El derecho al olvido puede borrar (también) la historia
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El derecho al olvido puede borrar (también) la historia

¿Y si el derecho al olvido dificultara el trabajo de los historiadores del futuro? Según algunas voces, la desaparición de enlaces como resultados de búsquedas podría dar lugar a una visión sesgada de nuestra época a ojos de la historia.
Por El Diario
12 de septiembre, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

“Los individuos vamos creando la historia, pero no tenemos derecho a falsificarla”. Con esa contundencia, alguien nos advierte de que la historia, esa que nos enseñaron en el colegio a escribir en mayúscula, corre peligro. Las palabras pertenecen a la exdirectora de la Biblioteca Nacional Milagros del Corral, y con ellas defiende que el futuro de la historia se encuentra irónicamente amenazado por un derecho: el reciente derecho al olvido.

En un mar legal en el que intimidad, privacidad y el debate sobre la libertad de expresión protagonizan la ya famosa sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, asoma una perspectiva que añade algo más de complejidad al asunto: si Google (y el resto de motores de búsqueda) comienzan a borrar resultados, ¿cómo podrán los historiadores del futuro estudiar e investigar nuestra época?

Este punto de vista fue planteado por Milagros del Corral en la reunión pública celebrada en Madrid el pasado martes por el Consejo Asesor de Google sobre el Derecho al Olvido, en la que participaba como parte del grupo de expertos nacionales:

Si un investigador del siglo XXVII, por poner un ejemplo, quiere estudiar la España de hoy, tendrá la necesidad de buscar datos que a nosotros pueden parecernos irrelevantes u obsoletos, pero para la historia nada es irrelevante u obsoleto”, afirma Del Corral en declaraciones a HojaDeRouter.com.

Si en la actualidad no cabe duda de que las fuentes de información y la mayor parte de los recursos de investigación se encuentran en la Red, lo más probable es que el día de mañana internet sea la gran fuente de información. Y, claro, en ese caos de información el papel de los motores de búsqueda, liderados por Google, es fundamental. Así, tenemos el dilema: si Google y compañía retiran enlaces tras una solicitud realizada en base al derecho del olvido, los historiadores de un futuro quizás no tan lejano perderán una referencia que sumar a sus investigaciones.

Es aquí donde pueden surgir dudas sobre la perspectiva planteada por la exdirectora de la Biblioteca Nacional. La sentencia del TJUE deja claro que solo se podrá ejercer este reciente derecho en casos sin relevancia pública lo que, en principio, deja vía libre para que los historiadores del mañana estudien a los personajes públicos del presente y las noticias que permanezcan en los buscadores, es decir, las más relevantes. Esto, tal y como señala Del Corral, no es suficiente.

“La historia no la escriben solo los líderes, los ejércitos y los reyes. La historia, sociológicamente hablando, se escribe desde lo que hacemos los individuos, los ciudadanos corrientes”, asegura. Y no ya el estudio de las formas de vida, sino que, según Del Corral, incluso las biografías de personajes históricos y famosos requieren de esos pequeños y aparentemente irrelevantes detalles de sus vidas protagonizados por ciudadanos anónimos: “Es un trabajo de puzzle, armar un puzzle con muchos pequeños datos aparentemente irrelevantes que se demuestran relevantes en el contexto”.

Así, el riesgo que Milagros del Corral ve en la forma en la que se está ejecutando el derecho al olvido actualmente no es otro que la visión que puedan tener en el futuro los historiadores de nuestra época, una etapa histórica que podría llegar al futuro totalmente sesgada. “También existe, o debería existir, un Derecho a la Memoria, y resulta que la imagen que este siglo podría dar dentro de un tiempo es el de la Arcadia, donde nadie ha hecho nada mal”, teme Del Corral, quien además asegura que se trata de algo “intolerable porque es una falsificación de la historia”.

¿Una solución clasificada?

Una de las cuestiones más complejas relativas al novedoso derecho al olvido es quién toma las decisiones. Por ahora, es Google quien, a través de su propio formulario, recibe solicitudes para eliminar resultados de búsquedas y los atiende en base a la sentencia del TJUE. Es una compañía la que está decidiendo qué se queda en el buscador y qué es eliminado. Así, sería Google (y el resto de motores de búsqueda) la que determina qué es irrelevante a día de hoy, eliminando de esta forma enlaces que sí podrían ser relevantes desde el punto de vista de un historiador futuro.

“Google no tiene por qué conocer las culturas de cada uno de los países en que opera, así que ¿por qué encargarle que sea ella la que suprima bajo su criterio lo que proceda?”, se pregunta Del Corral. Google también quedaría excluida de la solución que propone la exdirectora de la Biblioteca Nacional: eliminar los enlaces de las búsquedas solo durante un tiempo.

Al igual que los estados protegen cierta información catalogándola de “clasificada”, el Derecho al Olvido podría ejercerse de la misma manera. Información confidencial durante un periodo de años que, con el paso del tiempo, volvería a ser pública. Volvería a estar en el buscador. En este caso, el problema es el mismo que con la toma de decisiones a la hora de suprimir resultados de las búsquedas: ¿quién decidiría cuánto tiempo deben estar los enlaces ocultos a los ojos del buscador? Del Corral tiene clara la respuesta, así como la dificultad que entraña: “Alguien tendría que tomar esa decisión a nivel europeo, pero no creo que fuera posible porque cada estado tiene su tradición en materia de información clasificada”.

Desaparecen del buscador, pero siguen ahí

La perspectiva aportada por Milagros del Corral el pasado martes dejó a pocos indiferentes. Incluso dentro del propio panel de expertos del que formó parte, algunos ponentes expresaron su punto de vista respecto a la vertiente histórica del derecho al olvido.

Fueron los casos del magistrado del Supremo Pablo Lucas Murillo y del exdirector de la Agencia Española de Protección de Datos, que defienden que la investigación histórica no se ve perjudicada por el derecho al olvido ya que, en palabras de este último, ” la información sigue estando en internet. Se podrá localizar de una manera o de otra”.

Sin embargo, esto afectaría claramente a la forma de trabajar de los historiadores de un futuro no muy lejano, que deberán llevar a cabo una verdadera labor de arqueología en la Red para localizar la información que buscan, algo con lo que Del Corral no está de acuerdo. “Parece totalmente contrario a la propia historia de la humanidad y al progreso que, en la llamada sociedad de la información, los investigadores tuvieran que trabajar como si estuvieran viviendo en el siglo XIX”, afirma la exdirectora de la Biblioteca Nacional.

Probablemente, de las reuniones que el Consejo Asesor de Google celebrará en los próximos meses saldrán nuevas definiciones, conceptos y criterios referentes al derecho al olvido que, más tarde, los tribunales terminarán apoyando o rechazando. Después de todo eso, cuando pasen los años, será la historia la que cuente qué pasó. Si es que Google lo recuerda, claro…

Lee la nota completa en El Diario. 

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Sri Lanka: el presidente Gotabaya Rajapaksa huye del país en un jet militar en medio de protestas

La fuerza aérea del país confirmó que Rajapaksa viajó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad, mientras las protestas continúan y se declaró el estado de emergencia en el país.
13 de julio, 2022
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El presidente Gotabaya Rajapaksa ha huido de Sri Lanka en un avión militar, en medio de una ola de protestas masivas, consecuencia de la aguda crisis económica que azota al país.

La fuerza aérea de la nación asiática confirmó este miércoles que Rajapaksa, de 73 años, se trasladó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad.

El presidente permanecía escondido después de que una multitud irrumpiera en la residencia presidencial el sábado. Se había comprometido a renunciar al cargo este miércoles.

Una fuente le dijo a la BBC que no planea quedarse en las Maldivas, un grupo de islas en el Océano Índico, y que tiene la intención de viajar a otro país.

La huida del presidente pone a Sri Lanka en riesgo de caer en un vacío de poder, en un momento en que necesita un gobierno que funcione para intentar salir de la grave situación financiera en la que se encuentra.

Según la Constitución del país, es el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, quien debe liderar el país si el presidente renuncia.

Pero Wickremesinghe también es impopular y un grupo de manifestantes logró entrar a su oficina este miércoles.

Según la periodista de la BBC Tessa Wong, quien se encuentra en el lugar, los terrenos de la oficina ministerial fueron invadidos por un grupo de manifestantes visiblemente contentos, muchos de ellos agarraban lo que encontraban a su paso.

Muchos gritaban desde los balcones frases de júbilo, tras enfrentarse a los policías armados que se encontraban en las puertas del recinto.

El sábado pasado, los manifestantes le prendieron fuego a su residencia privada, pero ni él ni su familia estaban allí.

El primer ministro también había dicho que renunciaría para dar paso a un gobierno de unidad, pero sin dar una fecha precisa.

Estado de emergencia

Tras la huida del presidente Gotabaya Rajapaksa, Wickremesinghe declaró el estado de emergencia en todo el país debido a las protestas.

Además, declaró un toque de queda en la Provincia Occidental, que incluye la capital, Colombo.

Los manifestantes llevan meses en las calles protestando por las consecuencias de la grave crisis financiera que atraviesa el país.

Sri Lankan anti-government protesters invade the president's office during a protest. Photo: 9 June 2022

Getty Images
Protesters took over the president’s official residence on Saturday

Actualmente Sri Lanka no tiene acceso a monedas extranjeras como el dólar o el euro para pagar por sus importaciones.

Estas incluyen comida, medicinas y combustibles.

En un intento por atajar la crisis, las autoridades implementaron una prohibición a la venta de gasolina y diesel a consumidores particulares, convirtiendo al país en el primero en tomar esta medida desde la década de los años 70.

Esto provocó el cierre de las escuelas en Sri Lanka.

También obligo a que las autoridades pidieran a los 22 millones de habitantes de la nación que trabajaran desde casa, en un momento en que la inflación alcanza el 30%.


Análisis de Anbarasan Ethirajan

Reportando desde Colombo para BBC News

Esto es una caída en desgracia para el presidente Gotabaya Rajapaksa, quien fue durante tanto tiempo una figura política tan importante en Sri Lanka.

Pocos esperaban que las cosas terminaran de esta manera.

Como exjefe de defensa, Rajapaksa supervisó las operaciones militares en la controvertida guerra contra los rebeldes Tigres Tamiles que terminó en 2009.

Lo acusan de abusos contra los derechos humanos durante aquella guerra y también de atacar a los disidentes, pero ha negado en repetidas ocasiones estas acusaciones.

La familia de Rajapaksa ha dominado la política de Sri Lanka durante dos décadas y, con un fuerte respaldo de la mayoría budista cingalesa, Gotabaya se convirtió en presidente en 2019.

Su huida representa una victoria para los manifestantes que salieron a las calles a expresar su enojo contra la mala gestión de la economía y el aumento del costo de vida.


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