Facebook bloqueó mi cuenta (y lo que hice para recuperarla)
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Facebook bloqueó mi cuenta (y lo que hice para recuperarla)

Ante un ataque malicioso, la red social bloquea la cuenta del usuario, pero no da explicaciones de la causa En España no hay teléfonos ni correos de atención al cliente, sólo un cuestionario tras el que se puede tardar semanas en resolver la situación. Esta periodista cuenta su experiencia tras el ataque y bloqueo de su cuenta.
14 de septiembre, 2014
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La red social sufre ataques de hackers que manipulan las cuentas Foto: ElDiario.es. / Birgerking, flickr.

La red social sufre ataques de hackers que manipulan las cuentas Foto: ElDiario.es. / Birgerking, flickr.

Todo empezó el 24 de julio. La noche anterior entré en mi cuenta de Facebook para mirar notificaciones, mensajes y scrollear un poco. Recuerdo que comenté algo sobre Amy Winehouse, ya que ese día se cumplían tres años de su muerte. Mi uso de la red es particularmente lúdico, aunque también administro otras cuentas de algún evento en el que he trabajado y la de la revista EnCubierta, pero en julio no las estaba utilizando. Después apagué el ordenador.

A la mañana siguiente, tras los vistazos a las webs de los diarios, volví a entrar en Facebook. O mejor dicho, a intentar entrar. Al escribir mi usuario y contraseña saltó un mensaje que me informaba de que mi cuenta estaba inhabilitada, no bloqueada. Sin más, sin ningún otro tipo de información. Había dejado de existir.

Me quedé estupefacta y probé si con el móvil sucedía lo mismo (que así era). Además, tampoco podía acceder a Spotify al tener ambas cuentas conectadas. Así que, de repente, la paranoia. ¿Tendría todas mis cuentas bloqueadas? ¿Estaba siendo atacado mi portátil por un virus? ¿Se harían públicos todos mis mensajes privados? ¿Se borraría todo? ¿A Facebook le había molestado mi comentario sobre Amy Winehouse?

Pasados los segundos de tensión entré en el apartado de infracciones por las cuales la red social puede bloquear tu cuenta: fotos de desnudos, violencia y amenazas, acoso, conductas autodestructivas, venta armas o alcohol, suplantación de la identidad de otro usuario…

Bueno, pensé que no había cometido ninguna de estas faltas. También leí que otro usuario podía denunciarte, pero a mí no me había llegado ninguna denuncia de nadie (y dudaba de que alguien lo hiciera), y que se podían haber detectado anuncios publicitarios fraudulentos, pero tampoco presté atención porque nunca había hecho ninguna promoción.

El siguiente paso fue intentar ponerme en contacto con Facebook para comunicarles que había habido un error. Y fue entonces cuando comenzaron los problemas. La red pone a disposición del usuario un cuestionario en el que tienes que indicar tu nombre, tu correo electrónico, una imagen de tu DNI y señalar el fallo.

Una vez enviado te salta un mensaje que te dice que en breve se pondrán en contacto contigo y solucionarán el asunto. Y no hay más. Es cierto que la red pone a tu disposición multitud de cuestionarios para que soluciones los posibles problemas, pero no hay ninguna dirección de correo, ningún teléfono de atención al cliente en España. Nada.

Lo envié y esperé. Un día, dos días, tres días. Mi cuenta seguía bloqueada y no recibía ninguna notificación por parte de Facebook. Busqué en foros por Internet que no me ayudaron en absoluto. Envié mensajes a su cuenta de Twitter y nada. La más absoluta oscuridad.

Por suerte, gracias a algunos contactos conseguí el correo de una persona que trabaja en la red y le avisé de la situación.

Pero aún pasaron días sin saber nada. Finalmente, el 6 de agosto, mi cuenta se restableció. Lo supe porque me llegó al correo un mensaje, supuestamente de Facebook, en el que se indicaba que no había hecho efectivo el pago de un anuncio de una de las cuentas que administro –el saldo ascendía a unos miserables 0,46 euros, pero como si hubiera sido un céntimo- y que, por favor, les confirmara mi método de pago.

Desde Facebook ya me habían preguntado por lo de los anuncios, pero ya les había dicho que no había realizado ninguno, por lo que no le di más importancia. Por supuesto, no contesté al mensaje de FB sobre el pago de la publicidad y sí que se lo reenvié a mi contacto, quien poco  después me aseguró que mi cuenta había sido hackeada y que los cargos se habían hecho de forma fraudulenta. Me envió los datos: todo había comenzado a las 3.44 de la madrugada del 24 de julio. Por eso a la mañana siguiente yo ya tenía la cuenta inhabilitada.

¿Por qué razón se había hackeado? Según me informaron, porque un virus podía haber capturado mi contraseña, por haber usado un ordenador infectado que hubiera captado la contraseña o porque hubieran comprometido mi email que podría tener la misma contraseña que la de Facebook. La cuestión es que en ese caso, la red sólo podía hacer una cosa: bloquear la cuenta. Eso es lo que pasó conmigo y lo que, según me confirmaron, ocurre más a menudo de lo que desearían, lo que abre cierto interrogante acerca de la seguridad de esta red social.

No obstante, yo tuve suerte y ayuda para subsanar el tema de los pagos y restablecer la cuenta. Cambié la contraseña y hasta la fecha he podido utilizarla sin problemas. Normalmente, aseguran, Facebook avisa de las inhabilitaciones, pero en mi caso no recibí ningún tipo de notificación.  Y cualquier usuario no puede hacer mucho más que rellenar un cuestionario.

Es muy chocante la opacidad de una red que se debe, sobre todo, a unos usuarios que le están ofreciendo todo tipo de datos sobre sí mismos. Creo que lo mínimo es que si el usuario se pone a disposición de Facebook, esta red también ofrezca teléfonos y correos para informar a su clientela cuando decide cortarles el suministro.

Cómo puedes proteger tu cuenta

1- Cambia las contraseñas

Cuando recibas un correo de Facebook que te resulte sospechoso – pago de anuncios, por ejemplo- cambia las contraseñas porque lo más probable es que tu cuenta haya sido hackeada. También si comienzas a ver nuevos “amigos” que no has agregado. Lo más fácil, de todas formas, es que suelas cambiar las contraseñas de vez en cuando para que haya menos posibilidades de hackeo.

2- No utilices la misma contraseña para todo

Ante el número de redes sociales que se manejan –Twitter, Linkedin, Instagram etc- más otros servicios via Internet es normal que muchas veces utilicemos la misma contraseña. Aunque es más incómodo es preferible que sean distintas, ya que en ocasiones el hackeo se produce desde otro servicio –como el correo electrónico- y si son los mismos números y letras (siempre mejor una combinación de ambos)

3- Crea listas privadas

En Facebook todos tus contenidos pueden ser públicos o no. La red social pone a tu disposición la posibilidad de crear carpetas –opción  privacidad- para seleccionar a los ‘amigos’.  Con esta opción evitarás dar demasiada información a gente con la que no quieres compartir datos personales.

4- No uses la red en ordenadores públicos

Este punto tiene que ver con el software que utilice el ordenador. Es mucho mejor asegurarse de que se está usando un software de seguridad actualizado y también uno de los navegadores recomendados , como puede ser Google Chrome, Mozilla, Safari y Explorer.

5- Ten cuidado con las aplicaciones

A todos nos han llegado invitaciones para agregar una aplicación a Facebook. Incluso de amigos confiables. Ten mucho cuidado con ellas porque muchas son un fraude para captar datos del usuario y el ordenador.

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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