El escándalo de pederastia en República Dominicana que sacude al Vaticano
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El escándalo de pederastia en República Dominicana que sacude al Vaticano

Por órdenes directas del Papa Francisco, Josef Wesolowski está bajo arresto domiciliario tras ser acusado de abuso de menores durante su paso por el país caribeño.
24 de septiembre, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

Josef Wesolowski, quien este miércoles fue puesto bajo arresto dominciliario para que responda a acusaciones de pederastia ante las autoridades del Vaticano, era hasta el año pasado un alto jerarca de la iglesia Católica con una destacada trayectoria internacional.

Nacido en Polonia en 1948, Wesolowski fue ordenado sacerdote en 1972 por el entonces obispo de Cracovia, Karol Wojtyla, quien posteriormente se convertiría en el papa Juan Pablo II.

Posteriormente el fallecido pontífice, quien fue canonizado este año, lo nombró nuncio de Bolivia en 1998.

Tras pasar por varios países asiáticos, en 2008 el papa Benedicto XVI lo designó como nuncio de República Dominicana.

Ahora, y por órdenes directas del papa Francisco, se encuentra bajo arresto domiciliario tras ser acusado de abuso de menores durante su paso por el país caribeño.

Es la primera vez que un religioso enfrenta la posibilidad de ser enjuciado en la Santa Sede.

Previamente, el único procesado en el Vaticano fue Paolo Gabriele, el exmayordomo del papa Benedicto XVI, quien fue acusado y hallado culpable de robar documentos sensibles del escritorio del pontífice.

Las acusaciones

Wesolowski fue destituido de su cargo a finales de agosto de 2013, luego de que el arzobispo de Santo Domingo, el cardenal Nicolás López Rodriguez, le informara al papa Francisco sobra las acusaciones de peredastia que recaían sobre él.

El caso fue destapado originalmente en un programa de televisión dirigido por la periodista investigativa dominicana Nuria Piera.

Allí se señaló que Wesolowksy supuestamente pagaba por mantener relaciones sexuales con menores.

Igualmente, un diácono, ex colaborador de Wesolowsky, declaró que le procuraba niños para que mantuviera con ellos relaciones sexuales.

Un reportaje aparecido el mes pasado en el New York Times indicó que algunas de las supuestas víctimas de Wesolowski desconocían su verdadera identidad, refiriéndose a él como “El italiano” por su acento al hablar español.

Una de ellos indicó al diario que “definitivamente me sedujo con dinero. Me sentí muy mal. Sabía que no era lo correcto, pero necesitaba el dinero”.

Caminando por Roma

Luego de ser suspendido de su cargo, Wesolowski fue enviado a Roma por el Vaticano en una decisión que provocó críticas ya que el ex nuncio enfrentaba posibles solicitudes de extradición tanto en República Dominicana como en su natal Polonia.

El pasado 27 de junio la Santa Sede anunció su expulsión del sacerdocio tras un proceso canónico instruido por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Sin embargo, en los meses previos se cuestionó la aparente libertad que tenía el exnuncio a su regreso a Europa, a pesar de los graves señalamientos en su contra.

“Para mí fue una sorpresa ver a Wesolowski pasearse por la Via della Scrofa en Roma. El silencio de la Iglesia ha herido al pueblo de Dios”, señaló el 23 de junio en su cuenta de twiter el obispo dominicano Víctor Masalles.

Prueba para el Vaticano

A comienzos de año Naciones Unidas acusó al Vaticano de “sistemáticamente” adoptar políticas que permitían el abuso sexual de decenas de miles de menores por sacerdotes.

El embajador del Vaticano Silvano Tomasi, en comparecencia ante el Comité de la ONU contra la Tortura, insistó en que “no hay clima de impunidad sino un total compromiso para limpiar la casa” y evitar más abusos.

En su declaración Tomasi aportó estadísticas detalladas de las medidas disciplinarias adoptadas contra curas acusados de abusar a menores, apuntando que 848 fueron expulsados del sacerdocio y otros 2.572 recibieron sanciones menores en la última década.

“Probablemente habrá un juicio”, dijo este miércoles el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, citado por la agencia AFP al referirse a la detención de Wesolowski.

En mayo el papa Francisco comparó los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica con ritos satánicos y prometió una política de “tolerancia cero”.

Ciertamente el caso contra el exnuncio representa una prueba para ese compromiso del sumo pontífice y los intentos de la iglesia Católica de comenzar a dejar atrás los múltiples escándalos de pederastia que han afectado a la institución.

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La novela escrita hace 100 años que retrata la vida en cuarentena de 2020

En 1909, E.M. Forster escribió una asombrosa novela corta con un relato que parece actual en muchos aspectos, escribe el editor de arte de la BBC Will Gompertz.
5 de julio, 2020
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Mi esposa estaba escuchando un programa de radio el otro día y oyó a un hombre hablar sobre inteligencia artificial.

Mencionó una novela corta de ciencia ficción escrita por E.M. Forster llamada The machine stops (“La máquina se detiene”), publicada en 1909, y dijo que era profética.

Nosotros no sabíamos de su existencia. Sinceramente, no teníamos a Forster por un novelista de ciencia ficción, más bien lo recordamos por las adaptaciones al cine de la productora Merchant Ivory protagonizadas por Helena Bonham Carter y sus elegantes vestidos victorianos.

Compramos un ejemplar.

“¡DIOS MÍO!”, como no hubiera dicho Forster.

“La máquina se detiene” no es simplemente profética; es una increíble, impactante y asombrosamente precisa descripción literaria de la vida en cuarentena en 2020.

Si se hubiera escrito hoy, seguiría siendo excelente; el hecho de que haya sido escrita hace más de un siglo la hace sorprendente.

"La máquina se detiene" fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

WLC PUBLISHIN
“La máquina se detiene” fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

El breve relato se desarrolla en lo que debió de ser un mundo futurista para Forster, pero no lo será para ti.

Las personas vivían solas en casas idénticas (globalización) en donde escogían el aislamiento (él usa esa palabra), enviaban mensajes por correo neumático (una especie de email o WhatsApp) y chateaban en internet a través de una interfaz de video increíblemente similar a Zoom o Skype.

El burdo sistema de encuentros públicos había sido abandonado hacía mucho tiempo”, junto con el contacto con extraños (“la costumbre se había vuelto obsoleta”), ahora prohibido en una nueva civilización en la que los humanos viven en células bajo tierra con computadoras tipo Alexa al servicio de todos sus caprichos.

Si ya suena espeluznantemente cercano como para causarte preocupación, no te tranquilizará saber que los miembros de esta sociedad conocen a miles de personas a través de redes sociales controladas por máquinas que alientan a los usuarios a recibir e impartir las ideas de otros.

“En cierto sentido, las relaciones humanas habían avanzado enormemente”, escribe con ironía el visionario autor, antes de añadir:

“Pero la humanidad, en su búsqueda del bienestar material, había ido demasiado lejos. Habían explotado en exceso las riquezas de la naturaleza, y el progreso había llegado a significar el progreso de la máquina”.

FOTO 3- FORSTER EN 1924.

Hulton-Deutsch Collection/ Corbis via Getty Images
E.M. Forster comenzó a escribir ficción en el King’s College de Cambridge, donde primero estudió Literatura Clásica y luego Historia (1897-1901).

No se me pasa por alto que estás leyendo esto en internet, en un dispositivo artificial sobre el cual todavía creemos que ejercemos dominio. No por mucho tiempo, según la historia de Forster ni, sospecho, según algunos de los cerebritos detrás de la inteligencia artificial de hoy día.

Estamos en el territorio de monstruoso de Frankenstein, otra advertencia literaria que probablemente no deberíamos ignorar.

No hay una manifestación física aterradora similar en Forster que indique que la ciencia va mal en “La máquina se detiene” (el título lo dice todo), pero eso la hace todavía más inquietante.

Los dos protagonistas de la historia, Vashti y su hijo Kuno, son gente normal, como tú o yo. Ella vive en el hemisferio sur, él vive en el norte.

Kuno quiere que su madre le visite. Ella no está dispuesta.

“¡Pero puedo verte!”, exclama ella. “¿Qué más quieres?”

“Quiero verte, pero no a través de la Máquina”, dice Kuno. “Quiero hablar contigo, y no a través de la fastidiosa Máquina”.

“¡Ay, cállate!”, dice su madre, vagamente sorprendida. “No deberías decir nada contra la Máquina”.

Yvonne Mitchell

BBC
Yvonne Mitchell interpretó el papel de la madre, Vashti, en esta adaptación televisiva de 1966 de The machine stops (“La máquina se detiene”), como parte de una serie de ciencia ficción de la BBC llamada Out of the unknown (“Fuera de lo desconocido”).

Ella prefiere el distanciamiento social y dar su conferencia en internet sobre Música Durante el Período Australiano a una audiencia invisible en el sillón de sus casas que acumula información histórica abstracta sin relevancia alguna para sus vidas subterráneas reales, más allá de ser una distracción ilusoria de su vacía existencia (no muy diferente a los cursos durante el confinamiento, tal vez).

No diré nada más sobre lo que ocurre – es una historia muy corta que leerás en menos de una hora – salvo mencionar que es, básicamente, una versión en la era de las máquinas de la Alegoría de la Caverna de Platón.

En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL MUSEO BRITÁNICO
En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

La Máquina (internet, para nosotros) es la cueva solitaria, sin aire y sin sol en la que existimos, la información que imparten las sombras en la pared.

E.M. Forster publicó el cuento entre A room with a view (“Una habitación con vistas”, 1908) y Howard’s End (“La mansión, 1910), dos novelas en las que explora temas filosóficos similares en torno a mundos internos y externos, verdad y pretensión.

“La máquina se detiene” apareció por primera vez en la revista británica Oxford and Cambridge Review el mismo año en que Filippo Tommaso Marinetti publicó su furioso “Manifiesto futurista” en el periódico Le Figaro.

El poeta italiano argumentó lo opuesto a la parábola profética de Forster.

Marinetti abrazó a la máquina, argumentando que un automóvil veloz era mucho más hermoso que una escultura griega antigua. El pasado era un peso muerto que necesitaba ser destruido para dar paso al futuro.

Aunque el "Manifiesto futurista" de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Getty Images
Aunque el “Manifiesto futurista” de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Le habría caído bien Vashti, quien, cuando viajaba en una aeronave para ver a Kuno, bajaba la persiana sobre Grecia porque ese no era el lugar para encontrar ideas: una broma irónica de Forster, dado que la idea para su cuento, vino de la Atenas de Platón.

Eso es todo en cuanto a bromas en una novela donde realmente no existen cosas como la comunidad o la experiencia directa, y es imposible alejarse del constante zumbido de la máquina sin pedirle al Comité Central un permiso para salir al exterior.

En ese momento, te colocas un respirador y te aventuras en el mundo real.

Como dijo el hombre de la radio, es profética. Y muy, muy buena.


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