En manos de La Haya, casos de tortura y desaparición forzada en Baja California
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En manos de La Haya, casos de tortura y desaparición forzada en Baja California

La Corte Penal Internacional recibió un informe que incluye los casos de 95 víctimas. Organizaciones civiles denuncian que son una muestra de que entre 2006 y 2012 en ese estado se cometieron crímenes de lesa humanidad
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Por Tania L. Montalvo
15 de septiembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

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Militares o policías detienen a una persona sin orden judicial, la trasladan a una instalación militar y la torturan, se niega su paradero a familiares y amigos, no se le presenta ante una autoridad judicial ni se le permite ver a un abogado.

Luego, es obligada a firmar confesiones, se les planta droga y armas y, en muchos casos, se presenta ante la prensa como responsable de un delito.

Organizaciones civiles documentan en una denuncia presentada este viernes 12 de septiembre ante la Corte Penal Internacional que ese es el modo de operar de cuerpos policiales y militares en el estado mexicano de Baja California y que entre 2006 y 2012, gracias a esas “técnicas de investigación”, se cometieron crímenes de lesa humanidad.

“Las instituciones de seguridad del Estado (militares y cuerpos federales, estatales y municipales de policía) han cometido crímenes graves, en particular torturas y desapariciones forzadas, que podrían constituir crímenes de lesa humanidad, por su carácter sistemático y por realizarse como parte de una política criminal que se evidencia por el uso de patrones definidos y el carácter organizado de las actuaciones”, cita el informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) y la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (CCDH).

El documento, que las organizaciones llevaron a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional —con sede en La Haya, Países Bajos—, incluye 30 casos con 95 víctimas de crímenes de asesinato, tortura, privación grave de la libertad y desaparición forzada.

Todas las víctimas son civiles que, según los registros de los defensores de derechos humanos, son detenidos sin orden judicial y torturados para ser acusados falsamente de tener algún vínculo con organizaciones del narcotráfico.

“Estos civiles son presa de operativos en los que se les detiene (…) en esas cacerías, los civiles susceptibles de ser presentados como miembros o colaboradores de los cárteles son objetivo claro y no víctimas azarosas ni colaterales de las acciones del Estado”.

En la versión pública del informe se reserva el nombre de las víctimas y sus testimonios para su protección.

Los 30 casos —ocurridos entre 2006 y 2012— muestran que las técnicas de tortura consisten en golpes mientras la víctima tiene una bolsa en la cabeza, ahogamientos con agua, choques eléctricos, tortura sexual, amenazas de muerte y otro tipo de violencia psicológica como escenificación de fusilamiento o amenaza de tortura a hijos o familiares.

Pero además de los testimonios, las organizaciones presentaron como pruebas las cifras de la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California sobre las denuncias de tortura y desaparición forzada que en 2008 eran 26 y cuatro años después esa cifra aumentó a 110.

Asimismo, se hace hincapié en que otros organismos como Human Rights Watch y el relator de las Naciones Unidas sobre Tortura, Juan Méndez, han alertado sobre el uso de la tortura en México como práctica sistemática para obtener confesiones.

Según las organizaciones que entregaron el informe, la solicitud es una consecuencia “a la falta de respuesta de las autoridades mexicanas” pues no hay información sobre las investigaciones penales abiertas para llevar ante la justicia a los presuntos responsables de estos crímenes, además de que conforme aumentaban las denuncias de que militares y policías cometían actos de tortura, las autoridades tanto estatales como federales hicieron caso omiso y se limitaron a llamarlos “hechos aislados”.

“En la estrategia de la “guerra contra la delincuencia organizada” no se tomaron las debidas precauciones normativas y prácticas para evitar que la población civil fuera objeto de asesinatos y otros graves crímenes. Más grave aún es el hecho de que estas conductas no fueron ni han sido cabalmente investigadas y sancionadas. Por el contrario, existió una práctica sistemática por parte de los más altos funcionarios del Ejecutivo Federal, incluido el Presidente y los altos mandos del Ejército, la Armada y la Secretaría de Seguridad Pública de negar estos hechos, restarles importancia, ponerlos en duda o de considerarlos ‘incidentes aislados’”.

El periodo que abarca el informe es de 2006 a 2012, es decir, el sexenio del presidente Felipe Calderón, quien implementó en el país la Estrategia Nacional de Seguridad que consistió en un combate frontal a organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.

Calderón ordenó que militares se hicieran cargo de la seguridad pública en entidades —entre ellas Baja California— con actividad de grupos del narcotráfico.

“Como resultado, actualmente se calculan en más de 50 mil los efectivos entre militares y miembros de la Armada que participan en estas actividades. El uso del Ejército no estuvo precedido de una declaratoria de Estado de emergencia, única forma constitucional por medio del cual pueden ser limitados ciertos derechos y libertades fundamentales y tampoco fue acompañado de la creación de un marco legal adecuado que delimitara las funciones de las fuerzas federales en esta estrategia”, denuncian las organizaciones civiles.

En 2011, Felipe Calderón y su gabinete de seguridad fueron demandados ante la Corte Penal Internacional por ser responsables de una “crisis humanitaria” en México.

En ese entonces, mexicanos presentaron una demanda con 470 casos de presuntos abusos y violaciones a derechos humanos en manos de fuerzas armadas cometidos desde diciembre de 2006 y responsabilizaron tanto a Calderón como a los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna; de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván; y de la Marina Armada de México, Francisco Saynez.

El proceso para emitir un fallo por esa demanda continúa y ahora se suma la petición de organizaciones civiles para analizar los crímenes cometidos en Baja California entre 2006 y 2012.

México ratificó en 2005 el Estatuto de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional; está vigente desde enero de 2006, por lo que, desde entonces, el tribunal internacional puede investigar crímenes de guerra, de lesa humanidad o genocidio cometidos en el país o por mexicanos en cualquier lugar del mundo.

Aquí puedes ver el informe presentado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (CCDH):

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“Mi novio murió por culpa de teorías conspirativas sobre el cáncer”

La desinformación en internet puede ser peligrosa. Aimee cree que en el caso de su novio Sean llegó a ser mortal. Aquí cuenta cómo ambos terminaron atrapados en un mundo de terapias alternativas contra el cáncer con un triste final.
BBC THREE
28 de julio, 2020
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Aimee, de 23 años, conoció a su novio Sean en una organización juvenil en Liverpool, Inglaterra. Le gustaba mucho cantar y acababa de unirse al coro.

“Solíamos hacer juntos pequeños conciertos con mi coro y la banda de música de Sean”, dice ella. “Nos lo pasábamos en grande, así fue como lo conocí: a través de la música”.

Aimee describe a Sea como la persona más divertida que ha conocido nunca: “Él era el alma de la fiesta. Le encantaba estar en el escenario y tocar su guitarra. Era conocido en Liverpool por su banda. Siempre feliz y amable”.

Aimee solo llevaba unos meses saliendo con Sean cuando a él le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin por segunda vez. Ella sabía que Sean había tenido cáncer a los 17 años y que había estado meses con quimioterapia, pero aún así fue chocante cuando se lo volvieron a diagnosticar.

En ese momento, los médicos que trataban a Sean le dijeron que tenía al menos el 50% de posibilidades de sobrevivir a largo plazo si se sometía a quimioterapia. Pero tras leer mucho en internet, Sean creyó que podría curarse del cáncer haciendo una desintoxicación y cambiando su estilo de vida, evitando así los agotadores efectos secundarios que recordaba de la quimioterapia.

Sean

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Sean tocaba en una banda de música. Aimee lo recuerda como la persona más divertida que llegó a conocer.

Sean también confió en “escáneres termográficos” (imágenes que muestran mapas de calor del cuerpo). Los tomó como una garantía de que los tratamientos alternativos estaban funcionando, aunque el sistema de salud británico (NHS) advierte de que no existen evidencias de que la termografía sea una manera efectiva de detectar o controlar el cáncer.

Aimee dice que para ella los escáneres, que se promocionaban como “libres de radiación”, le estaban dando una falsa esperanza: “Me tranquilizaron un poco, así que hasta que no ingresó en el hospital yo pensaba que estaban funcionando”.

Por desgracia, ambos se equivocaron. El autotratamiento de Sean no funcionó, y en enero de 2018 fue trasladado de urgencia al hospital.

Estaba muy, muy enfermo, visiblemente enfermo. Pero como yo había estado junto a él tanto tiempo no podía verlo. Una amiga me dijo: ‘Aimee, Sean no tiene muy buen aspecto'”.

“Yo solía responder cosas como, ‘¡oh! es la reacción de Herxheimer’, lo cual significa que vas a peor antes de ir a mejor. Eso es lo que se decía en muchos foros de medicina alternativa”.

“Hasta que no llegamos al hospital y nos dijeron, ‘a lo largo de este año, cuando pensaban que se estaba reduciendo, en realidad estaba creciendo’, no me di cuenta de que no había funcionado”.

Los médicos encontraron un tumor del tamaño de un pomelo en el estómago de Sean y otros tres más por su cuerpo. Sean murió en enero de 2019. Tenía 23 años.

"Yo no lo apoyaba ni su madre tampoco, pero poco a poco nos absorbimos por completo en ese mundo de terapias alternativas".", Source: , Source description: , Image:

“Los memes eran una fuente de ideas para tratamientos”

Poco después de que a Sean le dijeran que su cáncer había regresado, decidió rechazar la quimioterapia. Él y su novia comenzaron a ver incontables videos de YouTube y documentales, y a escuchar conferencias.

Aimee dijo que ella y Sean se sumergieron en foros y comunidades de internet dedicadas a “curar el cáncer de forma natural”.

“Al principio yo pensaba: ‘¿Cómo te vas a curar tu propio cáncer?’ Me impactó tanto que le dije: ‘La verdad es que no creo que debas hacer esto'”.

“Yo no lo apoyaba ni tampoco su madre, pero poco a poco nos absorbimos por completo en este mundo”.

Sean se hizo vegano, probó el aceite de cannabis y comenzó a hacerse enemas de café para tratar de curarse a sí mismo. Empezó a documentar su experiencia en Facebook Lives y obtuvo un gran número de seguidores.

“Hablábamos entre nosotros sobre teorías de la conspiración, discutíamos sobre ellas y consolidábamos nuestras creencias”, agrega Aimee.

Memes sin referencias sobre su origen compartidos en la comunidad online se convirtieron en fuente de ideas para tratamientos, reforzando sus puntos de vista.

Meme sobre la industria farmacéutica

INSTAGRAM
“La industria farmacéutica no crea curas; crea CLIENTES”, se lee en este meme.

“Creo que la gente no se daba cuenta del papel tan importante que jugaron los memes y ese tipo de cosas; verlos sin pensar en la pantalla del celular nos hacía reforzar de cierta manera lo que pensábamos día tras día”.

Por ejemplo: “Las cerezas neutralizan la acidez en el cuerpo y matan células cancerígenas”, se lee en una publicación de Instagram.

En cuanto a por qué se creían información de internet no respaldada científicamente, Aimee dice que era “en parte porque queríamos tener esa esperanza”.

“De cierta manera nos estábamos agarrando a ello. Era tan convincente la forma en la que estaba escrito y cómo hablaban de ello personas carismáticas… Eran muy buenos y simplemente parecía verdad“.

“Me sentí traicionada por ese mundo de terapias alternativas”

Aimee dice que siente mucha rabia por los dos años en los que su novio pudo haber recibido tratamiento en el hospital y no lo hizo.

“Lamentaba la vida que podríamos haber tenido juntos, pero también trataba de ser fuerte por él y de no mostrar que me sentía triste”.

“El mundo de las terapias alternativas se aprovecha de las personas cuando están en su punto más vulnerable“.

“Me sentí tan traicionada por ese mundo… Cuando me di cuenta por primera vez de que había sido radicalizada, fue como una crisis de identidad. No podía creer lo que acababa de ocurrir”.

Meme sobre cómo acabar con el cáncer

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“Mata de hambre al cáncer”, se lee en esta infografía. En los gráficos se recomienda no comer carne procesada, ni azúcar, ni edulcorante, ni lácteos, ni organismos genéticamente modificados, ni aceites hidrogenados.

No fue hasta que Sean no se estaba muriendo que Aimee no pensó que las terapias alternativas no curarían su cáncer.

“No le vi durante un mes -a petición de él- porque él se sentía un poco abatido y le avergonzaba lo débil que estaba y no quería que lo viéramos así. Obviamente, a mí no me importaba. Pero recuerdo ir a verle y cómo me impactaba”.

Ella rememora cómo se sentaba junto a Sean cuando él estaba en cuidados paliativos: “Tenía una cama de hospital en casa, yo le agarraba la mano y trataba de hablar sobre cualquier cosa para distraer su mente”.

“Él siempre solía pedirme que le diera masajes porque estaba muy muy dolorido. Y yo bromeaba preguntándole cuándo me iba a dar masajes él a mí”.

En julio del año pasado, seis meses después de la muerte de Sean, Aimee escribió un mensaje privado en Instagram: “Mis opiniones sobre los tratamientos alternativos contra el cáncer han cambiado, creo que le costaron la vida a Sean“.

Aimee y su novio Sean

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Sean murió con tan solo 23 años.

Layla, una amiga de la universidad de Aimee, recuerda haber seguido la experiencia de Sean a través de internet y le escribió para averiguar más sobre tratamientos alternativos contra el cáncer.

Ahora que ha hecho un documental para BBC Three sobre Sean, dice: “Parece que todo el mundo en Liverpool estaba siguiendo la historia de Sean. Siempre era algo positivo, el periódico local publicó un artículo diciendo que había superado su pronóstico”.

“Pero de repente Sean desactivó todas sus cuentas en redes sociales y solo hubo silencio”.

Layla recuerda pensar que un día, como periodista, le gustaría compartir la historia de Sean: “Pensé que el mundo sabría que puede que logres curarte sin el método convencional, pero la trágica realidad es que esa no fue la historia que aquí se contó, y cuando el propio Sean se dio cuenta ya era demasiado tarde“.

Aimee quiere advertir a otros sobre los peligros de la desinformación, especialmente para quienes han sido diagnosticados recientemente con cáncer.

“Solo quiero que la gente realmente piense en la historia de Sean . Este es el documental que Sean hubiera necesitado ver hace dos años”.

Es demasiado tarde para Sean, pero Aimee cree que el gobierno podría evitar que otros pierdan a sus seres queridos de la misma manera.

“Hay que hacer algo sobre las terapias alternativas y la información falsa en internet porque es muy peligroso”.

Lee el artículo original en inglés en BBC Three


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