El histórico día que Escocia decidirá su futuro
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El histórico día que Escocia decidirá su futuro

La crucial consulta convocada en Escocia este jueves puede determinar su separación de Reino Unido y la fractura de una unión de 307 años.
18 de septiembre, 2014
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escocia apSu independencia. Su futuro. Su historia. Escocia se juega eso y más este jueves en un referendo que puede derivar en la separación de Reino Unido y la fractura de una unión política de 307 años. Les llegó la hora de la verdad.

“¿Debería ser Escocia un país independiente?”. Esa es la pregunta para los 4,3 millones de residentes en Escocia que se registraron para votar, el 97% de los posibles.

Apenas una muestra de la conciencia que hay aquí de que se trata de un momento histórico y extraordinario, quizá irrepetible.

Y una señal de la alta participación que se espera: en torno al 80%, más que cualquier elección o referendo en Reino Unido en las últimas décadas.

Nadie parece querer dejar de emitir su opinión en las urnas.

Atrás queda una campaña que empezó a fuego lento, cobró fuerza recién en las últimas semanas y dio paso a la incertidumbre.

Si hay algo claro en la votación de este jueves, es que no hay certeza de quién va a terminar celebrando.

El independentismo, impulsado por el ministro principal de Escocia, Alex Salmond –del Partido Nacionalista Escocés–, o el unionismo, defendido por el primer ministro británico, David Cameron, –del Partido Conservador–, por sus socios de coalición, los liberales-demócratas, y la oposición laborista.

Es la batalla entre las campañas del “Sí Escocia” (Yes Scotland) y del “Mejor Juntos” (Better Together).

Entusiasmo en Edimburgo

El referendo ya es, para muchos, motivo de optimismo pues demostró el involucramiento de la sociedad en la vida política del país.

En las calles de Edimburgo este miércoles había clima de campaña, una energía especial y entusiasmo en las caras de la gente.

Sí.

Pero no un ambiente electrizante de un país que está a horas de definir su independencia.

Los actos más masivos en el último día de campaña tuvieron lugar en la principal ciudad, Glasgow, a 70km de la capital.

En torno al Parlamento en Edimburgo por momentos hubo más periodistas y curiosos que votantes manifestándose.

Luego, al caer la noche, se empezaron a juntar en su mayoría seguidores del Sí, con un entusiasmo evidente.

Saben que sin importar el desenlace, Escocia se hizo sentir y generó un debate sobre la unidad británica, la identidad escocesa y cómo resolver cuestiones de soberanía bajo un proceso pacífico y democrático.

Lo que pase aquí, se verá con atención en el resto del mundo.

¿Disminuirá la influencia de Reino Unido si pierde a una de las naciones que lo constituye?

¿Qué impacto tendrá el resultado en los deseos soberanistas de Cataluña?

Interrogantes sin respuesta por el momento.

Sin claridad

Ha sido también una campaña de preguntas con definiciones poco claras, que variaban dependiendo de a quién se escuchaba.

Una campaña de debates apasionados, pero sin que el nivel se haya elevado de tal manera como para deslumbrar.

A los escoceses se les está pidiendo que tomen la decisión más trascendental de su historia y, en algunas cuestiones, lo harán casi a ciegas.

La moneda –la libra–, petróleo, economía, defensa, pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN: algunas de los grandes temas de campaña que se aclararán recién tras una eventual independencia.

Desde un lado y otro, se hizo hincapié en las ventajas de permanecer unidos o de emprender un camino por separado.

Nunca un romance apasionado

Desde que en 1707, Inglaterra y Escocia firmaron el Acta de Unión, la concordia entre ambas naciones no fue necesariamente sinónimo de un incremento en el sentimiento de lo “británico”.

Fue una sana convivencia matrimonial, pero no un romance apasionado.

Tampoco un vínculo especialmente tormentoso.

Ahora, el divorcio es una posibilidad tan real como el seguir juntos.

Pero, ¿sería amistosa esa separación? Está por verse.

La integración a Reino Unido de Escocia no fue producto de la conquista ni de la opresión.

Esas huellas hubieran dejado un ánimo de revancha que quizá hubiera servido para propiciar antes un nacionalismo independentista.

Los escoceses siempre se vieron a sí mismos como orgullosos integrantes de la nación de Escocia.

Y aunque sí hubo batallas y enfrentamientos previos, la visión que imperaba era la del “unionismo nacionalista”.

Juntos en sus diferencias.

El avance nacionalista

La visión de la autodeterminación fue y vino, pero nunca terminaba de agarrar fuerza.

A mediados del siglo pasado, el Partido Nacionalista Escocés, que lidera el gobierno escocés y la campaña de “Sí Escocia”, no llegaba al 1% de votos.

Con el tiempo, las cosas fueron cambiando.

La creciente sensación desde el nacionalismo escocés de que Londres no escuchaba sus demandas llevó a que Escocia comenzara a reclamar y a obtener más poderes para gobernarse.

Tras un referendo en 1997 estableció su propio Parlamento y comenzó a tener control sobre: salud, educación, vivienda, justicia y en algunas áreas de la recolección de impuestos.

Ahora sencillamente el independentismo quiere que Escocia goce de un control total sobre su destino.

Salmond prometió que de ganar las elecciones en 2011, convocaría un referendo por la independencia.

Casi dos años atrás acordó con Cameron su realización. Y aquí estamos.

Día de espera y tensión

Desde las 7:00 hora local (6:00 GMT) hasta las 22:00 (21:00 GMT), los residentes en Escocia, con la novedad de la primera votación con mayores de 16 años, pueden elegir entre Sí y No.

No se espera que se conozca el resultado hasta las 7:00 del viernes (6:00 GMT).

Para Reino Unido será un día de espera y de tensión. De contener el aliento.

Se expone a perder casi un 10% de su población y un tercio de su territorio.

La herida emocional quizá sea todavía mayor.

Quizá por ello, pase lo que pase este jueves, luego de que millones de escoceses emitan su voto, habrá un espacio para analizar y redescubrir de qué está hecha esta unión de siglos.

Una oportunidad para determinar qué tipo de Reino Unido habrá de aquí en más, cómo será su presencia en las islas británicas, y qué rol tendrá en Europa y el mundo.

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Sri Lanka: el presidente Gotabaya Rajapaksa huye del país en un jet militar en medio de protestas

La fuerza aérea del país confirmó que Rajapaksa viajó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad, mientras las protestas continúan y se declaró el estado de emergencia en el país.
13 de julio, 2022
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El presidente Gotabaya Rajapaksa ha huido de Sri Lanka en un avión militar, en medio de una ola de protestas masivas, consecuencia de la aguda crisis económica que azota al país.

La fuerza aérea de la nación asiática confirmó este miércoles que Rajapaksa, de 73 años, se trasladó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad.

El presidente permanecía escondido después de que una multitud irrumpiera en la residencia presidencial el sábado. Se había comprometido a renunciar al cargo este miércoles.

Una fuente le dijo a la BBC que no planea quedarse en las Maldivas, un grupo de islas en el Océano Índico, y que tiene la intención de viajar a otro país.

La huida del presidente pone a Sri Lanka en riesgo de caer en un vacío de poder, en un momento en que necesita un gobierno que funcione para intentar salir de la grave situación financiera en la que se encuentra.

Según la Constitución del país, es el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, quien debe liderar el país si el presidente renuncia.

Pero Wickremesinghe también es impopular y un grupo de manifestantes logró entrar a su oficina este miércoles.

Según la periodista de la BBC Tessa Wong, quien se encuentra en el lugar, los terrenos de la oficina ministerial fueron invadidos por un grupo de manifestantes visiblemente contentos, muchos de ellos agarraban lo que encontraban a su paso.

Muchos gritaban desde los balcones frases de júbilo, tras enfrentarse a los policías armados que se encontraban en las puertas del recinto.

El sábado pasado, los manifestantes le prendieron fuego a su residencia privada, pero ni él ni su familia estaban allí.

El primer ministro también había dicho que renunciaría para dar paso a un gobierno de unidad, pero sin dar una fecha precisa.

Estado de emergencia

Tras la huida del presidente Gotabaya Rajapaksa, Wickremesinghe declaró el estado de emergencia en todo el país debido a las protestas.

Además, declaró un toque de queda en la Provincia Occidental, que incluye la capital, Colombo.

Los manifestantes llevan meses en las calles protestando por las consecuencias de la grave crisis financiera que atraviesa el país.

Sri Lankan anti-government protesters invade the president's office during a protest. Photo: 9 June 2022

Getty Images
Protesters took over the president’s official residence on Saturday

Actualmente Sri Lanka no tiene acceso a monedas extranjeras como el dólar o el euro para pagar por sus importaciones.

Estas incluyen comida, medicinas y combustibles.

En un intento por atajar la crisis, las autoridades implementaron una prohibición a la venta de gasolina y diesel a consumidores particulares, convirtiendo al país en el primero en tomar esta medida desde la década de los años 70.

Esto provocó el cierre de las escuelas en Sri Lanka.

También obligo a que las autoridades pidieran a los 22 millones de habitantes de la nación que trabajaran desde casa, en un momento en que la inflación alcanza el 30%.


Análisis de Anbarasan Ethirajan

Reportando desde Colombo para BBC News

Esto es una caída en desgracia para el presidente Gotabaya Rajapaksa, quien fue durante tanto tiempo una figura política tan importante en Sri Lanka.

Pocos esperaban que las cosas terminaran de esta manera.

Como exjefe de defensa, Rajapaksa supervisó las operaciones militares en la controvertida guerra contra los rebeldes Tigres Tamiles que terminó en 2009.

Lo acusan de abusos contra los derechos humanos durante aquella guerra y también de atacar a los disidentes, pero ha negado en repetidas ocasiones estas acusaciones.

La familia de Rajapaksa ha dominado la política de Sri Lanka durante dos décadas y, con un fuerte respaldo de la mayoría budista cingalesa, Gotabaya se convirtió en presidente en 2019.

Su huida representa una victoria para los manifestantes que salieron a las calles a expresar su enojo contra la mala gestión de la economía y el aumento del costo de vida.


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