A dos años del gobierno de Peña Nieto, ¿cómo va la economía mexicana?
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A dos años del gobierno de Peña Nieto, ¿cómo va la economía mexicana?

A dos años del sexenio, el semáforo económico muestra que se requiere reforzar acciones para mejorar la economía; da menos signos verdes que hace un año, por lo que queda mucho por recorrer para alcanzar las metas fijadas por el observatorio.
3 de septiembre, 2014
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Enrique Peña Nieto ofreció un mensaje con motivo de su Segundo Informe de Gobierno. En la imagen, acompañado por el general Roberto F. Miranda Moreno, Jefe del Estado Mayor Presidencial. Foto: Cuartoscuro.

Enrique Peña Nieto ofreció un mensaje con motivo de su Segundo Informe de Gobierno. En la imagen, acompañado por el general Roberto F. Miranda Moreno, Jefe del Estado Mayor Presidencial. Foto: Cuartoscuro.

A dos años de la presidencia de Enrique Peña Nieto, el semáforo económico muestra menos verdes que hace un año, por lo que queda mucho por recorrer para alcanzar las metas fijadas por el observatorio.

El semáforo económico “México, ¿cómo vamos? afirma que el país requiere de reforzar acciones para mejorar la economía, aunque confía en que la implementación eficiente de las reformas estructurales detonarán la economía de México.

Tras darse a conocer el segundo informe de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, el observatorio económico México ¿cómo vamos? Metas para transformar el país analizó los cambios económicos que ha tenido el país en el último año y muestra que las condiciones económicas empeoraron en seis variables: inflación, inversión, competitividad, valor agregado de las exportaciones, bienestar y deuda pública y mejoraron en dos: estado de derecho y acceso al capital.

El resto de las variables del semáforo se mantuvieron sin cambios significativos: generación de empleo formal, crecimiento económico, productividad, fomento a las exportaciones.

El inicio del segundo año de gobierno el Semáforo Económico tenía una luz en verde, la de la inflación, ahora no tiene una sola. Inflación se encuentra en amarillo con una tasa de 4.1%.

Respecto a la variable principal del semáforo, crecimiento económico, Viridiana Ríos, directora general del observatorio, enfatizó que “si bien es cierto que al comparar el último año de gobierno la tasa de crecimiento anual del país ha permanecido sin cambio en 1.6%, se vislumbra una mejora económica porque el crecimiento con respecto al trimestre inmediato anterior mejoró un poco”.

Asimismo, subrayó que la generación de empleo formal continúa siendo una de las asignaturas pendientes del sexenio pues hasta julio de 2014, se han generado 140 mil empleos formales más que el año pasado; sin embargo con un total de 440 mil empleos generados en lo que va de año, México se encuentra muy lejos de generar los 100 mil empleos mensuales que se necesitan para emplear a la población joven que se va incorporando a la fuerza productiva.

En ese sentido, Viridiana Ríos mencionó que “únicamente generando empleos de calidad podremos combatir la informalidad e impulsar la productividad en nuestro país”.

Vale la pena destacar que la deuda pública se ha incrementado notoriamente de ser sólo 6.7% al inicio del segundo año de gobierno a ser del 14.1% en 2014.

Adicionalmente el comparativo del semáforo económico del 2013 y 2014 revela que México pasó de ser el lugar 32 al 41 de 60 países calificados por el índice de competitividad IMD, la inversión paso del 20% al 19%, el nivel más bajo que hemos tenido en los últimos doce años, las exportaciones también van a la baja pasando del 12 años 47% a ser sólo 43%.

Ríos destacó que la aprobación de las reformas representa un gran avance ya que sienta las bases adecuadas, sin embargo, es importante que se lleve a cabo la implementación adecuada para que se traduzca en mejoras tangibles en el crecimiento económico y el bolsillo de los mexicanos.

El observatorio hace especial hincapié en la necesidad de mejorar la capacidad de consumo de los mexicanos para detonar una sana demanda interna y por tanto el crecimiento económico, pues en 2014 el porcentaje de personas que no pueden comprar la canasta alimentaria con su salario pasó de 51% a 53%, la cifra más elevada que se tiene desde que en 2005 CONEVAL comenzó a medir este indicador.

En este contexto, Ríos recalcó que la mejora en crecimiento es insuficiente, y subrayó la importancia de seguir sumando esfuerzos para implementar acciones que impulsen los indicadores económicos planteados. Asimismo reiteró la necesidad de que las reformas estructurales se implementen de manera eficiente para alcanzar el potencial económico que tiene nuestro país.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

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Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

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Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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