de gobierno en medios de comunicación se lleve a cabo bajo los principios de utilidad pública, transparencia, respeto a la libertad periodística y fomento del acceso ciudadano a la información”.

Peña Nieto retomó esta propuesta que tuvo como candidato en el compromiso 95 del llamado Pacto por México, que el presidente firmó en diciembre de 2012 con las principales fuerzas políticas del país: su partido, el PRI, el Partido Acción Nacional (PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD).

Según el calendario de ese Pacto —que se disolvió antes de cumplir un año por las diferencias, principalmente, en torno a la reforma energética— la iniciativa para crear una instancia ciudadana y autónoma para supervisar la publicidad oficial se presentaría en el segundo semestre de 2013 para que estuviera completa su implementación en el primero semestre de 2014.

Sin embargo, a 21 meses de que tomó protesta como titular del Ejecutivo no ha habido iniciativa ni se ha vuelto a hablar del tema para regular la publicidad oficial.

*Nota publicada el 2 de septiembre de 2014.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Getty Images
Los tres mexicanos que libraron la muerte en la horca en Malasia tras 11 años en prisión por narcotráfico
Pasaron 11 años en una prisión de Malasia, sentenciados a muerte por narcotráfico. Son tres hermanos que ahora regresan a casa tras recibir el perdón del sultán Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj.
Getty Images
20 de mayo, 2019
Comparte

Aquel día de 2008, los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal limpiaban una fábrica en Malasia cuando los sorprendió la policía.

Llevaban una semana trabajando en el lugar. Viajaron más de 15.000 kilómetros desde Sinaloa, México, donde vivían, hasta la ciudad de Johor Bahru, donde fueron detenidos.

La persona que los contrató dijo que había un buen proyecto donde ganarían mucho dinero.

El empleo era en una empresa donde aparentemente se fabricaban globos gigantes para publicidad. Pero en realidad era una fachada para producir drogas sintéticas, como metanfetaminas.

Los hermanos González Villarreal lo sabían. “Nosotros estábamos en esa fábrica, a un lado tenían el laboratorio”, cuenta ahora José Regino a BBC Mundo.

Uno no es tonto, llegamos con la idea de que se iba a hacer algo ilegal“, reconoce.

José Regino y sus hermanos fueron sentenciados a morir en la horca, por procesar narcóticos.

Durante 11 años pelearon en los tribunales pero perdieron dos apelaciones a la condena.

Su última esperanza era un indulto. Y lo consiguieron de parte del sultán del estado malasio de Johor, Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj.

El pasado 10 de mayo los hermanos regresaron a Culiacán, Sinaloa, después de ser perdonados con una condición: que jamás regresen a Malasia.

“Está bien”, dice José Regino. “Después de todo lo que pasó no quedan ganas de volver”.

“¿A quién íbamos a acudir?”

El mismo año de la captura de los hermanos González Villarreal, agencias internacionales antidrogas, como la DEA estadounidense, detectaron que narcotraficantes mexicanos producían drogas sintéticas en países de Asia y Oceanía.

De hecho, fueron desmantelados laboratorios del Cartel de Sinaloa en Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo.

Durante el primer juicio que enfrentaron en la Corte Superior de Kuala Lumpur, los mexicanos fueron señalados de pertenecer al cartel.

Ellos siempre lo negaron.

E inclusive, cuando se conoció el caso la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) dijo que los hermanos no tenían antecedentes penales en México.

Pero una de las pruebas que presentó la fiscalía de Malasia en el juicio fue la ropa de los detenidos con restos de metanfetaminas.

En Malasia el narcotráfico se castiga con pena de muerte.

Getty Images
En Malasia el narcotráfico se castiga con pena de muerte.

José Regino recuerda que a principios de 2008 un amigo le ofreció un empleo bien pagado en Malasia.

No lo pensó mucho. Como sus padres y diez hermanos, Regino se dedicaba a fabricar ladrillos, una actividad de mucho esfuerzo físico y pocas ganancias.

“Estaba con la ilusión de hacer una casita y dije, nos aventamos, todo va a estar bien”, cuenta.

“El amigo nos dijo: ‘Yo los llevo y los traigo’. Pero allá nos abandonó.

Hermanos mexicanos siendo trasladados por las autoridades en 2013.

Getty Images
Las condiciones de la cárcel eran “terribles”, según los hermanos.

La realidad los enfrentó en Johor Bahru.

Cuando llegaron a la fábrica, encontraron el laboratorio de drogas. José Regino insiste a BBC Mundo que no pudieron escapar.

En el juicio los hermanos dijeron que les habían obligado a permanecer en la fábrica.

“Cuando llegamos y vimos todo eso no tuvimos la oportunidad de salir ni nada porque nos quitaron los pasaportes”, asegura.

“No sabíamos hablar inglés ni malayo, se nos hacía muy difícil comunicarnos y teníamos muy poquito dinero. ¿A quién íbamos a acudir?”.

Una semana después, al llegar la policía, empezó su odisea.

Abandonados

Los tres mexicanos fueron enviados a una antigua prisión, construida en el siglo XIX, que no tiene baños ni letrinas.

Las condiciones eran “terribles, muy duras”, le dice a BBC Mundo Luis Alfonso González Villarreal.

Su hermano José contrajo tuberculosis y así enfrentó el primer juicio.

Ellos denuncian que durante los primeros tres años no recibieron apoyo de la embajada de México y sus familias no tenían dinero para enviarles.

“Estábamos abandonados, solos, no teníamos ni para comprar jabón”, recuerda.

Sin embargo, la Cancillería afirmó en un comunicado que en marzo de 2008, cuando fueron capturados, los hermanos González Villarreal recibieron asistencia consular.

Y durante el juicio la diplomacia mexicana asegura que también solicitó atención médica para los detenidos e informó a su familia de los avances del caso.

La dureza de la prisión era una parte de su vida. La otra fue el proceso judicial que se complicaba cada vez más.

El abogado de los mexicanos aseguró que existían irregularidades graves, como la pérdida de evidencias sobre la culpabilidad de los clientes.

Tampoco contaron con traductores y denuncian que sufrieron maltratos.

Un informe de Amnistía Internacional sobre la situación de los derechos humanos en el mundo señala que, en el caso de Malasia, “continuaron recibiéndose noticias sobre uso innecesario o excesivo de la fuerza, así como denuncias de tortura y malos tratos a detenidos a manos de la policía”.

Los argumentos de su defensa fueron desechados por la Corte Superior que emitió una sentencia de muerte.

Los hermanos González Villarreal apelaron la decisión pero en 2015 la Corte Federal de Malasia ratificó la condena.

Para ese momento la embajada mexicana ya había contratado un nuevo equipo de abogados, “pero era tarde, ya todo había terminado, recuerda José Regino.

No obstante, solicitaron una nueva revisión del caso con la esperanza de que, al evidenciar las fallas en el proceso, se repusiera el juicio. Tampoco hubo suerte.

La última salida era el indulto del sultán.

Los diplomáticos mexicanos pidieron que se les conmutara la sentencia de muerte.

Es un procedimiento que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) aplica en todos los casos de mexicanos que enfrentan la pena capital.

En México, está prohibida la pena de muerte y legalmente es obligación de la cancillería trabajar para impedir que se aplique esta sanción a los nacionales que reciben esa sentencia en otros países.

BBC Mundo solicitó a la SRE detalles de su participación en el indulto a los hermanos González. La cancillería declinó ofrecer comentarios sobre el tema.

La sorpresa

A partir de 2015, el caso se mantuvo virtualmente estancado, a la espera de la respuesta del sultán.

En marzo de 2018, el sultán ordenó conmutar la pena de muerte de los mexicanos por una sentencia de 30 años de prisión y, meses después, en octubre de ese año, el gobierno anunció la intención de derogar ese castigo de sus leyes.

La conmutación de la sentencia es algo que cumple con una de las tradiciones en Malasia. Cuando se celebra algún acontecimiento importante, las autoridades suelen otorgar medidas de gracia a los sentenciados a muerte.

Eso ocurrió en este caso. Pero los hermanos González Villarreal no esperaban la sorpresa del año siguiente.

Funcionarios transportan pruebas del caso de narcotráfico en el que estuvieron involucrados los tres mexicanos.

Getty Images
Según el abogado de los mexicanos, se produjeron irregularidades con el caso.

Luis Alfonso cuenta que unos días antes de volar a México fueron enviados de la cárcel donde se encontraban a la prisión central de Malasia.

Para los sentenciados a muerte en ese país y que solicitan el perdón del sultán ese movimiento es una apuesta arriesgada: puede ser que les informen de un indulto, pero también pueden enterarse de que no fueron perdonados.

Los mexicanos sospecharon que podrían recibir buenas noticias porque su sentencia de muerte ya había sido anulada.

“El jefe de la prisión quiso jugar con nosotros”, considera José Regino. “Nos preguntó qué le pediríamos a Dios si lo tuviéramos enfrente. Yo le dije que regresar con mi hija y mis viejos (padres)”.

Respuesta atinada.Nos dijo: ‘Ya pueden regresar a México, el sultán los indultó‘”.

Sultán de Johor.

Getty Images
El sultán de Johor (centro) decidió indultarles.

Las horas siguientes parecieron tan largas como la estancia en prisión, dice Luis Alfonso.

“En todo el viaje de regreso no dormimos nada. Estábamos ansiosos por pisar Sinaloa. Yo quería que se apuraran las horas pero con el tiempo no se puede”.

No está claro por qué el sultán los dejó en libertad, pero los mexicanos creen que fue otro momento de misericordia por algún asunto importante.

Ahora es lo de menos. Desde hace unos días los hermanos González Villarreal gozan de su segunda oportunidad de vida.

Su plan es empezar otra vez, con un nuevo empleo y el empeño de redimirse. Y aprovechar el tiempo porque “cada minuto es valioso”, dice Luis Alfonso.

“Dejé a mi hija chiquita y ahora ya cumplió 15 años”, cuenta José Refugio. “Le dije: ‘Mija, no tengo para hacer su fiesta’. Y me responde: ‘Regresaste, tú eres mi mejor regalo'”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívala para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=rUrDvYJtKPU&t=2s

https://www.youtube.com/watch?v=gFkihTytGRU

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.